Los 2000

Cuando trabajaba en la TV y Radio aragonesas, comentábamos, los no periodistas, que alguna noticia, que no interesaba al común de los mortales, era para lo dos mil periodistas y políticos que había en Aragón. Y es cierto, las noticias que interesan a los  no iniciados en la política vigente son una cosa muy distinta.

Sucede que los periodistas logran que interese algo si algún político está en ello, por ejemplo el famoso procès. El procès no ha ido del pueblo a los políticos sino al revés, y de una minoría de gente se ha llegado a la mitad, y se pretende llegar a la mayoría en base a conversos útiles como Santi Vila. En cualquier caso, hemos de partir de que la independencia de Cataluña, así como la unidad de España, es un fin legítimo, los que no han sido legítimos son los medios. Es como si a mi me gusta el jersey del vecino, se lo pido, no me lo da y le doy una paliza para quitárselo o se lo robo.  El vecino estaría tranquilo con que yo respetara las normas, pero como mi fin es legítimo (quiero ese jersey) uso cualquier medio para conseguirlo, e infrinjo las  normas a mi conveniencia. Y, si no me sale bien, llamaré al vecino inmovilista, que frustra mis legítimas expectativas, y si llama a la policía, mejor para mí.

Crear una noticia donde no la hay o darle la vuelta a algo es muy sencillo, basta tener un buen altavoz, y como dijo Goebels, repetir y repetir.

Poner de portavoces a los lerdos de Tardá y Rufián es una buena jugada, son capaces de decir tantas tonterías que acaban provocando a gente inteligente. El procès se ha revelado como un soufflé, algo hinchado artificialmente, que se ha pinchado por la impasibilidad de Rajoy. Realmente el Principio del fin vino con el discurso del Rey, que fue muy criticado por decir lo que había y por cumplir con su papel sin miedo.

Sucede que en esa locura de retorcer noticias para los 2000, que hacen de cámara de resonancia para lanzarlos luego, la verdad molesta, la medianía y la tibieza triunfan.

Un fin legítimo nunca justifica unos medios ilegítimos sino al contrario.

La lástima es que entre los 2000 no suele haber criterio, se rigen por lo que parece más sensacionalista para su gente. No entran en si el fin o los medios son legítimos o ilegítimos. Todo ello aderezado con que los demás no pintamos nada. Y sucede que es cierto, hay tan poco criterio en general, que no se critica nada.

Ahora, una de las últimas noticas es la querella de la Fiscalía por el monotema nacional. Sucede que la cuestión es dilucidar, entre profanos pues los que saben nada dicen, cuál es la violencia que requiere el delito de rebelión. Pues, pese a haberme dedicado mucho tiempo a la abogacía, ni lo sé, ni me he leído el escrito del Fiscal, ni ha habido tan siquiera instrucción. En España el Fiscal es sólo parte acusadora, instruye un juez y sentencia otro después de un juicio oral. La defensa interviene desde un principio. Pedir garantías por el “payés errante” es lamentable. España está bajo el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, lo demás son cuentos, belgas, catalanes o españoles. El fiscal pide, el juez decide. A veces, y eso lo hemos hecho todos, se pide en demasía dado que contra el vicio de pedir está la virtud de no dar, el fiscal no es juez, al fiscal no pone la sentencia, el proceso suele ser largo, y está claro que, si quieres aprobar, ve a por sobresaliente.

Pues los 2000 no trasladan que ven esto, entran al trapo y punto. Sin criterio, sin sentido, es muy fácil confundirlos por mentes malévolas.

 

 

Reinventarse

Todos, y digo todos y no todos y todas que es una redundancia estúpida, necesitamos constante reinvención, aunque ,en el fondo, la reinvención no existe. En cierto modo necesitamos decir que hacemos algo, que nos reinventamos, para darnos impulso y, por ahí, pase. Todos, de manera constante, nos podemos sentir frustrados, agobiados, apresados por la rutina, con ganas de una nueva vida etc… y acudimos a la “reinvención”, la cual a veces está bien,a veces cambiamos lo que no debemos cambiar y es un desastre.

Partamos, pues, de que la “reinvención” no existe, el un mero subterfugio de la mente que nos lleva a pensar que hacemos algo importante pero, en el fondo, no reflexionamos nada y nos podemos llevar por delante nuestra vida con ese argumento tan actual de ser felices, sin más.

No se trata de “reinventarse” sino de, honradamente, cada día, tomar conciencia de lo que somos y actuar en coherencia. Hay amigos que tienen la sana costumbre de meditar todos los días, o hacer un rato de oración, Si es temprano, ello suele ayudar a centrarse. ¿Qué se espera hoy de mi? La respuesta puede ser para nada fantástica, a lo mejor no se espera que seas ministro o que ganes mucho dinero pero se espera que te calles ante un problema y no lo aumentes, que ayudes a hacer los deberes, que estés ahí, que te dejes querer, etc…

Lo mismo uno hace poco o nada, pero es mejor que reinventarse si que nadie lo pida y acabar comportándose como un elefante en una cacharrería.

Cada día tiene su afán, y quizá ese del autoexamen, para ver defectos y virtudes, no sólo defectos, sea el más importante y el primero para una toma de conciencia de quién se es.

No pensar en nada

Últimamente el monotema nacional del momento me ha poseído. No escribía casi de otra cosa y me iba radicalizando hablando mal de gente que no conozco y defendiendo una bandera más de la cuenta. Cierto es que en Televisión, radio y redes sociales, el debate es el monotema y la pregunta es ¿cómo hemos llegado hasta aquí?.

Quizá hemos pasado de la amenaza, ahora nos movemos por motivos sentimentales, y metemos la pata. Ahondamos más y más la fractura y nos llegamos a creer que nosotros la hemos provocado, por… existir.

No es así, nosotros no hemos provocado nada pero no seamos estúpidos y seamos asertivos. Es difícil hablar con gente engañada, manejada y con los valores del revés cuyos dirigentes tiene un fin torticero. De hecho hablar de legalidad con esta gente es como no hablar dado que a legalidad les da igual.  Ahora bien, no incumplas tú la legalidad que te enteras.

Está claro que lo único que se puede hacer es ser asertivos sin herir a nadie. Yo ya he dicho, sobradamente, lo que pienso del tema, o sea, que me callo y ya paso. Soy consciente de que no puedo hacer otra cosa salvo mal y radicalizarme. Va a ser difícil que no me domine un tema tan triste pro habrá que intentarlo, además la vida trae otras cuestiones más ordinarias, reales e importantes y que dependen más de lo que haga, o de cómo se las tome, uno.

Hay que dejar el monotema en su sitio, entre otras cosas, porque ya resulta aburrido, triste y nos impide avanzar. Dejemos claro lo que pensamos y dejemos el tema, a otra cosa que hay muchas.

No pensar en nada, mente en blanco para recomenzar, para encontrarnos con nosotros mismos, para ver cuál es la pequeña misión que da sentido a nuestra vida. En la mayoría de los casos será una pequeña y ordinaria misión, no será grande y ostentosa, a lo mejor no nos gusta, pero hay que saberla llevar bien.

Quizá no estemos aquí para salvar al mundo, pero quizá sí para pequeñas cosas que sólo nosotros podemos hacer y que ni vemos.

Esforcémonos por ver, vaciemos nuestra mente de grandes cosas, reduzcámonos a lo que somos y veamos lo que los demás esperan de nosotros.

 

Bien, sin entrar en detalles

Hace algún tiempo un amigo me dijo que es lo que debía contestar a quien me preguntaba genéricamente lo cual se ve muy pronto. Como me hizo gracia, es lo primero que contesto a todo el mundo y luego sido. si ha verdadero interés, con los detalles.

La verdad es que algún detalle, ya es algo más, como esta lumbalgia con la que no puedo desde hace quince días y que me hace ver las estrellas cada vez que me levanto. Pero así sé que tengo espalda y que peor es no levantarse. Todo tiene su moraleja.

Ayer, en clase de yoga, se me ocurrió decir que la gente no valora el mero hecho de andar, y es una maravilla, pero no se valora, hasta que no se tiene y todo se complica. Nos solemos liar con chorradas, ello suele ser fruto de la sobreabundancia. Está pasando con los independentistas catalanes, pasando de que además su cultura es pobre, evidencian que no tienen nada mejor en qué ocuparse que en seguir un proyecto quimérico, liderado por idiotas, que además son delincuentes confesos, que sólo causa desunión, pobreza y dolor, causa y causará. Pero lo importante es la independencia a cualquier precio, aun cuando no sepamos porqué ni para qué ni cómo, y aun cuando dañemos a la propia familia.

No nos fijemos en la vida, en lo ordinario, entreguémonos a causas “grandes” no seamos personas, eso da igual ya lo somos por el hecho de vivir, animalicémonos, tenemos derecho a tolo con tal de que lo queramos, en fin, pasar de la persona, sobreabundancia, no fijarse en lo corriente, en lo normal, en lo que hace crecer. Pensar en temas colectivos, confundirse con la masa, no tener criterio, y acabar, cual rebaño de ovejas, en el despeñadero sólo que lo diga el líder.

Lo que está pasando es similar a cuando los nazis se cargaban a los judíos, una minoría amplia y radicalizada que cuenta con las estructuras del poder, y una mayoría silenciosa que no habla no sea que… se molesten, aunque se van a molestar igual.

Hilando una cosa con otra me ha salido esto. La verdad es que no soy independentista pero lo que más me molesta es cómo se saltan el Derecho continuamente y hablan de los demás. En fin, lo voy a dejar que me alteran. Sólo una cosa, el que sea normal y se mezcle con esta gente va dado, que tome de ejemplo la burguesía catana  lo que le ha pasado al FC Barcelona en su último partido con la UEFA. Ha habido más política que juego, único partido sin minuto de silencio por las víctimas de los incendios, eso sí mucha represión contra la pobre Cataluña.

Lo ordinario, la prosa del día a día nos evitará pensar en tonterías, y nos hará crecer como personas, que falta nos hace.

En la vida ordinaria de cada cual hay detalles que se descuidan y que pueden hacer felices a cada otro.

Los pequeños detalles, hilan la vida de otro colar, y cual nudos de una alfombra, tienen el poder de tapizar l vida y darle otro color,

 

Otoño

Otoño es esa estación que en Zaragoza empieza “después del Pilar”. Es una estación melancólica que nos va pareciendo más bonita a medida que nos vamos haciendo más mayores. Ello es así, ni bueno ni malo, ni tampoco generalizable. Yo ya tengo ganas de que entre de una vez el otoño, se acaben estos calores, anochezca antes y no haya tanta gente por la calle. Parece que siempre estamos de juerga, hace falta un estación donde comience el sosiego y el vivir para dentro que el verano ya nos lleva a salir.

Últimamente recibo varias imágenes del Otoño, a ellas hay que unir la inevitable de la caída de la hoja con toda la carga que tiene.

Es la estación en que se reanudan los proyectos del año. y ello porque parece que casi no hay fiestas. Pero entre que es la última del año, en diciembre todo son puentes, y en septiembre no se hace nada y se dedica a los Colegios. El Otoño es una estación engañosa si no aprovechamos bien el tiempo día a día.

 

Cataluña

Reconozco que no quería escribir sobre el tema, que el procès me aburre, pero reconozco que una perspectiva real de la independencia de Cataluña me supone una profunda tristeza. Y la tristeza no es porque pierda algo, que no pierdo nada, sino por un doble motivo: 1- Que para conseguirla independencia los nacionalistas se salten sin rubor hasta sus propias normas 2- Que se haya generado un incomprensible discurso del odio hacia el resto de España.

Hace tiempo que se veía venir, pero con la reforma del Estatut y la Sentencia del TC más, fue Artur Más el que se inventó el mantra del “derecho a decidir” y sacrificó  a su corrupto partido, que es el que más casos atesora de corrupción en toda España, con una alianza con ERC. Entonces surgió toda la estela de corrupción de  Pujol, fundador de la patria catalana, y de toda su familia, de los cuales ya ni se habla en ámbitos indepes.

Luego fue la gran operación, que fue cambiar a la gente inteligente, que se había ido a sus asuntos, por tontos útiles y ocurrentes como Puigdemont, Tardá, Forcadell o Rufián, dejando a algún “inteligente” que controlara, como Junqueras.

El caso es que lo que se podía desarrollar como una Comunidad Autónoma de primera, dentro del marco constitucional y con pleno respeto a las leyes, es hoy una Comunidad Autónoma con una deuda equiparable a la de Irak, y gracias a que está dentro de España que, si no, no sé quien paga a los farmacéuticos.

Se han ensoberbecido y se han creído mentiras. España no les roba, les ha dado la fuerza de trabajo que les hacía falta para ser lo que son. La emigración interior de los años 60 y hasta los 80 del siglo pasado consistió en gente que dejaba su región, donde no había más que hambre, y se iba a Cataluña a trabajar, mucho, y labrarse un futuro. La despoblación es un problema que viene de no haber tenido entonces futuro para nuestra gente. No fue ni es un latrocinio, eso es otra cosa, de momento lo puede explicar más de un catalán ilustre no emigrante que sí que robó.

No se entiende que desde 1992 Barcelona vaya de mal en peor, claro que nadie la gana en gobernantes inútiles y en poner trabas a actos internacionales, que su actual alcaldesa sea quien es, es muy significativo.

Cataluña ha pasado de ser una Comunidad líder a ser una pena de Comunidad, si se independiza será peor, confiemos en que vuelva el seyn.

Diálogo

Últimamente oímos mucho esta palabra como si fuera el bálsamo de fierabrás que todo lo cura. Yo la practiqué mucho en mi vida profesional, de hecho prefería un mal acuerdo que un buen pleito, y llegué a ser famosillo porque, durante una temporada en que arregle nueve pleitos de diez, no entraba nunca en Sala.

Yo creo que si hablando y negociando se busca una solución para un problema pues mejor. Pero no nos engañemos, a veces el diálogo no es sincero, sólo es para obtener más tiempo. A veces la apelación al diálogo es para que el problema no lo resuelva el que lo ha creado. A veces es para que se resuelva y seguir igual de mal que antes pero así seguimos igual esperando que alguien se apiade de nuestra terrible situación. A veces es un diálogo para conseguir cosas que están fuera del poder de disposición de una parte. A veces una parte te dice que diálogo es para llegar a un fin ilegítimo sí o sí.  A veces el diálogo es para romper la normas etc…

De esto hemos visto mucho últimamente, hemos visto actitudes tramposas nada honradas. La más honrada es parapetarse tras el diálogo como excusa y a ver si esto se resuelve, sin hacer nada por supuesto. En momentos de caos es bueno recordar el marco normativo y el que quiera buscar soluciones, que sólo caben dentro de él, que arreé y que negocie y dialogue todo lo que sea posible.

Fuera de la ley sólo ha pobreza, tristeza y mucho macarra. Así no, no se puede arreglar nada, sólo que tenga la razón uno u otro, y los delincuentes tienen más boletos porque se mueven en su terreno.

 

Voluntarios

Hace poco iba  con mi silla subiendo el Paseo de la Independencia de Zaragoza. Iba con cierta precaución porque siempre he tenido miedo de que me atropelle alguien que esté consultando su móvil por algo que, seguro,  no puede esperar. Desde hace poco. conviven, además, en el Paseo, testigos de Jehová, peatones con móvil, y voluntarios de organizaciones caritativas en busca de socios.

Me referiré a estos voluntarios pues fui atropellado por uno de ellos. Era un día cualquiera, yo subía temprano al fisio, y a lo lejos vi a un voluntario de Intermon-Oxfam persiguiendo a una señora para que se hiciera socia. Yo seguí mi camino, él ni me vio, y se me cayó encima, yo aún me disculpé y él no dijo nada, se levantó y se fue.

Como el lector puede imaginar me quedé bastante fresco. En fin…

Enseguida lie esta situación a algo que hemos vivido o vivimos todo. Este joven no está en la calle por gusto (creo) le pagan algo (poco) por cada socio que hace, eso es como quien tiene un bonus anual que depende del producto que vende o de los números que hace. Sucede que venderá a cualquier precio ya que quiere cambiarse de coche o lo que sea. Sucede que venderá cosas que ni entiende, que, quizá, no son muy buenas para el cliente, pero bueno se entiende que no hay que decirlo todo, que perder la venta y ver minorado el bonus es de tontos.

Es lo que nos ha pasado a todos con la crisis. Desde los bancos se ha querido crecer y se han ofrecido bonus sustanciosos a sus empleados y nuevos y raros productos bancarios. Los empleados, para obtener el bonus, vendían lo que fuera. Muchos clientes, con tal de obtener ganancias, compraban lo que no entendían. Y así hasta que todo explotó.

Es una avaricia global, y volveremos a ella con independencia de la posición del arco político en que nos situemos. De hecho, en el caso de las tarjetas black, ha habido gente de todos los colores políticos imaginables y es que el dinero es lo que es. La avaricia es algo previo, e ínsito al ser humano, es uno de los antes llamados “pecados capitales”. Sobre la avaricia no se reflexiona y la tenemos todos, con independencia de nuestras ideas políticas.

Si somos inconscientes a que somos de natural avariciosos, si no tenemos medido el grado en que lo somos, ni sabemos qué cosas desatan nuestra avaricia, lo veremos todo normal y atropellaremos todo lo que se interponga en nuestro camino con tal de obtener nuestro objetivo.

Para este voluntario había que conseguir socios y lo demás no existía, ni lo consideraba. Lo malo, para mi, es que entre “lo demás” estaba yo en ese caso.

 

La enfermedad

Una amiga/pariente me dice que hable sobre la enfermedad y creo que es el momento. Como, hasta el momento, sigo negativizando, diré, previamente, que en 2003 me debutó una glomerulonefritis membranosa que negativizó en 2005, repuntó en 2009, negativizó en junio de 2012 y, de momento, sigue así. Es una enfermedad que afecta a los riñones, filtran mal echando la proteína en la orina, no en sangre con lo cual se provoca una fiesta de proteinuria, exceso de colesterol y triglicéridos, edemas, etc… En fin, de momento, libre.

En julio de 2012 saqué el farol del Rosario de mi pueblo, cosa que hacía desde los 13 años y había cumplido 45, iba con regularidad al gimnasio y corría. El farol pesa 15Kg, se lleva sobre un palo y requiere equilibrio y fuerza normales, nada altos. El caso es que me vi mal de equilibrio y sudé mucho. Me quedé un poco extrañado, pero seguí haciendo vida normal, tenía algún mareo pero no le daba importancia, además, cambiando unas bombillas encima de un colchón, las piernas se me movían y no las podía parar, botaba, eso me preocupó más pero yo seguía. En julio de 2013 casi estampo el farol, ya no lo llevé más. Ese verano iba más mareado pero lo achacaba a tensión baja.

En semana santa de 2014 iba tan mareado que me miré la tensión y era normal. En julio de 2014 dejé de correr pues me caía si miraba a los lados. Dormía mal, lo achaqué todo a mis pertinentes vegetaciones de las que me operé, en octubre de 2014, dormí mejor pero seguía igual.

En septiembre de 2014 me empecé a mirar pero lo último era el neurólogo, que me vio en noviembre, me mandó hacer scaner, me vio en diciembre y vio una ataxia cerebelosa clara. En principio parecía lentamente progresiva, causa: no se intuía. En febrero de 2015 fui al fisio pero iba caminando más bien normal. En julio de 2015, durante una semana, me ingresaron en Zaragoza para pruebas médicas para ver si mi ataxia era autoinmune como la glomerulonefritis pero no salió nada.

Yo continué trabajando normal pero ya a finales de julio, para ir a una comida, mi socio, del que dependía en el despacho, me echó una mano para ir y volver. En agosto hizo lo propio mi cuñado sin decir nada. El 6 de octubre de 2015, por insistencia de mi mujer, me cogí la baja y me fui de médicos a Barcelona y Madrid, la conclusión fue ataxia cerebelosa multisistémica, causa: no se sabe, tratamiento: no hay; pronóstico: progresa despacio hasta el final ( entre 9 o 15 años desde los primeros síntomas) y se van desconectando sistemas vitales, primero afecta al equilibrio y al habla.

He ido, poco a poco, a peor tanto en el habla como en el equilibrio. Desde noviembre de 2016, tras caídas varias, voy en silla de ruedas.

Desde diciembre de 2016, la Seguridad Social me dio la incapacidad absoluta permanente.

Desde septiembre de 2016 dejé el gimnasio, voy a Piscina adaptada, un día, dos días con fisio en seco, uno a logopeda, otro a xilografía japonesa (por las manos) y otro a yoga. Es por mantenerse en la medida de lo posible.

Escribo en dos medios de comunicación digitales, en un libro cuya edición me regaló mi despacho y que tengo que redactar, y en este blog.

Y nada más.

Esta es, básicamente y sin entrar en detalles, mi enfermedad, poco simpática, como se ve, con ella convivo hace años, a veces me lo pone difícil. Ha veces lo vivo bien gracias al apoyo de mi mujer y mi hija y de la familia extensa.

Si tengo algún día escudo heráldico me podré al avestruz porque no afronté el problema hasta que era muy evidente. Lo que pasa es que es sin remedio, y eso que en 2015 acudí a dos mercachifles. El primero sin estudios pero, decía él, transmitía energía con las manos, y, curiosamente, sólo se le había muerto un amigo mío que tenía cáncer. Me dijo que yo no tenía nada, menos mal. Me comentó si después de imponerme las manos olía a rosas o así, yo le dije que sólo olía a tabaco, y él era fumador empedernido. Menos mal que cobraba si te curaba, o sea que sólo perdí el tiempo.

Lo peor fue su compañera que era psicóloga, digo su compañera porque, en medio de la “terapia”, se lió con él dejando marido e hijos, dejémoslo ahí.

Desde octubre de 2015 sólo voy de médicos, en enero de 2016 cambié de neurólogo por otro porque el que tenía era tremendamente gilipollas, ahora el que tengo es muy simpático y no es partidario de buscar tratamientos que no existen y me van a poner genial, ya que no me voy a poner bien, por lo menos me rio.

A veces la gente que me conoce me dice cosas inmerecidas, esto te toca igual que me tocó entrar en un gran despacho como Cuatrecasas. Lo que sucede es que hay cosas que te tomas bien y el riesgo de volverte idiota es mayor, y hay cosas difíciles que, por contra, tienen menos riesgo, o sea, que se igualan. La cuestión estriba en caer, o no, en la zona de riesgo.

En el post anterior hablaba de testimonio, es decir, yo llevo mi vida y cada cual que saque sus conclusiones si le sirve de algo, pero yo no soy ejemplo de nada. Soy un tío que ha tenido mucha suerte en la vida y que, ahora que vienen mal dadas, tiene el apoyo de su mujer y su hija, podría quejarme etc…. ¿a quién? y ¿sirve de algo? además es muy aburrido y ya me quejo con tontadas, además mi familia no me deja.

O sea, cada cual que piense lo que quiera y si le sirvo de algo pues mejor.