Si te ha pillao la vaca…..

Con esta entrañable, a la par que tradicional y pegadiza, canción popular empiezo este artículo dedicado a uno de los ediles zaragozanos más famosos: el sr. Cubero. Gran prócer, vigía de occidente, estrella que ilumina el pensamiento actual, sólo superado por Echenique el argentino-aragonés-madrileño en ocurrencias y en todo.

El otro día, consecuencia de que la oposición política no había obtenido lo que quería, les espetó, a micrófono cerrado por supuesto: “Os jodéis”. El negó que lo hubiera dicho, pero frase que denota tan gran inteligencia ¿de quién iba a venir? del alcalde claro está que no , dado, y ello es un dato objetivo, que es tan buen abogado como yo monja teresiana. Esa frase y el modo de decirla, sólo se puede imputar a nuestro concejal de Servicios Públicos, Sr. Cubero. Está en línea, al menos en alguna forma, con los independentistas catalanes que niegan lo que hicieron con tal de no ir a prisión. Yo voy a probar, robo un millón de euros, luego digo que en realidad soy amigo del robado y, si me lleva a la cárcel, me voy antes a Suiza, digo que habíamos votado tres robarle a uno, y que se violan mis ideas y que hemos votado, aquí no hay democracia.

Cubero es lo más, va en línea con la sabiduría popular: “de tontos tontadas”, “el que se acuesta con críos meao se levanta” etc… es decir si, democráticamente se elige a un incapaz, luego no te quejes. Con Zapatero ya pasó, que era tonto era evidente pero se le eligió y se le reeligió, y así nos fue.

Cubero es de los podemitas marxistas que admiran ese dechado de virtudes que es el régimen cubano, claro que se codea con otros intelectuales renombrados como Willy Toledo. Claro que quien escribe estas líneas es un carroza de derechas, políticamente incorrecto, católico, ultramontano y clásico, nada que ver, gracias a Dios, con el moderno marxista de Cubero ni con sus expresiones.

El único problema es que Cubero no ha seguido el sentir popular ese que dice “… si no sabes torear pa qué te metes” es evidente que no sabe torear pero ahí que va, sus compañeros tampoco pero se atreven con todo. La gente les vota, es uno de los defectos que tiene la democracia, pues para ser Ujier hay que pasar pruebas selectivas pero no para ser concejal.

En fin, digamos que se usó, y es claro en Madrid y Barcelona, la técnica “Caballo de Troya” un cabeza de lista presentable y los siguientes ni se sabía quiénes eran. Di que en Zaragoza, si hemos de juzgar al cabeza de lista la operación se podría llamar “Asno de la gomina” y si el primero era malo, imagínate los demás.

Total que, gracias al apoyo del PSOE, tenemos el Ayuntamiento en manos de unos cuentistas incapaces de hacer nada.

 

Gaudete

El domingo pasado, por esas cosas de la vida, mi mujer y mi hija andaban por la France. Total que, como en Francia, pese a ser muy modernos, curiosamente, también son católicos pese a lo carcas que somos, fueron a Misa. El domingo pasado era un domingo de Cuaresma en que se celebraba un día de alegría en el mensaje de la Resurrección. La casulla en Francia era rosa, aliviando así el morado de la Cuaresma. El sacerdote hablaba de la alegría etc… Aquí en España, yo fui a Misa al Pilar, casulla morada, y el sacerdote dijo algo muy sesudo antes de que, de puro pelma, me durmiera. Gente mayor, y los que ayudan a Misa mejor que  no lo hicieran aunque se les ve buena voluntad.

Y es que a los españoles nos domina la tragedia, eso de la alegría está mal, es frívolo, o puro disimulo porque “algo habrá”, y por pura envidia que es el vicio nacional, por encima incluso de la lujuria que es hasta casi más sano ( por lo menos alguien se lo suele pasar bien ).

La Iglesia Católica habla mucho de la alegría, así el ángel la proclama cuando anuncia a los pastores el nacimiento de Jesús, cuando se proclama al Papa se dice que se nos anuncia una gran alegría, no se nos da una gran noticia, uno de los documentos más importantes del Concilio Vaticano II es la “Gaudium et Spes”, la primera encíclica de este Papa era sobre la alegría del Evangelio, el Evangelio está plagado de alusiones a la alegría, hay un domingo en adviento que se llama domingo gaudete (alegraos)… y en España a lo nuestro, a lo trágico. Ahora viene la Semana Santa, con su particular estética Ku  Kux Klan, con cofrades que se multiplican cada año, en Zaragoza con tambores y bombos que matan la cabeza… y, partiendo de que hay más cofrades que católicos, hemos de concluir que esto es un show que tiene poco que ver con la religión, y que se centra en la tradición y sólo en lo trágico.

En España somos así, además que vestirse de cofrade es más barato que ir a la playa y está mejor visto.

No es que tenga nada contra las procesiones, simplemente, no me gustan. Sin más. Creo que es algo basado en un pretexto religioso y que está fuera de lugar.

La alegría es algo que se cultiva poco, es mejor lo serio, lo trágico, y la vida tiene sus momentos serios que sin alegría no se pasan. Habría que pensar en esto y no desperdiciar momentos, cada cual que haga lo que le parezca pero con alegría. No con risas, sino con alegría. Lo contrario a la alegría es la tristeza ¿por qué estás triste? Plantéatelo, igual no tienes motivo, igual lo tienes y hay que abordarlo. Investiga los motivos de tu tristeza y cámbiala. Una sonrisa ayuda a todos los que van por la calle. Todo se pega, y si vamos ceñudos contribuimos a la tristeza y si hacemos por sonreír contribuimos a la alegría. Está en tu mano.

 

Ni yo bordo pañuelos, ni tú rompes contratos….

Como cantaba María Jiménez, esto me recuerda a que, suele pasar, que nunca nadie tiene toda la razón pero, a veces, sí y hay que dársela.

Sucede que el mundo de hoy en día predomina el equidistanciamiento. Hay, sin embargo, otra posición que suele mojarse más en favor de una parte pero suele pecar  de radicalismo, tal y como le suelen confirmar las actuaciones de su defendido.

Las dos posiciones obedecen al mismo miedo , yo no me mojo nunca no vaya a ser que me equivoque, yo pienso siempre lo mismo y, si me equivoco, he sido coherente. La necesidad de no equivocarse nunca, o, si me equivoco, tengo justificación,

Ambas son comprensibles pero un poco cansinas, hay un tema que, hoy en día, se olvida sistemáticamente y es el propio criterio. Ciertamente el criterio propio da miedo ya que conlleva asumir responsabilidades y éstas pueden ser duras, el propio criterio lleva a mojarse y no a sostener siempre que todo el mundo tiene sus razones. Cierto que cada cual actúa movido por su razón, pero no todas razones son iguales, mantener esto, lleva a equiparar víctimas con verdugos por ejemplo.

No se puede ser tan poco ecuánime que se sostenga sólo una postura, pero cundo, generalmente, se es equidistante, y se justifica a ambas partes, se suele ser frío e injusto.

No todas las razones o motivos son iguales, hay que saber discernir, y hay que saber decantarse si es necesario.

En el fondo es ser frío o caliente, la otra opción es ser tibio y ya se sabe que los tibios no salen muy bien parados en la Biblia.

Independencia

Aclaremos, en primer término, que lograr la Independencia es algo legítimo. De hecho, a nivel personal, lo deseamos todos, y la dependencia suele ser complicada.

La idea de la Independencia está bien, y si esa idea se materializa suele estar mejor, o no, pero, al fin y al cabo, es lo que queríamos. Independencia no es sinónimo de algo necesariamente bueno.

En España también se logró la Independencia, de ahí el nombre de nuestra famosa guerra contra Napoleón en la que tuvo parte muy activa la, entonces, patriótica Cataluña.

Independientes fueron los reinos de Taifas y el cantón de Cartagena.

Euskadi buscó la Independencia y Cataluña. cíclicamente, la busca, la culpa, parece ser, que la tuvo Felipe V.  El hombre no sabía que un acto de principios del siglo XVIII sería juzgado con criterios del siglo XXI, un poco tarde pero todo viene bien, el que no se consuela es porque no quiere.

La Independencia como fin es, sin duda alguna, algo legítimo. Pero, claro, todo fin tiene un camino para llegar a él. En España no lo hay, pero una amplia base social puede cambiar las normas y trazar el camino. De hecho cosas más difíciles hemos hecho, y que se vaya Cataluña no es la más.

Pero, tras varias elecciones normales y con mucha participación, la conclusión es que el voto independentista nunca llega ni a la mitad. Además se ve que es un voto rural, el urbano no es independentista. Y ni las generales ni las autonómicas las ha ganado un partido independentista. No hay mayoría independentista para cambiar las normas.

Conscientes de ello, los independentistas más inteligentes (Más y Junqueras) planean ir por la mayoría pelada, pasar de la otra mitad de Cataluña,  repetir la matraca independentista ad nauseam a través de TV3 y sus medios, y poner gente  que no sepa hablar de otra cosa que la independencia, ERC consigue a Tardá, Rufián y Rovira y el PDECAT a Puigdemont. Inteligentes no, por favor, que se abren a discutir y aceptan argumentos.

Una hoja de ruta demencial, unos parlamentarios de escaso nivel, pero repitiendo siempre lo mismo, los medios de comunicación propios o subvencionados, un electorado abducido, y el complejico natural de España, era la fórmula perfecta.

Lo que pasa es que en el camino han cometido delitos y desafueros sin término, no han convencido a nadie más, y han despertado a la otra mitad de Cataluña al ver de qué iban.

Si el fin es legítimo, el camino debe serlo. Aquí lo han planteado como una revolución y, ante la revolución, la Justicia, ha actuado, no hay más.

 

Bélgica

Sorprendidos nos hemos levantado los españoles cuando vemos que Bélgica no nos manda ya detenido a Puigdemont. Pero la sorpresa hubiera sido lo contrario porque ¿qué es Bélgica para que le tengamos semejante fe?

El reino de los belgas fue fundado, bajo la protección de Francia y Gran Bretaña, en 1831, par desgajarlo y debilitar a Holanda y en base a una dinastía extranjera sin arraigo ninguno enel nuevo país (no como los Borbones en España, dado que Felipe V era sobrino carnal de Carlos II). Bélgica, desde el principio, era un país conveniente con una sociedad opulenta. De hecho, el Congo se le da, primero como patrimonio personal, a su rey Leopoldo II que lo  explota y sojuzga terriblemente, Cuando no puede retenerlo más, lo pasa al país. Es tan opulenta la sociedad belga que es la única con autopistas gratis e iluminadas en su totalidad, se dice que es del dinero del Congo.

Hace poco volví a Bélgica, es un país bonito pero con tres comunidades y en Flandes no hablan francés, pese a ser oficial, prefieren hablar un mal inglés. Cuando fui el ejército seguía en la calle por los atentados, sin resultado alguno. La policía tampoco ha tenido ningún resultado. De hecho los alcaldes de distrito no se hablan entre sí y no se puede hacer registros por la noche para no perturbar el sueño de los demás.

Con este panorama es normal que se refugio de delincuentes y que su policía sea altamente ineficaz.

Pese a ello, y a su más que evidente riesgo de ruptura interno, son orgullosos, y se creen que dan lecciones a los demás.

Su posición contrasta con la de España, un país más grande y antiguo, que no se formó por mera conveniencia, pero acomplejado. Pedimos perdón, por el descubrimiento de América, por Felipe II, por la bandera, por el Himno, por Felipe V, por Franco, por vivir… y menos mal que Napoleón no era español.

Después de pasar 40 años de dura transición y de entrar en la UE, resulta que un paisito como Bélgica, cuya última proeza reside en que una de sus Regiones bloqueó el tratado UE-Canadá, nos va a dar lecciones, ¿De qué? ¿De comer mejillones? ni aún de eso, que se queden a Puigdemont y que les apoveche.

 

 

 

 

 

Reinventarse

Todos, y digo todos y no todos y todas que es una redundancia estúpida, necesitamos constante reinvención, aunque ,en el fondo, la reinvención no existe. En cierto modo necesitamos decir que hacemos algo, que nos reinventamos, para darnos impulso y, por ahí, pase. Todos, de manera constante, nos podemos sentir frustrados, agobiados, apresados por la rutina, con ganas de una nueva vida etc… y acudimos a la “reinvención”, la cual a veces está bien,a veces cambiamos lo que no debemos cambiar y es un desastre.

Partamos, pues, de que la “reinvención” no existe, el un mero subterfugio de la mente que nos lleva a pensar que hacemos algo importante pero, en el fondo, no reflexionamos nada y nos podemos llevar por delante nuestra vida con ese argumento tan actual de ser felices, sin más.

No se trata de “reinventarse” sino de, honradamente, cada día, tomar conciencia de lo que somos y actuar en coherencia. Hay amigos que tienen la sana costumbre de meditar todos los días, o hacer un rato de oración, Si es temprano, ello suele ayudar a centrarse. ¿Qué se espera hoy de mi? La respuesta puede ser para nada fantástica, a lo mejor no se espera que seas ministro o que ganes mucho dinero pero se espera que te calles ante un problema y no lo aumentes, que ayudes a hacer los deberes, que estés ahí, que te dejes querer, etc…

Lo mismo uno hace poco o nada, pero es mejor que reinventarse si que nadie lo pida y acabar comportándose como un elefante en una cacharrería.

Cada día tiene su afán, y quizá ese del autoexamen, para ver defectos y virtudes, no sólo defectos, sea el más importante y el primero para una toma de conciencia de quién se es.

Otoño

Otoño es esa estación que en Zaragoza empieza “después del Pilar”. Es una estación melancólica que nos va pareciendo más bonita a medida que nos vamos haciendo más mayores. Ello es así, ni bueno ni malo, ni tampoco generalizable. Yo ya tengo ganas de que entre de una vez el otoño, se acaben estos calores, anochezca antes y no haya tanta gente por la calle. Parece que siempre estamos de juerga, hace falta un estación donde comience el sosiego y el vivir para dentro que el verano ya nos lleva a salir.

Últimamente recibo varias imágenes del Otoño, a ellas hay que unir la inevitable de la caída de la hoja con toda la carga que tiene.

Es la estación en que se reanudan los proyectos del año. y ello porque parece que casi no hay fiestas. Pero entre que es la última del año, en diciembre todo son puentes, y en septiembre no se hace nada y se dedica a los Colegios. El Otoño es una estación engañosa si no aprovechamos bien el tiempo día a día.

 

Los nuevos espartanos

Los espartanos, cuando nacía un niño, lo examinaba un consejo de ancianos, y, si tenía alguna minusvalía, lo despeñaban por un barranco para evitar al Estado los gastos de mantenimiento de una vida poco productiva. Hitler hacía lo mismo. Y hace unos años, cuando aún no tenía esta enfermedad ni por asomo, un compañero/amigo llamaba despectivamente “el subnormal”  a un ujier del Parlamento, que tenía una minusvalía psíquica y había sacado dignamente sus oposiciones y su plaza, a diferencia de muchos otros.

Sucede que ayer oigo hablar a una madre de que su hija ha tenido una reunión convocada ex profeso por el equipo director de una Facultad. Sucede que la niña, que tiene un síndrome que le lleva a hablar con dificultad y a usar silla, va a ir a un Colegio Mayor interna  y la nota le ha dado para estudiar una carrera de prestigio. La reunión fue para desalentar a padres e hija, para decirles que era una carrera muy difícil y que hiciera otra más fácil. Evidentemente, se oyeron de todo y la niña va a empezar la carrera.

Yo creo que no salgo de mi asombro desde ayer, hay quien se cree que, frente al esfuerzo de vivir todos los días, lo importante es un carrera universitaria.

Vaya mentes más limitadas, resulta que la niña se supera día a día, sonríe todos los días, sus padres se separan de ella para que haga su vida aunque conlleve más riesgo, y hay quienes, como los antiguos espartanos, juzgan que no podemos hacer lo mismo que los demás, que, con perdón, pero para nosotros no es para tanto comparado con lo que hacemos día a día, y, nos vienen a decir, que mejor que para qué, que no demos tanto mal, que no hagamos lo ordinario que hay gente mejor.

Cierto que damos mucho mal, en nuestro descargo diré que no es a idea. Siempre se puede volver a tratarnos como ya he descrito antes, siempre se nos puede despeñar por un barranco y fin.

En el fondo yo tengo suerte, esto me ha pillado mayor, mi familia y mi entorno me ayudan sin pedirlo, y la gente siempre ha sido muy maja conmigo, jamás me he encontrado con un gilipollas. Dada mi edad tengo un currículo interesante y, por eso, me doy el lujo de reírme de quien presume de su logros profesionales únicamente.

Cuando digo que no me he tropezado con gilipollas soy muy generoso, ahora recuero dos: una psicóloga y un médico neurólogo. Fíjese que ambos tienen, si no han muerto, carrera.

Frente a la lucha por vivir, una carrera no es sino un elemento más. Puede salir bien o mal, pero no pasa nada. Además ¿qué es salir mal? ¿suspender? o ¿tropezarse con tontos?

Aunque Hitler, y mi amigo, nunca lo vieron, el peor síndrome es el que no se ve, la falta de empatía que te lleva a tratar a los demás como cosas útiles o inútiles. Un riesgo que corremos todos si no humanizamos nuestras ocupaciones.

Asumir la mentalidad espartana es fácil y rentable.