Libre albedrío

En la pugna clásica entre el libre albedrío y el determinismo soy partidario del libre albedrío, si bien, la gente hace lo que quiere si puede y dentro de lo que puede. Tengo que matizar el post de ayer porque no ha quedado claro.

Pongámonos en el caso de una pareja joven que se queda embarazada. Esta pareja, lógicamente, entra en nuestro circuito sanitario, se les mira hasta la cera de las orejas y se les plantea la amniocentesis como algo normal y obligatorio. La Administración o el Hospital no quiere reclamaciones derivadas de “VD. no hizo todas las pruebas posibles”. La pareja ni se ha planteado que algo pueda ir mal, es feliz y disfruta del momento, hasta que el Ginecólogo les despierta. Un embarazo no deseado es muy duro y la Sociedad lo hace imposible. Si el feto viene con malformaciones, o lo parece, la solución es: “aborte usted” es rápido, barato y anónimo, deja un pequeño rastro psicológico en ellas, en él nada. Con la amniocentesis se sabe antes pese a que certeza tiene la justa y no cura nada.

Todo se plantea cerrado a la pareja: el ginecólogo les dice que hay que hacer la amniocentesis como una prueba más, y si el niño viene con malformaciones se aborta. Con lo cual lo mejor es que todo vaya bien.

La amniocentesis no es obligatoria y su práctica entraña riesgo, traer un niño a este mundo (sano o con problemas) es un carnaval y una sucesión de preocupaciones, no hemos pensado que el sano puede morir de accidente o en una fiesta nocturna y el autista no, por ejemplo.

Traer a un hijo con problemas supone para los padres sufrir desde el minuto 1, eso está claro, y supone ver la insolidaridad social al poco, también se ve la preocupación por el SIDA en Etiopía. La Sociedad sólo admite miembros sanos. La presión sobre la pareja es insoportable si, además, no están casados y son jóvenes, la familia encabeza el ataque, su libre albedrío está muy limitado. La opción es UNA y no más. Esa pareja ve ante sí un futuro muy negro y un futuro imposible siendo que la solución es fácil y poco costosa. No hay libertad de elección, cada cual que haga lo que quiera pero, hoy día, es imposible.

Junto a esto se pretende regular la eutanasia. Partamos de que no somos idiotas y nadie está a favor de la prolongación artificial de la vida sin sentido. El problema es que no se llega a saber si el paciente sufre o no, los parientes sufren seguro, lo pasan fatal, lo mejor es regular la eutanasia.Sucede que junto a casos normales habrá casos forzados para librarse del abuelo rico y peñazo. Lo que se hace es partir de que no somos felices porque no nos podemos aprovechar de todo lo que la vida pone a nuestro alcance ¿y la felicidad depende de eso? ¿y Vd. qué sabe de mis frustraciones?, voy a buscar un “ejemplo” cercano: yo mismo. La gente piensa que sufro muchísimo, y no es para tanto. Cierto que se sufre menos cuando se ve cariño que cuando uno es tratado como una molestia (que de todo toca). El problema es abrir la puerta, con buena intención, a lo que puede ser la “solución final”.

RECAPITULANDO

A ver que de tanto decir que la vida es un proceso, parezco tontito.La vida es un proceso desconocido, es como un río al que nos echan y en el que hay que mantenerse a flote hasta el final, y sonriendo, dejando buen paso a los que vienen detrás. Lo del rio es una idea un poco medieval, ahora sólo me falta rematarlo con el tempus fugit y así ya fatalista del todo.

Me apunto a la idea del rio, ninguno sabemos qué nos depara la vida. En todos los sentidos, de hecho, puede haber un divorcio a la vuelta de la esquina, o una boda, o un hijo sano, o con problemas, o, como le pasó a uno, que se muera su mujer en el parto…

La vida es insospechada no rectilínea y lo que te parece lo peor lo mismo no lo es.

Para mí que es como un río, más bien, una corriente de agua que va trazando su cauce, y ,cuando llega al final, se acaba porque el cauce no es permanente, cada cual traza el suyo y es muy libre de cómo hacerlo.

La vida es un proceso, un río, y, cada cual, vive su proceso y reacciona como le parece. Además no hay mal superior a otro, eso sí, hay que ser ponderados no es lo mismo divorciarse que mancharse la corbata.

Cuando algo adquiere, objetivamente, la categoría de “mal” no se puede juzgar cuál es mayor, todos estamos tentados pero es una chorrada. Pongo un ejemplo entre lo mío que es indoloro y cobro pensión de la SS como trabajador, y otro que casi se mata en un accidente, que tras mil operaciones sólo le queda que mover el brazo, que si no lo mueve no puede trabajar, que lleva un año de baja y es autónomo. ¿Qué es peor? Mejor no compare.

No hay que pensar en la fatalidad tiene muchas caras y, a veces, pierdes el tiempo pensando en un tipo (por ejemplo perder el trabajo) y te viene por otro lado (cáncer) o no te viene, o te ascienden en tu trabajo, o lo pierdes y encuentras algo mejor. Es importante no amargarse, así no trasladas amargura a los demás. No creáis. algunos somos expertos en amarguras y fatalidades imaginarias.

Río que, cuando vienen mal dadas, se dribla la situación con humor y a seguir porque todo puede ser mejor o peor. La cuestión es tener esperanza, que se basa en tener confianza y saber que nunca hay nada superior a nuestras fuerzas, que no sabemos la de fuerza que tenemos ni el apoyo que dan los demás. Importante lo del apoyo, a veces, la gente, de buena voluntad, de acojona ante la situación (pe una muerte) y no sabe qué hacer dado que no le ha pasado a él y todo lo que diga le parece vacuo, error. Vamos decir a la viuda “No es nada” no es plan, pero estar ahí, decir algo con sentido, o no decirlo, es plan. Se trata de acompañar no de huir o de normalizar algo que no es normal, y que la gente tiene derecho a no normalizarlo ni aun pasado mucho tiempo. En mi caso me fastidia que me traten como una abuelita. ya sé que estoy hecho un abuelo, pero ni me gusta que se obvie eso ni me gusta que se decida por mi. Es importante saber cómo está el otro, no invadirle ni cambiar sus hábitos: acompañarle.

FASES

Dado que toda vida es un proceso, se pasan fases. A ver, en mi caso, que es el que mejor conozco, no tengo conciencia de las Fases de antes de la enfermedad, hacía lo que todo el mundo y, como tuve suerte, me fue bien. La enfermedad rompió todo eso. Dado que es degenerativa y se nota en la marcha y el habla seguí trabajando normal hasta octubre de 2015, en mayo de ese año ya no me dejaban conducir, cosa que llevo muy mal. Cuando dejé mi casa, octubre de 2016, me quedé en una situación de paso de todo y regalo mis cosas, es decir, ya no importo, cosa que me quedó muy clara con la aparición de la dependencia para viajar y dejar mi casa.

En noviembre de 2016 aparece la silla a la que me resisto pero me caigo en la calle: silla. Me siento más dependiente.

En 2017 vivo de alquiler y consigo, gracias a mi mujer e hija, cierta independencia.

Es importante la ayuda del despacho, a través de la posibilidad de editar un libro con Edelvives, y dos amigos que me ofrecen redactar artículos para sus medios digitales, este blog y los cafés y comidas con amigos.

La enfermedad empeora y hasta julio de este año voy en plan regalo lo que tengo, pero en julio tomo conciencia y paso a la Fase” quiero lo que tengo,” es, realmente, cuando tomo conciencia de lo que supone y va a suponer la enfermedad para mi.

En septiembre me caigo en casa 3 veces. Una con andador y todo, al poco en otra me rompo una ceja (dos puntos de aproximación, y la tercera me hago una cuquera, 4 grapas en la cabeza (a lo vivo) y noche en urgencias, genial, colofón estupendo para el verano.

Desde agosto vive una chica interna con nosotros, así mi mujer puede respirar y trabajar algo.

La DGA me ha declarado un 81% de minusvalía y dependiente en grado II, a partir de ahí tengo campo para correr (en silla) pero contando con eso no ignorándolo. A ver de qué va la siguiente Fase.

 

 

largo

Ayer pensé que no iba a publicar más en este blog, de hecho he anulado mi facebook, Twitter, Instagram y mesenger y no me he muerto, no es un intento de suicidio  sino de no decir tonterías e insistir en ideas haciendo amigos.

Pero luego me dio el ramalazo de escribir algo, a lo que han contribuido algunos lectores, empezó mi amigo Alfonso con sus comentarios, siempre prudentes y atinados, siguió mi prima Pilar, y luego, ayer, mi primo Rafael que nunca dice nada sin quererlo decir, no conoce el doble fondo ni el gitaneo ni decir tontadas. La verdad es que me tengo que asumir como egocéntrico que soy, y que a los 51 años es difícil cambiar.  El ser abogado te da unas bambalinas que no veas, porque lo de hablar en público me gustaba, si lego a ser tenor la lío.

Pero dejemos estar las cavilaciones de cada cual.

Últimamente, por razones derivadas de mi larga enfermedad, visito hospitales cada día, veo otros enfermos etc.. Yo, si no conozco a nadie, me suelo callar y observar. naturalmente se ve que, para cada cual, lo importante es lo que nos pasa, lo de los demás es menos: o bien son muy mayores, o lo sufren menos, más es imposible… Pues resulta que no se puede juzgar, ya he conocido dos personas a las que había que hacerles todo, una persona joven drogada hasta las cejas, dos con ictus, una ciega, otra con transplante de hígado, uno con secuelas de un accidente en el que casi se mata, etc… y uno de estos con la muerte de una hija este año por un cáncer cerebral y tras tres años de lucha. Y la gente sonríe.

En rehabilitación hay buen ambiente entre pacientes y el personal. La verdad es que el personal es muy atento y muy profesional. Lo único es que somos muchos y no dan abasto.

A mí me darán de alta a mediados  de este me y es que puedo mantener pero “mejorar” pues no. Mejorar es imposible, sin más. Mejorar en plan físico, moralmente se puede y la enfermedad es una oportunidad única para hacerlo, no aprovechar esta oportunidad también puede ser algo único.

Lo poco que he aprendido es que esto, como toda vida, es un proceso que te lleva, que hay que dejar que te lleve, no controlarlo, y confiar…Está claro también lo que dice mi amigo Antonio: la gente no cambia. Doy fe.

No he aprendido aún mucho mas. En mi caso es un proceso largo y no estamos para cosas a largo plazo. Dos años ya es el tope, y, como decía mi amigo Serafín, la gente se pone nerviosa por esperar 5 segundos a que se le abra una página en Internet. O sea que una enfermedad cruda a corto plazo genera un clima de Esolidaridad que se mantiene en un corto, y trágico,  tiempo. Es lo que tiene un cáncer terminal, digamos que el dolor se concentra y ello unido al intenso sufrimiento de paciente y familia, llevan, lógicamente, al acompañamiento constante, que desaparece con los que quedan, y eso lo hacemos todos. En mi caso es una enfermedad diagnosticada hace 4 años, de la que estoy de baja hace tres: muy larga, me cansa hasta a mi. No duele físicamente, el enfermo se va acostumbrando, y el olvido, al ser tan larga, llega ya en vida del enfermo, y salvo quienes lo ven todos los días, no saben diagnosticar. Quienes lo ven alguna vez, suelen ser prudentes pero manifiestan, con gestos, su apoyo, pero quienes lo ven a intervalos semanales suelen acostumbrarse a la enfermedad pensando que es una más, que se va a parar, y que el enfermo es un exagerado, un mecanismo de supervivencia que, ojalá, fuera cierto.

No estamos acostumbrados a lo largo, todo tiene que ser “ya”. Esto pasa con todo y con todos. Y hay cosas en esta vida que son a largo, y si las ignoramos, da igual, porque seguirán siendo a largo.

Giro

Más de mes y medio sin escribir nada, he estado tentado de cerrar este blog pero no creo que haya llegado el momento. En todo este tiempo he constatado:

1- Que la vida es un proceso impredecible.

2- Que nadie me ha hecho ni un comentario al último post o a porqué no escribo.

3- Que la enfermedad se alarga cual chicle, o sea, de modo insípido y pegajoso.

Es decir que, en base a estos hechos, se puede concluir. que nunca he tenido un hilo conductor en este blog salvo Yo, lo que a mi me pasa, y lo bien que llevo todo. Si antes era lo originalmente bien que llevo mi trabajo he sustituido mi trabajo por una enfermedad exclusiva y escasa, y, aunque sufra mucho (mentira), lo llevo bien, soy guay. Claro, el que está bien, piensa que esto es una putada, y puede serlo, pero más que eso, es un oportunidad par hacer un alto, en este alto descubro que he transformado, o mejor, adaptado mi vida anterior a la enfermedad pero no he cambiado en nada.

Como abogado me iba mucho el escenario, pero es que uno ha nacido para actor y sigo con la representación. Este blog no tiene línea directriz salvo que hablo de Mí y mis ocurrencias, con la espera de comentarios que me confirmen lo bueno que soy.

En otros blog, como en “con C de Cristina”, mi amiga Cristina Laclériga bucea en su dolor y dice lo que, hasta ahora, no decía, da las claves del sufrimiento, le sirve para descubrir sentimientos, no habla de ella, sino de la vida a través de ella. En “Más que guapa” de mi amiga Ana Bonilla, descubrimos otra faceta de ella, que es tan buena o mejor que la de abogada laboralista y tampoco habla de ella. La lectura reposada de estos blogs y el conocimiento de la vida de gente que viene conmigo a rehabilitación me han dado que pensar.

Además esta enfermedad ya aburre, aún no me he muerto, y no es previsible que sea en breve, así pues, salvo mi mujer y mi hija, todo el mundo hace su vida. Es normal, yo también lo hice con mi amigo Manolo Anós, su padre se involucró mucho, se fue de la cabeza y, al tiempo, se murió. Hay que normalizar lo que no es normal, lo que se sale de lo corriente y previsto. Es puro instinto de supervivencia. La enfermedad no es tan guay. Lo que no estoy dispuesto es a hacer esfuerzos para parecer que no tengo la enfermedad.

O sea, que procuraré escribir poco, y sólo de mi salud pero no para hablar de Mí sino de lo que siento, no voy a hacer esfuerzos para vivir como si estuviera sano y no voy a hablar de política porque llevo tres años retirado de la vida laboral y no me entero de nada.

 

 

Cada uno escribe lo que quiere.

La verdad es que nunca he sido políticamente correcto, y es algo que no recomiendo. Se puede practicar lo políticamente no correcto cuando uno no está en activo pero no antes. El peligro de practicarlo cuando se trabaja es buscarse enemigos gratuitos. Aunque cada cual opine o escriba lo que le de la gana, sabiendo las consecuencias. Es un mero consejo.

Hay que procurar ser asertivos, llamar a cada cosa por su nombre y dar la verdadera opinión no lo que pensamos que el otro espera oír. Esto no es ser políticamente incorrecto, es decir lo que hay cuando te preguntan. Esta labor es muy importante sobre todo en los que asesoran o dan consejo.

Es importante no pensar en lo que piensan los demás, además, es imposible acertar. Hay que saber qué pretende hacer y por qué el que pide consejo. Hay que advertirle, sin apasionamiento, sobre si su posición es correcta y qué riesgo corre. Hay que tener claro, y él debe tener claro, que la decisión final la toma él.

No se trata de hacer fácil o difícil nada a nadie, se trata de reunir los elementos necesarios para tomar una decisión. Es por ello que el asesor ha de saber del objeto de su asesoramiento, el decisor no tiene porqué.

Es por ello que la claridad en la labor asesora es sustancial y lo cierto es que el lenguaje políticamente correcto puede ser todo menos claro y quizás ayude a la toma de decisiones populares, lo malo es que hay que tomar muchas otras que son muy impopulares, aunque algunos se resisten a tomarlas y las dejan a otros (véase Zapatero), y esperemos que Pedro Sánchez no sea de estos, aunque usa un lenguaje tan políticamente correcto que nunca dice nada. Y eso es mala señal.

Más paciencia que el Santo Job

La Paciencia es una virtud que, en grado sumo, se predica de Job. Job es un personaje bíblico al que la gente ha hecho santo como el santo Job, no san Job, ni Job, sino el santo Job.

Es difícil, o imposible, ganarle en Paciencia, pero viene bien una lectura del libro de Job de vez en cuando,. Viene bien meditarlo. Un hombre que tenía todo, se queda sin nada, no renuncia nunca a su fe, y vuelve su fortuna. Da de sí para muchas interpretaciones, yo me quedo en la de perderlo todo sin comerlo ni beberlo, vamos, lo que me está pasando a mi.

De repente te sientes mal, la cosa no para, vas al médico, te coges la baja, te dan la invalidez, dejas el trabajo, dejas de conducir, vendes tu casa, de la venta no sacas nada, te vas de vacaciones gracias a la familia, dependes de todo y de todos, viajas menos, no viajas, corres, dejas de correr, andas algo, usas silla, te caes más, te sale una segunda enfermedad, hablas normal, no se te entiende,  te gobiernan cuando dicen que te ayudan, algunos se fijan en los pobres de África (siendo que a mí, por lo visto, no me pasa nada, como no eres negro y procuras no dar mal…) etc…. Tratas de hacer vida normal pero tu vida es todo menos normal. Cada día estás peor. Pero la peña no se entera o  hace como que no se entera. No es que uno busque compasión pero con que le den trato adecuado a unas circunstancias complejitas es suficiente. Así podré ir formándome en la paciencia.

Esto es para siempre y va de mal en peor, o sea, según lo previsto. Hay cosas que, cada día, soporto menos. Son chorradas pero ya vale.

1- Yo, antes de la enfermedad, he sido un abogado de cierto prestigio y he tenido la suerte de trabajar y  aprender en muchas grandes empresas. Ignorar esto me cabrea, y es ignorar el pasado para tratarte como un mozico de pueblo sin más, y no es por orgullo, es que hay lo que hay, yo puedo estar jodido pero tonto ni soy aún (que todo se andará) ni he sido.

2- No soporto las ideas simples. Suelen ser ideas comunes “normales” sustentadas y proclamadas por gente corta, y que coartan hasta la libertad de discutir, aunque discutir con quien no está a tú nivel es una pérdida de tiempo tuya y suya.

Difícil de entender lo que digo. Debe de ser que tengo un mal día. por eso aprender de la Paciencia del Santo Job viene bien, primero con uno mismo.

José Martí

José Julián Martí Pérez, héroe nacional de la República de Cuba, nació el 28 de enero de 1853 en la Habana (Cuba), hijo de españoles.

En 1871 fue deportado a España y en 1873 se traslada a Zaragoza y reside en la calle Manifestación 13 principal hasta 1874, y, en ese tiempo,  en el Instituto Goya y en la Universidad de Zaragoza  acaba sus estudios.

Terminó de conseguir en 1874 el título de bachiller y licenciado en Derecho y Filosofía y Letras. Escribe y publica el libro La República Española ante la Revolución Cubana, termina su obra La adúltera y Amor con amor se paga. Martí se adentró en el mundo de la filosofía, se interesó en el transcendentalismo del filósofo alemán Krause, relacionando a este con el filósofo norteamericano Emerson. Ambos filósofos fueron verdaderamente admirados por Martí. Además, en la ciudad de Zaragoza, Martí colaboró con el Diario de Avisos. Martí le dedica un poema a Aragón el cual introduce en su obra Versos Sencillos.  Para Martí esta ciudad le marcó personalmente, sirviendo de inspiración para sus poemas.

Más tarde recorrió diversos países de América como Venezuela, Méjico, Guatemala, Perú, Bolivia y Estados Unidos, en su afán de unir a los cubanos en el exterior para luchar por la independencia de Cuba.

Murió en combate el 19 de mayo de 1895, a los 42 años, en Dos Ríos (Cuba).

Antes de certificar su defunción y después de su muerte, el coronel Sandoval, al mando de las tropas españolas, había dicho: “Señores: ante la muerte, cuando pelean hombres de hidalga condición como nosotros, desaparecen los odios y rencores. Nadie que se sienta inspirado de nobles sentimientos debe ver en estos yertos despojos un enemigo, sino un cadáver. Los militares españoles luchan hasta morir, pero tienen consideración para el vencido y honores para el muerto.” Seguidamente anunció que “se costearía por los españoles una lápida para el nicho que ocupan los restos de Martí.”

Dos placas recuerdan hoy, en la casa en que vivió en Zaragoza en la calle Manifestación 13, a Martí.

Y su casa, en coordinación con la Universidad de Zaragoza y la Facultad de Filosofía y Letras recuerda al héroe y celebrarán su aniversario con un acto de homenaje el día 25 de mayo a las 12 horas en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras sita en el Campus de la plaza de San Francisco, en el que, por segundo año consecutivo, se entregarán los Reconicimientos de “Cómplices de la Virtud” a distintas personalidades. Estos Reconocimientos irán acompañados de un bonito obsequio consistente en una escultura de una hola de tabaco, realizada por el escultor pinareño  Andro H, Montano Hernández, y un tabaco puro, todo ello en representación de la provincial de Pinar del Río, tierra del mejor tabaco del Mundo.

Responsable, y habitante de la casa de C/ Manifestación 13, Agustín Montano 652597753.

Guía del PROGRAMA 

Homenaje  a José Julián Martí Pérez, héroe nacional de la República de Cuba en el 123 aniversario de su caída en combate.

Organizan : Excma. Universidad de Zaragoza (Facultad de Filosofía y Letras), Asociación cultural de Pinar del Rio (Cuba), casa de la calle Manifestación nº 13 (Zaragoza) y Asociación cultural cubana “ Clave y Bongo”.

Programa

1-Himnos de España y Cuba

2-Palabras de presentación.

3-Poesía “Para Aragón en España” y “El Mambí”. Declama D. Agustín Montano Luis.

4-Palabras para la entrega de los reconocimientos “ Cómplice de la virtud” a:

Eliseo Serrano Martín, Decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza y Director de la cátedra Martí.

Manuel García Guatas, catedrático emérito de Historia del Arte, autor del libro “La Zaragoza de Martí

Familia Lafuente Sediles, (Dª Ana, D. Jesús, D. Pablo y D. Alberto)

Asociación cultural de cubanos en Zaragoza “Clave y Bongo”, representada por su presidentes Dª. Ludmila Mercerón y D. Jorge Bahía.

Entrega en nombre de la Asociación cultural “José Martí” de Pinar del Río (República de Cuba) Agustín Montano Luis

5-Proyección de trabajos audiovisuales realizados a través del canal educativo 2 de Cuba y la casa de la C/ Manifestación nº 13 por D. Luis Hidalgo Ramos, director de programas Televisivos (Cuba)

6-Canción al piano por Ludmila Mercerón.

7- Versos sencillos de José Martí. Declamador: Agustín Montano, pianista Ludmila Mercerón.

8- Canción “Guantanamera”, intérprete y pianista: Ludmila Mercerón.

 

 

Europa y leyenda negra

La conducta del fugado Puigdemont recuerda un poco la de Antonio Pérez en el siglo XVI. Únicamente desconozco el grado de idiocia de Pérez, tampoco conozco el de Puigdemont pero debe de ser alto dado el corte de pelo que se atreve a  lucir.

Pues a Antonio Pérez, secretario de Felipe II, se le acusaba de estar de tras del asesinato del secretario de D. Juan de Austria. Pérez, natural de Aragón, acudió a Zaragoza con la vaga intención de, caso de ser juzgado, que lo fuera por el Justicia con arreglo a los fueros. Eso no facilitaba la acusación real, luego quedó preso por la Inquisición, con jurisdicción en toda España y bajo mayor control del Rey. El pueblo de Zaragoza se sublevó y al grito de “contrafuero” sacaron a Pérez de la cárcel de la Inquisición. Las tropas reales acudieron a Aragón, y barrieron las pocas tropas que el Justicia había reunido. Se decapitó al Justicia y Antonio Pérez se fugó a Europa donde contribuyó al desarrollo de la Leyenda Negra antiespañola.

En el fondo, y en la forma, los delincuentes se parecen. Antonio Pérez engaño al Justicia y a todos los aragoneses y Puigdemont a todo el que se deja. Puigdemont, además, ha logrado demostrar que gente con estudios es más tonta que Abundio. Pero, en fin, no nos salgamos del tema.

El caso es que en España pensamos que todo lo bueno procede de Europa y que nosotros somos un desastre. Incluso es el leiv motiv de alguno de nuestros mejores, y más leídos, novelistas. Hay quien describe la España del XVII de modo heroico pero con poso de amargura y una notable aceptación de las tesis de la leyenda negra.

Lo cierto es que cuando estamos acostumbrados a algo muy bueno en lo demás sólo vemos los defectos y nunca decimos nada bueno aunque lo haya.

Sucede que los reinados de Carlos I y Felipe II nos encumbran como la gran potencia de la época a gran distancia de las demás. Con los de Felipe III, Felipe IV, Carlos II, Felipe V, Luis I, Fernando VI, Carlos III y Carlos IV somos una gran potencia como muchas otras, prescindiendo de la idiocia, o no, de nuestros reyes.

Sucede que la comparación es siempre con los reinados de Carlos I y Felipe II, todo lo demás es decadencia y fragilidad, además el inicio de la decadencia se sitúa con Felipe II y la Armada Invencible. Es curioso, años antes sucede la victoria de Lepanto contra el turco pero nadie la sitúa como el origen de su decadencia.

Por otra parte, todos los reyes españoles que he señalado mueren en la cama, sin embargo, Carlos I de Inglaterra, en el siglo XVII, muere decapitado, Luis XVI de Francia, en el siglo XVIII, guillotinado, Maximiliano I de Méjico, en el siglo XIX, fusilado, el Zar Nicolás II de Rusia y su familia, en el siglo XX, fusilado. Antes de morir no fueron juzgados buenos gobernantes y no lo debieron de ser.

En España no se dieron esas violencias, ni se contribuyeron a ellas.

Estaba leyendo estos días, un Atlas Histórico, y al llegar al Impero Español, al que se le dedicaba tanto espacio como al Japón feudal, su autor (un inglés) decía que en América los españoles sólo habían colonizado las tierras donde había oro, que eran bandidos y depravados, etc… Las típicas chorradas de siempre. Vamos a ver no omite que el descubrimiento de América fue español, tema importante ya que algunos creen que fue vikingo, incluso Erdogan dice que fue turco. De España, en el siglo XVI, no fueron angelitos a América, fue gente normal que veía en el oro una posibilidad de tener riquezas, lo mismo que en los USA pasó en el sg XX con la fiebre del oro. Además. España colonizó territorios donde sabía que no había oro. Gran parte de los USA son de colonización hispana,  (Tejas, etc…) y no se caracterizan por ser la tierra más fértil ni la más rica. Pasa parecido con Centroamérica, etc….

O sea, una falsedad y un prejuicio más para consumo de neófitos.

Además el “decadente” imperio español fue atacado en los siglos XVII y XVIII por todos los demás, pero así como Francia. en el siglo XVIII, pierde sus posesiones en India y  Canadá a manos de los ingleses, España no pierde casi nada en América en dos siglos a manos de ingleses, franceses y holandeses.

Menos mal que Napoleón, que perdió en Waterloo, no era español. Ni Napoleón III, derrotado en Sedán. Menos mal que no “ganamos” la segunda guerra mundial como los franceses, ni fuimos derrotados en Vietnam como ellos, ni perdimos el canal de Suez pese a la intervención francobritánica contra Naser.

Y de Inglaterra se puede decir lo mismo, su imperio se funda en la India, tras aplastar, con suma tolerancia, la rebelión de los cipayos, a mediados del siglo XIX. A finales de siglo XIX son vencidos por los árabes en Jartum y por los zulúes en Sudáfrica, que frente al flamante ejército británico, ambos tenían en común venir de la edad de piedra.

De Alemania, baste recordar la época de Hitler que, como Puigdemont, llegó al poder tras unas elecciones.

Todos estos países no se consideran decadentes, pero España sí ¿por qué? debe de ser por nuestros propios prejuicios.

Sucede que estos países han vivido centrados en este continente pequeño y viejo que es Europa. Si comparamos a España con Europa, y nos olvidamos de América,  a lo mejor damos con algo un poco parecido. La atracción por Europa es algo funesto que nos ha pasado siempre, de hecho la empresa americana fue más obra de la Reina Católica que de el Rey Católico que vivía más hacia Europa.

Nos hemos centrado mucho en este decadente continente. En el mundo actual, de hecho, es un paraíso, rico e insolidario, que confía su defensa a los USA.

Hace poco un amigo me decía que no hemos avanzado nada desde tiempos de Cristo, y es verdad, mucha tecnología, pero seguimos igual o, incluso, hacemos más burradas gracias a la tecnología.

El que más tiene (poder y dinero) más vale, aunque sea un borrico, esa máxima continúa inalterable.

En el siglo XVI se aprovechó la reforma Luterana, no para reformar la Iglesia Católica, sino para formar Iglesias Nacionales, supeditadas al poder político, que nunca han estado interesadas un ápice en fomentar los valores del cristianismo. Eso sí, en los tolerantes países protestantes, hasta el siglo XIX, podías ser de cualquier  religión menos la católica. Los católicos éramos lúgubres, antiguos, crueles, supersticiosos, etc… ellos no ¿les suena? Como el tiempo da y quita razones, causa risa cuando vemos que la cabeza de una iglesia es un rey. Además, que Desmond Tutu fuera obispo protestante y que Tony Blair se haya convertido al catolicismo da que pensar.

Es Europa un continente pequeño, insolidario, que ha llegado a usar la religión con fines ridículos, que se cree el centro del mundo. Europa intentó la mayor unión, la UE, que se ha visto pero, si bien naufragó a nivel político, en plena crisis desapareció, incluso a algunos países nos llamaron PIGS, sólo sirve a los intereses de  Alemania y ésta, como se ha visto en el caso Puigdemont, es profundamente, insolidaria. A esto unamos el Brexit y el cuadro de la descomposición está servido.

Cuando en 1986 entramos en la CEE me preguntaba qué teníamos que ver con los daneses, evidentemente nada. Tenemos que ver más con los ecuatorianos, pero eso queda mal en un nuevo rico, es preferible que te desprecie un danés a ser amigo de un ecuatoriano.