xilografía japonesa

ola

 

Es evidente que el de la foto no lo he hecho yo, es un clásico. El blog ha tenido a bien no dejarme subir mis fotos porque pesan mucho.

Lo cierto es que es un mundo, incluso los que no sabemos dibujar hacemos cositas que nob están mal e incluso sorprenden.

Yo comencé por razones de salud para ir manejando las manos y manejar el espacio.

El dibujo puede ser todo lo complicado que tú quieras, es directamente proporcional a tus saberes y exigencia.

Es muy gratificante. No hace falta gran cosa, un panel, instruentos para tallar, lápiz, acuarela, agua y papel preparado para la ocasión, y una mezcla para que salga el color (el norit). No hace falta tórculo, se presiona con la mano, con una plancha pequeña, un baren.

Puedes hacer todo tipo de dibujos, depende de tu imaginación y destreza.

En Zaragoza, y puede que en España, sólo está la escuela de Fabiola Gil www.fabiolagil.com y con mucha paciencia para enseñar.

Yo estoy muy enganchado, lo reconozco.

La voz

Hay que joderse pero esa voz de canónigo que yo tenía ha dejado de existir. Empecé a ver defectos hace más de un año, me preocupé mucho entonces, me sentó fatal, pero bueno hoy  constato que va a días. Es una más de la enfermedad, algo poco simpático.

Mi voz era mi instrumento de trabajo, y aun de placer. Rotunda, articulada y fuerte. Era genial en juicio, lecturas, charlas, radio, etc.. hoy trato de que se me entienda.

Ni sombra de lo que fui. Pero bueno, es lo que hay. Me acuerdo mucho de la emperatriz Eugenia de Montijo cuando al morir en el destierro, después de haber perdido marido, hermana e hijo únicos, decía que “parece que Dios se complazca en quitarme todo lo que me  ha dado” y me acuerdo de la frase del libro de Job ( el santo Job) de “Dios me lo dio, Dios me lo quitó”.

Todo lo bueno viene de Dios y si nos lo quita será por algo. Ahora toca luchar por hacerse entender y buscar más medios de comunicarse. El pasado, que gracias a Dios, fue expléndido, pasó, ahora queda mucho por hacer en el futuro.

Si la que tenemos no la practicamos, ¿para qué queremos cambiar?

Ayer bajaba yo del fisio con mi sillita autopropulsada, mi mantita en las piernas, muerto de frío ( como todo el mundo) componiendo a la perfección en ese momento la imagen de “pobre chaval” (lo de chaval es para animarme y porque no soy chavala).

Entonces se acercó a mi sonriente (cosa que se agradece) un joven que resultó ser testigo de Jehová (lo que me llevó a acordarme de la escena de la lapidación de la Vida de Brian y a contener la risa).

El testigo de Jehová (o de Genova como dicen en mi pueblo) me preguntó si creía que  el futuro podía ser mejor. Yo le dije que era algo que no se sabía, él me dijo que según el Apocalipsis sí, claro que interpretar un libro sagrado en ese plan pues que pregunten en Siria a ver qué piensan.

Yo no le dije nada sólo sonreía igual que mi hija cuando pasa de todo lo que le dicen, simpática es pero caso no te hace ninguno, pues a mi me pasó igual con este hombre.

Me preguntó que si creía que Dios era el causante del sufrimiento, y le dije que nunca había pensado en eso, pobre Dios le colgamos cada sanbenito que ya nos vale, ahora, lo bueno que nos pasa es cosa nuestra.

Como no le contestaba lamentándome “pobre de mí” y esas cosas, cambió de tema y se vino a hablar del Reino de Dios, tema más agradable pero del que sabía poco.

Dicho esto nos depedimos muy simpáticos y me fui.  Acto seguido recordé lo que un sr. de Leciñena había dicho a unos testigos de “Genova” que fueron a convertirle a su fe: “si la que tenemos no la practicamos, ¿para qué queremos cambiar?” y me dije “si es que como la sabiduría popular no hay nada”.

La verdad es que con cuatro cosas los testigos parecen felices, cierto que es una felicidad un poco simple y cierto que causa ternura que se te dirijan con interpretaciones bíblicas básicas, literales y simples.

A uno ya le cansa tanta felicidad de pastel que ya soy mayorcito y tengo mi historia, como todos, que no les interese o no les preocupe saber con quién hablan es cosa suya.

La verdad es que he leido la Biblia desde crio, me he guardado de interpretarla porque la Iglesia tiene expertos que se dedican a eso. Siempre he criticado a los protestantes por la libre interpretación, con eso han dado lugar a sectas que son todo menos normales.

Una corriente rarita son los testigos de Jehová que son una panda de iletrados felices que leen la Biblia, aunque sería mejor que leyeran Mortadelo y Filemón.

Van buscando la desesperación y algo consiguen.

Conmigo lo tienen mal, la frase del sr. de Leciñena fue tajante.

 

Yo me voy a morir

Y, siento decirlo, tú también. Es así, aquí no queda ni el apuntador. La muerte, ese certus an incertus quando, es una realidad última en la que sólo pensábamos en convivencias, clásicas todo hay que decirlo.

Total que esta enfermedad tan sólo es un factor de riesgo más, como el tabaco, la bebida etc… sólo que no da ningún placer.

Mi abuelo coleccionó en su vida todo tipo de enfermedades incurables y se murió de una gripe.

A mi abuelo lo deshauciaron muchos médicos y fue al entierro de todos ellos. Digo yo que algo se pegará.

Total, que la enfermedad pasaba por ser mi principal factor de riesgo y hoy he descubierto otro: mi forma de conducir la silla.

Entendámonos, no es que la conduzca mal pero me meto en cada sitio que ya me vale.

Claro que es un nuevo factor de riesgo para  mi  y para toda la población de Zaragoza que se cruce en mi camino. y morir atropellado por sillita de minusválido es un poco ridículo.

Advertidos están. Después de esto como para saber de qué me voy a morir.

Cabreo

Como mi psicóloga dice que a cada cosa hay que darle su nombre, hoy he sufrido un tremendo cabreo que se ha venido desarrollando poco a poco.

Las condiciones para estar cabreao like a monkey son:

Previas

1-Llevar un tiempo solo en casa.

2-Que lo previsto no se cumpla.

3-Dedicarse a cosas que no son de provecho, y tener cosas que hacer.

Simultáneas:

1-Tener que ir a rehabilitaión en silla de ruedas autoproulsada.

2-Ver gente andando.

3- Ver gente corriendo.

4-Que haya gente que te quiera acompañar en el trayecto (para que no te la pegues)

O sea, que lo que me ha cabreao es ese exceso de dependencia que uno siente y que, encima, no se puede decir nada pues la gente anda muy preocupada con que te la pegues. Si a ello unimos que ves gente independiente en la calle a montón y los que están como tú son algunos ancianitos, se junta todo.

Cuando se junta todo te cabreas, ¿contra quién? no sé, te cabreas y que no se te acerque nadie.

El remedio al cabreo:

1- Salir.

2-Que te dé el aire.

3-Hacer alguna chorrada, como sacarle la lengua a un perro.

4- Hacer lo previsto.

5- En mi caso acordarse de los de Podemos y echarse unas risas.

Como véis nada transcendente. Ya se me ha pasado.

Agradecimiento

Igual contesto a todos vuestros comentarios uno por uno, pero básicamente es lo mismo: 1- gracias por leerme en todo caso y a todos los que me leen 2- gracias por vuestro apoyo en este momento “complicado” 3- gracias por hacer un comentario, que mejora mucho el pos que sea.

Valga este mensaje para todos, de pasado y futuro.

Hoy ha sido un largo día en el que he tenido que presentar la solicitud de invalidez permanente. Ya de por sí no he dormido bien. O sea que, como he dicho, era un día completo.

No se sabe como, y no por mis posibles méritos, será porque mucha gente se acuerda, van viniendo las fuerzas, el cambio de vida, la alegría, la ilusión y uno se viene arriba.

Yo sólo le pido a Dios que me dé fuerzas y alegría para llevar esto, no es sencillo, es lo de “cargad con mi yugo y aprended de mi, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso” recuerdo que era un evangelio que se leía mucho el primer viernes de mes en las misas del colegio.

En fin, uno tiene una educación católica y siempre traduce todo igual.

En todo caso Gracias. Aunque no  veáis respuesta concreta,  gracias a todos.

 

Hoy me siento mal

Y es que he dormido fatal, además me duele la cabeza y me siento limitado, flojo y triste.

Esto del blog es terapéutico, siempre soy así de pesado pero me viene bien para expresar sentimientos.

Reconozco que soy un tremendo exhibicionista pues prefiero ésto y el facebook a llevar un cuaderno privado, y no es porque me guste una sobreexposición de mi vida sino porque soy un egoísta y me gusta que otros me lean, me digan y me sigan.

Cierto que el dolor compartido es menos dolor. Cuando estaba bien no pensaba en esto, ni en nada, simplemente estaba bien.

Ahora que estoy realmente mal, pienso mucho, cambio poco, lo que me obligan las circunstancias.

O sea, que tengo una seria oportunidad de cambio y no sé si la estoy aprovechando.

Hoy me siento  triste por mi estado de salud y mis limitaciones, piensa cuál es el tuyo y, si te sientes triste, ríete, que a lo largo del día confiemos en que algunos ya lo haremos.

Best lawyers y el Cid Campeador

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A raíz de esta noticia, algún amigo, manifestó su extrañeza sabiendo que estoy de baja desde octubre de 2015. Ha habido que aclarar que hay dos razones plausibles: la primera es que se evalúa 2015, la segunda, y más importante, es que se vota entre abogados de toda España sobre quién conoce en tal o cual especialidad a otro letrado.

Lo cierto es que hace un tiempo ( un año más tarde que mis compañeros Javier Garanto y Antonio García) salgo ininterrumpidamente en este anuario americano.

Salgo en las especialidades de media y comunications y, la verdad que, con Cuatrecasas, he trabajado en toda España sobre esas materias.

Bueno, a lo que voy, que la prensa ya ha contado todo sobre el premio, dado que tengo una enfermedad neurodegenerativa que puede (o no) acabar en una invalidez permanente absoluta, califiqué esto, en un grupo de chat, acordándome de Inés de Castro, como Reinar después de morir.

Lo de citar a Inés de Castro fue un poco repipi por mi parte o sea que os voy a evitar mi explicación sobre quién era y mando a los curiosos a la wikipedia.

Cité también al Cid Campeador en aquel conocido episodio de su leyenda en que gana una batalla después de muerto.

O sea que, salvo que el INSS diga que puedo trabajar en algo, se confirmará mi matarile profesional y éste será uno de mis últimos reconocimientos profesionales, reinar después de morir profesionalmente. Por eso le he cogido un especial cariño

 

Bajón

Hay días, o momentos del día, en que uno está desinflado o de bajón, eso nos pasa a todos, a algunos con razón a otros sin ella. En cualquier caso si pasan días hay que ir a un especialista.

Pero no voy a hablar de especialistas sino del momento “bajón”. En mi caso me da por pensar. El lunes pensé un poco en mi situación y casi me deprimo, afortunadamente el Señor me ha dado una alta dosis de incosciencia,cierto horror a los penamientos aburridos, buenos amigos y buena familia.

De esos pensamientos no sacaba nada sino amargura retroalimentada. O sea que dejé de pensar, aunque el traca traca me ha durado hasta hoy en que un amigo y su hija me han saludado al otro lado de la calle. Perfectamente podían haber seguido su camino que yo no me daba ni cuenta, no estábamos cerca, pero no sé por qué extraña razón se han desvanecidolos restos del “bajón”.

Es normal que un día, o en algún momento, uno, quien sea, mejor con razón que sin ella, no esté para nadie. Si no se repite puede ser hasta sano dado que se lleva una vida muy estresante. En tal caso recomiendo, dejarse llevar, llorar si se puede (yo no puedo y ya es pena),  etc…todo eso sirve para reconocer que uno está mal, ponerle nombre a ese mal: tristeza, duelo por alguien o algo perdido, daño corporal, odio,  envidia, mala salud…..

Una vez que sale todo y se le pone nombre hay que tener en cuent a que es uno el que está así y no el mundo; y que no es culpa de otros sino de uno (los demás pueden ser el estíulo o la causa pero se pone mal uno mismo).

Y buscar la solución adecuada, no enterrar el problema o hacer como un avestruz.

Hay que salir de ello y confiar en que se va a salir, a veces no se sabe cómo, igual no se sale como uno quiere, pero siempre se sale.

Esto es lo de los lirios del campo que cuenta el evangelio, florecen y crecen sin preocuparse. Vivimos sumidos en un mar innecesario de preocupaciones, y a mi me ha pasado que me preocupado por todo y jamás pensé que podía darme esta enfermedad.

Tiene cojones la cosa, con la de chorradas que he pensado, en fin, que no cambiaría mi vida pero me daría menos mal.

Tiempos de tribulación

El Evangelio de ayer, en línea con la lectura del Apocalipsis que se hace al principio, va sobre las persecuciones y catátrofes que Jesús anuncia a sus discípulos, si bien, al final de todo ello, les anuncia tambien que llega, asimismo, el día de su liberación.

Es decir, quien en una crisis, o tribulación, no corre como gallina sin cabeza, al final triunfará.

Volvamos a la conocida máxima ignaciana: “en tiempos de crisis no hacer mudanza”. Tiempos de crisis, tiempos de tribulación de cualquier tipo, que nos ponen a prueba, o ponen a prueba nuestras creencias o nuestra línea de actuación. En esos tiempos hay que insistir en lo que creemos profundamente.

La crisis puede ser de todo tipo, cada cual que mire su caso, económica, personal, profesional……

La cuestión es que la crisis se lleva por delante todo lo no assentado, todo lo no auténtico, la crisis en sí no es mala dado que depura.

Puede crear  situaciones difíciles, e, incluso, aparéntemente insolubles, pero de todo se sale.

La cuestión es agarrarse a algo para salir, no sea que no tengamos nada a lo que asirnos y nos acabemos hundiendo.