Accesibilidad (I)

Este es el primero de un montón de artículos sobre la materia pues sólo yendo en silla se sabe lo que hay.

Este sólo describe un día cualquiera que iba de mi casa al fisio y, además, quería poner sello en una carta y mandarla.

El ir de mi casa al fisio y volver es fácil porque voy por calles arregladas por las obras del tranvía. El tranvía no lo suelo coger  por dos motivos 1- mi natural impaciencia 2- A veces va muy lleno y uno con silla maniobra mal, ya sé que tenemos prioridad pero no me acostumbro. La verdad es que el tranvía está muy bien y es el medio más accesible en Zaragoza, otra cosa es que, a determinadas horas del día, va lleno de zaragozanos.

Las calles arregladas por el tranvía son lo mejor de lo mejor, amplias, espaciosas, cota cero.

Las demás depende del tiempo en que se hicieron, hay rebajes en bordillos que parecen el Aneto. Las más antiguas peor. Es comprensible, somos pocos y antes salíamos poco de casa, ahora todo se hace para cundir mucho. En cualquier caso hay que ser pacientes, no somos muchos, y la gente y las cosas se van adaptando a esta minoría cada vez más.

Lo de echar la carta fue otra cosa. El estanco lo recordaba pequeño y con escaló. Pues bien, hicieron obras, cota cero. puertas correderas automáticas. dispuesto de tal modo que quepa con comodidad cualquiera, tan bien que les di las gracias.

Echar la carta fue el problema, hay pocos buzones en la calle y, cada vez, se escribe menos.

Fui a la principal de correos Zaragoza, entrar con silla es imposible hay 3/4 escalones y es un edificio antiguo, si vas a recoger algo han habilitado una sala que te evita subir la gran y hermosa escalinata de su interior, pero los 3/4 escalones de Paseo Independencia están. Afortunadamente el buzón está en el exterior, se llega conduciendo la silla pero… muy alto, uno como yo, 1,78 m, no llega sentado, gracias que un amable ciudadano la echó por mi.

En lo demás no tuve más problema, gracias a que el tranvía ha modernizado Zaragoza.

Viajes: Bruselas

La semana pasada estuve, con mi mujer y mi hija, en Bruselas, yo ya la conocía pero merece la pena. Vimos a Nuria, nuestra sobrina, que trabaja hace tiempo allí como arquitecto.

Fuimos un día a Brujas y otro a Amberes, fuimos dos veces al cine en Bruselas ( subtitulado en francés y flamenco, no doblado). Comprobamos que en Flandes no te hablan francés, no como las tontadas que se dicen aquí de Cataluña donde yo nunca he tenido un problema y casi no entiendo el catalán.

Total que todo muy bonito, y muy entrañable. El alojamiento lo cogimos por Air bnb un apartamento muy céntrico y muy bien. Los taxis con la aplicación de Uber, más baratos.

Era la cuarta vez que visitaba Bruselas, en agosto aún hay Sol, en invierno hay que buscarlo y es fácil que llueva.

Era mi primer viaje internacional con silla. Esto cambiaba las cosas y ralentizaba todo.

Los aeropuertos bien, Ryanair ok, aunque, la batería de la silla hay que desmontarla y llevarla consigo en cabina (digo yo que si explota da lugar en cabina o bodega) o sea que hay que saber desmontar y montar la batería de la silla.

Al llegar al aeropuerto de Charleroi lo usual es ir a Buselas en Bus, yo lo hice porque aún ando algo, se echa la silla a la bodega y fin. En caso de no moverse nada, es más complicado, ya es complejo hasta para el avión. Pero bueno, aun no es el caso.

Los trenes muy bien, la asistencia muy eficaz. Ahora describamos la accesibilidad en Bruselas con la afirmación/negación aragonesa, Bruselas está adaptada pero por los cojones, allí si no vas con otras personas estás muerto. Vaya calles, estrechas a más no poder, los bordillos altos como vallas de 100 metros, en fin…lo más nuevo adaptado bien eso sí. Sucede que en España con el chute económico de la UE y la necesidad de ponernos al nivel de nuestros vecinos europeos se ha hecho mucha obra nueva, no así en Bélgica done en 1950 ya eran muy ricos.

En fin Vd. y acompañantes ármense de paciencia, buen humor y buen rollito, no pretendan nada, relájense, y disfruten.

 

10 años en Cuatrecasas

En primer lugar quiero decir que voy a ser injusto porque es casi seguro que me olvido de alguno, o me dejo a más de alguno, y no debería. En segundo lugar cada cual cuenta la feria según le va en ella y este es mi relato personal e intransferible.

Comenzaré diciendo que yo le tengo mucho cariño a la firma, yo soy Letrado de la DGA, a mucha honra, pero como profesional he crecido y aprendido en Cuatrecasas.

Lo puedo decir sin temor de pelotear a nadie pues estoy fuera.

Yo conocí la firma en 1993 cuando mi amigo Alvaro Mendiola me invitó a una entrevista en la calle Felipe IV de Madrid con Antonio Hierro. Antonio debe de tener pacto con el diablo porque por él no pasan lo años, luego diré porqué. La entrevista fue muy cordial pero sacamos que tenía que estudiar inglés y  ante ello o intentar sacar las oposiciones a Letrado de la DGA preferí lo segundo.

La cosa me salió bien, lo celebré con Alvaro y cada cual siguió su camino.

En 2006 Antonio García Lapuente me propuso entrar en Cuatrecasas, acepté, a Javier Garanto, director de la oficina de Zaragoza, le pareció bien después de conocerme y me mandó para Madrid. En Madrid dieron el Ok dos socios que eran Antonio Hierro y Alvaro Mendiola, un dejá vu total, Alvaro y yo estábamos más maduros pero Antonio seguía igual. Y tuve que empezar con el inglés, el pobre Julian me ha sufrido como alumno estos años.

Luego me llevó Javier Garanto a entrevistarme con Rafa Fontana a Barcelona, el encuentro fue muy cordial y conocí allí a Emilio Cuatrecasas que venía dopado después de un monumental leche en moto que se había dado, la verdad es que me cayó muy bien. y pensé ¿qué hace un tío de su categoría en moto? y por eso me cayó muy bien.

Yo nunca he sido un personaje pacífico, siempre he dado mi opinión, muchas veces prematura y a destiempo. Estos años Javier Garanto me ha aguantado con paciencia. Fue él quien me ofreció pasar, de iure, de Contencioso a Gestión del Conocimiento Público, donde he desarrollado mi trabajo lo últimos años, al principio sólo, luego con Elicia Rodríguez y bajo la dirección de Mario Macías. En esto siempre he contado con el apoyo y amistad de Joanes Labayen que ya en 2007 nos reunió a un grupo de socios profesionales de público: Mercedes Izquierdo, Mariano Ayuso, Pepe Cudeiro, Enric no me acuerdo del apellido, él y yo donde surgió el tema de la Gestión del Conocimiento Público. Estaba Joanes tan empeñado, y lo veía tan claro, que en 2009 Rafa Hinojosa (entrañable como siempre) contó conmigo y acogió bajo GC Contencioso el pre embrión del GCP.

Luego en 2011 la Firma apostó por la Gestión del Conocimiento y Javier Garanto me lo propuso.

La Gestión del Conocimiento y mi especialidad en contratación y en televisiones me ha permitido ir a casi todas las oficinas de la firma, sólo me faltan Málaga y Alava.

He trabado amistad con profesionales de todas ellas prescindiendo de categorías, repito que no voy a mencionar a todos porque sería muy injusto.

Esto no obstante haré alguna  mención, obviamente la oficina de Sevilla, todos los profesionales que allí he conocido. Sevilla es especial, gente muy profesional que siempre te suben el ánimo. No voy a destacar a nadie en especial porque son todos, sólo al compañero Luis Olivencia, prematuramente fallecido, y al que tuve la suerte de conocer. Era un señor.

Bueno y, como no puedo más, mi querida Mercedes Izquierdo, y Eduardo, Joaquín, Victoria, Macarena, Rafa……. todos.

A Sevilla se le ha unido la oficina de Málaga, mi amigo Jorge Robles, uno de los letrados que conozco que más sabe lo que trabaja.

Junto con Javier Lusarreta en San Sebastián que es tan bueno y preciso como agradable. Con un gran equipo: Eneko y Nerea.

La oficina de Vigo, con Lorenzo y donde trabajaba Eduardo, de Bilbao con Adolfo y Javier, de Girona con Joaquim, de Valencia, con Mariano y su equipo, con la colaboración activa de Enma, de Palma con Pedro y Eva. Y Barcelona y Madrid, nuestras oficinas “grandes” y donde trabé amistad con gente de muchas áreas y donde aprendí qué era un gran firma y cómo se trabaja en equipo, y todas cuentan con gente de la tierra como Cani, Yolanda, Alberto, Jorge, Iván , Isaac, Levón etc…

Obviamente dejo para el final Zaragoza, aquí citaré a Antonio García Lapuente que tiene un olfato comercial absolutamente insuperable tanto con los clientes como con el personal, Francisco Cavero de quien pronto aprendí cómo se negocia y que no debe prevalecer ante lo profesional ninguna consideración personal. A todos los que están y han estado estos años en la firma, a mi equipo, Curro, María, Bea, Eva, Isabel, Pedro, Isaac, Nacho, Alfredo. Jorge…. en fin todos, de todas las áreas, categorías y puestos.

Este gran despacho me ha arropado cuando estaba de IT, un año, y ha levantado el tfn cuando la compañía de salud hacía el tonto.

En fin, todo eso, los mensajes de Rafa Fontana y Jorge Badía, y los de todos este tiempo me han venido muy bien. Me he sentido parte de algo.

En estos momentos, en la celebración del centenario de la firma me siento muy orgulloso de la visita del Rey a la sede de Barcelona, de la acogida, y de las palabras de Emilio Cuatrecasas dichas allí y, con valentía, delante de todos, diciendo simplemente lo que hay.

En este futuro tan curioso que me espera confío en seguir junto al despacho, no ya trabajando, que no puedo, pero sí formando parte de su alumni.

Pablo Ráez

La verdad es que acojonado me ha dejado este chaval. Con 18 añitos, fuerte, joven, atlético, alto, le notifican, sin más ni más, una leucemia. El tío contaba que fue un mal día, pero peor el tratamiento, encerrado, el no superar el primer trasplante, pero lo peor fue no superar el segundo.

Al final acaba de morir con 20 años. Hasta aquí he contado lo “jodido” que lo es, pero el tío era valiente y positivo,  y sonreía de verdad.

Y a mí, que estoy con una enfermedad degenerativa poco simpática, este chico joven me removió no sé el qué, pensaba que yo afrontaba la adversidad de modo guay pero no, para guay este tío que con 20 años deja muchas lecciones a todos.

Hubiera estado bien conocerlo, creo que se ha ido alguien que sabía lo que de verdad importa. A mí, como relativista que soy, me cuesta reconocer que hay gente 100% honesta y buena y Pablo lo era. Tendría sus cosas, como todos pues lo jodido es no ser un ángel en estos casos, pero a nadie le han importado.

Mucho que aprender de él, mucho que rezarle, y mucho que imitar si se puede.

Pero, además, esta semana leyendo “Patria” de Fernando Aramburu (libro muy interesante) me encontré con un personaje que pasaba de encantador a ogro deprimido por un despido. Es decir, una contrariedad económica, algo objetivamente grave. Pero el tío era tan petardo que no se fijaba en los esfuerzos de su mujer, transmitía su amargura a sus hijos, y a toda su familia. Al final se recolocaba y mejoraba si bien su mujer ya no. El se creía que tenía justificación para todo, e incluso que, en esta vida, tenía derecho a una cuota-parte de felicidad.

Bueno el 99% de los mortales somos más o menos como él, aunque algunos nos pasemos la vida disimulando, no queremos contrariedades, aceptamos las evidentes porque es absurdo negarlas pero incluso nos negamos lo que no es evidente a todas luces. No aceptamos las contrariedades ordinarias, nunca pensamos que le puedan pasar a la persona que nos apoya por en ese caso, ¿qué haríamos? no sólo no sabemos hacer nada sino es que nunca lo hemos agradecido ya que, es algo objetivo, tenemos bastante con lo nuestro.

Todos pensamos, de una manera u otra, que tenemos derecho a nuestra cuota-parte de felicidad, no la trabajamos, queremos que nos la den, es nuestra ya que somos muy buenos y bastante sufrimos (por lo que sea).

Como veis es la antítesis de Pablo, leed algo de él, yo espero comprender, de momento me parece que merece la pena,  y no es poco.

 

 

Complejos

No he escrito en una semana porque he estado en Bruselas. La segunda vez que estuve fue en 1995, la primera en 1985 fue sólo un rato.

En 1995 había empezado a trabajar y me di cuenta de que los belgas no trabajaban más ni mejor que nosotros sino que arrastrábamos muuucho complejo.

A mí  Europa no me disgusta, digamos que me gusta, pero como en España en ningún sitio, no tenemos nada en qué fijarnos, sólo que tenemos mayor excedente de gilipollas que muchos países europeos y algunos llegan a ministros, incluso hay uno, Zapatero, que fue presidente.

En lo demás, por mucho que le duela a Pablo Iglesias y su comparsa, somos como los países de nuestro entorno.

Eso sí, aun sin ser una maravilla, ganamos en accesibilidad, en Bruselas sin ayuda uno no puede ir muy lejos con la silla, en Zaragoza sí.

Además la gente que te ayuda en los Servicios Públicos en España es más amable que en Bélgica donde son fríos  y eficaces.

O sea que somos iguales o mejores que los demás salvo en número de tontos donde ganamos por goleada.

 

Los renglones torcidos de Dios

Mucho santo y no santo han dicho que Dios escribe recto con renglones torcidos, incluso hay una novela de Torcuato Luca de Tena con ese título, y es verdad, es muy sencillo comprobarlo en otros y es muy jorobado (por no decir otra cosa) vivirlo en carne propia.

Un ejemplo muy claro lo tenemos en la pasión cuando Jesús sabe como va a ser y no le gusta nada pero se somete a la voluntad del Padre, predicar sobre esto es hasta bonito, vivirlo no tanto.

Dios va a su marcha, no hace lo que le viene en gana, tiene una finalidad pero sus planes son sus planes, nosotros podemos cooperar o no. También podemos escuchar e intentar saber cuáles son sus planes sobre nosotros en cada momento.

Yo podría hablar en general. Pero creo que no estoy capacitado, así que hablaré de mí por si a alguien le sirve.

Yo llevaba una buena trayectoria según los criterios sociales, era un buen chico, brillante sin falsas humildades, pero llegó la enfermedad que me ha dado una incapacidad absoluta permanente, no poder trabajar y menos ingresos. Yo que de ganar dinero había hecho el leiv motiv de mi vida y que, en muchos aspectos. era el Rey Midas, pues ahora jódete y baila  (que encima no puedo).

O sea que me toca esta enfermedad y que forma parte de los planes de Dios para mi, tengo que aprender mucho de ella ¿seré capaz? no sé. La voluntad de Dios es curiosa, y cuesta asumirla cuando va en contra de uno y te hace cambiar cosas. Cuando va a favor es genial, es un sumatorio de fuerzas. Es importante saber cuál es y qué hay que hacer.

La enfermedad

Cuando un día ves que no vas bien, salvo que seas un poco más normal que yo y quieras saberlo, tiendes a esperar que todo mejore con el tiempo,”ya pasará” te dices, mientras sigues a lo de siempre.

Pero la enfermedad insiste y te va quitando cosas poco a poco, y vas notando cosas cada vez más raras que achacas a la edad,la tensión o el estres.

Cuando ven los demás que algo pasa o cuando ya no puedes hacer lo que hacías normalmente, saltan las alarmas: hay que ir de médicos, hemos tardado demasiado.

En mi caso la primera prueba fue de una atrofia clara del cerebelo y la constancia de una neurodegenerativa la daba la mera experiencia.

De ahí dos años viendo médicos. Vimos suficientes neurólogos para la confirmación de la primera impresión, pegarse de cabezazos con la pared es absurdo, como buscar médios sobre esto fuera de España, como si nuestro país fuera el que describen los podemitas.

Asumir el diagnóstico fue complicado pero coger la baja laboral fue peor.

En mi vida me había cogido una baja laboral salvo por hospitalización, desde el diagnóstio estuve trabajando un año como si nada. Pero en octubre de 2015 mi mujer me puso clara la evidencia ante mis ojos, el médico de cabecera no tuvo dudas, y me cogí la baja.

Pensaba volver a  trabajar, pero un año de baja temporal, en el que no recuperas la salud sino que empeoras, te va haciendo ver las cosas de otro color.

Pasas de la independencia a la dependencia: dependes de tus mayores y de los jóvenes. No conduces, te llevan,  no puedes ni ayudar, en fin….

Lo único bueno es que ha sido poco a poco y que la enfermedad afecta al equilibrio y  al habla no al sentido del humor,

Lo del habla lo llevo regular, en fin, como le dediqué un post a él me remito.

Toda enfermedad es un proceso, en esta he tenido suerte que es lento y mi familia no me deja hacer tonterías. A ver si aprendo algo de la enfermedad.

En un año he ido cambiando, el tiempo me ha preparado para la invalidez absoluta y lo que conlleva. Estoy en vías de ir cerrando con calma y a consciencia mi anterior vida.

Cuando una puerta se cierra, hay que cerrarla bien porque otra se abrirá a la medida de quién eres ahora. Hay que reconocerse uno tal cual es en cada momento y dejarse de nostalgias de lo que pudo haber sido (si todo hubiera ido bien).

Ya disculparéis

Pero he borrado dos posts, y uno con un interesante comentario de Maria José Coll. Los dos se referían a mi actual situación de baja permanente por ivalidez absoluta y es que el INSS, ante una degenerativa lenta o rápida, no se la juega y da la absoluta.

En fin, en contra del criterio prudente de madurar lo que tenía que decir, lo solté sin más en el mismo día. Además lo solté haciendo gracietas, que no tenían niguna gracia. Y lo puse en facebook. Pura tontería, ya lo siento.

Total, que lo voy madurando, que hay lo que hay y que esto es un nuevo punto de partida.

Yo no valgo para contar nubes como Zapatero, las matemáticas se me dan muy mal, las nubes van a pasar igual las cuente o no, es una actividad que a nadie aprovecha, y me pone muy nervioso, no tengo el cuajo zapateril preciso.

Tengo que rezarlo mucho antes de cambiar de rollo, además me viene bien todo consejo de los amigos.

Una cosa es muy importante, antes no le daba validez preguntar al otro “¿qué tal estás?” y que se explaye o no, es una muestra de interés, algo que ayuda mucho.

El acompañamiento, moral o material, es muy importante, no lo dejaré de ponderar nunca. Yo he tenido mucha suerte el acompañamiento  ha sido y es inmenso, los amigos se han volcado, mi despacho y su gente están pendientes de mí en todo momento, y mi familia me apoya, se adapta y tolera mis cambios de humor razonables (no los que no lo son y me perjudican). Así cualquiera.

Nueva etapa, nuevos, y muchos, retos.

Abogacía

Ayer tuve el  honor, ahora que me queda poco en la abogacía,  de apadrinar a mi sobrino Alvaro Polo Ernicas en solemne jura en el Real e Ilustre Colegio de Abogados de Zaragoza. Además, dadas mis limitaciones, el Colegio adaptó todo, el gerente estuvo pendiente en todo momento y el decano muy cariñoso y atento.

La verdad es que estuvo muy bien. Y, en cierto modo, sentí que daba el testigo. Alvaro nació justo cuando yo acabé la carrera y me fui a estudiar oposiciones a Madrid. Es el sustituto ideal y le he pasado los códigos que me regaló,siempre generoso, su abuelo, mi tío Jerónimo, que junto con mi tía María Cruz, ambos en el cielo, ayer celebrarían una gran jornada de orgullo familiar.

Bueno, voy a lo que voy, el decano estuvo en su punto, como siempre, nos recordó lo insustituibles que somos los abogados para la defensa de los derechos de los ciudadanos.

Surgió, entre los familiares que nos acompañaban la típica cuestión de alguien que se sabe que es culpable ¿quién lo defiende?, tema penal como siempre, y ¿cómo se sabe? ¿lo dice la prensa? ¿pruebas obtenidas no legalmente? ¿la acusación formulada contra él? ¿su conducta es delito o nos parece mal si más? ¿y a cuánto le condenamos? Todo el mundo tiene derecho a su defensa, a un abogado, luego será el Juez el que dictamine. La defensa intentará la asbolución, se entiende si no se es temerario, y será el Juez, oídas acusación y defensa, quién decida, y el Juez sabe (más que la prensa).

Como dice nuestro juramento debemos comportarnos con “lealtad al cliente”, y lealtad es decirle siempre la verdad le  guste o no,” corrección con el compañero” en formas, escritos y verbalmente, además quien hoy es contrario mañana puede estar en el mismo banco, y “respeto a la parte contraria” cuidado con lo que decimos para no faltar a esa norma, además el insulto nunca es necesario, se nos contrata por nuestra pericia en leyes y para evitar el apasionamiento propio del cliente.

Es una noble profesión la de abogado, no exenta de divismos, avaricias, mentiras y otros posibles vicios con lo que hemos de luchar cada día.

 

Experiencias

Es, en cierto modo una suerte, sólo en cierto modo, el disfrutar en la vida de dos estados: el de independencia y el de progresiva dependencia.

Como digo es una suerte relativa porque a todo hay que sacarle el lado bueno ya que el malo  sale solo.

Cuando era  independiente no sabía cómo tratar a los dependientes, tenía un complejo de culpa ante ellos por estar “sano”. Hoy veo las cosas de otro modo desde mi silla de ruedas.

Viene bien el apoyo y la ayuda para que estemos como los demás pero punto, no hace falta más. No es preciso ir más allá dado que sólo pedimos superar una desigualdad de la que nadie es culpable.

No se puede sentir uno culpable por el hecho de estar sano, la gente en sila de ruedas no es más buena o más mala por ese simple hecho que es ir en sila. Uno, en silla, suele aprovecharse de ella, por ejemplo dando pena. Es muy peligroso hacer de la invalidez tu vida y tu excusa. Es muy peligroso y muy fácil.

Como decía una amiga: vamos en silla de ruedas pero la silla de ruedas no está en nuestra cabeza. Buscamos una ayuda porque nos es necesaria para restaurar la igualdad, no más.