La hiperabundancia de tontos, el bajo imperio romano y la crisis de la civilización occidental.

Empezaré dando noticias de mi salud. Como sabéis o intuís sufro disfagia, es decir, trago mal, de momento es habitual sólo con líquidos finos, como el agua, uso espesante para conseguir una textura “néctar” me arriesgo a todo al no usarlo fuera de casa, pero es que me resulta complicado acostumbrarme.

Bueno, poco a poco iré publicando estas cosas, al fin y al cabo el autor es un pobre dependiente y hay que saberlo.

Mi tesis de hoy es que la crisis del bajo imperio romano y la crisis actual tienen en común la hiperabundancia de tontos. Lo que no hay duda es que en el mundo occidental no cabe un tonto más. Véase el presidente de los USA. Además buscamos nuestra propia destrucción, como con el brexit, hay políticos que loan a ETA como Pablo Iglesias, etc… En España tenemos ya partidos de ultraizquierda y ultraderecha, y somos de un tolerante y un políticamente correcto que da náuseas. Nuestros vecinos musulmanes no son tan lilas.

Lo común con el bajo imperio es la relajación en las costumbres, la dejación de la milicia a los extranjeros y, presupongo, la hiperabundancia de tontos. Digamos que todos tenemos un porcentaje de tontera, pero no llegamos a esa gente en concreto que, todos, tenemos la desgracia de conocer y sufrir. Y es que hay gente que es objetivamente tonta y lo demuestra. Y eso no se cura ni con cargos importante, suele ser peor, es como darle a un mono un saco de bombas.

En el bajo imperio ya pasó, el exceso de buen rollito y autodestrucción llevó a las invasiones bárbaras.

Aquí va a pasar lo mismo, los lilas occidentales nos vamos a convertir en una presa fácil para los musulmanes que no se andan con florituras, lo peor es que lo sabemos y reaccionamos votando a partidos Ultra como Vox.

Conste que a mi no me gusta nada (ni un poco) Podemos, pero los de Vox me parecen una cuadrilla de pijos repeinados y reaccionarios. Gente con la cabeza vacía, cuyas ideas propias (de tenerlas) harían eco en su cerebro.

Cuando llegue mayo conoceremos sus candidatos por Zaragoza pero, me temo, no erraré mucho en el Perfil.

 

 

Todos tontos tienen suerte, o enchufes.

Siendo fiel a mi principio de hablar de salud diré que hoy, como no he pedido ayuda al cortar la carne, casi me ahogo. No ha pasado nada, ni he hecho aspavientos, ni, creo, he inquietado a mis compañeros de mesa, pero ya no valgo ni para comidas sociales.

¿Cómo estoy? Pues fatal , y no por la tentativa inconsciente de suicidio de hoy, sino que como siempre digo que estoy “bien” y no lloro por las esquinas hay quien se lo cree pero ¿cómo voy a estar? ¿estupendamente?  En fin…Porque es aburrido entrar en detalles…

En otro orden de cosas la comida de hoy ha sido entretenida como siempre.

Yo hoy había tenido ejemplos de tontos del culo que no saben hacer la “o” con un canuto y ocupan puestos de responsabilidad. De esos hay muchos que, siempre,tienen una cohorte de lameculos y les encanta. Estómagos agradecidos dispuestos a la alabanza, gente sin seso que se da aire de superioridad y se quiere mucho cuando se mira al espejo.

Son gente que hace una simbiosis perfecta con el pelota pues ambos se necesitan, uno para alimentar su ego y el otro para medrar.

Pues bien, en la comida ha surgido el ejemplo de dos personas medrantes.

A mi juicio, ambos son nefastos profesionales, pero con mucha soberbia, no se puede decir que sean “majos” porque sería mentir. El tema es ¿merece la pena medrar así? yo creo que algunos no lo sabemos hacer y hay quien, aunque no lo parezca, se rodea sólo de lameculos.

Esto me recuerda ahora a un político que dio mal hasta esta legislatura. Personaje que hacía la pelota al Jefe de su partido, que iba rodeado siempre de su guardia de corps, y que con unos estudios de… llegó a Consejero. Hablo de….. Dio mucho mal, y ahora está de jefón en la privada, es decir: el título del artículo.

Soy de un subliminal subido.

Total, que la culpa es nuestra. Al que es tonto hay que decírselo para evitar la tendencia natural a creerse listo y por el bien de la humanidad.

 

Vox

Seguiría fiel a hablar sólo de salud pero, francamente, es un rollo además hay poco que contar: se me hincha el tobillo izquierdo, ya casi hablo como el pato Donald y ya no ando. A peor, como decían los pronósticos, será que no busco la curación en  terapias naturistas. La verdad es que funcionan, tomas muchas vitaminas de todo tipo, equilibras las energías, comes poco, pasas hambre, no comes nada de lo que te gusta, mucho forraje…. vives lo mismo o menos pero se te hace el doble de largo. Es un coñazo, para nada.

He retomado el gustillo por la política, poco eso sí, porque los de VOX muy serios no son, defienden tontadas varias, pero ahí están, ya han salido, son la derecha del PP, más parecidos a Trump que a la extrema derecha europea. Susanita les ataca porque es muy jorobado tocarle a ella perder la Junta, Echenique les ataca sin pensar que ellos fueron primero, afortunadamente, no les ataca con una jota, etc..

Y es normal que surgieran pues la ultra izquierda ya surgió, el tema catalán ha herido muchas susceptibilidades y desenterrar a Franco es algo que tiene su precio pues ni en la dictadura era verdad que todo españolito era de Falange y ahora no es verdad que todo el mundo es como Pedro Sánchez. El justo equilibrio se logró en la Transición y fin.

Tampoco era cierto que en la derecha había sólo una sensibilidad, es bueno que haya un partido de centro, otro de centro derecha y otro de derechas. Cada cual que vote a quien le parezca. También en la izquierda hay diversos partidos y se las arreglan para gobernar.

Con tanto tejemaneje, si Vox es derecha o ultraderecha se nos olvida revisar su ideario, y, lo malo, es que en las elecciones autonómicas saldrán, con uno cuantos neófitos en política que no saben ni dónde está Albarracín, y contribuirán a cargarse partidos autonomistas de derechas. Ya ha pasado con Ciudadanos y ahora pasará con Vox. Gente desconocida, neófita y sin una buena idea propia-.

Ya se sabe Vox populi, vox Dei. Mal veo el tema autonómico entre esta gente y los jacobinos de izquierdas.

Libre albedrío

En la pugna clásica entre el libre albedrío y el determinismo soy partidario del libre albedrío, si bien, la gente hace lo que quiere si puede y dentro de lo que puede. Tengo que matizar el post de ayer porque no ha quedado claro.

Pongámonos en el caso de una pareja joven que se queda embarazada. Esta pareja, lógicamente, entra en nuestro circuito sanitario, se les mira hasta la cera de las orejas y se les plantea la amniocentesis como algo normal y obligatorio. La Administración o el Hospital no quiere reclamaciones derivadas de “VD. no hizo todas las pruebas posibles”. La pareja ni se ha planteado que algo pueda ir mal, es feliz y disfruta del momento, hasta que el Ginecólogo les despierta. Un embarazo no deseado es muy duro y la Sociedad lo hace imposible. Si el feto viene con malformaciones, o lo parece, la solución es: “aborte usted” es rápido, barato y anónimo, deja un pequeño rastro psicológico en ellas, en él nada. Con la amniocentesis se sabe antes pese a que certeza tiene la justa y no cura nada.

Todo se plantea cerrado a la pareja: el ginecólogo les dice que hay que hacer la amniocentesis como una prueba más, y si el niño viene con malformaciones se aborta. Con lo cual lo mejor es que todo vaya bien.

La amniocentesis no es obligatoria y su práctica entraña riesgo, traer un niño a este mundo (sano o con problemas) es un carnaval y una sucesión de preocupaciones, no hemos pensado que el sano puede morir de accidente o en una fiesta nocturna y el autista no, por ejemplo.

Traer a un hijo con problemas supone para los padres sufrir desde el minuto 1, eso está claro, y supone ver la insolidaridad social al poco, también se ve la preocupación por el SIDA en Etiopía. La Sociedad sólo admite miembros sanos. La presión sobre la pareja es insoportable si, además, no están casados y son jóvenes, la familia encabeza el ataque, su libre albedrío está muy limitado. La opción es UNA y no más. Esa pareja ve ante sí un futuro muy negro y un futuro imposible siendo que la solución es fácil y poco costosa. No hay libertad de elección, cada cual que haga lo que quiera pero, hoy día, es imposible.

Junto a esto se pretende regular la eutanasia. Partamos de que no somos idiotas y nadie está a favor de la prolongación artificial de la vida sin sentido. El problema es que no se llega a saber si el paciente sufre o no, los parientes sufren seguro, lo pasan fatal, lo mejor es regular la eutanasia.Sucede que junto a casos normales habrá casos forzados para librarse del abuelo rico y peñazo. Lo que se hace es partir de que no somos felices porque no nos podemos aprovechar de todo lo que la vida pone a nuestro alcance ¿y la felicidad depende de eso? ¿y Vd. qué sabe de mis frustraciones?, voy a buscar un “ejemplo” cercano: yo mismo. La gente piensa que sufro muchísimo, y no es para tanto. Cierto que se sufre menos cuando se ve cariño que cuando uno es tratado como una molestia (que de todo toca). El problema es abrir la puerta, con buena intención, a lo que puede ser la “solución final”.

La vida es como un jamón

Mi admirado Forrest Gump decía que la vida es como una caja de bombones, se refería a las sorpresas que traía el desenvolverlos, y tenía razón, pero creo que la imagen se queda corta.

La vida es como un jamón, curado, dado que es salada y no dulce como pretenden algunos. Digamos que la vida tiene parte placentera (magro) y de sufrimiento (grasa). El magro sin grasa es algo muy jauto, pero el exceso de grasa mata el jamón. La grasa y el magro van juntos, con separación como en el jamón de Teruel, o entreverados como en el Ibérico. Cada cual que elija.

O sea que en toda vida hay sufrimientos y alegrías, es lo normal y sano.

En definitiva, la vida es buena (cual jamón) y no se sabe cómo va a ir más o menos hasta que se abre el jamón.

Hoy en día se repele el sufrimiento. El otro día estuve comiendo con unos amigos que coincidían en eso: estamos en una sociedad que escora y elimina el sufrimiento. De hecho, se ven pocos síndromes de down, cada día menos. Sin decirlo se aplica una política eugenésica, con la amniocentesis se detectan, o no, malformaciones. Si el niño muere, consecuencia del pinchazo o del aborto que se lleva a cabo no sea que tenga síndrome de lo que sea, pues parece que tenía boletos, no pasa nada, la intención era buena se ha acabado con el feto no sea que naciera para sufrir. Por ello, previamente, se aterroriza a los padres, que están muy sensibles, y se les dice que su hijo no va a ser ministro, sino que va a sufrir mucho, muchísimo.  El niño no va a sufrir, de hecho yo no sufro por la enfermedad. Cierto que es indolora, pero hay muchas formas de llevarla básicamente dos: mal o bien. Una vida sin enfermedad tampoco es fácil. Si pretendemos sacar buena nota sin estudiar es como la cuadratura del círculo.

Frente a ello, se encuentra la atención que se nos da a los dependientes, y por qué si estamos como los nasciturus, claro que nuestro aborto viene con lo de la “muerte digna”, o sea que hay que morir con dignidad y no sufriendo que es indigno, y los que elegimos una muerte indigna no somos personas.

Estamos fuera de esta Sociedad Feliz, yo casi me alegro porque el número de gilipollas va en aumento y la dictadura de lo “políticamente correcto” también.

 

RECAPITULANDO

A ver que de tanto decir que la vida es un proceso, parezco tontito.La vida es un proceso desconocido, es como un río al que nos echan y en el que hay que mantenerse a flote hasta el final, y sonriendo, dejando buen paso a los que vienen detrás. Lo del rio es una idea un poco medieval, ahora sólo me falta rematarlo con el tempus fugit y así ya fatalista del todo.

Me apunto a la idea del rio, ninguno sabemos qué nos depara la vida. En todos los sentidos, de hecho, puede haber un divorcio a la vuelta de la esquina, o una boda, o un hijo sano, o con problemas, o, como le pasó a uno, que se muera su mujer en el parto…

La vida es insospechada no rectilínea y lo que te parece lo peor lo mismo no lo es.

Para mí que es como un río, más bien, una corriente de agua que va trazando su cauce, y ,cuando llega al final, se acaba porque el cauce no es permanente, cada cual traza el suyo y es muy libre de cómo hacerlo.

La vida es un proceso, un río, y, cada cual, vive su proceso y reacciona como le parece. Además no hay mal superior a otro, eso sí, hay que ser ponderados no es lo mismo divorciarse que mancharse la corbata.

Cuando algo adquiere, objetivamente, la categoría de “mal” no se puede juzgar cuál es mayor, todos estamos tentados pero es una chorrada. Pongo un ejemplo entre lo mío que es indoloro y cobro pensión de la SS como trabajador, y otro que casi se mata en un accidente, que tras mil operaciones sólo le queda que mover el brazo, que si no lo mueve no puede trabajar, que lleva un año de baja y es autónomo. ¿Qué es peor? Mejor no compare.

No hay que pensar en la fatalidad tiene muchas caras y, a veces, pierdes el tiempo pensando en un tipo (por ejemplo perder el trabajo) y te viene por otro lado (cáncer) o no te viene, o te ascienden en tu trabajo, o lo pierdes y encuentras algo mejor. Es importante no amargarse, así no trasladas amargura a los demás. No creáis. algunos somos expertos en amarguras y fatalidades imaginarias.

Río que, cuando vienen mal dadas, se dribla la situación con humor y a seguir porque todo puede ser mejor o peor. La cuestión es tener esperanza, que se basa en tener confianza y saber que nunca hay nada superior a nuestras fuerzas, que no sabemos la de fuerza que tenemos ni el apoyo que dan los demás. Importante lo del apoyo, a veces, la gente, de buena voluntad, de acojona ante la situación (pe una muerte) y no sabe qué hacer dado que no le ha pasado a él y todo lo que diga le parece vacuo, error. Vamos decir a la viuda “No es nada” no es plan, pero estar ahí, decir algo con sentido, o no decirlo, es plan. Se trata de acompañar no de huir o de normalizar algo que no es normal, y que la gente tiene derecho a no normalizarlo ni aun pasado mucho tiempo. En mi caso me fastidia que me traten como una abuelita. ya sé que estoy hecho un abuelo, pero ni me gusta que se obvie eso ni me gusta que se decida por mi. Es importante saber cómo está el otro, no invadirle ni cambiar sus hábitos: acompañarle.

En el día de hoy…

cautivo y desarmado el ejército rojo…” uy que se me va, es que nunca he sido de izquierdas y por demás. Además lo políticamente correcto es ser de izquierdas, en fin…

Quería contar sólo una cosa; la sensación que se tiene de que la noche empiece pronto y acabe tarde, las pocas ganas de salir, la preferencia del frio sobre el calor…….. síntomas depresivos sin duda, al menos en una persona sana. Yo los tengo desde el comienzo, si bien el querer estar sólo y leer se me va agudizando.

Nunca he entendido lo de “luchar” contra un enfermedad sin tratamiento y degenerativa, será llevarla bien, porque si “luchar” es buscar tratamiento en USA o medicinas alternativas, paso. Yo creo que si haces el canelo es más soportable para algunos que si piensas por ti mismo.

Es complicado levantarse pero, además, hay que hacer “lo que hacen todos” obviamente con tus evidentes limitaciones.

El tema es que con las enfermedades de este tipo los “sanos” no saben qué hacer, y es normal. Lo único que se puede hacer es acompañar, escuchar, sugerir y respetar…No hay que pensar porque el pensamiento sin escucha lleva al error. Y el “respeto” pugna con la necesidad de control y con la envidia.

No es una situación normal, no vale nada prefabricado, hay que acostumbrarse a escuchar, como en todo. Y “escuchar” ¿para qué? de hecho hay quien se ha vuelto sordo de no escuchar, suelen ser personas que tienen muy claro lo que hay que hacer y con un experiencia en todo que, ellos creen, ilimitada, ¿para qué escuchar? si no lo han hecho nunca.

Hoy volveré a añorar la noche, y mañana me volveré a dar ánimos para levantarme y espero que nadie me diga que lo haga por mi mujer y mi hija, lo hago porque me da la gana y porque me cansa estar en la cama. Jodido es, pero obligación no tengo ninguna.

FASES

Dado que toda vida es un proceso, se pasan fases. A ver, en mi caso, que es el que mejor conozco, no tengo conciencia de las Fases de antes de la enfermedad, hacía lo que todo el mundo y, como tuve suerte, me fue bien. La enfermedad rompió todo eso. Dado que es degenerativa y se nota en la marcha y el habla seguí trabajando normal hasta octubre de 2015, en mayo de ese año ya no me dejaban conducir, cosa que llevo muy mal. Cuando dejé mi casa, octubre de 2016, me quedé en una situación de paso de todo y regalo mis cosas, es decir, ya no importo, cosa que me quedó muy clara con la aparición de la dependencia para viajar y dejar mi casa.

En noviembre de 2016 aparece la silla a la que me resisto pero me caigo en la calle: silla. Me siento más dependiente.

En 2017 vivo de alquiler y consigo, gracias a mi mujer e hija, cierta independencia.

Es importante la ayuda del despacho, a través de la posibilidad de editar un libro con Edelvives, y dos amigos que me ofrecen redactar artículos para sus medios digitales, este blog y los cafés y comidas con amigos.

La enfermedad empeora y hasta julio de este año voy en plan regalo lo que tengo, pero en julio tomo conciencia y paso a la Fase” quiero lo que tengo,” es, realmente, cuando tomo conciencia de lo que supone y va a suponer la enfermedad para mi.

En septiembre me caigo en casa 3 veces. Una con andador y todo, al poco en otra me rompo una ceja (dos puntos de aproximación, y la tercera me hago una cuquera, 4 grapas en la cabeza (a lo vivo) y noche en urgencias, genial, colofón estupendo para el verano.

Desde agosto vive una chica interna con nosotros, así mi mujer puede respirar y trabajar algo.

La DGA me ha declarado un 81% de minusvalía y dependiente en grado II, a partir de ahí tengo campo para correr (en silla) pero contando con eso no ignorándolo. A ver de qué va la siguiente Fase.

 

 

largo

Ayer pensé que no iba a publicar más en este blog, de hecho he anulado mi facebook, Twitter, Instagram y mesenger y no me he muerto, no es un intento de suicidio  sino de no decir tonterías e insistir en ideas haciendo amigos.

Pero luego me dio el ramalazo de escribir algo, a lo que han contribuido algunos lectores, empezó mi amigo Alfonso con sus comentarios, siempre prudentes y atinados, siguió mi prima Pilar, y luego, ayer, mi primo Rafael que nunca dice nada sin quererlo decir, no conoce el doble fondo ni el gitaneo ni decir tontadas. La verdad es que me tengo que asumir como egocéntrico que soy, y que a los 51 años es difícil cambiar.  El ser abogado te da unas bambalinas que no veas, porque lo de hablar en público me gustaba, si lego a ser tenor la lío.

Pero dejemos estar las cavilaciones de cada cual.

Últimamente, por razones derivadas de mi larga enfermedad, visito hospitales cada día, veo otros enfermos etc.. Yo, si no conozco a nadie, me suelo callar y observar. naturalmente se ve que, para cada cual, lo importante es lo que nos pasa, lo de los demás es menos: o bien son muy mayores, o lo sufren menos, más es imposible… Pues resulta que no se puede juzgar, ya he conocido dos personas a las que había que hacerles todo, una persona joven drogada hasta las cejas, dos con ictus, una ciega, otra con transplante de hígado, uno con secuelas de un accidente en el que casi se mata, etc… y uno de estos con la muerte de una hija este año por un cáncer cerebral y tras tres años de lucha. Y la gente sonríe.

En rehabilitación hay buen ambiente entre pacientes y el personal. La verdad es que el personal es muy atento y muy profesional. Lo único es que somos muchos y no dan abasto.

A mí me darán de alta a mediados  de este me y es que puedo mantener pero “mejorar” pues no. Mejorar es imposible, sin más. Mejorar en plan físico, moralmente se puede y la enfermedad es una oportunidad única para hacerlo, no aprovechar esta oportunidad también puede ser algo único.

Lo poco que he aprendido es que esto, como toda vida, es un proceso que te lleva, que hay que dejar que te lleve, no controlarlo, y confiar…Está claro también lo que dice mi amigo Antonio: la gente no cambia. Doy fe.

No he aprendido aún mucho mas. En mi caso es un proceso largo y no estamos para cosas a largo plazo. Dos años ya es el tope, y, como decía mi amigo Serafín, la gente se pone nerviosa por esperar 5 segundos a que se le abra una página en Internet. O sea que una enfermedad cruda a corto plazo genera un clima de Esolidaridad que se mantiene en un corto, y trágico,  tiempo. Es lo que tiene un cáncer terminal, digamos que el dolor se concentra y ello unido al intenso sufrimiento de paciente y familia, llevan, lógicamente, al acompañamiento constante, que desaparece con los que quedan, y eso lo hacemos todos. En mi caso es una enfermedad diagnosticada hace 4 años, de la que estoy de baja hace tres: muy larga, me cansa hasta a mi. No duele físicamente, el enfermo se va acostumbrando, y el olvido, al ser tan larga, llega ya en vida del enfermo, y salvo quienes lo ven todos los días, no saben diagnosticar. Quienes lo ven alguna vez, suelen ser prudentes pero manifiestan, con gestos, su apoyo, pero quienes lo ven a intervalos semanales suelen acostumbrarse a la enfermedad pensando que es una más, que se va a parar, y que el enfermo es un exagerado, un mecanismo de supervivencia que, ojalá, fuera cierto.

No estamos acostumbrados a lo largo, todo tiene que ser “ya”. Esto pasa con todo y con todos. Y hay cosas en esta vida que son a largo, y si las ignoramos, da igual, porque seguirán siendo a largo.

Giro

Más de mes y medio sin escribir nada, he estado tentado de cerrar este blog pero no creo que haya llegado el momento. En todo este tiempo he constatado:

1- Que la vida es un proceso impredecible.

2- Que nadie me ha hecho ni un comentario al último post o a porqué no escribo.

3- Que la enfermedad se alarga cual chicle, o sea, de modo insípido y pegajoso.

Es decir que, en base a estos hechos, se puede concluir. que nunca he tenido un hilo conductor en este blog salvo Yo, lo que a mi me pasa, y lo bien que llevo todo. Si antes era lo originalmente bien que llevo mi trabajo he sustituido mi trabajo por una enfermedad exclusiva y escasa, y, aunque sufra mucho (mentira), lo llevo bien, soy guay. Claro, el que está bien, piensa que esto es una putada, y puede serlo, pero más que eso, es un oportunidad par hacer un alto, en este alto descubro que he transformado, o mejor, adaptado mi vida anterior a la enfermedad pero no he cambiado en nada.

Como abogado me iba mucho el escenario, pero es que uno ha nacido para actor y sigo con la representación. Este blog no tiene línea directriz salvo que hablo de Mí y mis ocurrencias, con la espera de comentarios que me confirmen lo bueno que soy.

En otros blog, como en “con C de Cristina”, mi amiga Cristina Laclériga bucea en su dolor y dice lo que, hasta ahora, no decía, da las claves del sufrimiento, le sirve para descubrir sentimientos, no habla de ella, sino de la vida a través de ella. En “Más que guapa” de mi amiga Ana Bonilla, descubrimos otra faceta de ella, que es tan buena o mejor que la de abogada laboralista y tampoco habla de ella. La lectura reposada de estos blogs y el conocimiento de la vida de gente que viene conmigo a rehabilitación me han dado que pensar.

Además esta enfermedad ya aburre, aún no me he muerto, y no es previsible que sea en breve, así pues, salvo mi mujer y mi hija, todo el mundo hace su vida. Es normal, yo también lo hice con mi amigo Manolo Anós, su padre se involucró mucho, se fue de la cabeza y, al tiempo, se murió. Hay que normalizar lo que no es normal, lo que se sale de lo corriente y previsto. Es puro instinto de supervivencia. La enfermedad no es tan guay. Lo que no estoy dispuesto es a hacer esfuerzos para parecer que no tengo la enfermedad.

O sea, que procuraré escribir poco, y sólo de mi salud pero no para hablar de Mí sino de lo que siento, no voy a hacer esfuerzos para vivir como si estuviera sano y no voy a hablar de política porque llevo tres años retirado de la vida laboral y no me entero de nada.