Depresión Postvacacional.

La depresión postvacacional está bien por varias razones.

1- Como su nombre indica ha habido vacaciones, es un requisito previo y necesario.

2- Hemos conseguido que las vacaciones superen la vida diaria.

Hasta ahí bien y normal pero:

  1. La depresión no nos puede durar más de un día sino puede que estemos ante una depresión tal cual y eso es otra cosa.
  2. Hay que ser prudentes y no mencionarla mucho pues hay mucha gente que o no ha tenido vacaciones o no han sido muy buenas.

La depresión postvacacional no es un invento, es un choque con la realidad ordinaria que demuestra que hemos tenido unas buenas vacaciones. Suele ser un choque inevitable e incluso necesario, pero es un choque que ha de superarse so capa de no darnos cuenta de que lo ordinario, que es nuestra vida, nos ha permitido esas vacaciones, y que si no nos gusta lo podemos cambiar. Cuidadito con los cambios o sueños de cambio que. a veces, no son más que una forma de huird e la realidad.

No seamos injustos pues si no dejamos llevar por esta depresión viviremos de un sueño, que era temporal y que ya no existe, odiaremos lo cotidiano y nos convertiremos en unos amargados.

ETAPAS

“Nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar que es el morir” así de alegre se expresaba Jorge Manrique en el siglo XIV. La experiencia dice que, más tarde o más temprano, mejor o peor, todos palmamos. Por tanto, salvo una vida muy corta, la vida tiene etapas. Tampoco hace falta llegar a ser un abuelito para ello. En mi caso. con 52 años, he experimentado varias etapas, incluso dentro de la enfermedad he tenido varias.

Lo contrario es tener una vida convencional, rectilínea e inexistente, cuya existencia proclamamos y vemos en algunos vecinos que, según nosotros, llevan “una buena vida”. Antes de esto no nos fijamos en casos como divorcios y separaciones, los borramos de nuestra mente y borramos el dolor que generan  “porque es algo normal y cotidiano”. Los minusválidos somos un problema. Primero porque no saben cómo llamarnos, ahora lo sordos son “discapacitados auditivos” aunque, después de tanta mandanga, oyen igual de mal. Es algo estético, no real, se trata de borrar una realidad. Es como la ley de Dependencia: hay que dar repuesta a los dependientes y punto.  Cuando se dote, cuanto antes mejor, la Sociedad se podrá olvida tranquilamente de nosotros, alegarán que la Sociedad hace todo y más, y que hay mucho caradura cobrando ayudas que no le corresponden. Será otra lucha.

Una vida recta ni tiene meandros ni etapas. Lo que pasa es que nuestra vida es como un rio y no sé de ningún río que sea recto. Se de gente que no le gustan las sorpresas que depara la vida. Unas son agradables y otras, aparentemente, no. Pero de todas hay que aprender, es la situación que nos toca vivir. Lo contrario es bloquear el rio y que el agua no fluya, se estanque, se pudra y no sirva ni para beber. Esto nos puede pasar a todos, nadie, salvo autoengaño, tiene una vida rectilínea, quizás Alicia, pero, mala noticia, no existió.

Las etapas, que pasa cada cual, son oportunidades de aprender o de desaprovecharlas. Integramos mucho cuento que nos lleva al sufrimiento, por no parecernos al modelo ideal, a la desesperación y al desaprovechamiento y así seguimos igual no aportando nada bueno sino sólo cosas malas por una idea inexistente.

 

HAY ENFERMOS NO ENFERMEDADES

Partamos de que toda enfermedad. es un algo no deseado, pero implica varias cosas:

1- En los Manuales de medicina se recogen enfermedades en base a síntomas comunes y probabilidades altas en una población. Suele ser lo que hay pero no deja de ser una teoría. Hay enfermos, no enfermedades. Cada cual reacciona a su manera, y su entorno, que se va a agobiar, puede manifestarle desazón (lo que le faltaba) o no (haciendo un esfuerzo).

2. Puede ser una ocasión de aprendizaje para el enfermo y su entorno, o no. Es complicado pero puede conllevar ocasiones de aprendizaje. Como cogerse la baja o dejarse cuidar,

3-Es tiempo para desviar la atención a otros asuntos…. tiempo para darse cuenta de que la vida no es rectilínea y que hay mucha gente que se aburre, y abure, viviendo mucho.

Una enfermedad es un hándicap a superar, pero es cierto que se sufre más por los otros que por uno. El sufrimiento es directamente proporcional al cariño. Por ello es muy importante saber discernir quién sufre más y saber acompañar,

 

HOSPITALES

Llevo mucho sin aparecer por aquí y ello obedece a 3 razones:

La 1ª es que no se me ocurre nada

La 2ª es que he estado de Hospitales

La 3ª es que me he ocupado en otras cosas.

Casi que como la 1ª y la 3ª son poco interesantes, hablaré de los Hospitales que han protagonizado estos días.

El 31 de marzo pasé mala noche, con escalofríos repentinos y sin sentido, El 1 de abril me levanté con casi 38 grados de fiebre y muy flojo, tan es así que ni me valía con el andador. Con esas me subieron a urgencias de Quirón y me hicieron todo tipo de prueba, Me detectaron un acuñamiento en la L3 y el martes 2 me operaron. Todo bien. Ya no uso calmantes. Y antes usaba paracetamol.

Con la fractura ya no revisamos lo neurológico y la fiebre desapareció. Así que me tocaba revisión neurológica y, como el viernes 5 salí de Quirón el martes 9 me subieron en ambulancia al Servet. Fui a Urgencias del Servet, dado que estaba de guardia mi neurólogo. Enseguida fui a boxes y yo pensaba que era un sitio individual separado por cortinas, pues en la seguridad social no, había sitios abiertos y en uno estábamos unas 30 camillas, y los camilleros jugando al Tetris.

Un show. Había gente de todo, en edad me ganaban, en males no creo. Era terrible salvo que te lo tomes a cachondeo, este mes lo acaban pocos de los compañeros. Yo espero  que sí

Total que  el neurólogo temía que tuviera una paraplejia, pero No. Estoy es- tupendo como dijo el neumólogo (sólo me falta el ginecólogo).

De estas experiencias he salido con menor movilidad y con miedo a caerme, ya que no me pueden operar otra vez.

Bueno, todo evoluciona lento y mal, tal y como era previsible. Ahora sólo se trata de aprender a ser buen paciente.

 

LIBRO El derecho no es para tanto, o sí.

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A mí es que me parece que dotamos al Derecho de excesiva seriedad, y lo separamos del conocimiento de la Sociedad. Efectivamente, es una ciencia que ha de ser seria pero NO ES UN ARCANO DE LA NATURALEZA. Aún no hay quien entiende que los abogados defendemos o acusamos, y hemos de poner en ello todo nuestro enpeño, es el Juez quien decide ateniéndose a las normas que da la Sociedad, nada mas-

Este libro va dirigido a no juristas. Es un intento de acercar el Derecho a la gente.

No es una obra docta, el autor no da para tanto,

Pues yo no soy como los demás.

Ni quiero. Entendámonos, cada cual es como es, no hay nadie igual a nadie. Esto es así, pero hay un cierto temor social a la diferencia, no se  puede pensar distinto a lo socialmente imperante no sea que… para este pensamiento es mejor ser como las ovejas que lo hacen todo juntas, también, es cierto, que se las tiene por tontas.

El otro día vi en la Tv una serie de gente en silla de ruedas y predominaba la idea de que ellos podían hacer todo igual que los demás, pues yo  no. A ver, yo no puedo hacer nada, escribo esto porque me ayudan a ponerme delante del ordenador y punto. Voy en silla de ruedas por la calle porque mi Comunidad de vecinos se gastó una pasta con la cota cero y voy por la calle porque el Ayuntamiento va adaptando las aceras.

Sin perjuicio de nuestras filias y fobias políticas, la Sociedad española ha llegado a un grado de desarrollo tal que se preocupa de crear un ambiente en el que los minusválidos puedan vivir y desarrollarse según sus capacidades, como todas las personas. No es una cuestión de derechos, tenemos la suerte de vivir en una sociedad desarrollada que, una vez vivos, y a diferencia de otras, nos da la oportunidad de seguir viviendo. No es una cuestión de justicia sino de generosidad social, lo cual no es malo.

No hay que justificar la existencia en comparación a hacer lo que hacen “los demás” ,se entiende “los que parecen sanos, pero” lo cierto es que “los demás” no se sabe quiénes son. Además  a alguno es mejor pagarle y que no vaya a trabajar por el bien de la humanidad. Y en segundo lugar, vivimos en base a suposiciones. de que la vida de los demás es maravillosa. Cada cual tiene lo suyo.

Yo no me voy a justificar haciendo lo que hacen los demás. Ni puedo, ni quiero. Me parece un aburrimiento. Además yo tengo que asumir mi situación y reciclarme. Si vivo como si nada hubiera cambiado o pasado, como nos dice la Sociedad, que todo es posible, pues muy real no es. Si todo fuera posible seguiría trabajando o me apuntaría a la Marathón de Zaragoza, pero va a ser que no.

La Sociedad actual se basa en no aceptar la frustración, pues yo la acepto del mismo modo que acepto que no tengo voz para cantar zarzuela, o que nunca fui el primero de clase o que no aprobé Abogado del Estado. Es así , y no pasa nada, tampoco creo que vuelva a Estambul. ni pise la Luna, una pena, pero la vida es así, o sabemos ver lo que hay o nos creemos con derecho a todo, y es mejor asumir la frustración como algo normal que pensar que la vida deber ser de color rosa. Hay vida a pesar de la enfermedad, pero no retazos de vida “normal” sino una vida propia de la persona que asume la enfermedad y vive en ella.

La enfermedad lo cambia todo, hay quien se esfuerza en vivir como los “demás” y hay quienes no nos da la gana hacerlo, ello no significa que estemos deprimidos sino que no podemos o no nos da la gana esforzarnos tanto.

 

Salud física y mental

Bueno, mi idea es daros unas notas de cómo me encuentro, a ver si lo consigo. Físicamente estoy como un sr. de 90 años que esté mal (que hay quien está estupendo), no tengo dolores, pero ya no puedo andar, me mancho al comer, a las 10 me duermo y a las 4 me despierto, una juerga vamos. Como decía, ya no ando me levanto, me tengo en pie y punto, y ya no salgo ni me quedo solo. Ya se me entiende a ratos al hablar y ya veremos.

La vista. la memoria y el conocimiento (o la falta de él) los conservo.

Psicológicamente es más complejo. Hay que partir de asumir mi situación, primero yo y luego los demás. Así no  se generan frustraciones. Tengo 51 años y me muevo como si tuviera 90, lo que pasa es que tengo 51 y que me suelo levantar “de lunes” todos los días. No me gustan cosas típicas de abueletes como tomar el Sol, seguir una dieta o hablar del tiempo. Me da igual si hace buen o mal día. Salgo si tengo que salir, salvo a comer y tomar café con amigos. No me gusta sentirme enfermo, con estar limitado, y acostumbrarme a ello, tengo bastante.

De creencias religiosas sigo igual, esto no me ha cambiado nada, son cosas que pasan, lo peor es darles importancia. Bastante tiene uno con las muestras de amor y preocupación que provoca.

Se agradece mucho la solidaridad de la gente ante la limitación. Es comprensible no saber qué decir ante un minusválido, lo mejor es no decir nada o hablar normal. También es muy bueno escuchar y no tratar de aleccionar al pobre minusválido. Lo peor es tratar de aleccionar diciendo eso tan socorrido de que hay que se fuertes y luchar etc…. qué horror como si no tuviéramos poco. Mejor callar y no parlotear  llevado por el nerviosismo. La cabeza me duele igual que cuando estaba sano, y hago el mismo caso: ninguno.

En general lo mejor es callar y escuchar, además, si alguien tiene un problema estará deseando contarlo y no que le metan la chapa.

 

Catarro

Como casi todo el mundo, he pillado un buen catarro. Sumando el catarro a lo que tengo ando fatal.

Mi patología de base va según lo previsto: mal. En julio de 2015 un médico en Barcelona ya me describió, a grandes trazos, la evolución. Me dijo que los síntomas no se notaban a corto plazo sino a largo. Me centraré en dos, el equilibrio y el habla.

En todo ello, partiremos de diciembre de 2014 que es cuando me diagnostican la enfermedad, de hecho en julio de 2014 dejé de correr porque me caía en los cruces.

Hasta noviembre de 2016 no necesité silla, luego sí. Hasta junio de 2018 andaba ahora voy siempre en silla y acompañado por lo que pueda pasar. Necesito supervisión para cambiarme de silla en casa. He pasado de la absoluta independencia a la total dependencia. Nunca me ha gustado depender pero no me queda otra. Lo más complicado de la enfermedad es la dependencia. Ello conlleva que te tengan que hacer otros lo más básico y asumir que lo hacen a su manera y con la mejor voluntad.

Con el habla empecé con algún defectillo en 2015/16, desde 2017 parezco el pato Donald. Tampoco hay mucho que decir, procuro hablar lo justo por que lo de oír “¿qué?” no me va.

Psicológicamente me gusta más el invierno que el verano y la noche que el amanecer ¿depresión? es posible. Escribir y leer me mantienen ocupado, cuando llegue a ver doble ( sin beber) o dudo.

A cambio de todo este rollo hay que decir que 1- Afortunadamente no puedo incidir con mis prejuicios en la educación de mi hija adolescente, la veo crecer y decidir con la ayuda de su madre. 2. Nunca me he hecho la pregunta de ¿por qué a mi?, miento, la semana pasada estuve tentado pero concluí que no servía para nada. Son cosas que pasan, y no siempre les pasan a otros. 3. Creo firmemente que esto no es una “prueba” de Dios, Dios tiene cosas más importantes que hacer. 4. Me sigue gustando mucho mi trabajo, y en Cuatrecasas me dejan colaborar.

En definitiva, creo que esto son cosas que pasan. Al ser una enfermedad larga te vas acomodando y vas cambiando. Dejas tu trabajo, vendes tu casa, te vas de alquiler, etc… Todo se puede hacer, tomárselo a mal es tontería y ayuda poco.

 

Lenguaje inclusivo

Pese a haber puesto de vuelta y media el lenguaje inclusivo, y a ser firme defensor de lo que dice la RAE, voy a probarlo en este Blog desde este artículo. A mi el lenguaje inclusivo me parece redundante pero se nos viene encima. Así pues, es preferible saber usarlo para no ser un antiguo. Ayer leí en un hospital que “las enfermeras/os….”, pues mal, ni existe el término enfermeras/os hay que decir “las enfermeras y los enfermeros” o “el personal de enfermería”, una cosa es defender el lenguaje inclusivo y otra escribirlo y hablarlo bien.

Es como el uso de la @ para decir todos y todas, ¿cómo se pronuncia la @? ¿no es otro atajo?, o una cosa o la otra.

El lenguaje inclusivo correcto tiene su complejidad, y una cosa es  hablar en este lenguaje y otra fomentar la incorrección. Es como la aparición de masculinos y femeninos absurdos  como “periodisto”, “ciclisto” o “miembra”, con el uso de género en el artículo basta  decir”el periodista”, ” la periodista”.

Resumiendo, yo creo que hay sobrados motivos para oponerse al lenguaje inclusivo pero:

1- Se nos viene encima, es utilizado, cada vez, por más gente y conviene saber cómo se habla y se escribe. Está bien mantenerse en el castellano de Nebrija pero es algo antiguo.

2- Para saber de qué va algo hay que conocerlo, y no vale poner el ejemplo de para saber de qué va una droga hay que probarla, esto no es una droga.

3-Sólo practicando este lenguaje se puede corregir lo mal que se usa.

Además, en mi caso, es un tema nuevo y algo que fuerza mi atención, digamos que me permite conectar con las nuevas tendencias y me resulta terapéutico. Veremos si me es fácil escribirlo, de momento, sí.

Sincericidio

Una vez me dijo un amigo que su psicóloga le había hablado de esto, que, a veces, no hay que ser sinceros. En esto, como en la confesión, los psicólogos no descubren nada nuevo y siguen la senda de la doctrina católica cuando habla de las mentiras piadosas. Un mal menor para proteger un bien mayor.

El problema es que el mal es real y que sea menor que un ¿bien? habría que verlo, claro que aquí decide el interesado. Y el interesado es, siempre, parcial y cobarde, muchas veces. Esto quiere decir que la verdad para él va a ser, sinceramente, relativa. Querrá una cosa y su contrario.

Ser salvajemente sinceros aunque seamos sinceramente salvajes, es algo recomendable. Y no guardar nada en el armario nos hace libres.

Difícil cuestión, en general. Además la sociedad necesita apariencias. A veces, cuando hablas contra usos sociales no estás siendo sincero, cuando vives una cosa no se te ocurre criticar la contraria. Por eso cuidado con los que estamos acostumbrados a criticar, muchas veces no es un ejercicio de sinceridad sino de mala leche destinado a hacer daño.

Hablando de uno mismo pues, sinceramente, no estoy muy allá. Cumplo pronósticos médicos. Ando ya poquillo y tengo pocas ganas de salir ya que me veo torpe y me resulta difícil hacerme entender.

Supongo que esto es parte del proceso y pasará. La redacción de artículos y, sobre todo, de libro, me han dado una ocupación que me ha ido manteniendo. También este blog y la lectura de sus comentarios.

Ahora mismo estoy entrando en una fase más zen en la que prefiero no tener nada que hacer, todo me agobia, y ya me da igual casi todo, casi que no todo. Digamos que estoy una fase en que recupero la consciencia y empiezo a distinguir lo que me merece la pena de lo que no. Aprendiendo otra vez. Iba a decir que como todos pero no. Digamos que yo tengo la suerte de tener todo el tiempo a mi disposición, que me pagan por no trabajar, y sólo tengo que hacer no dar mal. Esta es una situación privilegiada según para qué cosas, no para correr el maratón de Nueva York.