Libre albedrío

En la pugna clásica entre el libre albedrío y el determinismo soy partidario del libre albedrío, si bien, la gente hace lo que quiere si puede y dentro de lo que puede. Tengo que matizar el post de ayer porque no ha quedado claro.

Pongámonos en el caso de una pareja joven que se queda embarazada. Esta pareja, lógicamente, entra en nuestro circuito sanitario, se les mira hasta la cera de las orejas y se les plantea la amniocentesis como algo normal y obligatorio. La Administración o el Hospital no quiere reclamaciones derivadas de “VD. no hizo todas las pruebas posibles”. La pareja ni se ha planteado que algo pueda ir mal, es feliz y disfruta del momento, hasta que el Ginecólogo les despierta. Un embarazo no deseado es muy duro y la Sociedad lo hace imposible. Si el feto viene con malformaciones, o lo parece, la solución es: “aborte usted” es rápido, barato y anónimo, deja un pequeño rastro psicológico en ellas, en él nada. Con la amniocentesis se sabe antes pese a que certeza tiene la justa y no cura nada.

Todo se plantea cerrado a la pareja: el ginecólogo les dice que hay que hacer la amniocentesis como una prueba más, y si el niño viene con malformaciones se aborta. Con lo cual lo mejor es que todo vaya bien.

La amniocentesis no es obligatoria y su práctica entraña riesgo, traer un niño a este mundo (sano o con problemas) es un carnaval y una sucesión de preocupaciones, no hemos pensado que el sano puede morir de accidente o en una fiesta nocturna y el autista no, por ejemplo.

Traer a un hijo con problemas supone para los padres sufrir desde el minuto 1, eso está claro, y supone ver la insolidaridad social al poco, también se ve la preocupación por el SIDA en Etiopía. La Sociedad sólo admite miembros sanos. La presión sobre la pareja es insoportable si, además, no están casados y son jóvenes, la familia encabeza el ataque, su libre albedrío está muy limitado. La opción es UNA y no más. Esa pareja ve ante sí un futuro muy negro y un futuro imposible siendo que la solución es fácil y poco costosa. No hay libertad de elección, cada cual que haga lo que quiera pero, hoy día, es imposible.

Junto a esto se pretende regular la eutanasia. Partamos de que no somos idiotas y nadie está a favor de la prolongación artificial de la vida sin sentido. El problema es que no se llega a saber si el paciente sufre o no, los parientes sufren seguro, lo pasan fatal, lo mejor es regular la eutanasia.Sucede que junto a casos normales habrá casos forzados para librarse del abuelo rico y peñazo. Lo que se hace es partir de que no somos felices porque no nos podemos aprovechar de todo lo que la vida pone a nuestro alcance ¿y la felicidad depende de eso? ¿y Vd. qué sabe de mis frustraciones?, voy a buscar un “ejemplo” cercano: yo mismo. La gente piensa que sufro muchísimo, y no es para tanto. Cierto que se sufre menos cuando se ve cariño que cuando uno es tratado como una molestia (que de todo toca). El problema es abrir la puerta, con buena intención, a lo que puede ser la “solución final”.

La vida es como un jamón

Mi admirado Forrest Gump decía que la vida es como una caja de bombones, se refería a las sorpresas que traía el desenvolverlos, y tenía razón, pero creo que la imagen se queda corta.

La vida es como un jamón, curado, dado que es salada y no dulce como pretenden algunos. Digamos que la vida tiene parte placentera (magro) y de sufrimiento (grasa). El magro sin grasa es algo muy jauto, pero el exceso de grasa mata el jamón. La grasa y el magro van juntos, con separación como en el jamón de Teruel, o entreverados como en el Ibérico. Cada cual que elija.

O sea que en toda vida hay sufrimientos y alegrías, es lo normal y sano.

En definitiva, la vida es buena (cual jamón) y no se sabe cómo va a ir más o menos hasta que se abre el jamón.

Hoy en día se repele el sufrimiento. El otro día estuve comiendo con unos amigos que coincidían en eso: estamos en una sociedad que escora y elimina el sufrimiento. De hecho, se ven pocos síndromes de down, cada día menos. Sin decirlo se aplica una política eugenésica, con la amniocentesis se detectan, o no, malformaciones. Si el niño muere, consecuencia del pinchazo o del aborto que se lleva a cabo no sea que tenga síndrome de lo que sea, pues parece que tenía boletos, no pasa nada, la intención era buena se ha acabado con el feto no sea que naciera para sufrir. Por ello, previamente, se aterroriza a los padres, que están muy sensibles, y se les dice que su hijo no va a ser ministro, sino que va a sufrir mucho, muchísimo.  El niño no va a sufrir, de hecho yo no sufro por la enfermedad. Cierto que es indolora, pero hay muchas formas de llevarla básicamente dos: mal o bien. Una vida sin enfermedad tampoco es fácil. Si pretendemos sacar buena nota sin estudiar es como la cuadratura del círculo.

Frente a ello, se encuentra la atención que se nos da a los dependientes, y por qué si estamos como los nasciturus, claro que nuestro aborto viene con lo de la “muerte digna”, o sea que hay que morir con dignidad y no sufriendo que es indigno, y los que elegimos una muerte indigna no somos personas.

Estamos fuera de esta Sociedad Feliz, yo casi me alegro porque el número de gilipollas va en aumento y la dictadura de lo “políticamente correcto” también.

 

RECAPITULANDO

A ver que de tanto decir que la vida es un proceso, parezco tontito.La vida es un proceso desconocido, es como un río al que nos echan y en el que hay que mantenerse a flote hasta el final, y sonriendo, dejando buen paso a los que vienen detrás. Lo del rio es una idea un poco medieval, ahora sólo me falta rematarlo con el tempus fugit y así ya fatalista del todo.

Me apunto a la idea del rio, ninguno sabemos qué nos depara la vida. En todos los sentidos, de hecho, puede haber un divorcio a la vuelta de la esquina, o una boda, o un hijo sano, o con problemas, o, como le pasó a uno, que se muera su mujer en el parto…

La vida es insospechada no rectilínea y lo que te parece lo peor lo mismo no lo es.

Para mí que es como un río, más bien, una corriente de agua que va trazando su cauce, y ,cuando llega al final, se acaba porque el cauce no es permanente, cada cual traza el suyo y es muy libre de cómo hacerlo.

La vida es un proceso, un río, y, cada cual, vive su proceso y reacciona como le parece. Además no hay mal superior a otro, eso sí, hay que ser ponderados no es lo mismo divorciarse que mancharse la corbata.

Cuando algo adquiere, objetivamente, la categoría de “mal” no se puede juzgar cuál es mayor, todos estamos tentados pero es una chorrada. Pongo un ejemplo entre lo mío que es indoloro y cobro pensión de la SS como trabajador, y otro que casi se mata en un accidente, que tras mil operaciones sólo le queda que mover el brazo, que si no lo mueve no puede trabajar, que lleva un año de baja y es autónomo. ¿Qué es peor? Mejor no compare.

No hay que pensar en la fatalidad tiene muchas caras y, a veces, pierdes el tiempo pensando en un tipo (por ejemplo perder el trabajo) y te viene por otro lado (cáncer) o no te viene, o te ascienden en tu trabajo, o lo pierdes y encuentras algo mejor. Es importante no amargarse, así no trasladas amargura a los demás. No creáis. algunos somos expertos en amarguras y fatalidades imaginarias.

Río que, cuando vienen mal dadas, se dribla la situación con humor y a seguir porque todo puede ser mejor o peor. La cuestión es tener esperanza, que se basa en tener confianza y saber que nunca hay nada superior a nuestras fuerzas, que no sabemos la de fuerza que tenemos ni el apoyo que dan los demás. Importante lo del apoyo, a veces, la gente, de buena voluntad, de acojona ante la situación (pe una muerte) y no sabe qué hacer dado que no le ha pasado a él y todo lo que diga le parece vacuo, error. Vamos decir a la viuda “No es nada” no es plan, pero estar ahí, decir algo con sentido, o no decirlo, es plan. Se trata de acompañar no de huir o de normalizar algo que no es normal, y que la gente tiene derecho a no normalizarlo ni aun pasado mucho tiempo. En mi caso me fastidia que me traten como una abuelita. ya sé que estoy hecho un abuelo, pero ni me gusta que se obvie eso ni me gusta que se decida por mi. Es importante saber cómo está el otro, no invadirle ni cambiar sus hábitos: acompañarle.

En el día de hoy…

cautivo y desarmado el ejército rojo…” uy que se me va, es que nunca he sido de izquierdas y por demás. Además lo políticamente correcto es ser de izquierdas, en fin…

Quería contar sólo una cosa; la sensación que se tiene de que la noche empiece pronto y acabe tarde, las pocas ganas de salir, la preferencia del frio sobre el calor…….. síntomas depresivos sin duda, al menos en una persona sana. Yo los tengo desde el comienzo, si bien el querer estar sólo y leer se me va agudizando.

Nunca he entendido lo de “luchar” contra un enfermedad sin tratamiento y degenerativa, será llevarla bien, porque si “luchar” es buscar tratamiento en USA o medicinas alternativas, paso. Yo creo que si haces el canelo es más soportable para algunos que si piensas por ti mismo.

Es complicado levantarse pero, además, hay que hacer “lo que hacen todos” obviamente con tus evidentes limitaciones.

El tema es que con las enfermedades de este tipo los “sanos” no saben qué hacer, y es normal. Lo único que se puede hacer es acompañar, escuchar, sugerir y respetar…No hay que pensar porque el pensamiento sin escucha lleva al error. Y el “respeto” pugna con la necesidad de control y con la envidia.

No es una situación normal, no vale nada prefabricado, hay que acostumbrarse a escuchar, como en todo. Y “escuchar” ¿para qué? de hecho hay quien se ha vuelto sordo de no escuchar, suelen ser personas que tienen muy claro lo que hay que hacer y con un experiencia en todo que, ellos creen, ilimitada, ¿para qué escuchar? si no lo han hecho nunca.

Hoy volveré a añorar la noche, y mañana me volveré a dar ánimos para levantarme y espero que nadie me diga que lo haga por mi mujer y mi hija, lo hago porque me da la gana y porque me cansa estar en la cama. Jodido es, pero obligación no tengo ninguna.

FASES

Dado que toda vida es un proceso, se pasan fases. A ver, en mi caso, que es el que mejor conozco, no tengo conciencia de las Fases de antes de la enfermedad, hacía lo que todo el mundo y, como tuve suerte, me fue bien. La enfermedad rompió todo eso. Dado que es degenerativa y se nota en la marcha y el habla seguí trabajando normal hasta octubre de 2015, en mayo de ese año ya no me dejaban conducir, cosa que llevo muy mal. Cuando dejé mi casa, octubre de 2016, me quedé en una situación de paso de todo y regalo mis cosas, es decir, ya no importo, cosa que me quedó muy clara con la aparición de la dependencia para viajar y dejar mi casa.

En noviembre de 2016 aparece la silla a la que me resisto pero me caigo en la calle: silla. Me siento más dependiente.

En 2017 vivo de alquiler y consigo, gracias a mi mujer e hija, cierta independencia.

Es importante la ayuda del despacho, a través de la posibilidad de editar un libro con Edelvives, y dos amigos que me ofrecen redactar artículos para sus medios digitales, este blog y los cafés y comidas con amigos.

La enfermedad empeora y hasta julio de este año voy en plan regalo lo que tengo, pero en julio tomo conciencia y paso a la Fase” quiero lo que tengo,” es, realmente, cuando tomo conciencia de lo que supone y va a suponer la enfermedad para mi.

En septiembre me caigo en casa 3 veces. Una con andador y todo, al poco en otra me rompo una ceja (dos puntos de aproximación, y la tercera me hago una cuquera, 4 grapas en la cabeza (a lo vivo) y noche en urgencias, genial, colofón estupendo para el verano.

Desde agosto vive una chica interna con nosotros, así mi mujer puede respirar y trabajar algo.

La DGA me ha declarado un 81% de minusvalía y dependiente en grado II, a partir de ahí tengo campo para correr (en silla) pero contando con eso no ignorándolo. A ver de qué va la siguiente Fase.

 

 

largo

Ayer pensé que no iba a publicar más en este blog, de hecho he anulado mi facebook, Twitter, Instagram y mesenger y no me he muerto, no es un intento de suicidio  sino de no decir tonterías e insistir en ideas haciendo amigos.

Pero luego me dio el ramalazo de escribir algo, a lo que han contribuido algunos lectores, empezó mi amigo Alfonso con sus comentarios, siempre prudentes y atinados, siguió mi prima Pilar, y luego, ayer, mi primo Rafael que nunca dice nada sin quererlo decir, no conoce el doble fondo ni el gitaneo ni decir tontadas. La verdad es que me tengo que asumir como egocéntrico que soy, y que a los 51 años es difícil cambiar.  El ser abogado te da unas bambalinas que no veas, porque lo de hablar en público me gustaba, si lego a ser tenor la lío.

Pero dejemos estar las cavilaciones de cada cual.

Últimamente, por razones derivadas de mi larga enfermedad, visito hospitales cada día, veo otros enfermos etc.. Yo, si no conozco a nadie, me suelo callar y observar. naturalmente se ve que, para cada cual, lo importante es lo que nos pasa, lo de los demás es menos: o bien son muy mayores, o lo sufren menos, más es imposible… Pues resulta que no se puede juzgar, ya he conocido dos personas a las que había que hacerles todo, una persona joven drogada hasta las cejas, dos con ictus, una ciega, otra con transplante de hígado, uno con secuelas de un accidente en el que casi se mata, etc… y uno de estos con la muerte de una hija este año por un cáncer cerebral y tras tres años de lucha. Y la gente sonríe.

En rehabilitación hay buen ambiente entre pacientes y el personal. La verdad es que el personal es muy atento y muy profesional. Lo único es que somos muchos y no dan abasto.

A mí me darán de alta a mediados  de este me y es que puedo mantener pero “mejorar” pues no. Mejorar es imposible, sin más. Mejorar en plan físico, moralmente se puede y la enfermedad es una oportunidad única para hacerlo, no aprovechar esta oportunidad también puede ser algo único.

Lo poco que he aprendido es que esto, como toda vida, es un proceso que te lleva, que hay que dejar que te lleve, no controlarlo, y confiar…Está claro también lo que dice mi amigo Antonio: la gente no cambia. Doy fe.

No he aprendido aún mucho mas. En mi caso es un proceso largo y no estamos para cosas a largo plazo. Dos años ya es el tope, y, como decía mi amigo Serafín, la gente se pone nerviosa por esperar 5 segundos a que se le abra una página en Internet. O sea que una enfermedad cruda a corto plazo genera un clima de Esolidaridad que se mantiene en un corto, y trágico,  tiempo. Es lo que tiene un cáncer terminal, digamos que el dolor se concentra y ello unido al intenso sufrimiento de paciente y familia, llevan, lógicamente, al acompañamiento constante, que desaparece con los que quedan, y eso lo hacemos todos. En mi caso es una enfermedad diagnosticada hace 4 años, de la que estoy de baja hace tres: muy larga, me cansa hasta a mi. No duele físicamente, el enfermo se va acostumbrando, y el olvido, al ser tan larga, llega ya en vida del enfermo, y salvo quienes lo ven todos los días, no saben diagnosticar. Quienes lo ven alguna vez, suelen ser prudentes pero manifiestan, con gestos, su apoyo, pero quienes lo ven a intervalos semanales suelen acostumbrarse a la enfermedad pensando que es una más, que se va a parar, y que el enfermo es un exagerado, un mecanismo de supervivencia que, ojalá, fuera cierto.

No estamos acostumbrados a lo largo, todo tiene que ser “ya”. Esto pasa con todo y con todos. Y hay cosas en esta vida que son a largo, y si las ignoramos, da igual, porque seguirán siendo a largo.

Giro

Más de mes y medio sin escribir nada, he estado tentado de cerrar este blog pero no creo que haya llegado el momento. En todo este tiempo he constatado:

1- Que la vida es un proceso impredecible.

2- Que nadie me ha hecho ni un comentario al último post o a porqué no escribo.

3- Que la enfermedad se alarga cual chicle, o sea, de modo insípido y pegajoso.

Es decir que, en base a estos hechos, se puede concluir. que nunca he tenido un hilo conductor en este blog salvo Yo, lo que a mi me pasa, y lo bien que llevo todo. Si antes era lo originalmente bien que llevo mi trabajo he sustituido mi trabajo por una enfermedad exclusiva y escasa, y, aunque sufra mucho (mentira), lo llevo bien, soy guay. Claro, el que está bien, piensa que esto es una putada, y puede serlo, pero más que eso, es un oportunidad par hacer un alto, en este alto descubro que he transformado, o mejor, adaptado mi vida anterior a la enfermedad pero no he cambiado en nada.

Como abogado me iba mucho el escenario, pero es que uno ha nacido para actor y sigo con la representación. Este blog no tiene línea directriz salvo que hablo de Mí y mis ocurrencias, con la espera de comentarios que me confirmen lo bueno que soy.

En otros blog, como en “con C de Cristina”, mi amiga Cristina Laclériga bucea en su dolor y dice lo que, hasta ahora, no decía, da las claves del sufrimiento, le sirve para descubrir sentimientos, no habla de ella, sino de la vida a través de ella. En “Más que guapa” de mi amiga Ana Bonilla, descubrimos otra faceta de ella, que es tan buena o mejor que la de abogada laboralista y tampoco habla de ella. La lectura reposada de estos blogs y el conocimiento de la vida de gente que viene conmigo a rehabilitación me han dado que pensar.

Además esta enfermedad ya aburre, aún no me he muerto, y no es previsible que sea en breve, así pues, salvo mi mujer y mi hija, todo el mundo hace su vida. Es normal, yo también lo hice con mi amigo Manolo Anós, su padre se involucró mucho, se fue de la cabeza y, al tiempo, se murió. Hay que normalizar lo que no es normal, lo que se sale de lo corriente y previsto. Es puro instinto de supervivencia. La enfermedad no es tan guay. Lo que no estoy dispuesto es a hacer esfuerzos para parecer que no tengo la enfermedad.

O sea, que procuraré escribir poco, y sólo de mi salud pero no para hablar de Mí sino de lo que siento, no voy a hacer esfuerzos para vivir como si estuviera sano y no voy a hablar de política porque llevo tres años retirado de la vida laboral y no me entero de nada.

 

 

La Iglesia no es una ONG

Es verdad que, incluso, la campaña “por tantos” tira de ese lado para sacar pasta. Es verdad que trabaja mejor que las ONG al uso. Pero, no nos olvidemos, la acción social es un mero complemento, no es lo fundamental. Sin embargo es lo más entendible. A nivel espiritual se entiende antes la espiritualidad budista que las de las monjas de clausura, son ya mayores y nada exóticas. Además, hay que hacer algo, hay que justificarse, hacer algo por los demás etc… Ahora se cree mucho en gente que se ha salido de la Iglesia y sigue, básicamente en el tercer mundo, con su gran labor social, que no discuto que la labor sea muy buena pero católicos no son.

Seamos claros que no pasa nada, eso es como decir que te casaste engañado para conseguir la nulidad, en el fondo es mentirse.

Hoy en día hay mucha bondad que se traslada a ayudar al tercer mundo. Católicos muchos no son pero da igual, además habría que pensar que mientras se ayuda (gratis) en el tercer mundo, muchos ancianos mueren solos en el primero. Algo hacemos mal.

Partimos de que el enfoque no es correcto, las líneas no son rectas, el planteamiento es nefasto, y el dibujo un churro, eso sí, muy bondadoso.

 

Probemicas tenemos todos.

Tomo la frase, tácitamente prestada, del perfil de WhatsApp de un primo que, dado el afecto mutuo que nos profesamos, no creo que le importe.

La verdad es que en el post anterior no estaba en mi mejor momento, pero luego, me ha escrito un amigo paracaidista, y voy poco a poco. De hecho pienso lo que digo en ese post pero quitadle todo poso de amargura. Bueno, a lo que vamos. Que hay que saber rectificar, pero no todas las cosas son iguales no vale pasar por alto el  “Vaya día llevamos, a ti se te muere el padre y a mi se me pierde el lápiz”  al que diga esto hay que decirle, por su bien, que es tonto, y hay que decírselo tal cual, porque no entenderá el sutil arte de la ironía.

Hay que saber que hay problemas y problemas, distinguir el grano de la paja y saber con quién se habla. Por ejemplo yo critico que, habiendo listas de espera en España, haya médicos voluntarios españoles haciendo proezas por el mundo. A mí me parece mal, quizá se pueda dar una explicación, pero como usuario fijo del Sistema de Salud, lo sufro.

Y estoy harto de la solidaridad y el hambre en Africa. Mucho gobierno corrupto es lo que hay. Pero ,para un europeo, queda muy bien irse, incluso perdiendo sueldo, por ahí. La cuestión es que las autoridades identifiquen nuestros problemas y vayamos a por ellos, lo demás es peterpanismo.

Problemicas tenemos todos, y sino, nos los creamos, y los contamos, ¿qué sería alguien sin un drama que contar? yo conozco poca gente a la que no le guste hablar de dramas, lo normal es lo contrario.

En mi caso, por ejemplo, me da un poco igual todo, para ver un problema, es complicado, y la gente tiene cosas que no son de morir por lo natural.

Hay que ver si el problema es tal, si tiene solución, a quién afecta, a quién se lo decimos y por qué. En todo caso debemos ser proporcionados para no tocar las bolas.

Por ejemplo, a mí, que estoy en silla de ruedas y esto va a peor, no se me pueden poner de contraste los negritos de Africa. Si ellos lo pasan mal yo también y estoy algo más cerca.

Africa puede ser un buen lugar para eludir las propias responsabilidades y parecer bueno. Hoy en día está muy de moda irse a operar por ahí, además quien se va vuelve con un cierto halo de santidad.

Más paciencia que el Santo Job

La Paciencia es una virtud que, en grado sumo, se predica de Job. Job es un personaje bíblico al que la gente ha hecho santo como el santo Job, no san Job, ni Job, sino el santo Job.

Es difícil, o imposible, ganarle en Paciencia, pero viene bien una lectura del libro de Job de vez en cuando,. Viene bien meditarlo. Un hombre que tenía todo, se queda sin nada, no renuncia nunca a su fe, y vuelve su fortuna. Da de sí para muchas interpretaciones, yo me quedo en la de perderlo todo sin comerlo ni beberlo, vamos, lo que me está pasando a mi.

De repente te sientes mal, la cosa no para, vas al médico, te coges la baja, te dan la invalidez, dejas el trabajo, dejas de conducir, vendes tu casa, de la venta no sacas nada, te vas de vacaciones gracias a la familia, dependes de todo y de todos, viajas menos, no viajas, corres, dejas de correr, andas algo, usas silla, te caes más, te sale una segunda enfermedad, hablas normal, no se te entiende,  te gobiernan cuando dicen que te ayudan, algunos se fijan en los pobres de África (siendo que a mí, por lo visto, no me pasa nada, como no eres negro y procuras no dar mal…) etc…. Tratas de hacer vida normal pero tu vida es todo menos normal. Cada día estás peor. Pero la peña no se entera o  hace como que no se entera. No es que uno busque compasión pero con que le den trato adecuado a unas circunstancias complejitas es suficiente. Así podré ir formándome en la paciencia.

Esto es para siempre y va de mal en peor, o sea, según lo previsto. Hay cosas que, cada día, soporto menos. Son chorradas pero ya vale.

1- Yo, antes de la enfermedad, he sido un abogado de cierto prestigio y he tenido la suerte de trabajar y  aprender en muchas grandes empresas. Ignorar esto me cabrea, y es ignorar el pasado para tratarte como un mozico de pueblo sin más, y no es por orgullo, es que hay lo que hay, yo puedo estar jodido pero tonto ni soy aún (que todo se andará) ni he sido.

2- No soporto las ideas simples. Suelen ser ideas comunes “normales” sustentadas y proclamadas por gente corta, y que coartan hasta la libertad de discutir, aunque discutir con quien no está a tú nivel es una pérdida de tiempo tuya y suya.

Difícil de entender lo que digo. Debe de ser que tengo un mal día. por eso aprender de la Paciencia del Santo Job viene bien, primero con uno mismo.