Creencias

Aprovecharé este post para decir varias cosas. La primera es que, según la última analítica, no estoy nefrótico, o sea ha remitido voluntariamente el indicio de glomérulonefritis. Una menos, mejor. A lo visto sólo estoy “neurótico” con lo que ello conlleva. Era de Justicia decirlo para  no crear más drama aún. Como dice Alaska “No quiero más dramas en mi vida, solo comedias entretenidas.”

Sigo vivo, y si escribo poco por aquí, es porque me cuesta más, no pensar, sino escribir, cada día un poco más y peor.

Ayer estuve en una hora santa del grupo Hakuna de Zaragoza, yo esto lo hacía de joven, pero ahora, en medio de este invierno postmoderno, ya no, aunque da gusto ver gente joven que se dedica a esto en vez de irse de botellón. Además digamos que soy una “piedra” católica, soy más bien incrédulo y rezo fatal, pero ayer en algún instante vi, a través del Santísimo, que estábamos juntos toda la Iglesia, ¿cómo?, no sé, lo mismo fue sugestión, un porrete no que no fumo.

El caso es que pensé en la comunión de los santos, ¿qué es eso? nada, cosas mías, pensé en miles de gentes en todo el mundo currando por los demás. Y aquí, en España, callados, que no está de moda hablar de religión, sólo ser un vago piojoso y cuanto más greñudo y piojoso mejor

Además la hora santa fue en San Juan de Los Panetes, templo que los podemitas zaragozanos, sin un contundente informe en contra de los Servicios Jurídicos municipales, pretendían que fuera “del pueblo”. Además tiene buenas escaleras para la charanga, y así se puede tocar lo de “La Maricarmen no sabe coser…” y esas canciones tan preciosas y edificantes. Además es una iglesia que se puede dedicar al culto de Carlos Marx, Lenin y Stalin, creadores de esa gran patraña que fue y es el comunismo. Pueden estar acompañados de santos locales como san Pablo Iglesias, cuya lengua, como dice la Escritura, que no el Capital, es afilada cual “espada de dos filos”.

Lástima que su reclamación tenía más faltas que una pelota jibosa. En fin…

Como dicen que decía Chesterton; “El que no cree en Dios es capaz de creer en cualquier cosa” y es cierto. Los ateos, abjuradores y demás, han de reemplazar el hueco que deja Dios. De ahí que surjan ocultismos y demás. Pseudoreligiones, en definitiva chorradas para débiles mentales, a ver, técnicas orientales, como el yoga, hay que conocerlas, incluso algo más, pero también hay que conocer los fundamentos de la fe, ¿o no? Ya hace un tiempo, conocí un cura al que en una charla pusieron en duda la concepción virginal de Jesús, él dijo “si no creo esto me doy de baja”. Una vez un amigo me dijo que Jesús era muy majo pero no era Dios, claro para eso seguimos la doctrina del que nos parezca majo ( así yo nunca seguiré a Echenique). No es obligatorio ser católico, pero ser del Zaragoza y esperar que pierda no es muy coherente, es previsible pero no para sus hinchas.

Pseudoreligiones hay muchas, desde Lutero un montón. Distinguir el grano de la paja llega a ser difícil pero, con honradez, se puede. Siento ser tan visceral pero uno es así. A los comunistas, masones, herejes y ateos no los llevo bien, ellos a mi tampoco, o sea que el cariño es mutuo.

Al albur de estas cosas, que surgen de una “obligada” y moderna fuga de lo conocido, aparecen múltiples profetas, mercachifles o vendedores de crecepelo, caracterizados, básicamente, por su incultura, que se sacian en débiles mentales y en personas en situación de necesidad, como fue mi caso. Yo puedo contar tres personas que conocí:

1- Uno que te imponía las manos y te transmitía energía. En fin….

2- Una que veía tu aura y te “operaba”, y además te imponía una dieta sin carne y otras cosas. La manía contra la carne y el aceite de oliva frito es algo común.

3- Y una psicóloga que sólo decía chorradas, pero que su línea argumental era: “todo desastre físico tiene origen en algún tema sensitivo” del que acabas siendo el causante. En fin… se acabó liando con el que imponía las manos.

Cuando te diagnostican que te vas miras todo, luego vas de médicos y dejas de hacer el idiota, pero esto es muy humano, cuando uno saca uno oposición se cree muy listo, y luego se le pasa, si no se le pasa se lo tiene que hacer mirar.

Yo confieso mi nivel de credulidad, en mi descargo diré que era parejo a la gravedad del tema. Con el tiempo diré que creo en lo de siempre, no soy ni mejor ni peor pero voy aprendiendo a escribir sin tapujos porque lo que es hablar ya me parezco al Pato Donald sólo que a él se le entiende más.

Y si vamos a los de la dieta macrobiótica eso sí que es ya el acabose. Cazuelas de un aleación determinada, alimentos que se cortan de una manera determinada, etc… Un rollo, de hecho hay gente sana pero con hijos que no quieren ser macrobióticos ni de coña

En resumidas cuentas: no hacer caso salvo del médico, no mirar internet, si se duda del médico pedir una segunda opinión médica. No creer en esta gente que afirma tener poderes, que yo sepa, suele tener poderes un procurador y nadie más, además los procuradores no se meten en salvar al prójimo.

Total, que recomiendo normalidad y andar a la antigua.

 

Lo que de verdad importa

Pues, la verdad, es que no tengo ni puñetera idea. Para unos será una cosa y para otros otra.

Existe una Fundación con ese nombre que convoca una conferencia anual done van gentes que han superado adversidades y exponen sus vivencias. Yo nunca he ido pero me han contado cosas, Yo podría ser conferenciante, si tuviera algo que decir, o si hablara mejor. Además, como ya tuve ocasión de dar una conferencia tengo una idea del tema. Creo que el público nos da más y ayuda más que nosotros al público. Se establece una simbiosis en la que parece que hacemos algo pero, en realidad, lo que hacemos (si lo hacemos bien y nos despojamos de nuestra natural soberbia) es que de la gente aflore lo mejor.

Hay que pasar a ser objeto. Somos esa persona que no se muere e incluso sonríe aunque la vida lo relegue fuera del éxito y la riqueza, o si, incluso,lo hace caer de ahí.

La enfermedad no me ha vuelto mejor, y hablo por mí, tengo más limitaciones, soy más impertinente y más vago. Además no he visto la luz, salvo cuando se enciende una bombilla en una habitación oscura. Sigo cultivando mi yo con mis artículos, este blog, y alguna conferencia. Ahora bien, he de reconocer que el cariño, la preocupación, y la afabilidad que uno recibe es lo que te hace seguir. ¿Qué sería de nosotros, sin ayuda para todo, sin sonrisas, sin ortopedias, sin edificios ni calles adaptadas, sin gente que te ayuda en la calle, sin gente que te cede sitio en el tranvía y sin gente que te lee?

Lo que de verdad importa son los demás, los que viven contigo, los que te soportan, los que te abren la puerta para que entres o salgas, etc…. Tú sólo eres el objeto para que muchos reaccionen, saquen lo mejor de ellos y reflexionen que deben hacer lo mismo con cualquiera que esté a su alcance, que no hace falta tener algo, objetivamente, duro como yo.

Lo dicho se podría resumir en:

1- Que la vida es más que éxito y dinero (siendo que están muy bien, pero la vida sigue).

2. Que la vida es disfrutar de lo que nos toca en cada momento.

3. Que el trabajo es un privilegio y hay que disfrutarlo y ,si no, pensárselo.

4- Que lo que más importa son los otros, y hemos de empezar a cuidar de los más próximos.

5- Que lo único importante es hacer bien lo ordinario.

Esto son ideas de alguien que no tiene otra cosa que hacer, repiénsalas tú y mira si valen para tu vida.

A perro flaco todo son pulgas

O como se diría en correctísimo inglés “A thin dog all are mogollón de pulgas”. Y, además, no es que esté flaco, bueno, ya me entendéis.

Total que me ha rebrotado por tercera vez una enfermedad renal autoinmune, glomérulonefritis membranosa, que debutó en 2003, la controlo con medicación y reaparece cuando está en remisión. Un rollo. Pero es lo que hay, en conclusión que nunca se sabe cuándo se cubre el cupo de enfermedades y que, mientras se viva, todo puede ser peor, o mejor, nunca se sabe.

Muchos me preguntan qué tal voy, y se inquietan si no escribo en este blog. Tranquilidad, voy según lo previsto, cada día peor. Ando ya como las muñecas de Famosa, además me caigo con más frecuencia, pero aún no me he roto nada. Hablo fatal pero agradezco que me digan que no se me entiende. Aún no veo doble, todo llegará, mi problema entonces va a se cómo leer y cómo escribir, ya veremos, además doble que no es poco. En previsión de esta poco simpática situación he decidido redoblar mis esfuerzos en escribir el libro.

Esa es una de las razones por las que, puede, que ralentice mis apariciones en este blog.

Ah y tened claro que todo se lleva y se soporta (no sé el dolor físico que soy muy gabacho) y que es mucho peor ver sufrir a los que se quiere que sufrir, esto me lo ha confirmado una persona a la que admiro, cada día más, y que sabe mucho de las dos cosas.

Tiempo postnavideño

Hoy se acaban las Navidades, La fiesta del Bautismo del Señor pone fin a este largo periodo en el que, estaremos de acuerdo, se come mucho. Las fiestas son de todo tipo, las hay familiares, reencuentro con los amigos, cambio de año, fiestas para niños. etc…

Por eso habría que analizar qué pasa después de la Navidad.

Es claro que se ha analizado qué pasa después de la vacación de verano con el síndrome de depresión post vacacional y esas cosas. Después de Navidad es distinto. La Navidad es un ciclo cerrado y nadie la añora como el verano, la Navidad es un poquito empalagosa y la gente acaba harta de tanta bondad, además la Navidad forja bien nuevos propósitos y ello es como comenzar de nuevo. Por otra parte hay quien añora volver a la rutina porque la Navidad no la eliges tú sino que haces lo que te toca, empieza con las vacaciones escolares, cenas/ comidas de empresa, familiares, en casa de los suegros, otra cena/comida, los regalos, otra cena, el turrón… la rutina es más sencilla.

A mí, sin añorar la Navidad para nada (aunque me gusta) los meses de enero y febrero me causan cierta melancolía. Son meses duros de invierno, sin casi fiestas, un tanto planos… en fin, es una visión subjetiva.

Cierto es que empezamos otro año. La Navidad estuvo bien pero ya pasó. Podemos volver a ser normales y no querer a tanta gente ni ser queridos por tantos, por favor. Un pequeño excursus: a mí en el tiempo prenavideño, yo creo que imbuído de bondad ante el tiempo que llegaba y la visión de mi silla de ruedas, me dijo un conocido, antes amigo, que me quería mucho; pues yo no, nada de nada. En fin, sin más, hay quienes no cambiamos nunca y estamos siempre igual, apreciamos siempre a la misma gente, básicamente a gente que no es falsa. Lo dejo ahí.

Hay que reciclar, ver dónde estamos y partir ya.

2018 es largo y hay que aprovecharlo bien. La tontería la dejamos para fin de año que nos estará permitida.

Recomenzar, eso es lo que toca.

Coaching

Todo el mundo ha pasado alguna vez por una “charla motivadora”, normalmente en grupo. No me refiero a la de confesores, consejeros espirituales y psicólogos, cada cual en lo suyo, sino a aquella especie, surgida hace unos años, de gente que te dice lo que tienes que hacer por tu bien.

Te entrenan, no se sabe muy bien para qué, y como todo lo importante y mistérico está en inglés, ellos son “coach” y te hacen “coaching”. El “coaching” se basa en una no acostumbrada proclamación de lo obvio, lo que lo hace sorprendente para muchos, es eso, la falta de costumbre de lo normal.

No se me entienda mal. No voy a demonizar el “coaching”, hay cosas obvias que sabe reformular y, realmente, motiva a muchos. Lo peor es el uso de términos en inglés y que hay mucho charlatán.

La proclamación de lo obvio es algo evidente, nada hay nuevo bajo el sol y si hay algo nuevo no lo va a descubrir un “coach”, ello unido al escaso criterio imperante y a las ganas, en general, de salir de la rutina, dan lugar al triunfo del “coaching”.

Lo que es difícil es evitar el triunfo de los charlatanes, y aquí abundan mucho. Sobre todo en charlas colectivas donde se suelta el dicursito motivador sin escuchar, uno a uno, a los asistentes.

El charlista, dotado de una labia evidente, nos cuenta su anterior vida descarriada hasta que vio la luz, etc…

Hay quien es realmente bueno, pocos, pero los hay. Lo normal es gente del otro tipo, no se fien de que vaya mucha gente a verlo, fiense del propio criterio, se pilla pronto al charlatán: 1- Su elevado caché por dar consejos, 2- La visión de la luz, 3- No escuchar nunca…

Yo pienso que todo, o casi todo, el problema personal se soluciona cuando el que lo sufre lo cuenta. Necesita a alguien que le escuche, no que, directamente, le diga lo que tiene que hacer.

Muchas veces basta con escuchar, el que habla se va haciendo, él sólo, la terapia.

 

Reparos

Reconozco que, como soy un poco antiguo, tengo ciertos reparos por todo. He leído, como siempre, vuestros comentarios a mi último artículo, y son tan generosos, que me da cosa responderlos uno por  uno, o sea, que muchas gracias a todos.

Además, y como lo publico en redes sociales (Facebook, LinkedIn y twitter) me han llegado muchos agradables comentarios por ahí.

Escribo sin un orden preestablecido, sólo me obligo a escribir, al menos, uno por semana para que no muera este blog, sin más.

Este blog es un poco caótico, pero yo soy así. Antes de que me pierda, hablaba de los respetos humanos. Yo pertenezco a una generación en la que, para bien o para mal, nos enseñaban a no mostrar nuestros sentimientos en público. Era famosa la frase de “un hombre no llora aunque se vea las tripas en la mano”. por un lado no estaba mal ya que acababa con el sensiblerismo, por otro lado era un idea devastadora de la propia personalidad.

Antes blogs como este, relatando la enfermedad, eran inconcebibles, un minusválido era como una maldición de Dios, hoy en día se aborda todo con más naturalidad. He de reconocer que a mi me cuesta esa naturalidad. Quizá porque la vida me ha llevado a desprenderme de cosas, de modo inevitable, pero aún no me despego de mi Ego. Lo otro cuesta pero no te queda otro remedio y lo aceptas, si bien es legítimo no aceptarlo pero sólo se consigue sufrir más,  desprenderse del Ego es más complicado. La forma de ser, forjada durante años, eso es el Ego. El tema no es pasar del Ego sino desprenderse de él, es decir, ser conscientes de que la corriente de la vida nos lleva y no aferrarnos a nada.

Cuesta, pero lo otro, lo que hacemos todos por costumbre o miedo, es peor. Todo el mundo, no sólo aquellos en que es evidente, debe experimentar el abandono, es mejor hacerlo voluntariamente que, obligatoriamente, la vida te lleve a hacerlo o no hacerlo nunca.

Hablaba de los respetos, que me voy, a mí me cuesta rememorar, o hablar del pasado y ponerlo en un post. Me cuesta hablar de mis sentimientos, el blog me ayuda poco a poco a ello y las conferencias también.

Estoy a medio camino de una Sociedad en la que importaban mucho las formas, y otra más “natural” en la que no importan en absoluto. Como siempre, en España, nunca sabemos darle su valor a las formas y así nos va.

Formas hay que guardar pero no nos deben encadenar. Recuerdo que en la DGA los Letrados éramos de los pocos funcionarios que íbamos con traje y corbata, así se nos reconocía de lejos y no parecíamos unos mozicos de pueblo.

Las formas están para algo, es como los sacerdotes, ya no entro en cómo van vestidos por la calle, pero hay quien en Misa se pone sólo el alba y la estola y parece un loco. Decencia en el vestir, por favor,

Como los diputados que van en jersey al Congreso y se ponen traje para ir a la comunión de la sobrina, el mundo al revés.

Total, que estamos en una generación que no se corta un pelo para nada, ahora, eso sí, lo que tengo observado que para dar su opinión en causas arriesgadas se callan. a lo mejor ayudan pero nunca opinan, no sea que…

 

Evolución

Hoy me he preguntado para qué sirve este blog. Yo creo que empecé a escribir sin más, o por colmar mi ego que es lo más probable. Ante el apoyo de la gente seguí escribiendo hasta que, poco a poco, me quedé sin ideas. Es lo que pasa cuando no tienes un fin. En el fondo es moverse como pollo sin cabeza.

La verdad es que no sé cuál es mi papel, lo voy intuyendo pero… Esta es una enfermedad que no es un catarro, evoluciona, no se cura, y va a peor de un modo inexorable. Las consecuencias de la enfermedad en la vida diaria son muchas. Mantener una vida como en el pasado es imposible. De hecho, cada vez tengo menos ganas.

Estoy recapitulando, o sea que me pasa a mí esto, sin explicación ni cura algunas, que me aparta de mi carrera, que me lleva a casa, a ser objeto de la preocupación de mi familia y amigos, a asumir la dependencia, y sigo más o menos igual. Cierto que he aceptado alguna cosa pero porque a la fuerza ahorcan, pero no he dado ningún giro importante, hasta ahora he pensado que aceptarlo, con cierto humor, era suficiente, y no lo es. La evolución exige algo más. De hecho en la vida no estamos solos, en realidad no somos el barco que fluctúa en el río de la vida, somos un tripulante con una misión y , si no la  intuimos o no la cumplimos, perjudicamos a los demás y al barco.

La lección de este momento vital puede ser lo que decía Cristina Laclériga en su blog: no estamos ni vivimos solos, no es cierto lo  de “no hay dolor comparable a mi dolor” y ¿qué sabemos? las apariencias engañan siempre y el filtro propio engaña más aún. Además buscamos la autocompasión, y la gente nos da su compasión o bien porque no sabe qué hacer, o porque le da igual, o porque (alguno) realmente lo siente. El problema no son los demás, que, siempre, ayudan, el problema somos nosotros que, si no tenemos claro nuestro nuevo papel, mareamos a todo el que se deja.

El punto está en saber qué podemos hacer y en aceptar toda ayuda. Complicado lo de aceptar la ayuda, pero necesario. Supone renunciar al propio criterio de cómo  cuándo se hacen las cosas y dejar de hacer hasta lo más sencillo. Un abandono complicadito para alguien acostumbrado a mandar, pero es lo que toca, lo contrario es rechazar el cariño que nos envuelve, hay que ser conscientes que, detrás de cada ayuda, hay una preocupación por el bienestar del otro, y que es más fácil sufrir que ver sufrir.

2018

Hoy empieza 2018, mi deseo era acabar 2017 y no acabarlo muy mal: se ha cumplido. El año ha sido bueno. Lo comencé con la declaración de invalidez permanente absoluta y mi desvinculación del despacho. Podría decir que fue duro, pero estaba cantado. Lo más relevante de 2017 es que me he ido acostumbrando a mi nueva situación. Pero como esto progresa más rápido que yo, a ver…

En fin, empezamos  un nuevo año, primero a ver si lo acabamos, que gente sin menos motivo se fue en 2017, además a ver si lo disfrutamos, y propósito: ninguno, con tal de no ser obstáculo es suficiente.

Lo de los propósitos de año nuevo es total. Imbuidos por la bondad de estos días (que se acaba el día 8) nos proponemos de todo: ir al gimnasio, dejar de fumar, sacar una oposición… tranquilos, estos propósitos duran hasta fin de este mes, si duran más, puede que se trate de algo de verdad. Como decía, todo va en este clima navideño  global de bondad, amor y felicidad pero se pasa pronto y 2018 dura más.

A la hora de hacer propósitos hazte pocos y que sean cumplibles, así, al menos, evitamos caer en la depresión de no verlos cumplidos.

El río de la vida

Que la vida es un río ya lo decía Jorge Manrique. Que la vida es un proceso es lo mismo, además eso es lo único inteligente que dijo una psicóloga que tuve hace más de dos años. La vida no es rectilínea, ni nosotros estamos preparados para serlo, quizá estamos educados para serlo pero venimos programados para sobrevivir a lo que nos toque.

Esa es una idea que veo cada día más clara. Surgió de una pregunta en la charla del a.p.a agustinos- Romareda. Me preguntaron qué les diría a los niños; en realidad a los niños no hay que decirles nada, vienen programados para hacerse con todo lo que les toque. El problema es que deben sentir y crecer en libertad y no condicionados por los miedos y neuras de sus padres. Si yo he aceptado mi enfermedad, cualquiera puede. No condicionemos  a los niños con la vida que nos gustaría que llevaran o les tocara. Hemos de tener muy en cuenta que somos su ejemplo y su espejo para lo bueno y para lo malo.

La vida es un río, cambia. evoluciona y, tozuda, va a su fin. O nos dejamos llevar, o nos arrastra la corriente. Hasta esta enfermedad yo he rechazado depender de nadie y, ahora, me veo necesitado de dependencia, y digo “necesitado”. Hasta ahora, me he gloriado, de haber logrado todo por mi esfuerzo, pero ahora veo que el plan es otro, experimento la dependencia, con todo lo que tiene de confiar, de dejarse hacer, de dejarse querer, algo a lo que siempre, soberbiamente, me he negado.

Hoy, meditando ante un Belén, porque uno es de esa escasa minoría que se llama católica y, por ello, en este tiempo no desea Amor y Felicidad a nadie, ante la figurita del niño Jesús que depende de todos y todo para sobrevivir, creo que hay mucho que pensar sobre la dependencia. En realidad muchos dependen de uno para tener, simplemente, un día mejor. Una sonrisa, un recuerdo, un WhatsApp,… cuesta poco, pero, por favor, no sólo ahora sino durante todo el año.

Este tiempo de Navidad entre el exceso de bondad, amistad, comida, etc… resulta nauseabundo. Lo cierto es que era tan sólo un tiempo litúrgico, pero, a falta de Religión, lo mejor es sustituirla por comer, beber, y hacer sensibleras proclamas de unos deseos de bondad universal que se pasan el 8 de enero.

Este es un buen tiempo para  reflexionar, para recomenzar, para darse cuenta de cómo somos y cuál es nuestro papel ahora en el río de la vida. Quizá ya sea absurdo el figurar, quizá el papel sea ser mero instrumento, quizá sea dejarse querer. Cuesta mucho dejarse querer, pero hay mucha gente que es feliz queriendo a los demás, la cuestión es que alguien se deje. No se trata de aprovecharse de los demás sino de saber recibir su preocupación y cariño.

Hoy, el río de la vida me lleva a descubrir eso. Parece una tontada, y quizá lo sea, pero te lleva a profundos cambios si la sigues.

KENOSIS

Los que tenemos cierta edad, respetable ya que no somos ni jóvenes ni viejos, solemos tener algún cura amigo en nuestra generación, cuanto más joven se es, es más difícil, me temo.

Yo tengo más de un amigo cura, o sea sacerdote católico, esa religión que va de más a menos en su papel social o que mucha gente dice profesar aun cuando ni sabe de qué va. Con uno de estos amigos, con el que luego coincidí en un cumpleaños en Madrid, muy agradable por cierto, tomo café una vez al mes. Mi amigo, que estuvo en Roma aunque te habla más de Maella como experiencia vital, me comentó lo de la Kenosis y, como es griego, me dijo que significaba “abajamiento”, y me pregunta por cómo llevo mi personal Kenosis cada vez que quedamos. Y la llevo mal, muy mal, es lo que peor llevo, Claro abajarse, que en mi caso no es voluntario, lleva a depender de todo, de todos, y cada vez más, Abajarse lleva a aceptar y, para cuando acepto, esto ya ha ido a más. Es complicado. Claro, hay que ligar el “abajamiento” con el Misterio central de la Navidad, que no es si papá Noel era de Finlandia o un obispo italiano, es Dios que se convierte en niño, voluntariamente. Se despoja de todo, y acepta la peor de las condiciones y un futuro, en fin, digamos que complicadito.

Yo, hasta hace poco, comparaba esa distancia como la que hay entre el hombre y la hormiga. Pero yo no soy hormiga, o sea, que no vale.

Ahora la comparo entre mi vida independiente y la dependiente. Ambas sé de qué van ambas. Y no acepto la kenosis,  bueno acepto algo, no todo. En el caso de Dios su kenosis no tiene parangón. yo uso la mía porque es lo único que conozco.

Todos tenemos nuestra particular kenosis pero ¿la vemos’ ¿la aceptamos? Buen tema para meditar en este tiempo que se acerca que, seamos católicos o no, que cada vez somos menos,siempre será Navidad, incluso si Puigdemont sigue en Bruselas.