Viajes: Estambul

20141015_152216Vista desde Sta. Sofía.

Como mi hija me ha comentado, así como quien no quiere la cosa, que mi blog era un rollo y que podría hablar de viajes he decidido comenzar por una ciudad que es un icono para mí: Estambul.

A Estambul ya he ido tres veces, la primera en la Semana Sante de 1990 (viaje de fin de carrera) la segunda el año que me casé, Navidades de 1998, y la tercera como colaborador de un proyecto europeo del Obrador de Ideas en octubre de 2014.

En las tres ocasiones he encontrado una ciudad fascinante si bien en 2014 más arregladita y con menos “sabor” que en 1990.

Del viaje de 1990 destacaré que estuve 7 días y ví los monumentos de siempre  (los que toda guía señala que hay que ver) y más, dado que en toda mezquita hacía por ver el anexo con la tumba del sultán, muy recomendable. Muy recomendables las cisternas de Justiniano, las murallas de la ciudad, torre Gálata, el Topkapi, el palacio de Dolabace, la mezquita azul, la de Solimán (impresionante), Santa Sofía…..además recuerdo que en un paseo sólo encontré una pequeña Iglesia católica donde fuimos el domingo de Resurreción.

El segundo viaje fue para enseñarle Estambul a mi mujer, fueron 3 días estupendos. Paseamos mucho, vimos las mezquitas más importantes, Santa Sofía, que nos impató por su grandiosidad, la torre de Gálata y el Bósforo además del gran Bazar y el Bazar de las especias. Como nota importante es que en Invierno se pone el sol a las 4 de la tarde  (3 de la tarde en España) y hace un frío que pela.

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En el último viaje, de 3 días, fui de nuevo con mi mujer, admiramos otra vez Santa Sofía, vimos muy arreglada y muy puesta (con locales hipster, vegetarianos, etc..) la zona de la torre Gálata, probamos otra vez el verdadero kebab turco, su te etc…. ya callejeamos como en una ciudad conocida.

Para un cuarto viaje me queda una visita al Patriarcado Ecuménico Ortodoxo, esto ya son rarezas propias.

Recomiendo volar con Turkish aerlines y hopedarse en un hotel como el Best Wenstern President, por su centralidad y calidad, pero cada cual puede hacer lo que le dé la gana que seguro que acierta visitando una ciudad como esta.

San Josemaría

img_20150531_175655Virgen del Pilar. Perdiguera

Esta primavera tuvimos una comida en casa de mi padre en Perdiguera con él, obviamente, mi tío Jesús y con Miguel, Goyo, Ricardo, José María y don Santiago.

La comida fue muy amena, se trataron muchos temas el primero de los cuales fue la propia comida: migas y carne asada, más sencilla y mejor, imposible.

Lógicamente  hablamos de San Josemaria que, justo después de ordenarse y cantar Misa, vino a suplir al párroco unos dos meses a Perdiguera allá por 1925, tres años antes de la fundación del Opus Dei.

También vimos fotografías de la época y, claro, Perdiguera era un pequeño pueblo de Monegros en 1925, con todo lo que ello conllevaba.

San Josemaría venía de Barbastro, que era y es la capital de su fértil zona, había hecho el seminario en Zaragoza y su primer destino era Perdiguera. Además no se alojó en casa del párroco, sino en una casa muy humilde, pero muy limpia y de gente muy honrada, de unos labradores.

El Santo  ha dejado dicho que aquella estancia le hizo “mucho bien”, hablando de su estancia con especial cariño.

La conversación transcurrió con hechos que no se recogen en las biografías como que mi bisabuela paterna veía como antes o después de Misa paseaba hasta la cercana ermita de San José. Hecho, sin duda, cierto tanto por la testigo como por la conocida devoción del Santo por San José.

La duda surgió por las “sopas con vino” que, según las biografías, dijo a San Josemaria el hijo, del matrimonio con que se alojaba,  que se comería en caso de ser muy rico. Yo creo que hacía referencia a sopas acompañadas de un vaso de vino, otros creen que es el típico pan con vino, lo que es claro es que es imposible que sean sopas cocinadas con vino. Pero el chaval dijo lo que dijo.

Le dije a Miguel que investigaría algo más, y lo haré, no es habitual que un Santo fundador se aloje, siquiera sea sólo dos meses, en el pueblo de uno.