Europa y leyenda negra

La conducta del fugado Puigdemont recuerda un poco la de Antonio Pérez en el siglo XVI. Únicamente desconozco el grado de idiocia de Pérez, tampoco conozco el de Puigdemont pero debe de ser alto dado el corte de pelo que se atreve a  lucir.

Pues a Antonio Pérez, secretario de Felipe II, se le acusaba de estar de tras del asesinato del secretario de D. Juan de Austria. Pérez, natural de Aragón, acudió a Zaragoza con la vaga intención de, caso de ser juzgado, que lo fuera por el Justicia con arreglo a los fueros. Eso no facilitaba la acusación real, luego quedó preso por la Inquisición, con jurisdicción en toda España y bajo mayor control del Rey. El pueblo de Zaragoza se sublevó y al grito de “contrafuero” sacaron a Pérez de la cárcel de la Inquisición. Las tropas reales acudieron a Aragón, y barrieron las pocas tropas que el Justicia había reunido. Se decapitó al Justicia y Antonio Pérez se fugó a Europa donde contribuyó al desarrollo de la Leyenda Negra antiespañola.

En el fondo, y en la forma, los delincuentes se parecen. Antonio Pérez engaño al Justicia y a todos los aragoneses y Puigdemont a todo el que se deja. Puigdemont, además, ha logrado demostrar que gente con estudios es más tonta que Abundio. Pero, en fin, no nos salgamos del tema.

El caso es que en España pensamos que todo lo bueno procede de Europa y que nosotros somos un desastre. Incluso es el leiv motiv de alguno de nuestros mejores, y más leídos, novelistas. Hay quien describe la España del XVII de modo heroico pero con poso de amargura y una notable aceptación de las tesis de la leyenda negra.

Lo cierto es que cuando estamos acostumbrados a algo muy bueno en lo demás sólo vemos los defectos y nunca decimos nada bueno aunque lo haya.

Sucede que los reinados de Carlos I y Felipe II nos encumbran como la gran potencia de la época a gran distancia de las demás. Con los de Felipe III, Felipe IV, Carlos II, Felipe V, Luis I, Fernando VI, Carlos III y Carlos IV somos una gran potencia como muchas otras, prescindiendo de la idiocia, o no, de nuestros reyes.

Sucede que la comparación es siempre con los reinados de Carlos I y Felipe II, todo lo demás es decadencia y fragilidad, además el inicio de la decadencia se sitúa con Felipe II y la Armada Invencible. Es curioso, años antes sucede la victoria de Lepanto contra el turco pero nadie la sitúa como el origen de su decadencia.

Por otra parte, todos los reyes españoles que he señalado mueren en la cama, sin embargo, Carlos I de Inglaterra, en el siglo XVII, muere decapitado, Luis XVI de Francia, en el siglo XVIII, guillotinado, Maximiliano I de Méjico, en el siglo XIX, fusilado, el Zar Nicolás II de Rusia y su familia, en el siglo XX, fusilado. Antes de morir no fueron juzgados buenos gobernantes y no lo debieron de ser.

En España no se dieron esas violencias, ni se contribuyeron a ellas.

Estaba leyendo estos días, un Atlas Histórico, y al llegar al Impero Español, al que se le dedicaba tanto espacio como al Japón feudal, su autor (un inglés) decía que en América los españoles sólo habían colonizado las tierras donde había oro, que eran bandidos y depravados, etc… Las típicas chorradas de siempre. Vamos a ver no omite que el descubrimiento de América fue español, tema importante ya que algunos creen que fue vikingo, incluso Erdogan dice que fue turco. De España, en el siglo XVI, no fueron angelitos a América, fue gente normal que veía en el oro una posibilidad de tener riquezas, lo mismo que en los USA pasó en el sg XX con la fiebre del oro. Además. España colonizó territorios donde sabía que no había oro. Gran parte de los USA son de colonización hispana,  (Tejas, etc…) y no se caracterizan por ser la tierra más fértil ni la más rica. Pasa parecido con Centroamérica, etc….

O sea, una falsedad y un prejuicio más para consumo de neófitos.

Además el “decadente” imperio español fue atacado en los siglos XVII y XVIII por todos los demás, pero así como Francia. en el siglo XVIII, pierde sus posesiones en India y  Canadá a manos de los ingleses, España no pierde casi nada en América en dos siglos a manos de ingleses, franceses y holandeses.

Menos mal que Napoleón, que perdió en Waterloo, no era español. Ni Napoleón III, derrotado en Sedán. Menos mal que no “ganamos” la segunda guerra mundial como los franceses, ni fuimos derrotados en Vietnam como ellos, ni perdimos el canal de Suez pese a la intervención francobritánica contra Naser.

Y de Inglaterra se puede decir lo mismo, su imperio se funda en la India, tras aplastar, con suma tolerancia, la rebelión de los cipayos, a mediados del siglo XIX. A finales de siglo XIX son vencidos por los árabes en Jartum y por los zulúes en Sudáfrica, que frente al flamante ejército británico, ambos tenían en común venir de la edad de piedra.

De Alemania, baste recordar la época de Hitler que, como Puigdemont, llegó al poder tras unas elecciones.

Todos estos países no se consideran decadentes, pero España sí ¿por qué? debe de ser por nuestros propios prejuicios.

Sucede que estos países han vivido centrados en este continente pequeño y viejo que es Europa. Si comparamos a España con Europa, y nos olvidamos de América,  a lo mejor damos con algo un poco parecido. La atracción por Europa es algo funesto que nos ha pasado siempre, de hecho la empresa americana fue más obra de la Reina Católica que de el Rey Católico que vivía más hacia Europa.

Nos hemos centrado mucho en este decadente continente. En el mundo actual, de hecho, es un paraíso, rico e insolidario, que confía su defensa a los USA.

Hace poco un amigo me decía que no hemos avanzado nada desde tiempos de Cristo, y es verdad, mucha tecnología, pero seguimos igual o, incluso, hacemos más burradas gracias a la tecnología.

El que más tiene (poder y dinero) más vale, aunque sea un borrico, esa máxima continúa inalterable.

En el siglo XVI se aprovechó la reforma Luterana, no para reformar la Iglesia Católica, sino para formar Iglesias Nacionales, supeditadas al poder político, que nunca han estado interesadas un ápice en fomentar los valores del cristianismo. Eso sí, en los tolerantes países protestantes, hasta el siglo XIX, podías ser de cualquier  religión menos la católica. Los católicos éramos lúgubres, antiguos, crueles, supersticiosos, etc… ellos no ¿les suena? Como el tiempo da y quita razones, causa risa cuando vemos que la cabeza de una iglesia es un rey. Además, que Desmond Tutu fuera obispo protestante y que Tony Blair se haya convertido al catolicismo da que pensar.

Es Europa un continente pequeño, insolidario, que ha llegado a usar la religión con fines ridículos, que se cree el centro del mundo. Europa intentó la mayor unión, la UE, que se ha visto pero, si bien naufragó a nivel político, en plena crisis desapareció, incluso a algunos países nos llamaron PIGS, sólo sirve a los intereses de  Alemania y ésta, como se ha visto en el caso Puigdemont, es profundamente, insolidaria. A esto unamos el Brexit y el cuadro de la descomposición está servido.

Cuando en 1986 entramos en la CEE me preguntaba qué teníamos que ver con los daneses, evidentemente nada. Tenemos que ver más con los ecuatorianos, pero eso queda mal en un nuevo rico, es preferible que te desprecie un danés a ser amigo de un ecuatoriano.

 

 

Folclore

Todos convendremos en que cuando algo pierde presión o fuerza surgen los sucedáneos o las malas hierbas. Pasa en el campo que cuando no se hecha herbicida brotan las amapolas. También sucede con las ideologías y las religiones, cuando van perdiendo su pureza se sustituyen por las formas. Y las formas no son malas, son buenas, pero no son lo que hay. Estos días de Semana Santa zaragozana, que son un auténtico calvario, sobre todo si vives en el centro y tienes movilidad reducida, llenos de representaciones de dolor desgarrado, se ven llenos de cofrades con toques de tambor nuevos y tan atronadores como exóticos. A estos cofrades luego no se les ve en Misa, quizá se les vea apoyando al Real Zaragoza, pero sólo cuando gana, y no les pidas 20 euros para sacarlo de la ruina, eso que lo ponga Alierta.

A estos cofrades les pones una gorrinera peñista en el Pilar y comprobarás que son los mismos. La mitad seguro que votan a Podemos. Y los más pijos, que los hay, son de una estética un tanto clásica, que con los tiempos actuales no se lleva muy bien. No digo que las cofradías no tengan su labor social pero hay que modernizarse.

España tiene el problema de o quemar sus tradiciones o volverlas viejas, y eso es lo que está pasando en Semana Santa. A ver lo primero que hay que reconocer es que las procesiones gustan a mucha gente, que es un fenómeno turístico de primer orden,  muy folclórico, muy vistoso, pero, después del Vaticano II, se han quedado con una estética un poquito antigua y poco/nada católica, además el folclore no es ni bueno ni malo, es folclore. En Zaragoza se ha pasado de los años 80  en que nadie iba a las procesiones, a reventarlas, saetas-jota, costaleros, bandas de música, en fin… Eso sí, todo bien triste y doloroso, todo bien barroco. Menos mal que se creó una cofradía de la Resurrección, es la única que da sentido a todo esto.

Es una auténtica explosión de sentimentalismo, la gente llora muy a gusto, digo yo que si se pillan un dedo del pie llorarán más y con más motivo. A mí esto de las procesiones nunca me ha gustado. Pero España es así, sin más, ni mejor ni peor. Yo es que lo de sufrir por sufrir no lo entiendo.

En este punto es de hacer notar varias cosas: la primera es que desde mi casa se sufren todas las procesiones, con lo cual, unido a mi movilidad reducida, se ha agriado (más) mi carácter y la segunda, como me hace notar mi amigo Alejandro Izquierdo, entre los cofrades hay de todo, de hecho él dice que no conoce a nadie como la que yo describo, y eso que es cofrade hace muchos años. Ciertamente, el mundo de las cofradías es muy plural, pero creo que, todos coincidiremos,  debe modernizarse y no volver la vista siempre al sur.

Además esta rectificación, que hago gracias a la amable corrección de Alejandro, me lleva:

1- A que muchos amigos cofrades no se me cabreen con razón.

2- A rectificar en parte.

3- A pedir que no todas las procesiones pasen por San Gil.

Tremendo lo que queda para separar Iglesia-Estado, porque por ejemplo, a la vez que les parece bien la melange de las procesiones, ya que mueve dinero, los podemitas zaragozanos atacan a la Iglesia todo lo que pueden. Habrá que ir separando ¿Qué pinta hoy en día el obispado castrense? ¿y las banderas a media hasta en viernes santo?¿y el crucifijo en las escuelas y en la jura de los ministros? ¿y las bodas de Estado? ¿ y los militares en el Corpus? ¿y el Cristo de la Legión? habrá que ir empezando para dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, aunque sea poco.

Claro que hay que partir de que cada parte de España es un mundo, y lleva sus tiempos, aquí no vale el “café para todos”.

 

Creencias

Aprovecharé este post para decir varias cosas. La primera es que, según la última analítica, no estoy nefrótico, o sea ha remitido voluntariamente el indicio de glomérulonefritis. Una menos, mejor. A lo visto sólo estoy “neurótico” con lo que ello conlleva. Era de Justicia decirlo para  no crear más drama aún. Como dice Alaska “No quiero más dramas en mi vida, solo comedias entretenidas.”

Sigo vivo, y si escribo poco por aquí, es porque me cuesta más, no pensar, sino escribir, cada día un poco más y peor.

Ayer estuve en una hora santa del grupo Hakuna de Zaragoza, yo esto lo hacía de joven, pero ahora, en medio de este invierno postmoderno, ya no, aunque da gusto ver gente joven que se dedica a esto en vez de irse de botellón. Además digamos que soy una “piedra” católica, soy más bien incrédulo y rezo fatal, pero ayer en algún instante vi, a través del Santísimo, que estábamos juntos toda la Iglesia, ¿cómo?, no sé, lo mismo fue sugestión, un porrete no que no fumo.

El caso es que pensé en la comunión de los santos, ¿qué es eso? nada, cosas mías, pensé en miles de gentes en todo el mundo currando por los demás. Y aquí, en España, callados, que no está de moda hablar de religión, sólo ser un vago piojoso y cuanto más greñudo y piojoso mejor

Además la hora santa fue en San Juan de Los Panetes, templo que los podemitas zaragozanos, sin un contundente informe en contra de los Servicios Jurídicos municipales, pretendían que fuera “del pueblo”. Además tiene buenas escaleras para la charanga, y así se puede tocar lo de “La Maricarmen no sabe coser…” y esas canciones tan preciosas y edificantes. Además es una iglesia que se puede dedicar al culto de Carlos Marx, Lenin y Stalin, creadores de esa gran patraña que fue y es el comunismo. Pueden estar acompañados de santos locales como san Pablo Iglesias, cuya lengua, como dice la Escritura, que no el Capital, es afilada cual “espada de dos filos”.

Lástima que su reclamación tenía más faltas que una pelota jibosa. En fin…

Como dicen que decía Chesterton; “El que no cree en Dios es capaz de creer en cualquier cosa” y es cierto. Los ateos, abjuradores y demás, han de reemplazar el hueco que deja Dios. De ahí que surjan ocultismos y demás. Pseudoreligiones, en definitiva chorradas para débiles mentales, a ver, técnicas orientales, como el yoga, hay que conocerlas, incluso algo más, pero también hay que conocer los fundamentos de la fe, ¿o no? Ya hace un tiempo, conocí un cura al que en una charla pusieron en duda la concepción virginal de Jesús, él dijo “si no creo esto me doy de baja”. Una vez un amigo me dijo que Jesús era muy majo pero no era Dios, claro para eso seguimos la doctrina del que nos parezca majo ( así yo nunca seguiré a Echenique). No es obligatorio ser católico, pero ser del Zaragoza y esperar que pierda no es muy coherente, es previsible pero no para sus hinchas.

Pseudoreligiones hay muchas, desde Lutero un montón. Distinguir el grano de la paja llega a ser difícil pero, con honradez, se puede. Siento ser tan visceral pero uno es así. A los comunistas, masones, herejes y ateos no los llevo bien, ellos a mi tampoco, o sea que el cariño es mutuo.

Al albur de estas cosas, que surgen de una “obligada” y moderna fuga de lo conocido, aparecen múltiples profetas, mercachifles o vendedores de crecepelo, caracterizados, básicamente, por su incultura, que se sacian en débiles mentales y en personas en situación de necesidad, como fue mi caso. Yo puedo contar tres personas que conocí:

1- Uno que te imponía las manos y te transmitía energía. En fin….

2- Una que veía tu aura y te “operaba”, y además te imponía una dieta sin carne y otras cosas. La manía contra la carne y el aceite de oliva frito es algo común.

3- Y una psicóloga que sólo decía chorradas, pero que su línea argumental era: “todo desastre físico tiene origen en algún tema sensitivo” del que acabas siendo el causante. En fin… se acabó liando con el que imponía las manos.

Cuando te diagnostican que te vas miras todo, luego vas de médicos y dejas de hacer el idiota, pero esto es muy humano, cuando uno saca uno oposición se cree muy listo, y luego se le pasa, si no se le pasa se lo tiene que hacer mirar.

Yo confieso mi nivel de credulidad, en mi descargo diré que era parejo a la gravedad del tema. Con el tiempo diré que creo en lo de siempre, no soy ni mejor ni peor pero voy aprendiendo a escribir sin tapujos porque lo que es hablar ya me parezco al Pato Donald sólo que a él se le entiende más.

Y si vamos a los de la dieta macrobiótica eso sí que es ya el acabose. Cazuelas de un aleación determinada, alimentos que se cortan de una manera determinada, etc… Un rollo, de hecho hay gente sana pero con hijos que no quieren ser macrobióticos ni de coña

En resumidas cuentas: no hacer caso salvo del médico, no mirar internet, si se duda del médico pedir una segunda opinión médica. No creer en esta gente que afirma tener poderes, que yo sepa, suele tener poderes un procurador y nadie más, además los procuradores no se meten en salvar al prójimo.

Total, que recomiendo normalidad y andar a la antigua.

 

Lo que de verdad importa

Pues, la verdad, es que no tengo ni puñetera idea. Para unos será una cosa y para otros otra.

Existe una Fundación con ese nombre que convoca una conferencia anual done van gentes que han superado adversidades y exponen sus vivencias. Yo nunca he ido pero me han contado cosas, Yo podría ser conferenciante, si tuviera algo que decir, o si hablara mejor. Además, como ya tuve ocasión de dar una conferencia tengo una idea del tema. Creo que el público nos da más y ayuda más que nosotros al público. Se establece una simbiosis en la que parece que hacemos algo pero, en realidad, lo que hacemos (si lo hacemos bien y nos despojamos de nuestra natural soberbia) es que de la gente aflore lo mejor.

Hay que pasar a ser objeto. Somos esa persona que no se muere e incluso sonríe aunque la vida lo relegue fuera del éxito y la riqueza, o si, incluso,lo hace caer de ahí.

La enfermedad no me ha vuelto mejor, y hablo por mí, tengo más limitaciones, soy más impertinente y más vago. Además no he visto la luz, salvo cuando se enciende una bombilla en una habitación oscura. Sigo cultivando mi yo con mis artículos, este blog, y alguna conferencia. Ahora bien, he de reconocer que el cariño, la preocupación, y la afabilidad que uno recibe es lo que te hace seguir. ¿Qué sería de nosotros, sin ayuda para todo, sin sonrisas, sin ortopedias, sin edificios ni calles adaptadas, sin gente que te ayuda en la calle, sin gente que te cede sitio en el tranvía y sin gente que te lee?

Lo que de verdad importa son los demás, los que viven contigo, los que te soportan, los que te abren la puerta para que entres o salgas, etc…. Tú sólo eres el objeto para que muchos reaccionen, saquen lo mejor de ellos y reflexionen que deben hacer lo mismo con cualquiera que esté a su alcance, que no hace falta tener algo, objetivamente, duro como yo.

Lo dicho se podría resumir en:

1- Que la vida es más que éxito y dinero (siendo que están muy bien, pero la vida sigue).

2. Que la vida es disfrutar de lo que nos toca en cada momento.

3. Que el trabajo es un privilegio y hay que disfrutarlo y ,si no, pensárselo.

4- Que lo que más importa son los otros, y hemos de empezar a cuidar de los más próximos.

5- Que lo único importante es hacer bien lo ordinario.

Esto son ideas de alguien que no tiene otra cosa que hacer, repiénsalas tú y mira si valen para tu vida.

Tiempo postnavideño

Hoy se acaban las Navidades, La fiesta del Bautismo del Señor pone fin a este largo periodo en el que, estaremos de acuerdo, se come mucho. Las fiestas son de todo tipo, las hay familiares, reencuentro con los amigos, cambio de año, fiestas para niños. etc…

Por eso habría que analizar qué pasa después de la Navidad.

Es claro que se ha analizado qué pasa después de la vacación de verano con el síndrome de depresión post vacacional y esas cosas. Después de Navidad es distinto. La Navidad es un ciclo cerrado y nadie la añora como el verano, la Navidad es un poquito empalagosa y la gente acaba harta de tanta bondad, además la Navidad forja bien nuevos propósitos y ello es como comenzar de nuevo. Por otra parte hay quien añora volver a la rutina porque la Navidad no la eliges tú sino que haces lo que te toca, empieza con las vacaciones escolares, cenas/ comidas de empresa, familiares, en casa de los suegros, otra cena/comida, los regalos, otra cena, el turrón… la rutina es más sencilla.

A mí, sin añorar la Navidad para nada (aunque me gusta) los meses de enero y febrero me causan cierta melancolía. Son meses duros de invierno, sin casi fiestas, un tanto planos… en fin, es una visión subjetiva.

Cierto es que empezamos otro año. La Navidad estuvo bien pero ya pasó. Podemos volver a ser normales y no querer a tanta gente ni ser queridos por tantos, por favor. Un pequeño excursus: a mí en el tiempo prenavideño, yo creo que imbuído de bondad ante el tiempo que llegaba y la visión de mi silla de ruedas, me dijo un conocido, antes amigo, que me quería mucho; pues yo no, nada de nada. En fin, sin más, hay quienes no cambiamos nunca y estamos siempre igual, apreciamos siempre a la misma gente, básicamente a gente que no es falsa. Lo dejo ahí.

Hay que reciclar, ver dónde estamos y partir ya.

2018 es largo y hay que aprovecharlo bien. La tontería la dejamos para fin de año que nos estará permitida.

Recomenzar, eso es lo que toca.

Ni yo bordo pañuelos, ni tú rompes contratos….

Como cantaba María Jiménez, esto me recuerda a que, suele pasar, que nunca nadie tiene toda la razón pero, a veces, sí y hay que dársela.

Sucede que el mundo de hoy en día predomina el equidistanciamiento. Hay, sin embargo, otra posición que suele mojarse más en favor de una parte pero suele pecar  de radicalismo, tal y como le suelen confirmar las actuaciones de su defendido.

Las dos posiciones obedecen al mismo miedo , yo no me mojo nunca no vaya a ser que me equivoque, yo pienso siempre lo mismo y, si me equivoco, he sido coherente. La necesidad de no equivocarse nunca, o, si me equivoco, tengo justificación,

Ambas son comprensibles pero un poco cansinas, hay un tema que, hoy en día, se olvida sistemáticamente y es el propio criterio. Ciertamente el criterio propio da miedo ya que conlleva asumir responsabilidades y éstas pueden ser duras, el propio criterio lleva a mojarse y no a sostener siempre que todo el mundo tiene sus razones. Cierto que cada cual actúa movido por su razón, pero no todas razones son iguales, mantener esto, lleva a equiparar víctimas con verdugos por ejemplo.

No se puede ser tan poco ecuánime que se sostenga sólo una postura, pero cundo, generalmente, se es equidistante, y se justifica a ambas partes, se suele ser frío e injusto.

No todas las razones o motivos son iguales, hay que saber discernir, y hay que saber decantarse si es necesario.

En el fondo es ser frío o caliente, la otra opción es ser tibio y ya se sabe que los tibios no salen muy bien parados en la Biblia.

El río de la vida

Que la vida es un río ya lo decía Jorge Manrique. Que la vida es un proceso es lo mismo, además eso es lo único inteligente que dijo una psicóloga que tuve hace más de dos años. La vida no es rectilínea, ni nosotros estamos preparados para serlo, quizá estamos educados para serlo pero venimos programados para sobrevivir a lo que nos toque.

Esa es una idea que veo cada día más clara. Surgió de una pregunta en la charla del a.p.a agustinos- Romareda. Me preguntaron qué les diría a los niños; en realidad a los niños no hay que decirles nada, vienen programados para hacerse con todo lo que les toque. El problema es que deben sentir y crecer en libertad y no condicionados por los miedos y neuras de sus padres. Si yo he aceptado mi enfermedad, cualquiera puede. No condicionemos  a los niños con la vida que nos gustaría que llevaran o les tocara. Hemos de tener muy en cuenta que somos su ejemplo y su espejo para lo bueno y para lo malo.

La vida es un río, cambia. evoluciona y, tozuda, va a su fin. O nos dejamos llevar, o nos arrastra la corriente. Hasta esta enfermedad yo he rechazado depender de nadie y, ahora, me veo necesitado de dependencia, y digo “necesitado”. Hasta ahora, me he gloriado, de haber logrado todo por mi esfuerzo, pero ahora veo que el plan es otro, experimento la dependencia, con todo lo que tiene de confiar, de dejarse hacer, de dejarse querer, algo a lo que siempre, soberbiamente, me he negado.

Hoy, meditando ante un Belén, porque uno es de esa escasa minoría que se llama católica y, por ello, en este tiempo no desea Amor y Felicidad a nadie, ante la figurita del niño Jesús que depende de todos y todo para sobrevivir, creo que hay mucho que pensar sobre la dependencia. En realidad muchos dependen de uno para tener, simplemente, un día mejor. Una sonrisa, un recuerdo, un WhatsApp,… cuesta poco, pero, por favor, no sólo ahora sino durante todo el año.

Este tiempo de Navidad entre el exceso de bondad, amistad, comida, etc… resulta nauseabundo. Lo cierto es que era tan sólo un tiempo litúrgico, pero, a falta de Religión, lo mejor es sustituirla por comer, beber, y hacer sensibleras proclamas de unos deseos de bondad universal que se pasan el 8 de enero.

Este es un buen tiempo para  reflexionar, para recomenzar, para darse cuenta de cómo somos y cuál es nuestro papel ahora en el río de la vida. Quizá ya sea absurdo el figurar, quizá el papel sea ser mero instrumento, quizá sea dejarse querer. Cuesta mucho dejarse querer, pero hay mucha gente que es feliz queriendo a los demás, la cuestión es que alguien se deje. No se trata de aprovecharse de los demás sino de saber recibir su preocupación y cariño.

Hoy, el río de la vida me lleva a descubrir eso. Parece una tontada, y quizá lo sea, pero te lleva a profundos cambios si la sigues.

KENOSIS

Los que tenemos cierta edad, respetable ya que no somos ni jóvenes ni viejos, solemos tener algún cura amigo en nuestra generación, cuanto más joven se es, es más difícil, me temo.

Yo tengo más de un amigo cura, o sea sacerdote católico, esa religión que va de más a menos en su papel social o que mucha gente dice profesar aun cuando ni sabe de qué va. Con uno de estos amigos, con el que luego coincidí en un cumpleaños en Madrid, muy agradable por cierto, tomo café una vez al mes. Mi amigo, que estuvo en Roma aunque te habla más de Maella como experiencia vital, me comentó lo de la Kenosis y, como es griego, me dijo que significaba “abajamiento”, y me pregunta por cómo llevo mi personal Kenosis cada vez que quedamos. Y la llevo mal, muy mal, es lo que peor llevo, Claro abajarse, que en mi caso no es voluntario, lleva a depender de todo, de todos, y cada vez más, Abajarse lleva a aceptar y, para cuando acepto, esto ya ha ido a más. Es complicado. Claro, hay que ligar el “abajamiento” con el Misterio central de la Navidad, que no es si papá Noel era de Finlandia o un obispo italiano, es Dios que se convierte en niño, voluntariamente. Se despoja de todo, y acepta la peor de las condiciones y un futuro, en fin, digamos que complicadito.

Yo, hasta hace poco, comparaba esa distancia como la que hay entre el hombre y la hormiga. Pero yo no soy hormiga, o sea, que no vale.

Ahora la comparo entre mi vida independiente y la dependiente. Ambas sé de qué van ambas. Y no acepto la kenosis,  bueno acepto algo, no todo. En el caso de Dios su kenosis no tiene parangón. yo uso la mía porque es lo único que conozco.

Todos tenemos nuestra particular kenosis pero ¿la vemos’ ¿la aceptamos? Buen tema para meditar en este tiempo que se acerca que, seamos católicos o no, que cada vez somos menos,siempre será Navidad, incluso si Puigdemont sigue en Bruselas.

 

 

Velad, porque no sabéis ni el día ni la hora

El Evangelio de hoy nos recuerda algo muy cierto, no sabemos ni el día ni la hora, pero no sólo de la muerte, sino, en general, de todo lo importante. Vivimos como si nuestra vida respondiera a un manual, y no sabemos lo que nos va a acontecer hoy, o lo que les va a suceder a la gente que nos rodea. Puede ser bueno o malo, pero lo bueno o lo malo depende de nuestra reacción al evento, es decir, es bueno si reaccionamos bien y malo si reaccionamos mal. Por ejemplo, frente a un ascenso, generalmente, nos volemos gilipollas, muy bueno no es, no nos hace bien ni a nosotros ni a los demás, igual es mejor un despido y contribuye a que nos volvamos más normales.

Todo depende de la reacción que tengamos, nada es bueno o malo por sí, todo depende de cómo te lo tomes.

No sabemos ni el día ni la hora, mejor así se está más vivo, sino vaya aburrimiento.

Me voy a centrar mejor en la primera palabra “Velad”, se nota que el Evangelio es Palabra de Dios. Yo diría: “Haced lo que os dé la gana, pero apechugad con las consecuencias, no como Forcadell, porque no sabéis ni el día ni la hora.” Se nota que el mensaje es mío. Hay que responsabilizarse de los propios actos, buenos o malos, y cada cual que haga lo que quiera o lo que pueda, él mismo. Lo mismo lo que hace uno  es lo mejor que puede hacer y a los demás nos escandaliza. No hay que juzgar, pero en este país el cotilleo nos domina, a algunos mucho.

Con responsabilizarnos de lo que hacemos, ya hacemos bastante. No seamos buenos, procuremos ser honrados que tajo tenemos.

Testimonio

Dos amigos me han pedido que vaya a ver a gente. que ellos conocen, a hablar. La verdad es que, al principio del verano, no sabía qué decir, hoy más o menos. Me veía un poco sobrepasado y, todo hay que decirlo, con la voz que me queda, justo para hablar en un auditorio, quizá fuera vanidad pues siempre la he tenido y cultivado y algo queda. Ahora entiendo que con ver a un tío que vive y es feliz la gente tiene bastante para pensar, da igual lo que yo diga, cada cual se aplica el caso a lo suyo.

Uno se cree muy original y ahora toca no serlo, no ser nada y perder la individualidad. Dejarse querer y dejarse hacer. La verdad es que lo que más me cuesta es pasar de la independencia a la dependencia. Primero fue dejar de conducir, no fuera que… y dejar de juzgar a los conductores que me llevaban, luego fue dejar de trabajar, todo eso lo he cumplido, me queda dejar de dar el coñazo y ser más diligente con los médicos.

El nuevo papel que me toca es dejar hacer a los demás. Parece un tontada pero, para mí, no lo es. Además lo demás quieren hacer. Si uno sigue vivo es por el increíble afecto de los demás, conocidos o no, que, en este momento y en esta Sociedad, se vuelcan para que la vida de todos sea lo más normal posible. Desde el alcalde que pelea con los bordillos de su ciudad. hasta la Comunidad de vecinos que se rasca el bolsillo y hace accesible el portal “aunque sólo sea para cuando entre nosotros haya una persona mayor”.

Es un papel complicado porque otras personas hacen lo que tú hacías, pero es lo que hay, hay un nuevo papel, otra cosa que hacer o una nueva por dejar hacer.

Ahora entiendo algo lo del testimonio, los chicos tienen que aprender que la vida no es rectilínea, que pasan cosas, incluso, que le pasan hasta al que no le pasa nada, que la vida es variada, que no se pierde ni se aumenta la fe, y que no  se es mejor ni peor, por una enfermedad , etc…

Pero lo importante sigue siendo el oyente, el que hablar no es más que el sobre que lleva la carta. La carta ni es suya ni la va a leer él, sólo ha de ser buen sobre.