El “qué dirán”

El otro día estaba yendo yo al fisio en mi silla de ruedas cuando, por el Paseo Indepedencia, se cruzó en mi camino un joven que llevaba unas botas nuevas muy chulas. Me fijé en las botas, de modo instintivo, y, en segundo lugar, pensé que el joven podía pensar “pobre hombre” refiriéndose a mí.

Acto seguido me di cuenta que había incumplido una norma básica de todo opositor que es no pensar en lo que piensan los demás.

Los opositores suelen mirar mucho la cara de los miembros del Tribunal, algunos, incluso, si ven alguna mala cara, se levantan despavoridos. Y eso nunca, o te levantan o se acaba el ejercicio,  ahí no estas para juzgarte para eso está el Tribunal y no hay que hurtarle su trabajo.

Una mala cara puede obedecer a: qué mal lo está haciendo el opositor, me duele el callo, luego ceno con mis suegros, me ha tocado de Tribunal con éste al que no soporto, fíjate fulanito va por ahí poniendo los cuernos……etc vaya usted a saber qué. Para volverse loco, yo conozco a más de uno ido de la cabeza por el qué dirán.

El chico del Paseo es más fácil que pensara que llegaba tarde a la cita con su novia que en otra cosa, o en nada.

O sea que conviene no pensar tontadas y no condicionarse por el qué dirán, que nunca se sabe qué es.

 

Este año me voy a sacar una oposición

¿Y por qué no dos? ya puestos. En esta época del año son comunes lo propósitos de Año Nuevo. Comunes y poco realistas, como el de ir a un gimnasio, que mejor no comentar.

Otro propósito es el de sacarse una oposición. Suele ser gente que no ha acabado la carrera recientemente o gente que, habiéndola acabado hace poco, ve flojo su futuro profesional. Por tanto, lo mejor es ser funcionario, con una oposición asequible, estudiando como en época de exámenes  durante la carrera, llevando un buen y comprensivo preparador, y durante no mucho tiempo como fulanito que es un inútil.

Analicemos esto. Está bien ser funcionario, pero el mundo es más grande que la función pública española, conviene examinar lo que hay por ahí dado que no todo el mundo vale para funcionario y hay quien tiene habilidades que no sirven en la función pública española pero sí por ahí. “Oposición asequible” no hay, es un bulo, para que me entiendas: es más cierto lo de los Reyes Magos. Lo de la carrera quedó atrás, aquí se trabaja siempre, no a golpes, es un tema que no tiene nada que ver y hay expedientes brillantes de la carrera que fracasan en la oposición y viceversa. Es bueno que el preparador no sea comprensivo, para eso ya estan los padres del opositor,”Durante no mucho tiempo”, se sabe cuándo se empieza ¿cuándo se acaba? cuando se aprueba, o cuando uno ve que no va a aprobar en la vida (es bueno que en esto el preparador sea muy franco, siempre con “f” minúscula).

La última parte es la comparativa con alguien, persona a la que se pone a caldo, de cuya historia se sabe poco, pero que se usa para justificar la decisión. En fin, sin comentarios, cada vida e historia es independiente, y debe  ser una decisión propia no tomada por lo que nos cuentan de otros.

Sacar una oposición es un propósito típico pero hay que saber 1 ¿Qué queremos ser? 2¿Por  qué? 3 Hay que examinar las propias fuerzas 4 Hay que examinar las fuerzas de la familia 5 Hay que hablar con varios preparadores 6 Hay que ir con un preparador de confianza que no nos cuente lo que queremos oir.

Si, después de examinado eso, empezamos a opositar, adelante que ya es una decisión seria y no un mero propósito de Año Nuevo.