Derecho para todos públicos. Concepto de Derecho

Hoy he estado pensando que voy a dejar de meterme, por un momento, con Pablito Iglesias y toda su recua, y me voy a dedicar a algo de más provecho.

Hace mucho tiempo, una prima, no experta en esta materia, me indico que por qué no escribía sobre Derecho pero sobre cuestiones explicadas a legos en la materia.

Reconozco que enfrentarme al Derecho, después de trabajar tan intensamente en él, me ha costado tiempo. Es más fácil y ocurrente poner a parir a los de Podemos.

Al final, voy volviendo al Derecho, es mi vocación y lo que ha dado y da sentido a mi vida profesional.

Pero ¿qué es el Derecho? Es lo que separa a una sociedad de la jungla del más fuerte. El Derecho es el conjunto de normas, ordenado entre sí, que rigen la vida de una sociedad. Sin Derecho no hay ni sociedad, es consustancial a la existencia de una sociedad, ha de existir, ser repetado y hacerse respetar en caso de infracción.

Del Derecho objetivo, antes definido, nacen los derechos sujetivos de cada persona.  Pero, como he dicho, sin Derecho no hay nada.

El Derecho más perfecto y completo de la antigüedad nació y se desarrolló en Roma, de la cual seguimos aprendiendo todos. Después de Roma el Derecho siguió creciendo y especializándose, así a día de hoy hay varias ramas interconectadas dentro de un único ordenamiento jurídico.

La disciplina más antigua es el Derecho Civil, que rige las relaciones entre particulares, si uno de ellos es comerciante y nos referimos a un acto de comercio estamos en el campo del Derecho Mercantil.

El Derecho laboral  y de la Seguridad Social regula las relaciones entre trabajadores y empresarios así como la situación de todos ante la Seguridad Social, el Derecho Administrativo las relaciones con la Administración y la vida de ésta, su funcionamiento interno, escindido del Derecho Administrativo el Derecho fiscal se dedica a los tributos y a las obligaciones y derechos de los ciudadanos frente al fisco. El Derecho Penal cierra el sistema tipificando, como delitos o faltas, las conductas que la comunidad considera más graves y que deben ser reprendidas. A ello hemos de unir un Derecho rituario o Procesal que establece el proceso para hacer valer los propios derechos y evitar el predominio de la fuerza.

Todo este complejo edificio se halla coronado por el Derecho Constitucional, Derecho dedicado a las normas supremas que rigen la sociedad y definen los derechos fundamentales de sus ciudadanos.

Estudiar todo ello es complejo, dedicarse a ello un privilegio. Hay que tener en cuenta que la misión principal del Derecho es la supervivencia y mejora de la Sociedad que regula y  de la que emana, por tanto la misión del Derecho es solucionar problemas, en la medida de lo posible, y no crearlos.

Hay algún profesional que cree que tiene delante de sí un buen campo para liarla y ganar dinero, pero eso es prostituir el Derecho y no ponerlo al servicio de la Sociedad que lo ha creado.

 

El puente perfecto

Todos sabíamos que tardaría en darse pero que, indefectiblemente, se daría. Es como la tormenta perfecta, es algo muy español, es el puente perfecto, dos días de fiesta martes y jueves, una semana laboral semiinútil, dos fiestas que aúnan tradicion (8 de diciembre) y modernidad (6 de diciembre), puente de nieve y fiestas a fin de mes.

Es un fenómeno sin parangón en el resto del mundo y que los españoles hemos creado como siempre: por pura inconsciencia. En otro caso seríamos británicos.

Hay quien dice que habría que racionalizar este puente suprimiendo una de las dos fiestas o pasando todo cerca del fin de semana.

Me acuerdo que, cuando estaba en la Universidad, allá en los tiempos en que mandaba Felipe, y sin aliados catalanes, se intentó suprimir el día de la Immaculada, recogimos firmas para que no se suprimiera y el Gobierno rebló.

Se alegaba que la fiesta de la Immaculada Concepción de María ( que quiere decir que la Virgen fue concebida sin pecado original, nada más ni nada menos) era un fiesta tradicional en España siglos antes de que a mediados del siglo XIX Pío IX definiera el dogma de la Immaculada Concepción.

Como añadido diré que, pocos años depués que Pío IX definiera el dogma, tuvieron lugar las apariciones de Lourdes donde la Virgen se presentó a Bernardette Soubirous como la Immaculada Concepción. Esto fue lo que más decantó al obispo de Tarbes sobre la verdad de lo que le relataba Bernardette, dado que con su nivel de instrución y edad era difícil que una pastorcilla dijera eso.

Otra cuestión es que la Virgen y Bernardette hablaron en patois, no en francés. Por eso pone a los pies de la Virgen “Que soy era Immaculada Concepción” que quiere decir: Yo soy la Immaculada Concepción. El patois es el patués que se habla en la vecina Benasque, o sea que lo que hablan en la película “Palmeras en la nieve” los de Benasque entre sí no es catalán ni de lejos.

Suprimir la fiesta de la Immaculada podría ser, es un poco incoherente con nuestra historia pero eso es normal: al fin y al cabo somos españoles. En Roma seguirá la tradición de que el Papa visite, el día 8, la embajada de España ante el Vaticano y deposite flores en la columma de la Immaculada que hay enfrente, en la plaza de España.

Este es un país católico fundado sobre tradiciones católicas ¿cuánto durará? no sé, siempre ha habido mucho postmoderno desinformado en este país, y aún hay gente que defenderá esta fiesta.

Poner la fiesta de la Immaculada otro día carece de sentido.

Pero aún es peor, merodeando Pablito y su calaña comunista, tocar algo el día de la Constitución.

O sea que tenemos puente perfecto para muchos años creo yo.

Bajón

Hay días, o momentos del día, en que uno está desinflado o de bajón, eso nos pasa a todos, a algunos con razón a otros sin ella. En cualquier caso si pasan días hay que ir a un especialista.

Pero no voy a hablar de especialistas sino del momento “bajón”. En mi caso me da por pensar. El lunes pensé un poco en mi situación y casi me deprimo, afortunadamente el Señor me ha dado una alta dosis de incosciencia,cierto horror a los penamientos aburridos, buenos amigos y buena familia.

De esos pensamientos no sacaba nada sino amargura retroalimentada. O sea que dejé de pensar, aunque el traca traca me ha durado hasta hoy en que un amigo y su hija me han saludado al otro lado de la calle. Perfectamente podían haber seguido su camino que yo no me daba ni cuenta, no estábamos cerca, pero no sé por qué extraña razón se han desvanecidolos restos del “bajón”.

Es normal que un día, o en algún momento, uno, quien sea, mejor con razón que sin ella, no esté para nadie. Si no se repite puede ser hasta sano dado que se lleva una vida muy estresante. En tal caso recomiendo, dejarse llevar, llorar si se puede (yo no puedo y ya es pena),  etc…todo eso sirve para reconocer que uno está mal, ponerle nombre a ese mal: tristeza, duelo por alguien o algo perdido, daño corporal, odio,  envidia, mala salud…..

Una vez que sale todo y se le pone nombre hay que tener en cuent a que es uno el que está así y no el mundo; y que no es culpa de otros sino de uno (los demás pueden ser el estíulo o la causa pero se pone mal uno mismo).

Y buscar la solución adecuada, no enterrar el problema o hacer como un avestruz.

Hay que salir de ello y confiar en que se va a salir, a veces no se sabe cómo, igual no se sale como uno quiere, pero siempre se sale.

Esto es lo de los lirios del campo que cuenta el evangelio, florecen y crecen sin preocuparse. Vivimos sumidos en un mar innecesario de preocupaciones, y a mi me ha pasado que me preocupado por todo y jamás pensé que podía darme esta enfermedad.

Tiene cojones la cosa, con la de chorradas que he pensado, en fin, que no cambiaría mi vida pero me daría menos mal.

¿A quién le comprarías un coche de segunda mano?

Hoy he tenido una comida con funcionarios amigos. Inevitablemente ha surgido el tema de la confianza en los políticos, y yo, que a diferencia de los que allí estaban, soy muy poco correcto, he dicho que la cuestión es si al político de que se trate le compraríamos un coche de segunda mano.

Una amiga me ha dicho que era un buen tema de blog y ahí voy.

A Echenique, Errejón, Monedero, Pablito Iglesias, Ramoncito el del piso, el inefable Garzón, Irenita Montero, la cansa de la Bescansa, y demás gente de Podemos no les compro un coche usado porque saben escasamente que tiene cuatro ruedas. No entra una cuestión tan prosaica dentro de sus afanes por la libertad de los pueblos, además hay poca pasta que sacar.

A Mariano Rajoy no, y no es por que no sepa, es que como buen gallego no sabes si sube o baja.

A los del PSOE, hay que dividir. A los pedristas ni de coña y no es no. A la Gestora cuando sepa de qué va.

A Rivera se lo compraría, me parece noble el chaval, ya se maleará, pero de momento él se esfuerza por entenderse con todos por la gobernabilidad de España. Parece que en este país es mejor atenerse a posiciones ideológicas y no hablar, creo que es una tontería.

Yo no he votado a Rivera porque veo a su partido muy centralista para mi gusto. Ni le he votado ni creo que le vote pero le compraría un coche usado.

 

 

Puritanismo

Podríamos decir, en términos históricos, que fue una corriente religiosa, pero yo me voy a referir a aquellos que, en cualquier ámbito de la vida, no admiten un mínimo de “suciedad”, no bromean salvo con corrección, son fríos en el trato, súmamente correctos en las formas,  no admiten bien la diferencia, no se atreven a discrepar en público no sea que les vaya mal, hacen lo contrario de lo que predican, etc…

Todos tenemos algún aspecto puritano, tenerlos todos es complejo y de hacérselo mirar.

Me voy a referir a la intolerancia actual con lo que he venido en llamar “mínimo de suciedad”.

Toda sociedad democrática moderna como la española codifica en sus leyes penales toda aquellas conductas reprobbles y que merecen un reproche penal. Se trata de castigar lo hecho y de efectuar una prevención general, dirigida a todos, y una prevención especial, no lo vuelvas a hacer, dirigida al delincuente.

Además, en este país, como en muchos otros, hay una serie de faltas administrativas que se sancionan fuertemente si bien la pena de cárcel sólo va ligada a delitos y faltas penales.

O sea quela gran diferencia es cualitativa, por la pena de carcel, y vayamos más allá porque el  reproche social es mayor que en el caso de una mera sanción administrativa, cuyas consecuencias  son siempre económicas directas o indirectas.

Es decir, que estamos en un país con unas leyes penales y un cuadro de infracciones y sanciones adminitrativas.

En el caso penal nadie es culpable salvo que lo determine sentencia penal firme, en el caso administrativo (de menor reproche que el penal) hace falta resolución administrativa firme o sentencia firme.

Es lo que se conoce como presunción de inocencia.Pues bien, yo sostengo que lo no prohibido, por el Derecho, se puede hacer, es decir, que lo que no es penal o administrativaente sancionable, es legítimo.

Además sostengo que hasta que no se rompe la presunción de inocencia hay que mantenerla, es casi imposible restaurar en caso contrario el buen nombre de una persona.

Pues bien, en nuestro país, propiciado por puritanos que no miden las consecuencias de su actos, además,se ha establecido que no es legítimo todo lo que sea éticamente reprobable.

¿Y qué ética? Lógicamente la católica no, estamos en un país aconfesional, sino la del buen rollito, la de lo políticamente correcto, interpretada por algunos, no por todos.

Esos algunos son los puritanos de siempre, que hacen lo contrario de lo que predican. Véase Errejón con el negro que le hacía el trabajo, Echenique con la seguridad social, Espinar con su vivienda y Monedero con Hacienda.

Todos exculpados por su partido pero todos pregonaban una limpieza que no cumplían.

Con todo y con eso no respetaron la presunción de inocencia de Rita Barberá, una vez extiguida por muerte la investigación a la que colaboraba voluntariamente.

O sea que se crea un nivel moral (interpretable sólo por algunos) de responsabilidad, minucioso e inplacable con los demás pero exceptuable con los propios.

Si además de lo normado (que es mucho) no admitimos una “cierta suciedad” (es decir que es normal que uno pueda cometer ciertas faltas administrativas menores y que satisfaga su culpa pagándolas y punto), que lo que no está prohibido está permitido, y la presunción de inocencia, o vamos mal.

 

Tiempos de tribulación

El Evangelio de ayer, en línea con la lectura del Apocalipsis que se hace al principio, va sobre las persecuciones y catátrofes que Jesús anuncia a sus discípulos, si bien, al final de todo ello, les anuncia tambien que llega, asimismo, el día de su liberación.

Es decir, quien en una crisis, o tribulación, no corre como gallina sin cabeza, al final triunfará.

Volvamos a la conocida máxima ignaciana: “en tiempos de crisis no hacer mudanza”. Tiempos de crisis, tiempos de tribulación de cualquier tipo, que nos ponen a prueba, o ponen a prueba nuestras creencias o nuestra línea de actuación. En esos tiempos hay que insistir en lo que creemos profundamente.

La crisis puede ser de todo tipo, cada cual que mire su caso, económica, personal, profesional……

La cuestión es que la crisis se lleva por delante todo lo no assentado, todo lo no auténtico, la crisis en sí no es mala dado que depura.

Puede crear  situaciones difíciles, e, incluso, aparéntemente insolubles, pero de todo se sale.

La cuestión es agarrarse a algo para salir, no sea que no tengamos nada a lo que asirnos y nos acabemos hundiendo.