Independencia

Aclaremos, en primer término, que lograr la Independencia es algo legítimo. De hecho, a nivel personal, lo deseamos todos, y la dependencia suele ser complicada.

La idea de la Independencia está bien, y si esa idea se materializa suele estar mejor, o no, pero, al fin y al cabo, es lo que queríamos. Independencia no es sinónimo de algo necesariamente bueno.

En España también se logró la Independencia, de ahí el nombre de nuestra famosa guerra contra Napoleón en la que tuvo parte muy activa la, entonces, patriótica Cataluña.

Independientes fueron los reinos de Taifas y el cantón de Cartagena.

Euskadi buscó la Independencia y Cataluña. cíclicamente, la busca, la culpa, parece ser, que la tuvo Felipe V.  El hombre no sabía que un acto de principios del siglo XVIII sería juzgado con criterios del siglo XXI, un poco tarde pero todo viene bien, el que no se consuela es porque no quiere.

La Independencia como fin es, sin duda alguna, algo legítimo. Pero, claro, todo fin tiene un camino para llegar a él. En España no lo hay, pero una amplia base social puede cambiar las normas y trazar el camino. De hecho cosas más difíciles hemos hecho, y que se vaya Cataluña no es la más.

Pero, tras varias elecciones normales y con mucha participación, la conclusión es que el voto independentista nunca llega ni a la mitad. Además se ve que es un voto rural, el urbano no es independentista. Y ni las generales ni las autonómicas las ha ganado un partido independentista. No hay mayoría independentista para cambiar las normas.

Conscientes de ello, los independentistas más inteligentes (Más y Junqueras) planean ir por la mayoría pelada, pasar de la otra mitad de Cataluña,  repetir la matraca independentista ad nauseam a través de TV3 y sus medios, y poner gente  que no sepa hablar de otra cosa que la independencia, ERC consigue a Tardá, Rufián y Rovira y el PDECAT a Puigdemont. Inteligentes no, por favor, que se abren a discutir y aceptan argumentos.

Una hoja de ruta demencial, unos parlamentarios de escaso nivel, pero repitiendo siempre lo mismo, los medios de comunicación propios o subvencionados, un electorado abducido, y el complejico natural de España, era la fórmula perfecta.

Lo que pasa es que en el camino han cometido delitos y desafueros sin término, no han convencido a nadie más, y han despertado a la otra mitad de Cataluña al ver de qué iban.

Si el fin es legítimo, el camino debe serlo. Aquí lo han planteado como una revolución y, ante la revolución, la Justicia, ha actuado, no hay más.

 

Bélgica

Sorprendidos nos hemos levantado los españoles cuando vemos que Bélgica no nos manda ya detenido a Puigdemont. Pero la sorpresa hubiera sido lo contrario porque ¿qué es Bélgica para que le tengamos semejante fe?

El reino de los belgas fue fundado, bajo la protección de Francia y Gran Bretaña, en 1831, par desgajarlo y debilitar a Holanda y en base a una dinastía extranjera sin arraigo ninguno enel nuevo país (no como los Borbones en España, dado que Felipe V era sobrino carnal de Carlos II). Bélgica, desde el principio, era un país conveniente con una sociedad opulenta. De hecho, el Congo se le da, primero como patrimonio personal, a su rey Leopoldo II que lo  explota y sojuzga terriblemente, Cuando no puede retenerlo más, lo pasa al país. Es tan opulenta la sociedad belga que es la única con autopistas gratis e iluminadas en su totalidad, se dice que es del dinero del Congo.

Hace poco volví a Bélgica, es un país bonito pero con tres comunidades y en Flandes no hablan francés, pese a ser oficial, prefieren hablar un mal inglés. Cuando fui el ejército seguía en la calle por los atentados, sin resultado alguno. La policía tampoco ha tenido ningún resultado. De hecho los alcaldes de distrito no se hablan entre sí y no se puede hacer registros por la noche para no perturbar el sueño de los demás.

Con este panorama es normal que se refugio de delincuentes y que su policía sea altamente ineficaz.

Pese a ello, y a su más que evidente riesgo de ruptura interno, son orgullosos, y se creen que dan lecciones a los demás.

Su posición contrasta con la de España, un país más grande y antiguo, que no se formó por mera conveniencia, pero acomplejado. Pedimos perdón, por el descubrimiento de América, por Felipe II, por la bandera, por el Himno, por Felipe V, por Franco, por vivir… y menos mal que Napoleón no era español.

Después de pasar 40 años de dura transición y de entrar en la UE, resulta que un paisito como Bélgica, cuya última proeza reside en que una de sus Regiones bloqueó el tratado UE-Canadá, nos va a dar lecciones, ¿De qué? ¿De comer mejillones? ni aún de eso, que se queden a Puigdemont y que les apoveche.

 

 

 

 

 

Los 2000

Cuando trabajaba en la TV y Radio aragonesas, comentábamos, los no periodistas, que alguna noticia, que no interesaba al común de los mortales, era para lo dos mil periodistas y políticos que había en Aragón. Y es cierto, las noticias que interesan a los  no iniciados en la política vigente son una cosa muy distinta.

Sucede que los periodistas logran que interese algo si algún político está en ello, por ejemplo el famoso procès. El procès no ha ido del pueblo a los políticos sino al revés, y de una minoría de gente se ha llegado a la mitad, y se pretende llegar a la mayoría en base a conversos útiles como Santi Vila. En cualquier caso, hemos de partir de que la independencia de Cataluña, así como la unidad de España, es un fin legítimo, los que no han sido legítimos son los medios. Es como si a mi me gusta el jersey del vecino, se lo pido, no me lo da y le doy una paliza para quitárselo o se lo robo.  El vecino estaría tranquilo con que yo respetara las normas, pero como mi fin es legítimo (quiero ese jersey) uso cualquier medio para conseguirlo, e infrinjo las  normas a mi conveniencia. Y, si no me sale bien, llamaré al vecino inmovilista, que frustra mis legítimas expectativas, y si llama a la policía, mejor para mí.

Crear una noticia donde no la hay o darle la vuelta a algo es muy sencillo, basta tener un buen altavoz, y como dijo Goebels, repetir y repetir.

Poner de portavoces a los lerdos de Tardá y Rufián es una buena jugada, son capaces de decir tantas tonterías que acaban provocando a gente inteligente. El procès se ha revelado como un soufflé, algo hinchado artificialmente, que se ha pinchado por la impasibilidad de Rajoy. Realmente el Principio del fin vino con el discurso del Rey, que fue muy criticado por decir lo que había y por cumplir con su papel sin miedo.

Sucede que en esa locura de retorcer noticias para los 2000, que hacen de cámara de resonancia para lanzarlos luego, la verdad molesta, la medianía y la tibieza triunfan.

Un fin legítimo nunca justifica unos medios ilegítimos sino al contrario.

La lástima es que entre los 2000 no suele haber criterio, se rigen por lo que parece más sensacionalista para su gente. No entran en si el fin o los medios son legítimos o ilegítimos. Todo ello aderezado con que los demás no pintamos nada. Y sucede que es cierto, hay tan poco criterio en general, que no se critica nada.

Ahora, una de las últimas noticas es la querella de la Fiscalía por el monotema nacional. Sucede que la cuestión es dilucidar, entre profanos pues los que saben nada dicen, cuál es la violencia que requiere el delito de rebelión. Pues, pese a haberme dedicado mucho tiempo a la abogacía, ni lo sé, ni me he leído el escrito del Fiscal, ni ha habido tan siquiera instrucción. En España el Fiscal es sólo parte acusadora, instruye un juez y sentencia otro después de un juicio oral. La defensa interviene desde un principio. Pedir garantías por el “payés errante” es lamentable. España está bajo el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, lo demás son cuentos, belgas, catalanes o españoles. El fiscal pide, el juez decide. A veces, y eso lo hemos hecho todos, se pide en demasía dado que contra el vicio de pedir está la virtud de no dar, el fiscal no es juez, al fiscal no pone la sentencia, el proceso suele ser largo, y está claro que, si quieres aprobar, ve a por sobresaliente.

Pues los 2000 no trasladan que ven esto, entran al trapo y punto. Sin criterio, sin sentido, es muy fácil confundirlos por mentes malévolas.

 

 

Cataluña

Reconozco que no quería escribir sobre el tema, que el procès me aburre, pero reconozco que una perspectiva real de la independencia de Cataluña me supone una profunda tristeza. Y la tristeza no es porque pierda algo, que no pierdo nada, sino por un doble motivo: 1- Que para conseguirla independencia los nacionalistas se salten sin rubor hasta sus propias normas 2- Que se haya generado un incomprensible discurso del odio hacia el resto de España.

Hace tiempo que se veía venir, pero con la reforma del Estatut y la Sentencia del TC más, fue Artur Más el que se inventó el mantra del “derecho a decidir” y sacrificó  a su corrupto partido, que es el que más casos atesora de corrupción en toda España, con una alianza con ERC. Entonces surgió toda la estela de corrupción de  Pujol, fundador de la patria catalana, y de toda su familia, de los cuales ya ni se habla en ámbitos indepes.

Luego fue la gran operación, que fue cambiar a la gente inteligente, que se había ido a sus asuntos, por tontos útiles y ocurrentes como Puigdemont, Tardá, Forcadell o Rufián, dejando a algún “inteligente” que controlara, como Junqueras.

El caso es que lo que se podía desarrollar como una Comunidad Autónoma de primera, dentro del marco constitucional y con pleno respeto a las leyes, es hoy una Comunidad Autónoma con una deuda equiparable a la de Irak, y gracias a que está dentro de España que, si no, no sé quien paga a los farmacéuticos.

Se han ensoberbecido y se han creído mentiras. España no les roba, les ha dado la fuerza de trabajo que les hacía falta para ser lo que son. La emigración interior de los años 60 y hasta los 80 del siglo pasado consistió en gente que dejaba su región, donde no había más que hambre, y se iba a Cataluña a trabajar, mucho, y labrarse un futuro. La despoblación es un problema que viene de no haber tenido entonces futuro para nuestra gente. No fue ni es un latrocinio, eso es otra cosa, de momento lo puede explicar más de un catalán ilustre no emigrante que sí que robó.

No se entiende que desde 1992 Barcelona vaya de mal en peor, claro que nadie la gana en gobernantes inútiles y en poner trabas a actos internacionales, que su actual alcaldesa sea quien es, es muy significativo.

Cataluña ha pasado de ser una Comunidad líder a ser una pena de Comunidad, si se independiza será peor, confiemos en que vuelva el seyn.

Diálogo

Últimamente oímos mucho esta palabra como si fuera el bálsamo de fierabrás que todo lo cura. Yo la practiqué mucho en mi vida profesional, de hecho prefería un mal acuerdo que un buen pleito, y llegué a ser famosillo porque, durante una temporada en que arregle nueve pleitos de diez, no entraba nunca en Sala.

Yo creo que si hablando y negociando se busca una solución para un problema pues mejor. Pero no nos engañemos, a veces el diálogo no es sincero, sólo es para obtener más tiempo. A veces la apelación al diálogo es para que el problema no lo resuelva el que lo ha creado. A veces es para que se resuelva y seguir igual de mal que antes pero así seguimos igual esperando que alguien se apiade de nuestra terrible situación. A veces es un diálogo para conseguir cosas que están fuera del poder de disposición de una parte. A veces una parte te dice que diálogo es para llegar a un fin ilegítimo sí o sí.  A veces el diálogo es para romper la normas etc…

De esto hemos visto mucho últimamente, hemos visto actitudes tramposas nada honradas. La más honrada es parapetarse tras el diálogo como excusa y a ver si esto se resuelve, sin hacer nada por supuesto. En momentos de caos es bueno recordar el marco normativo y el que quiera buscar soluciones, que sólo caben dentro de él, que arreé y que negocie y dialogue todo lo que sea posible.

Fuera de la ley sólo ha pobreza, tristeza y mucho macarra. Así no, no se puede arreglar nada, sólo que tenga la razón uno u otro, y los delincuentes tienen más boletos porque se mueven en su terreno.

 

Supervivencia

Hay una tendencia natural, en toda convivencia, a creernos los buenos del asunto y a demostrarlo, si hace falta. Es puro instinto de supervivencia frente al otro, aunque no nos ataque.

En todo caso ha de quedar patente para la gente que nos importa.  Si hay cosas en nuestra contra o las callamos, o las ignoramos, o creamos pruebas para demostrar que son nimiedades.Toda convivencia, y no me refiero sólo a la pareja, suele tener un fondo de injusticia fundada, normalmente, en una mala comunicación, alimentada por esta tendencia natural y otras, dado que no somos angelitos.

Si esto se puede decir de las personas, lo mismo se puede decir de las colectividades.

El caso de Cataluña. y su intento de divorcio de España, es un ejemplo. Por parte de Cataluña no se dice que la mitad de catalanes no quieren la independencia ( eso se silencia), que el objetivo de la independencia es un mini Estado, que, fuera de la cobertura española, lo tiene complicado para sobrevivir al hacerse cargo de todo, que se silencia la parte de la historia en que Cataluña ha luchado por España (véase la Guerra de la Independencia) etc….y por el Estado, que se cree que es un cuestión económica, que se cree que es una mera cuestión jurídica, que nunca ha dicho lo que contribuyen los catalanes al enriquecimiento de todos, que algunos se pierden en explorar un Estado Federal y  eso no es, etc… Es un divorcio típico en que cada parte es el bueno, el mejor. Y así vamos, poco a poco, a un divorcio incivilizado y desagradable.

Habrá que asumir que hay separatistas, y que hay gente que quiere seguir con el proyecto de España, porque España es un proyecto que sin Cataluña no existe. Lo importante son las razones que llevan a querer irse. Lo demás da igual. ¿qué ha fallado? ¿ se puede hacer algo? todo lo demás son bravatas dignas de políticos incompetentes que sólo saben excitar los sentimientos de los demás.

 

 

 

Iglesia Católica

Cierto es que yo soy uno de los primeros cabreados con Zaragoza en Común al reclamar ésta, sin sentido, la catedral de La Seo, cierto que me indigna que la CUP reclame la propiedad de la catedral de Barcelona para convertirla en un economato, pero cierto es también que la Iglesia se gasta una pasta en mantener su patrimonio. Más valdría que fuera del Estado el mantenedor, aunque no tiene dinero para mantener tanto, quizá crear economatos (y dárselos a los amigos) sea una visión futurista/realista.

Nuestra Constitución, en su art. 16, recogió, implícitamente, el papel que la Iglesia Católica ha tenido y tiene en la sociedad española, pero:

1- Cada vez menos españoles son católicos, además las vocaciones son muy escasas y abundan la congregaciones que van dejando trabajos y se centran en sí mismas para no desaparecer.

2- Lo que antes era normal, pues se veía a la Iglesia con tanta autoridad como el Estado, ya no lo es. La Iglesia es un sujeto particular que ha de tener los mismos derechos y deberes que los demás. De ahí que sus exenciones fiscales sean vistas como privilegios, y así las verá, si le toca, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

La Iglesia se justifica en su ingente labor social. Cierto, pero no le vale ya para todo y cada día menos, si bien en base a los fondos que destaca a fines sociales puede justificar ciertos “privilegios” fiscales.

En fin, los católicos hemos de prepararnos para el invierno que ya va llegando.

El problema es que la Iglesia va lento. Los cambios sociales son vertiginosos, las vocaciones siguen igual… de mal. La única posibilidad de la Iglesia es enganchar a los laicos pero no para actividades de ministerio sino para actividades profesionales que no deben hacer los curas.

Es un despilfarro de recurso que un cura sea administrador de una diócesis o restaurador, eso lo puede hacer, y mejor, un laico, lo que no puede hacer es dar misa. Hay que destacar más laicos en labore puramente profesionales.

Poco a poco se va cambiando porque ¿a la fuerza ahorcan? o ¿Por qué somos cada vez más generosos y vemos la potencialidad de los laicos?

 

Experiencia laboral

Joaquín Leguina, en  2007 en prólogo de “El Estado fragmentado. Modelo austro-húngaro y brote de naciones en España”, de Francisco Sosa Wagner e Igor Sosa Mayor, sostiene que:

” El desprecio por el pensamiento y por la academia, la endogamia política y unos curricula poco presentables, donde brillan por su ausencia las experiencias laborales ajenas a la política, ésas que exigen cotizar a la Seguridad Social por cuenta propia o ajena,, forma un entramado que no anuncia, a mi juicio, sino males”

Siempre me ha parecido certero este análisis, pero fijémonos sólo en la experiencia laboral. Y en el caso de cada uno en concreto. En mi caso ha ido puliendo lo ímpetus juveniles y los diferentes cambios me han dado una visión del mundo que antes ni tenía ni alcanzaba a tener.

“Para saber mandar hay que saber hacerlo” siempre nos han dicho eso. De estas reglas no debería escaparse la política. La política es un trabajo, es un servicio a la comunidad, y la experiencia laboral, las relaciones laborales normales, no endogámicas, variadas a ser posible, dan un saber hacer que no se obtiene de otra forma.

Hay gente que, como Pablo Iglesias, han pasado de una relación funcionarial poco usual y endogámica a  la política, y hay gente que han dado el salto, como Rufián desde una escasa vida laboral.

Estos son nuestros políticos y así nos luce el pelo.