Normas

Hace mucho tiempo una amiga, que ahora da clases de teología, me advirtió de una tentación muy humana de reducir a Dios a un conjunto de normas de piedad que den seguridad.

Se busca la seguridad de lo finito ante el infinito. Ante esta reflexión, ¿pasamos de las normas? Lo cierto es que el ser humano tiene necesidad de ellas para todo, hasta para comer.

No se puede “pasar de ellas” no se puede vivir como si la norma no existiera, siempre ha habido sean muchas o pocas, No hemos de pasar al acratismo absoluto ni al normativismo excesivo.

Yo creo que el tema está, como en todo, en entender la norma e integrarla como propia. No porque la hayamos “heredado” , no porque nos la hayan contado, no por temor al castigo en caso de incumplimiento, sino porque la vemos lógica y la asumimos.

Pero también hemos de saber que una norma es sólo una norma, no es el fin pretendido sino, en la medida que la hacemos propia, una ayuda, entre otras, para el camino.

Las normas jurídicas no son más que normas de convivencia social. Muchas son imperativas porque si algunos hicieran lo que les da la gana (como Puigdemont con el referéndum) no se podría vivir. Hay normas imperativas y hay dispositivas, sujetas a la voluntad de los ciudadanos.

Aquí quiero resaltar a quien tiene la carrera de Derecho de quien se dedica a otra especialidad. Cuando se ingresa, por ejemplo, en la Administración, siempre hay algún listillo respetable que lleva tiempo en el mismo puesto, no es jurista, y lo sabe todo, o sabe más que tú.

Eso, al principio, es cierto, todo nuevo funcionario no conoce el terreno, y suele ser imprudente por su juventud o por la erudición que tiene.

Conviene esperar y aprender, pasado el tiempo, conocido el terreno, y sosegado el orgullo, suele suceder que el que sabe te pide opinión. Y suele suceder que el Jurista sabe leer las normas, interpretarlas, aplicarlas etc… Demuestra que no es un mero recopilador, en caso contrario ¿para qué sirve?

Sucede también que los políticos, en España, tienen tendencia a regularlo todo, debe de ser el miedo a la libertad, o la ruptura por la izquierda de las nomas impuestas por la derecha, o la mala conciencia de la derecha.

Sucede que en un tema como la educación, donde, según la Constitución, los padres tenemos derecho a elección de centro ello, en Aragón por ejemplo, no se da.

Sucede que una serie de burócratas, que saben más que Vd. sobre la crianza de sus propios hijos, van a acabar dictaminando cómo se accede a la educación, y qué colegio toca. No quiero entrar en más, una maraña de normas que empañan el horror vacui, el miedo a que la gente decida libremente qué colegio le conviene.

En el fondo desde pequeñito hay que seguir el carril que te mandan, obedecer las normas. no hay tiempo para cuestionarse si éstas son absurdas.

 

España

Al principio esto iba a ser sólo un artículo monárquico, pero no, va a ser algo más. Para el lector no habitual me confieso de derechas, no de centro-derecha ni del PP, y monárquico, pese a los inteligentes, ingentes y pesados argumentos de Alberto Garzón.

España es como es, nos puede gustar más o menos, pero no es Francia o Inglaterra, es un país que, como todos, es producto de su Historia. Por eso algunos la pretenden cambiar.

Un tema importante es saber si España ya existía con la Reconquista o si nace con los Reyes Católicos, pues bien ni lo uno ni lo otro. Antes de la Reconquista había una cierta idea de unidad de los pueblos peninsulares ¨las Españas” y después de la Reconquista surge una unión personal que es, más que España, la Monarquía Hispánica. Cierto que el rey suele titularse rex hipaniarum, pero, a veces, utiliza el singular hispanie, y, cara al exterior al menos, hay una unidad territorial.

No es nada distinto de lo que pasa entonces en otros reinos, el monarca reúne en torno a sí otras coronas, otros reinos que mantienen sus propias normas.

En los siglos XVII y, sobre todo, XVIII surge la idea de unificación de los territorios, un centralismo para mejor gestión de los territorios.

Surge en la Francia de Luis XIV y se exporta a España con los Borbones, un ejemplo claro de esta política son la abolición de los Fueros y la implantación, a nivel de todos los reinos peninsulares (salvo Navarra) de las Leyes e Instituciones de Gobierno de Castilla. De hecho en las monedas se ve una preponderancia de los símbolos de Castilla y León sobre los de la Corona de Aragón que “reaparecen” en el escudo de España con Amadeo I.

En el siglo XIX pasan varias cosas de importancia, Francia sigue centralizando el territorio, pero en España pasan cosas distintas:

1- A diferencia de Francia, con quien ha tenido relaciones de “fraternidad” monárquica hasta la Revolución, España ha sido un país invadido por “el francés”, a esa invasión ha reaccionado de varias formas.

a) La militar, en la que se defiende a “España” frente a la agresión exterior y donde destaca la resistencia en suelo catalán.

b) Echando vista a un pasado glorioso que nada tiene que ver con Francia (es decir, foralista y pre Borbón), pero un pasado hausburgués con un estado cuasi federal.

c) Persiguiendo a los “afrancesados” y sus ideas

d) Apoyando de manera acrítica a un rey nefasto pero, se supone, antifrancés.

2- Independencia del imperio español. La península se queda sola y empobrecida.

A España sólo le queda el orgullo de “haber sido” que se le acaba en 1898.

3- Los exiliados de la Guerra de la Independencia, afrancesados perseguidos, hablan lógicamente mal del país que les ha expulsado, lo que contribuye a la leyenda negra. España se protege cerrándose cada vez más a Europa. Lo mismo pasará en la Guerra Civil.

4- En el siglo XIX surgen los nacionalismos, se habla de naciones sin Estados y Estados con muchas naciones en su seno.

La rápida definición de Pedro Sánchez de nación como un sentimiento hay que completarla, nación es un grupo social unido por cuestiones étnicas, misma cultura, diferenciada, lengua, religión, costumbres y proyecto común.

Sucede que había Estados que, ya en el siglo XIX admitían naciones en su seno como la monarquía dual de Austria-Hungría (ejemplo ,hasta hoy un día, para los nacionalistas catalanes), sucede que hay imperios con muchas naciones en su seno, como el ruso y el turco, hay Naciones que se forman con la unión de varios Estados como Italia y Alemania, y luego está España.

En España la cuestión centralista sigue en el norte, el reino de Navarra pasa de Reino a Diputación Foral, y se reducen los fueros vascos, todo ello en reacción al carlismo.

Pero a finales de siglo surge el nacionalismo vasco y catalán que busca incansablemente diferencias, y, si se cuestionan, acude al “sentimiento” que es algo indiscutible, y se fomenta mucho al focalizarse en un “Madrid” símbolo del centralismo, oscurantista, antiguo, y represor. Al final, con Jon Juaristi en “El bucle melancólico” diré que para un nacionalista es catalán o vasco quien es nacionalista, sin más, un ejemplo claro es Gabriel Rufián.

La pretendida unificación del Derecho Civil en el XIX recibe la virulenta oposición de las regiones forales y hay un cierto “federalismo” civilista.

La cuestión territorial es un importante problema en la II República, Franco la ignora, parte del centralismo, y la Constitución de 1978 la aborda de forma pragmática y no da un nombre al Estado: federal, regional, etc….

Hoy en día la presión de nacionalistas catalanes y vascos es como para que Madrid no la fomente más pero que no haga concesiones con cargo al resto del territorio.

En España no hemos superado la cuestión nacional, y a lo que se ve en pocos países europeos. Hay una nación española que se reconoce fuera y que une en torno al deporte (fútbol) no sentimos legítimamente españoles en algún caso, pero dentro de España es un carajal.

El problema es que la clase política de este país es lo peor tras 40 años de mamandurrias, corrupción, peloteo, puñaladas, todo vale, unido ahora al “yo soy listo porque digo en redes sociales lo primero que se m ocurre y tengo muchos likes”, yo hablo por la gente, mi gente es la gente”, gente o genta, no decir gento para no confundir con Paco Gento.

Total que en España no hemos profundizado en la Constitución de 1978 que da un respuesta generosa, adaptada, y que cabe trabajarla mucho aún, al problema territorial.

Lo mejor es volarlo todo, tan español como poco práctico.

La Constitución también dice, en su artículo 56, que el  Rey es el símbolo de la unidad y permanencia del Estado. El Rey es un símbolo, no gobierna aunque algún podemita dice, interesadamente, que sí. El Rey es lo que nos queda y menos mal que no está sujeto a elección ¿se imaginan de Presidente de la República a Alberto Garzón? Yo emigro. Si fuera Aznar se produce otra emigración masiva.

El Rey aún es el símbolo común, de ahí los ataques dirigidos a desprestigiar la institución y su persona.

Hoy se busca subvertir el orden constitucional, crear falsas historias y repetirlas, buscando además el silencio del personal y la complicidad en redes sociales de gente que, no sabiendo nada, se hace eco de ocurrencias o de cosas llamativas e imposibles.

Yo sostengo que España ha creado una nacionalidad española contundente que nos cubre a todos, que tiene una historia rica y actualmente una norma, la Constitución de1978, que recoge muy bien su pasado, un pasado complejo, y la encauza a un futuro.

Pero también hay mucho tonto que hace de clá a un porcentaje, nada despreciable, de tontos cualificados que parecen algo, y que quieren dar la vuelta a todo para mandar ellos, como en Venezuela vamos.

 

 

 

Expropiar la Seo

Con este artículo comienzo mi colaboración regular con el Confilegal. Todo gracias a mi amigo Luis Ja Sánchez al que me presentó hace ya unos años, Jon Pérez Urbelz en Cuatrecasas Madrid.

https://confilegal.com/20170513-posible-expropiar-la-seo-del-salvador-de-zaragoza/

Confío en estar a la altura de la publicación, hasta la fecha todo ha ido bien y espero que siga así.

Sobre la corrupción

No me atrevía a decir nada de este tema hasta que me acordé del pasaje evangélico de la mujer cogida en flagrante adulterio, Jn 8.3-8.11:

 3.Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio,le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices? Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo.Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra. Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio. 10 Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?11 Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más

Voy a prescindir de temas que no hacen al caso, veamos que le llevan Jesús a una mujer sorprendida en adulterio (¿dónde está el adúltero? ¿Y el indignado marido?) y le exponen con crudeza que la Ley de Moisés manda lapidarlas. El adulterio fue delito en España hasta la democracia y, además, la adúltera, era de peor condición que el adúltero, según creo recordar de mis estudios de la carrera,  para que el hombre cometiera ese tipo delictivo tenía que tener a la querida mantenida, en su caso el delito se llamaba amancebamiento, Además si la adúltera era ella y su marido la mataba existía la atenuante del uxoricidio en vindicta del honor familiar, aplicable en el caso de ellos no de ellas. Con la desaparición del adulterio como delito  en España, se acabó esto.

El adulterio en tiempos de Jesús era un delito gravísimo, la pena, desde tiempos de Moisés, era muy grave y dolorosa: muerte por lapidación.

Hoy en día podría hablarse de la corrupción. Es un delito o una pléyade de delitos ¿qué es? primero habrá que ponerse de acuerdo en el tipo delictivo, parece que es todo lo que conlleva meter la mano en el cajón del pan, pero ¿y las coca colas de Espinar? no es delito pero es un engaño. Entonces parece que hay que ir a los delitos de cohecho, defraudación etc… pero ¿en qué cantidad? 100 euros, 10000 euros, Bárcenas….

Y todo dependerá de la ética con que abordemos el tema, la católica no es ya la común, aunque hay ideólogos de Podemos, como Monedero, que saben mucho de valores cristianos pues dice que los locutores de COPE no los cumplen. La ética de izquierdas no se ha dolido frente al reciente fraude que Hacienda imputa a Bardem, debe de ser que es de izquierdas pues la cantidad no es poca.

Si dejamos obrar a las éticas, nos encontramos ante un enjambre de opiniones, está muy bien que cada cual tenga su ética pero, para un Estado aconfesional no es suficiente, no se sobrevive a costa de que cada cual grite lo que le parece mal. Es como la turbamulta gritona que se dirige a Jesús con el presunto delito en su mano, ya sabemos la respuesta: “El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.”

Es decir, cada cual que se autoexamine, y veremos que es complicado acusar al otro en base a un ética puramente personal. Pero el Estado de Derecho necesita una norma punitiva (penal y administrativa) que cumplir, algo objetivo que aplicar y jueces objetivos que apliquen el sistema. Algo neutro, fuera de toda opinión, lo que esté recogido en el Derecho penal y en el administrativo sancionador es lo que es y tiene la medida de lo que está recogido,

Si algo falta habrá que cambiar el Derecho por los medios oportunos. Si, como sucede ahora, dejamos a la libre opinión de todo el mundo qué es y qué no es corrupción y quién es o no es el corrupto, vamos buenos. Es mejor dejar esa delicada cuestión al Derecho y endurecer las leyes si hace falta.

José Martí y Zaragoza

José Julián Martí Pérez, héroe nacional de la República de Cuba, nació el 28 de enero de 1853 en la Habana (Cuba), hijo de españoles.

En 1871 fue deportado a España y en 1873 se traslada a Zaragoza y reside en la calle Manifestación 13 principal hasta 1874, y, en ese tiempo, estudia en la Universidad de Zaragoza ( en el edificio donde ahora está el Instituto Cerbuna) Derecho y Filosofía y letras.

Más tarde recorrió diversos países de América como Venezuela, Méjico, Guatemala, Perú, Bolivia y Estados Unidos, en su afán de unir a los cubanos en el exterior para luchar por la independencia de Cuba.

Murió en combate el 19 de mayo de 1895, a los 42 años, en Dos Ríos (Cuba).

Antes de certificar su defunción y después de su muerte, el coronel Sandoval, al mando de las tropas españolas, había dicho: “Señores: ante la muerte, cuando pelean hombres de hidalga condición como nosotros, desaparecen los odios y rencores. Nadie que se sienta inspirado de nobles sentimientos debe ver en estos yertos despojos un enemigo, sino un cadáver. Los militares españoles luchan hasta morir, pero tienen consideración para el vencido y honores para el muerto.” Seguidamente anunció que “se costearía por los españoles una lápida para el nicho que ocupan los restos de Martí.”

Dos placas recuerdan hoy a Martí en la casa en que vivió en Zaragoza en la calle Manifestación 13.

Y su casa, en coordinación con la Universidad de Zaragoza y la Facultad de Filosofía y Letras recuerda al héroe y celebrarán su aniversario con un acto de homenaje el día 16 de mayo a las 11 horas en dicha Facultad de Filosofía y Letras.

Responsable Agustín Montano 652597753.

 

Contratación

Cuando yo entré en la DGA en 1995 Anabel ya sabía mucho de contratación pública, en 2008 (antes) ya estaba en Expo, luego pasó por el Tribunal Administrativo de Contratos  Públicos de Aragón, ahora es Jefa del Servicio de Transparencia y, siempre, una buena amiga.

Este sábado 13, el que quiera saber algo de contratación pública por sociedades que no se pierda su conferencia.

El arte de la guerra (III)

Uno de mis capítulos preferidos es, realmente, una breve frase, son las virtudes que ha de tener todo mando. Todo abogado puede tener dos posiciones (1) o hacer la guerra por su cuenta, caso del letrado de una Administración, que ha de saber de todo, tener armas cual navaja multiusos de Albacete (2) o mandar un equipo, grande o pequeño. Las cualidades del mando las cita bien Sun Tzu: sabiduría, rectitud, afabilidad, valor y temple.

Yo me las puse en una pizarra y nunca las conseguí todas, pero, en fin, el cuadro me ayudó a reflexionar.

Puede valer para criticar al jefe si eres currito y tienes alma de maruja verdulera como yo, o puede valer para autoexaminarse si eres jefe.

A mí me tocó ser jefe, con poco equipo, en la CARTV, y jefe, con buen equipo, en Cuatrecasas. En la DGA era un guerrillero, o un paracaidista como dijo mi jefe en la comida de despedida. He estado siempre orgulloso de ser un paracaidista, en Derecho, lío que hay, me pongo la mochila y al ataque. Uno es así, pero no es lo mejor para ser jefe. De hecho un amigo dijo  de mí que eran tan buen compañero como pésimo jefe, eso fue en 2010.

Un buen jefe se implica con su equipo, lo cuida, les transmite su sabiduría, que no es erudición. Se dice que más sabe el diablo por viejo que por sabio, y hay recorridos vitales que dan capacidad y sabiduría para saber qué hacer y no correr, ante un problema, como pollo sin cabeza.

Lo de la rectitud tiene su cosa en un abogado, pero sepamos que el buen cliente la demanda aunque le duela y no podemos chalanear con los clientes, además si el jefe no es recto el equipo se equivocará, puede pensar que es lo normal. Y la rectitud no reside en la cuenta de resultados sino en la lealtad mutua, la confianza mutua y la transparencia.

La afabilidad es básica en todo equipo, si el jefe no la transmite no hay un equipo que trabaje unido, hay gente técnicamente más o menos buena y punto. Claro que la afabilidad muy simpática o coleguismo hace que el subordinado se equivoque y se pierda el papel del jefe. Es muy fina la línea de separación, pero hay que conseguirla.

Valor y al toro, importante tenerlo, el jefe ha de tomar las decisiones más comprometidas y responder de ellas y sus resultados. No se puede hacer recaer esa función en el equipo, el equipo siempre sigue a su comandante.

Temple, buff, yo ya no lo tenía cuando estudiaba oposiciones y luego he tratado de tenerlo, consiste en no acelerarse ante una situación, analizar sus pros y contras fríamente, despellejarla bien, a conciencia, verle toda, hasta lo que uno cree que sabe y no imaginar situaciones que no sean producto de la lógica.

Además hay que tener en cuenta que el arte de la guerra es el arte de la ficción por tanto hay que esforzarse en tener esas virtudes y el equipo debe saber que, al menos, su jefe lo intenta y las respeta o le guían porque conseguirlas todas  es complicado.

 

 

 

Sobre competencia/incompetencia

La verdad es que es un tema de perogrullo pero a mi no se me ocurre ni hablar de física cuántica, soy un auténtico incompetente en la materia. Pero si hablo de economía, salvo grandes ideas generales y con cuidadín, soy otro auténtico incompetente. Nos pasamos toda la vida formándonos para saber hablar, al menos, de nuestra profesión. Pero, aún con todo cuanto más aprendemos tenemos más capacidad de aprender y reconocemos gente buena. A veces nos da hasta reparo aceptar algunos cargos.

Ayer un ex alto cargo de la DGA, del que no voy a opinar porque no conozco nada ni bueno ni malo, aunque, de oídas, no conozco nada bueno, me decía que prefería, a los sabios, juristas más comprometidos con el interés público. Opinión importante porque denota un forma de pensar un poco torcida.

Todo jurista (incluido el alcalde podemita de Zaragoza) está para decir si un decisión del poder político es o no conforme a legalidad, dentro de la conformidad a legalidad hay muchas posiciones, pero claro, eso lo sabe un jurista bueno- Uno de medio pelo es cómodo al poder y dice lo que se espera que diga.

Además la  función de un jurista es compleja, dado que fuera de la legalidad, y eso sólo lo puede decir un jurista no un economista, no hay interés público que valga. Claro que el jurista debe advertir cuando algo se opina como enfrentamiento claro a normativa y cuando no es tan claro. De hecho ahora que ha de renovarse el cargo de Justicia de Aragón es de saber que puede ser cualquiera mayor de edad y con vecindades civil o política aragonesas (art. 7 de la Ley de la Institución) con lo cual, cualquiera competente o no, si cumple con el art. 7, puede ser Justicia, y me temo que así será.

Pero, hasta hoy, todos los Justicias han sido buenos juristas, y las funciones del Justiciazgo, según la Ley, son jurídicas, si se va a nombrar a alguien no jurista, el jurista, al que le toque informar, debería advertirlo.

Es decir, nuestra función, o la falta en su ejercicio, es algo importante para la Sociedad.

 

El arte de la guerra (II)

Sun Zu dice que  cinco son los factores a tener siempre en cuenta:

1- El dao

2- El clima

3- El terreno

4-El mando

5- La organización.

Estos  son elementos a considerar en cada batalla y en toda guerra. Para el abogado, que defiende los intereses de su cliente, son muy necesarios.

1- El dao. Es la senda  y el objetivo, ¿qué fin pretende el cliente? ¿ es lícito? siendo lícito ¿ casa con nuestra forma de actuar? ¿es adecuado el camino jurídico que se pretende?. Se trata de lograr una unión con el cliente, una confianza perfecta. En base a todo ello se puede actuar, si falta esta confianza en el objetivo y el camino, falta todo.

2- El clima. Podemos entender “el momento oportuno” el abogado debe ser oportuno y nunca intemperante. Es una pena tener derecho y no ejercerlo oportunamente. En la negociación esta habilidad es esencial, a veces es importante saber hasta dónde (entendido por el lugar) se negocia.

3- El terreno. Es el conocimiento que se tenga del derecho. Conviene no meterse en jardines y no animar al cliente a sus guerras vengativas. Es normal que el cliente esté alterado, pero el abogado es un técnico ajeno, que busca satisfacer al cliente, sí, pero de modo técnico. Como decía un amigo “los abogados no damos palizas de encargo”- Cuidado con identificarse con la posición personal del cliente. Lo nuestro es poner a su servicio el derecho.

4- El mando. Es esencial, a éste dedicaré un sólo capítulo. Si uno actúa sólo es como un jedi, tiene que saberlo y tener una filosofía muy propia. Si uno comanda un equipo ha de cuidarlo, saber bien qué sabe cada cual y su límites y procurarle  una formación continua así como estímulos profesionales.

5- La organización. Aquí como previo ha de saberse si se va a una sola batalla, o a una guerra larga y de numerosos frentes. Si se va a una sola batalla decisiva, la organización debe preverse sobre todo para el caso de derrota, el famoso plan B. Se debe contratacar si se puede y no es temerario. Debe haber gente de refresco el la retaguardia con un plan B que sorprenda al contrario. Si la guerra es larga, ha de haber gente para todo y en cada momento y pactarse bien con el cliente no sea que nos quedemos cortos de gente o cortos de dinero a nivel de honorario, Y. según mi experiencia, si la guerra parece larga echémosle más tiempo. Seamos adecuados no sea que nos pillemos las manos por mucho o por poco.

El arte de la guerra (I)

Hace ya tiempo que regalo, a todo joven abogado, ese clásico de Sun-zu.

Yo no recuerdo con precisión cuándo empecé a leerlo y releerlo. El primer ejemplar que tuve, y conservo, me lo regaló mi mujer. Actuaba yo entonces como Letrado de la DGA y llevaba pleitos penales, también los asuntos penales de lo tutelados de la DGA ante la Jurisdicción de menores.

Todo pleito es una contienda entre partes sujeta a unas normas, lo cual nos evita el uso de ña fuerza y que gane el más fuerte tenga o no tenga razón. Seguir el camino de la norma evita la arbitrariedad.

Todo abogado ha de conocer el terreno en que se mueve, y dónde está, ha de saber el alcance de sus conocimientos en la materia, lo puntos fuertes y flacos no sólo de la posición de su cliente sino de su propio cliente, y ha de conocer bien al abogado contrario y a la parte contraria.

El arte de la guerra es el arte del engaño o de la ilusión, hay que provocar algo que meta al contrario donde queremos que vaya, por eso hay que conocer muy bien a la parte contraria.

También ha que conocer las debilidades propias para ocultarlas o para que el contrario crea que son fortalezas, según proceda.

Y hay que conocer muy bien al cliente y saber lo que quiere. Hay guerras, las menos, que consisten en una batalla, y hay guerras, las más, que consisten el muchas batallas y en llegar, al final, a una solución que satisfaga nuestro cliente.

No debemos dejarnos llevar en exclusiva por nuestro prurito jurídico, es como si los militares dirigieran la guerra y no los políticos. Estaos al servicio del interés del cliente, hemos de muy claro, eso si, que no vale cualquier cosa, que ese interés ha de estar dentro de la legalidad. Dentro de la ley, ese es nuestro trabajo, hay que buscar la mejor solución para los interés de nuestro cliente.

Por eso “El arte de la guerra” es revelador para los abogados, por eso lo regalo, hay que leerlo poco a poco y meditar mucho sobre lo que dice, yo voy a tratar de ir desgranándolo despacio.

La verdad es que el abogado puede trabajar de forma individual o comandar un grupo. A mí me ha tocado de todo y sólo puedo decir que mandar es difícil. Sobre este punto reflexionaremos mucho porque pasar de un estilo al otro es difícil, de hecho hay quien no puede hacerlo y yo no estoy muy seguro de haberlo hecho bien.

Reflexionaremos sobre todos los campos, porque se ha versionado este libro para ejecutivos, comerciales, y liderazgo, pero nunca para abogados siendo que llevamos a cabo la guerra incruenta más importante.