¿Es usted aragonés?

A ver, entendámonos, primero hay que ser español, o sea, tener nacionalidad española.

Luego hay que distinguir entre vecindad administrativa y vecindad civil. La vecindad administrativa la tienen los empadronados en cualquier municipio de Aragón. Contando con esa vecidad se goza de la condición política de aragonés, digamos que se es verdaderamente aragonés.

Pero, puede pasar, que además tengamo la vecindad civil aragonesa o que, incluso empadronados fuera de Aragón mantengamos esa vecindad civil.

La vecindad civil aragonesa supone la  sujeción al Derecho foral aragonés por oposición a la vecindad civil común (código civil) y resto de vecindades civiles forales.

Las reglas para determinar una u otra vienen en nuestro código civil. Es argonés el nacido de padres aragoneses, esto está bien sobre todo cuando se sabe, como en mi caso, que desde los tatarabuelos, y antes, nadie se ha movido de Aragón (se lo tengo que decir a Arzalluz, ni Sabino Arana).

Ahora, en un caso más normal todo se resuelve al final con una regla de territorialidad que veremos.

Total que si los padres son aragoneses el hijo es aragonés nazca donde nazca.

Antes pasaba que la mujer, al contraer matrimonio, perdía la vecindad propia y adquiria la del marido. Esto podía ser muy simple pero era muy machista.

En 1990 se cambió la redacción del art. 14 del código civil, el matrimonio ya no altera la vecindad civil de los cónyuges, simplemete da derecho de optar de un cónnyuge en favor de la vecindad civil del otro si no media separación. En el caso de matrimonios anterires a la reforma, se dio un año para aquellas mujeres que quisieran recuperar su vecindad civil de antes del matrimonio.

Respecto de los hijos seguirá la vecindad civil del progenitor respecto del cual la filiación se haya determinado primero, si son los dos a la vez la del lugar de naciniento y, en último término, la común.

No obstante el código civil da seis meses a los padres, o quien o quienes ejerzan la patria potestad, desde el nacimiento o adopción (se equipara filiación por naturaleza y por adopción, por eso a estos efectos es lo mismo nacimiento que adopción de menor no emancipado, la adopción de menor emancipapado o maor de edad no es común y es otro tema) para que decidan que vecidad civil de cualquiera de ellos lleva el menor.

Ahora bien, el hijo desde los 14 años y hasta un año después de la emancipación, puede cambiar la vecindad por la del lugar de su nacimiento o por la última de cualquiera de sus padres.

Esto es un galimatías que se intenta resolver con las reglas de territorialidad que dan cierta certeza.

La primera es que sin uno lleva dos años de residencia continuada en un territorio puede optar, por declaración ante el encargado del Registro Civil, por la vecindad civil de ese lugar.

La última, y que clarifica muchas situaciones, es que por el transcurso de 10 años de residencia continuada en un lugar,  sin oposición ante el encargado del Registro Civil, se adquiere la vecindad civil de ese lugar.

 

 

 

 

Los Fueros de Aragón (y II)

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Nos quedamos en la relación con la Constitución del Derecho foral. La Constiución de 1978 establecía dos vías de acceso a la autonomía, si se accedía por la vía rápida (la del art. 151) se podían asumir todas las competecias salvo las reservadas por el art 149 al Estado. Si se accedía a la autonomía por la vía lenta (la del art. 143) sólo se podían asumir las del art. 148, y en 5 años todas (salvo las reservadas al Estado en el art. 149).

Aragón acccedio por la vía lenta, la “modificación ,conservaci,on y desarrollo” del derecho foral venía referida en el art 149.1.8,esdecir, sólo la podían asumir Comunidades de vía rápida, pero Aragón asume la competencia desde el primer momento.

En 1985 la Cortes de Aragón adaptan la Compilación al nuevo entorno jurídico democrático.

En 1988 se da la ley de equiparación de hijos adoptivos en Aragón. ley que da lugar a la STC de 12 de noviembre de 1993 por las que se interprta “conservación, modificación y desarrollo” en sentido amplio, es decir,  no solo se refiere a las materiass expresamente reguladas en la antigua Compilación, sino a aquellas que lógicamente sean desarrollo de las mismas entre las que no se encuentran las que el propio 149.1.8 reserva al Estado.

Con dicha doctrina del TC, las Cortes de Aragón, con la importante labor prelegislativa de la Comisión Aragonesa de Derecho Foral, va modificando, adaptando y desarollando el derecho aragonés.

Su relación con el Código Civil es su prioridad en su aplicación y la supletoriedad del Código Civil en caso de laguna. Todo ello respecto de quienes ostentan la vecindad civil aragonesa, tema que trataré en otro post.

Hoy en día el Derecho civl aragonés viene principalmente recogido en el Decreto Legislativo !/2011, de 22 de marzo, por el que se aprueba el Código del Derecho Foral de Aragón.

 

Los Fueros de Aragón (I)

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Pero ¿qué son? cuando alguien dice que algo es así  esto es así porque lo dicen los fueros de Aragón sabemos a ciencia cierta que no es perito en la materia, y que la frase puede querer decir dos cosas: 1- esto es así porque lo digo yo, o mentando cierta parte anatómica que no tiene mucho que ver con el habla  2- o, me suena que algo hay, algo me han dicho.

Para saber qué son los Fueros hemos de remontarnos al año 1035 de nuestra era en el que muere Sancho el mayor de Navarra y su hijo bastardo Ramiro hereda el condado de Aragón y  se convierte en su primer rey: Ramiro I.

Su hijo el rey Sancho Ramírez convierte la villa de Jaca en su capital y le otorga fueros: el Fuero de Jaca, datado en 1063.

Los Fueros tenían una doble intención 1) atraer pobladores a un lugar dando ciertas exenciones 2) dotar de normas jurídicas a una zona.

Además el Fuero de Jaca no es un conjunto de normas basado en el Derecho romano, o en el visigótico, o en el germánico, es, predominántemente, autóctono. El Reino de Aragón nace en un valle cuyas comunicaciones con Franci,a el sur musulmán, y otros valles cristianos no son un prodigio, y ello , entre otras cosas, le lleva a buscar soluciones propias.

En fin, sea como fuere, la primera norma importante del Reino de Aragón era más autóctona que otra cosa.

El fuero de Jaca fue considerado un “buen fuero” y se fue repitiendo en el Reino de Aragón a medida que éste se expandía.

La unión con cataluña, forjada por el matrimonio de la reina Petronila con el conde Ramón Berenguer, no supuso cambios, cada territorio conservó sus instituciones y su derecho. Eso mismo pasó cuando se crearon los reinos de Valencia y Baleares con Jaime I, cada terriotorio tenía sus cortes y su derecho.

Fue con Jaime I cuando, en las Cortes de Huesca de 1247, cuando se aprueba la Compilación de los Fueros de Aragón. En ella predominó la mano del obispo Vidal de Canellas y el mayor influjo canonista, y por ende del Derecho Romano.

A la Compilación de Huesca su unieron las compilaciones de las Observancias, que eran las decisiones de los Justicias.

Con el matrimonio de los Reyes Católicos vino la unidad de los reinos hispánicos en torno a sus reyes pero cada cual tenia sus cortes y su derecho propio.

Con los sucesos de Antonio Pérez y la intervención de Felipe II hubo lugar a una inssurrección aragonesa que fue aplastada por el ejército real y llevó a la decapitación del Justicia,

En las Cortes de Tarazona, 1592, se produjeron ciertos ajustes, favorables al rey, en  nuestros fueros en sus aspectos de Derecho público.

La dificultad para el rey era el tener que pedir subsidios en las diferentes cortes de la corona de Aragón, para sostener sus guerras. En tiempos de la casa de Austria, la situación jurídica de España llevaba a eso, haciendo recaer en Castlla un peso que el propió conde-duque de Olivares intentó, sin conseguirlo, repartir con los reinos de la corona de Aragón.

Asi pues, cuando Carlos II muere en 1700 su testamento deja todos sus reinos a su sobrino Felipe d´Anjou, nieto de Luis XIV, rey de la muy poderosa y centralista Francia.

Felipe V toma posesión de sus reinos, jurando en todas las cortes, pero pronto se produce la guerra de sucesión española y los reinos de la corona de Aragón se posicionarán con el pretendiente austriaco en la creencia  de que respetará sus fueros.

Los consejeros franceses aconsejan al monarca que vaya suprimiendo los fueros en la medida en que entra en los reinos sublevados. Así en 1707 suprime los fueros de Aragón y  sus insttuciones de gobierno.

Pero así como era fácil suprimir Cortes y Justicia, derecho público y penal y  ordenar que todo se rigiera por lo establecido para Castilla, era más difícil ordenar que pasara lo mismo en el derecho civil. La normativa civil deriva de la costumbre o de unas formas de hacer asumidas por los particulares y es difícil que estos cambien.

En los años siguientes a 1707 se constató la vigencia y arraigo del derecho civil foral. Así que en 1711 Felipe V permite la vigencia del derecho civil foral en Aragón, Cataluña y Baleares, no así en Valencia.

Claro el derecho civil pero sin Cortes aragonesas que lo adapten, queda, pues, como un jarrón chino.

Así llegamos a la etapa codificadora, sg XIX, y el más claro intento (código de García Goyena 1850) fracasa ante la oposición de las regiones forales.

El código civil de 1889 sale a la luz tras respetar los derechos forales y reservarles un sistema de apédices, del que sólo se aprobó el aragonés en 1925.

La cuestión foral, irresoluta, se abordó en el congreso de jurisconsultos de Zaragoza de 1945. En ese Congreso se decidió caminar hacia un código civil general para toda España, pero antes recoger en compilaciones la normativa propia de cada terrtorio foral. Así se aprobaron las complilaciones de Galicia, Alava y Vizcaya, Cataluña, Baleares, Aragón y Navarra.

La compilación aragonesa fue aprobada en 1967. En 1973 se reforma el título preliminar del código civil y queda claro que los derechos forales, en los territorios precitados, se aplicarán con prioridad al código civil, el cual, en todo caso, quedará como derecho supletorio de todos ellos.

Dejo para otros capítulos la siuación actual del derecho civil aragonés, pero, como vemos, es lo  que queda de nuestros antiguos fueros, no es nada mas ni nada menos.