La diada, ¿fiesta nacional o follón anual?

Todo país necesita acontecimientos históricos y leyendas para surgir. El problema tes cuando la leyenda se confunde con la Historia. Y a veces, hechos históricos se interpretan de forma interesada.

Las bases del nacionalismo catalán las puso gente, generalmente,  muy inteligente, pero,  sus herederos independentistas, son otra cosa y  tiran de parte de la historia que les contaron su mayores.

Y todo empieza con Wifredo el velloso, conde de Barcelona, conquistada por el rey franco Pipino el Brebe, conde que no tenía armas en su escudo. Se dice que en una batalla, luchando al lado el rey francés, fue herido aunque la batalla se ganó por su gran valor, y el rey le concedió armas y, metiendo la mano en su herida dibujó sobre el escudo amarillo las cuatro barras rojas. ¿Bonito no? como lo del dragón de San Jorge, igual de cierto.

O se asimilaría a la tradición de la venida de la Virgen de Pilar a Zaragoza, o el milagro de San Lamberto que andó una cuantas leguas con la cabeza en la mano.¿Se lo creen? Yo el de la Virgen del Pilar sí.

Total que lo del pobre Wifredo no se lo he oído a catalán alguno. O sea que es un mito para contar a los niños.

Lo peor es la diada, pues es el día en que se expresa la separación de la Sociedad Catalana entre unionistas y secesionistas. Y se pone de héroe a Rafael Casanova, conseller en Cap de Barcelona y máxima autoridad militar y política de Cataluña durante la Guerra de Sucesión que acabó el 11 de septiembre de 1714 con la toma de Barcelona por las tropas de Felipe V.

Lo primero que hay que decir es que Casanova murió en 1743, o sea que Felipe V no era un villano sanguinario que mataba a sus enemigos tal y com0 se cuenta en el Ministerio del tiempo.

También está claro que Casanova no era un independentista sino un partidario del candidato austriaco al trono español. Como jurista que era quería la conservación de los fueros catalanes y no la imposición del Derecho castellano consecuencia de las políticas centralistas de Felipe V. Digamos que quería seguir con la casa de Austria, como en tiempos de Felipe II (1556-1598).

La historia que cuenta el nacionalismo, y yo la oí de boca del molt honorable president Pujol el año 2000, es que los catalanes (todos) eran partidarios de la situación previa a 1714 y por eso muchos se exiliaron.

De hecho la guerra dels segados ( en 1640 reinando Felipe IV) fue una sublevación contra Felipe IV, con el apoyo de la Francia de Luis XIII a la que se pretendía incorporar Cataluña,  como contestación a los impuestos que les quería imponer el Conde Duque de Olivares. Cataluña se quería unir a Francia, donde había mucho hugonote y de ahí, dicen algunos, el rey, camino de la guerra en Cataluña, fue a Calanda a besar la pierna de Miguel Pellicer, una vez repuesta por la Virgen del Pilar.

O sea que Cataluña, defendiendo su singularidad, siempre ha buscado estar dentro de España o de Francia.

En la Guerra de la Independencia lucha con fiereza a favor de Fernando VII. Y luego Prim, que fue Presidente del Gobierno, entre otras cosas, era de Reus.

Surge el nacionalismo catalán a fines del sg. XIX, en la Segunda República ERC es, abiertamente, secesionista.  En 1931 Companysb( President de la Generalitat) intenta la primera secesión que es abortada por la República. Con la Constitución de1978 y el Estatuto de 1979 Cataluña entra por la senda autonómica. De ahí al intento de Independencia de 2017 hay mucha desinformación, mucho desencuentro y poca trasparencia. Los partidos nacionales, cuando han necesitado el voto catalán han concedido muchas cosas, cuando no, se han comportado con dureza, esto confunde a la gente, había mucho cabreo en el nacionalismo catalán que pensaba haber dado mucho y recibido muy poco.

La gota que colmó el vaso fue la reducción por el TC del nuevo Estatuto, después de la promesa de ZP de que saldría lo que dijera el Parlamento de Cataluña.

Un lío que se acabó aplicando el art. 155 de la Constitución, Total que el lío se revive cada año con la celebración de la Diada. Cada CA tiene su fiesta pero sirven para unir y no para separar.En Cataluña no, es al contrario. Cierto que, sin cierta interpretación histórica interesada, el nacionalismo catalán no pasa de 1931. Pero, cierto también, que, con la interpretación nacionalista, la fecha elegida no es apropiada para celebrar una fiesta de unidad.

 

 

 

 

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Luis Murillo

Fuí Abogado, Consejero en Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, Director de la Asesoría Jurídica de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión y Letrado de los Servicios Jurídicos del Gobierno de Aragón. Retirado por enfermedad. luismurillojaso@gmail.com

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