Todo lo que cuesta vale

Lo contrario es que lo que se da “de gratis” no se valora, para que se valore algo, tiene que haber costado algo conseguirlo.

Yo creo que la mayoría estamos de acuerdo en esto y podríamos poner muchos ejemplos. Y es que la naturaleza humana es así: se valoran las cosas por lo que cuestan, a veces se valoran aunque no cuesten nada pero no es lo mismo.

Fijémonos en el caso de la autonomía aragonesa. Nuestros partidos renunciaron a luchar por la vía de art. 151 de la Constitución y nos fuimos, con casi todos, a la vía lenta del art. 143 y así, como a todos, se nos dio un Estatuto de Autonomía, en nuestro caso el de 1982, cortito y cuya primera transferencia fue la de actividades molestas curiosamente.

Desde agosto de 1987 se podía reformar el Estatuto, pero al Estado Central no le vino bien hasta 1994. La reforma consistió en integrar, en el Estatuto, funciones transferidas por el Estado, a todas las Comunidades de vía lenta, por Ley Orgánica en 1992.

En 1996 hay una verdadera reforma del Estatuto con el límite negativo del art. 149 de la Constitución. En 2007 se da un nuevo Estatuto que ya llega casi al tope competencial. Lo que sucede es que la Autonomía aragonesa, salvando honrosas excepciones, parece regalada para que todos los pueblos de España tengamos lo mismo y seamos, más o menos, iguales.

Todo esto surge del pacto UCD-PSOE de 1981 “Para todos café” así no nos liamos.

Sucede que en Aragón siempre ha habido una fuerte tendencia regionalista que nos diferencia de otras Comunidades Autónomas del 143. Además tenemos unos vecinos en quienes la sola idea de España les repugna. El pensamiento de la mayoría de aragoneses es “cerrar” toda la autonomía o muchas de sus instituciones y que gobierne el Estado que es más barato. Además, en época de crisis, se exacerba mucho el planteamiento económico.

Está claro que la mayoría no valora esta autonomía regalada y poco luchada. Ello lleva a ver varias cosas, la primera es que la gente cree que desaparecerían los funcionarios autonómicos, craso error, seguirían desempeñando sus funciones pero como funcionarios del Estado. La segunda es que la gente no se da cuenta de que la Autonomía hereda del Estado todo un poco calamitoso y la Autonomía lo reluce dado que depende directamente de los usuarios, claro, gasta más. Si lo tuviera igual la pregunta es ¿Para qué sirve la Autonomía?

La Autonomía es acercar la administración a la gente, decidir sobre los propios problemas, etc… No es el fasto y esplendor de algunos, es un forma de servicio al pueblo más cercana. Ello conlleva tomar decisiones propias, no imitar al Estado sin más.

Para tomar decisiones hace falta un amplio staff quizá en esto sí que se hace un gasto nuevo, pero lo contrario es que tome las decisiones Madrid que las tomará en base al número de población en una zona, es decir, criterios lógicos de pura rentabilidad. Y Aragón, excepto Zaragoza capital, no es rentable.

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Luis Murillo

Jurista, escritor (ensayista y blogger). Fuí Abogado, Consejero en Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, Director de la Asesoría Jurídica de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión y Letrado de los Servicios Jurídicos del Gobierno de Aragón. luismurillojaso@gmail.com

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