Pues yo no soy como los demás.

Ni quiero. Entendámonos, cada cual es como es, no hay nadie igual a nadie. Esto es así, pero hay un cierto temor social a la diferencia, no se  puede pensar distinto a lo socialmente imperante no sea que… para este pensamiento es mejor ser como las ovejas que lo hacen todo juntas, también, es cierto, que se las tiene por tontas.

El otro día vi en la Tv una serie de gente en silla de ruedas y predominaba la idea de que ellos podían hacer todo igual que los demás, pues yo  no. A ver, yo no puedo hacer nada, escribo esto porque me ayudan a ponerme delante del ordenador y punto. Voy en silla de ruedas por la calle porque mi Comunidad de vecinos se gastó una pasta con la cota cero y voy por la calle porque el Ayuntamiento va adaptando las aceras.

Sin perjuicio de nuestras filias y fobias políticas, la Sociedad española ha llegado a un grado de desarrollo tal que se preocupa de crear un ambiente en el que los minusválidos puedan vivir y desarrollarse según sus capacidades, como todas las personas. No es una cuestión de derechos, tenemos la suerte de vivir en una sociedad desarrollada que, una vez vivos, y a diferencia de otras, nos da la oportunidad de seguir viviendo. No es una cuestión de justicia sino de generosidad social, lo cual no es malo.

No hay que justificar la existencia en comparación a hacer lo que hacen “los demás” ,se entiende “los que parecen sanos, pero” lo cierto es que “los demás” no se sabe quiénes son. Además  a alguno es mejor pagarle y que no vaya a trabajar por el bien de la humanidad. Y en segundo lugar, vivimos en base a suposiciones. de que la vida de los demás es maravillosa. Cada cual tiene lo suyo.

Yo no me voy a justificar haciendo lo que hacen los demás. Ni puedo, ni quiero. Me parece un aburrimiento. Además yo tengo que asumir mi situación y reciclarme. Si vivo como si nada hubiera cambiado o pasado, como nos dice la Sociedad, que todo es posible, pues muy real no es. Si todo fuera posible seguiría trabajando o me apuntaría a la Marathón de Zaragoza, pero va a ser que no.

La Sociedad actual se basa en no aceptar la frustración, pues yo la acepto del mismo modo que acepto que no tengo voz para cantar zarzuela, o que nunca fui el primero de clase o que no aprobé Abogado del Estado. Es así , y no pasa nada, tampoco creo que vuelva a Estambul. ni pise la Luna, una pena, pero la vida es así, o sabemos ver lo que hay o nos creemos con derecho a todo, y es mejor asumir la frustración como algo normal que pensar que la vida deber ser de color rosa. Hay vida a pesar de la enfermedad, pero no retazos de vida “normal” sino una vida propia de la persona que asume la enfermedad y vive en ella.

La enfermedad lo cambia todo, hay quien se esfuerza en vivir como los “demás” y hay quienes no nos da la gana hacerlo, ello no significa que estemos deprimidos sino que no podemos o no nos da la gana esforzarnos tanto.

 

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Luis Murillo

Jurista, escritor (ensayista y blogger). Fuí Abogado, Consejero en Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, Director de la Asesoría Jurídica de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión y Letrado de los Servicios Jurídicos del Gobierno de Aragón. luismurillojaso@gmail.com

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