¿Qué es la verdad?

En la entrevista (única) que tuvieron Poncio Pilatos y Jesús, Poncio dijo aquello de “¿qué es la verdad?¨pero lo hizo sin esperar respuesta, como una pregunta retórica afirmando que la verdad no existe. Jesús, que se había definido como el Camino, la Verdad, y la Vida, no le entra al trapo. No le responde. Conste que Poncio siempre me ha caído bien, que no pretendo ir en contra de su postura como ejecutor físico de Jesús.

Aquí se ven dos posturas: el relativismo frente a la verdad absoluta.

Partamos de un método “científico” para averiguar si hay o no verdades absolutas, y ello sin partir de la fe. Yo creo que esto es necesario dada la comodidad del relativismo y la tiranía de las verdades absolutas.

El total relativismo es injusto. Hace poco discutía con una compañera sobre el uso del lenguaje inclusivo. Conste que yo no estoy de acuerdo en tanto que la RAE no lo está. La compañera me puso a la RAE a parir dado que tiene pocos miembros femeninos y los que hay son de una edad avanzada. Además, que dijo, que hay una Ley Orgánica que ordena el uso del lenguaje inclusivo dentro de la Administración Pública, lo cual ignoraba. Remataba su defensa diciendo algo así como que “hemos de obedecer la leyes que estén de acuerdo con nuestra ideología”, esto ya me mató. O sea que por una parte hemos de acatar la leyes siempre y cuando estén de acuerdo con lo que pensamos,  y por otro que hay que acatar esa Ley y a callar. Muy firmes los valores no los tenía. La conclusión es que el fin justifica los medios y que hacemos lo que queremos se oponga quien se oponga, porque lo que pensamos es lo mejor.

El relativismo ha desencadenado el mundo de la tontería y del exceso de tontos. Como no hay verdades absolutas que les aten, lo importante es estar y aparentar, de hecho Rufián es parlamentario, Echenique es Secretario de Organización de un importante partido, Iglesias se compra un chalé sin ser casta, y los reality triunfan en televisión.

El no creer en nada es lo que tiene, es lo que ha aprovechado Errejón para afirmar una cosa haciendo lo contrario, total lo importante es argumentar. Fiarse de quien explota a alguien para que le haga un trabajo lleva a esto. Todo es relativo, todo vale.

Frente a esto  está la posición contraria, “todo es absoluto”, todo se rige por una serie de principios inmutables que dicta Dios e interpreta sólo la Iglesia (Católica por supuesto), es decir, antes de la ley (Derecho Positivo) hay un Derecho Natural divino que obliga a todos lo hombres. Esto lleva a un cierto exceso de beatitud un tanto empalagoso y discriminatorio con quien no está en la línea de pensamiento de la Iglesia Católica, y origina una lógica reacción tendente al relativismo y al enfrentamiento entre fe y razón. Lo mismo puede decirse de ese dios laico de la izquierda que nos define lo que hay que hacer y qué es lo políticamente correcto.

Los excesos de los iusnaturalistas llevaron al triunfo de los iuspositivistas. Pero ¿quién es el chulo de defender la leyes de segregación nazis? ¿no nos parecen injustas esas leyes? Pero son ley. Por no usar el tan manido tema nazi hablemos de las leyes de aparheid, ¿No hay un Derecho superior contra el que atentan esa normas? Parece que tiene que haber algo superior y común a toda la raza humana. Hoy en día no se concibe bien que sea la Iglesia Católica la que lo defina. Esto no obstante, se admite que hay una serie de ideas comunes a toda la humanidad como la  prohibición de la tortura, la intangibilidad de la vida humana,….

En definitiva creo que todo es relativo, si bien, hay verdades absolutas por las que no se puede pasar, como justificar los asesinatos de ETA. Más que nada para no ser meros animalicos que no tienen claro el orden de valores.

 

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Luis Murillo

Jurista, escritor (ensayista y blogger). Fuí Abogado, Consejero en Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, Director de la Asesoría Jurídica de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión y Letrado de los Servicios Jurídicos del Gobierno de Aragón. luismurillojaso@gmail.com

2 thoughts on “¿Qué es la verdad?”

  1. Tenemos ese marco, menos mal, una verdad absoluta consagrada en forma de derechos fundamentales en la Constitución y reconocida de forma similar en otras constituciones y convenios internacionales.

    Y sin embargo, ¡qué fragil es ese marco!

    Ojalá la próxima reforma educativa tenga como un tema central de toda ella el desarrollo de una conciencia crítica anclada en unos pocos valores superiores, porque lo que yo veo, no sé si estaré equivocado, es mucha burricie, mucho borreguismo y demasiados zascas, y hay que cuidar el edificio.

  2. De hecho en la Iglesia no todas las verdades son absolutas, porque si no, estaría de más aquello de “lo que atéis en la tierra, quedará atado en el cielo…”
    De hecho estamos viviendo un tiempo de atar y desatar.
    Ahora bien ¿tendrán todos esos cambios, en el cielo y en la tierra, efectos retroactivos?

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