Lenguaje inclusivo

Pese a haber puesto de vuelta y media el lenguaje inclusivo, y a ser firme defensor de lo que dice la RAE, voy a probarlo en este Blog desde este artículo. A mi el lenguaje inclusivo me parece redundante pero se nos viene encima. Así pues, es preferible saber usarlo para no ser un antiguo. Ayer leí en un hospital que “las enfermeras/os….”, pues mal, ni existe el término enfermeras/os hay que decir “las enfermeras y los enfermeros” o “el personal de enfermería”, una cosa es defender el lenguaje inclusivo y otra escribirlo y hablarlo bien.

Es como el uso de la @ para decir todos y todas, ¿cómo se pronuncia la @? ¿no es otro atajo?, o una cosa o la otra.

El lenguaje inclusivo correcto tiene su complejidad, y una cosa es  hablar en este lenguaje y otra fomentar la incorrección. Es como la aparición de masculinos y femeninos absurdos  como “periodisto”, “ciclisto” o “miembra”, con el uso de género en el artículo basta  decir”el periodista”, ” la periodista”.

Resumiendo, yo creo que hay sobrados motivos para oponerse al lenguaje inclusivo pero:

1- Se nos viene encima, es utilizado, cada vez, por más gente y conviene saber cómo se habla y se escribe. Está bien mantenerse en el castellano de Nebrija pero es algo antiguo.

2- Para saber de qué va algo hay que conocerlo, y no vale poner el ejemplo de para saber de qué va una droga hay que probarla, esto no es una droga.

3-Sólo practicando este lenguaje se puede corregir lo mal que se usa.

Además, en mi caso, es un tema nuevo y algo que fuerza mi atención, digamos que me permite conectar con las nuevas tendencias y me resulta terapéutico. Veremos si me es fácil escribirlo, de momento, sí.

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Luis Murillo

Jurista, escritor (ensayista y blogger). Fuí Abogado, Consejero en Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, Director de la Asesoría Jurídica de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión y Letrado de los Servicios Jurídicos del Gobierno de Aragón. luismurillojaso@gmail.com

One thought on “Lenguaje inclusivo”

  1. Añado…
    Es bien cierto que se nos viene encima.
    También es cierto que lo femenino hay que visibilizarlo.
    Aunque el castellano ya es bastante largo como para alargarlo más. En otras lenguas la tendencia es abreviar.
    Así que, adelante con el lenguaje inclusivo, pero con respeto, con imaginación crítica y sin exceso de artificio. Porque eso de llamar criaturas a los niños y a las niñas me resulta un poco ñoño. Y llamarles chiquillería, así en general, casi me parece una falta de respeto, a los dos sexos.
    Un reto más.

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