Cada uno escribe lo que quiere.

La verdad es que nunca he sido políticamente correcto, y es algo que no recomiendo. Se puede practicar lo políticamente no correcto cuando uno no está en activo pero no antes. El peligro de practicarlo cuando se trabaja es buscarse enemigos gratuitos. Aunque cada cual opine o escriba lo que le de la gana, sabiendo las consecuencias. Es un mero consejo.

Hay que procurar ser asertivos, llamar a cada cosa por su nombre y dar la verdadera opinión no lo que pensamos que el otro espera oír. Esto no es ser políticamente incorrecto, es decir lo que hay cuando te preguntan. Esta labor es muy importante sobre todo en los que asesoran o dan consejo.

Es importante no pensar en lo que piensan los demás, además, es imposible acertar. Hay que saber qué pretende hacer y por qué el que pide consejo. Hay que advertirle, sin apasionamiento, sobre si su posición es correcta y qué riesgo corre. Hay que tener claro, y él debe tener claro, que la decisión final la toma él.

No se trata de hacer fácil o difícil nada a nadie, se trata de reunir los elementos necesarios para tomar una decisión. Es por ello que el asesor ha de saber del objeto de su asesoramiento, el decisor no tiene porqué.

Es por ello que la claridad en la labor asesora es sustancial y lo cierto es que el lenguaje políticamente correcto puede ser todo menos claro y quizás ayude a la toma de decisiones populares, lo malo es que hay que tomar muchas otras que son muy impopulares, aunque algunos se resisten a tomarlas y las dejan a otros (véase Zapatero), y esperemos que Pedro Sánchez no sea de estos, aunque usa un lenguaje tan políticamente correcto que nunca dice nada. Y eso es mala señal.

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Luis Murillo

Jurista, escritor (ensayista y blogger). Fuí Abogado, Consejero en Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, Director de la Asesoría Jurídica de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión y Letrado de los Servicios Jurídicos del Gobierno de Aragón. luismurillojaso@gmail.com

2 thoughts on “Cada uno escribe lo que quiere.”

  1. Este párrafo sintetiza muy bien la labor de cualquier abogado o asesor. A eso se le pueden añadir más conocimientos técnicos en tal o cual campo, pero el meollo, la clave, reside aquí:

    «Hay que procurar ser asertivos, llamar a cada cosa por su nombre y dar la verdadera opinión no lo que pensamos que el otro espera oír. Esto no es ser políticamente incorrecto, es decir lo que hay cuando te preguntan. Esta labor es muy importante sobre todo en los que asesoran o dan consejo.»

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