Europa y leyenda negra

La conducta del fugado Puigdemont recuerda un poco la de Antonio Pérez en el siglo XVI. Únicamente desconozco el grado de idiocia de Pérez, tampoco conozco el de Puigdemont pero debe de ser alto dado el corte de pelo que se atreve a  lucir.

Pues a Antonio Pérez, secretario de Felipe II, se le acusaba de estar de tras del asesinato del secretario de D. Juan de Austria. Pérez, natural de Aragón, acudió a Zaragoza con la vaga intención de, caso de ser juzgado, que lo fuera por el Justicia con arreglo a los fueros. Eso no facilitaba la acusación real, luego quedó preso por la Inquisición, con jurisdicción en toda España y bajo mayor control del Rey. El pueblo de Zaragoza se sublevó y al grito de “contrafuero” sacaron a Pérez de la cárcel de la Inquisición. Las tropas reales acudieron a Aragón, y barrieron las pocas tropas que el Justicia había reunido. Se decapitó al Justicia y Antonio Pérez se fugó a Europa donde contribuyó al desarrollo de la Leyenda Negra antiespañola.

En el fondo, y en la forma, los delincuentes se parecen. Antonio Pérez engaño al Justicia y a todos los aragoneses y Puigdemont a todo el que se deja. Puigdemont, además, ha logrado demostrar que gente con estudios es más tonta que Abundio. Pero, en fin, no nos salgamos del tema.

El caso es que en España pensamos que todo lo bueno procede de Europa y que nosotros somos un desastre. Incluso es el leiv motiv de alguno de nuestros mejores, y más leídos, novelistas. Hay quien describe la España del XVII de modo heroico pero con poso de amargura y una notable aceptación de las tesis de la leyenda negra.

Lo cierto es que cuando estamos acostumbrados a algo muy bueno en lo demás sólo vemos los defectos y nunca decimos nada bueno aunque lo haya.

Sucede que los reinados de Carlos I y Felipe II nos encumbran como la gran potencia de la época a gran distancia de las demás. Con los de Felipe III, Felipe IV, Carlos II, Felipe V, Luis I, Fernando VI, Carlos III y Carlos IV somos una gran potencia como muchas otras, prescindiendo de la idiocia, o no, de nuestros reyes.

Sucede que la comparación es siempre con los reinados de Carlos I y Felipe II, todo lo demás es decadencia y fragilidad, además el inicio de la decadencia se sitúa con Felipe II y la Armada Invencible. Es curioso, años antes sucede la victoria de Lepanto contra el turco pero nadie la sitúa como el origen de su decadencia.

Por otra parte, todos los reyes españoles que he señalado mueren en la cama, sin embargo, Carlos I de Inglaterra, en el siglo XVII, muere decapitado, Luis XVI de Francia, en el siglo XVIII, guillotinado, Maximiliano I de Méjico, en el siglo XIX, fusilado, el Zar Nicolás II de Rusia y su familia, en el siglo XX, fusilado. Antes de morir no fueron juzgados buenos gobernantes y no lo debieron de ser.

En España no se dieron esas violencias, ni se contribuyeron a ellas.

Estaba leyendo estos días, un Atlas Histórico, y al llegar al Impero Español, al que se le dedicaba tanto espacio como al Japón feudal, su autor (un inglés) decía que en América los españoles sólo habían colonizado las tierras donde había oro, que eran bandidos y depravados, etc… Las típicas chorradas de siempre. Vamos a ver no omite que el descubrimiento de América fue español, tema importante ya que algunos creen que fue vikingo, incluso Erdogan dice que fue turco. De España, en el siglo XVI, no fueron angelitos a América, fue gente normal que veía en el oro una posibilidad de tener riquezas, lo mismo que en los USA pasó en el sg XX con la fiebre del oro. Además. España colonizó territorios donde sabía que no había oro. Gran parte de los USA son de colonización hispana,  (Tejas, etc…) y no se caracterizan por ser la tierra más fértil ni la más rica. Pasa parecido con Centroamérica, etc….

O sea, una falsedad y un prejuicio más para consumo de neófitos.

Además el “decadente” imperio español fue atacado en los siglos XVII y XVIII por todos los demás, pero así como Francia. en el siglo XVIII, pierde sus posesiones en India y  Canadá a manos de los ingleses, España no pierde casi nada en América en dos siglos a manos de ingleses, franceses y holandeses.

Menos mal que Napoleón, que perdió en Waterloo, no era español. Ni Napoleón III, derrotado en Sedán. Menos mal que no “ganamos” la segunda guerra mundial como los franceses, ni fuimos derrotados en Vietnam como ellos, ni perdimos el canal de Suez pese a la intervención francobritánica contra Naser.

Y de Inglaterra se puede decir lo mismo, su imperio se funda en la India, tras aplastar, con suma tolerancia, la rebelión de los cipayos, a mediados del siglo XIX. A finales de siglo XIX son vencidos por los árabes en Jartum y por los zulúes en Sudáfrica, que frente al flamante ejército británico, ambos tenían en común venir de la edad de piedra.

De Alemania, baste recordar la época de Hitler que, como Puigdemont, llegó al poder tras unas elecciones.

Todos estos países no se consideran decadentes, pero España sí ¿por qué? debe de ser por nuestros propios prejuicios.

Sucede que estos países han vivido centrados en este continente pequeño y viejo que es Europa. Si comparamos a España con Europa, y nos olvidamos de América,  a lo mejor damos con algo un poco parecido. La atracción por Europa es algo funesto que nos ha pasado siempre, de hecho la empresa americana fue más obra de la Reina Católica que de el Rey Católico que vivía más hacia Europa.

Nos hemos centrado mucho en este decadente continente. En el mundo actual, de hecho, es un paraíso, rico e insolidario, que confía su defensa a los USA.

Hace poco un amigo me decía que no hemos avanzado nada desde tiempos de Cristo, y es verdad, mucha tecnología, pero seguimos igual o, incluso, hacemos más burradas gracias a la tecnología.

El que más tiene (poder y dinero) más vale, aunque sea un borrico, esa máxima continúa inalterable.

En el siglo XVI se aprovechó la reforma Luterana, no para reformar la Iglesia Católica, sino para formar Iglesias Nacionales, supeditadas al poder político, que nunca han estado interesadas un ápice en fomentar los valores del cristianismo. Eso sí, en los tolerantes países protestantes, hasta el siglo XIX, podías ser de cualquier  religión menos la católica. Los católicos éramos lúgubres, antiguos, crueles, supersticiosos, etc… ellos no ¿les suena? Como el tiempo da y quita razones, causa risa cuando vemos que la cabeza de una iglesia es un rey. Además, que Desmond Tutu fuera obispo protestante y que Tony Blair se haya convertido al catolicismo da que pensar.

Es Europa un continente pequeño, insolidario, que ha llegado a usar la religión con fines ridículos, que se cree el centro del mundo. Europa intentó la mayor unión, la UE, que se ha visto pero, si bien naufragó a nivel político, en plena crisis desapareció, incluso a algunos países nos llamaron PIGS, sólo sirve a los intereses de  Alemania y ésta, como se ha visto en el caso Puigdemont, es profundamente, insolidaria. A esto unamos el Brexit y el cuadro de la descomposición está servido.

Cuando en 1986 entramos en la CEE me preguntaba qué teníamos que ver con los daneses, evidentemente nada. Tenemos que ver más con los ecuatorianos, pero eso queda mal en un nuevo rico, es preferible que te desprecie un danés a ser amigo de un ecuatoriano.

 

 

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Luis Murillo

Jurista, escritor (ensayista y blogger). Fuí Abogado, Consejero en Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, Director de la Asesoría Jurídica de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión y Letrado de los Servicios Jurídicos del Gobierno de Aragón. luismurillojaso@gmail.com

8 thoughts on “Europa y leyenda negra”

  1. Muy buen artículo Luis. Siempre tan directo pero sin embargo sutil y acertado. Comparto tus reflexiones. Estoy en este momento inmerso en la lectura del libro de María Elvira Rica Barea ” Imperofobia y Leyenda Negra” muy documentado y en esa misma línea de reflexión.
    Un fuerte abrazo

  2. Me ha gustado. Existe esa leyenda negra y se suele combinar con esa “condescendencia” consistente en dar por supuesto que nuestros problemas como país provienen de no ser unos verdaderos demócratas y continuar anclados en el franquismo.
    Ojo, que hay muchas cosas que mejorar a este respecto (y otros más) en este país, pero para recibir lecciones, del TEDH y poco más.

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