Parientes, putas y pobres

Las 3 p que recomiendan a los abogados no coger nunca. Y, extensible  a otros gremios, tienen sus razones, si bien yo, personalmente, muchas no las comparto. Veamos los tres colectivos;

  • Parientes. Es el colectivo inevitable, al menos los parientes más cercanos, ¿cómo decir no? a veces es absurdo, a veces se puede explicar cuando concurre una causa objetiva que no sea el mero parentesco, las más de las veces el abogado o se sabe el tema, o ha sido testigo, o se va a tomar más interés por el hecho de ser pariente. El tema es doble:1. la facturación y cobro del caso son más complicadas. 2- El parentesco suele incrementar ( a veces no) el nivel de susceptibilidad abogado-cliente. Llevar a un pariente tiene sus riesgos y, a veces, no es recomendable. Hay quien se niega a llevarlos por principio, pero ello no es normal, y uno se puede perder temas interesantes.
  • Putas o, como es más políticamente correcto, trabajadoras del sexo o prostitutas. Para cumplir con la igualdad de sexos y la realidad, entenderemos incluidos a los “putos” que, cada vez, abundan más. Aquí el riesgo fundamental es que suelen ser temas penales y el caso suele estar perdido, además de no ser nada bonito y estar complicado el cobro. No entro en temas morales, cada cual ha de saber hasta dónde llega su moral. Aunque el coctel moralidad-derecho suele ser complicado si el uno o el otro término ( moralidad, Derecho) no se halla bien formado.
  • Pobres. O, como sería una denominación políticamente correcta, personas de escasos recursos económicos. Aquí el riesgo no es que no te guste el caso, es que no te paguen nada ¿ te lo puedes permitir? adelante. No es un colectivo para hacerse rico, pero alguien tiene que llevar sus asuntos, el renunciar a alguien por que, quizá, no te pueda pagar, es hacerle un flaco favor a la Justicia.

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Luis Murillo

Jurista, escritor (ensayista y blogger). Fuí Abogado, Consejero en Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, Director de la Asesoría Jurídica de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión y Letrado de los Servicios Jurídicos del Gobierno de Aragón. luismurillojaso@gmail.com

4 thoughts on “Parientes, putas y pobres”

      1. Yo sí me dediqué a la Abogacía y tuve las tres clases de clientes dichos:
        El peor es defender a parientes, y no porque no cobres o pueda crear tensiones, sino porque al subjetivismo de tomar partido por una de las partes se añade el derivado del afecto,que te lleva a perder la debida serenidad para enfocar el asunto, proponer las pruebas, etc.
        He defendido a pobres putas ( de las pobrecicas, de las tiradicas) cuando ejercer el oficio era delito y cuando se pasaba hambre. ¡Las clientes más decentes que he tenido!. No es que pagaran, pero te eran leales.
        Los pobres: Los pobres te permiten devolver algo de lo mucho recibido personalmente, gritar en el foro contra la injusticia social brutal existente. Claro que es más fácil defender a una multinacional que a un gitano de chabola, que por el mero hecho de serlo ya es sospechoso. Pero no cambio por nada el saludo de alguien que te ve por la calle y 30 años después se te identifica y te reitera su agradecimiento y cariño.
        Compañeros de profesión: Los parientes no, y cuanto más parientes más no. Pero a los otros dos colectivos, defendedlos, dedicadles vuestro tiempo, vuestros conocimientos y, si necesario fuere, dejadles vuestro dinero para pagar una pericia. ¡Merece la pena!.

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