MARTINEZ TENDERO

Hace unos 20 años que conozco a José María Martínez Tendero, es decir, hace 20 años los dos éramos 20 años más jóvenes.

Recuerdo que fue en una exposición de Maturén en el Museo Camón Aznar. José María había sido el maestro de mi mujer, a la que le unía, y une, una profunda amistad. Cuando lo conocí, Tendero andaba flojo de salud, había sufrido un fuerte infarto y era una de sus primeras salidas. El infarto, por un tiempo, limitó su actividad.

Pese a tener una pintora en casa yo nunca he sido un gran entendido en pintura, me recuerda un poco el cuento del traje del emperador o el público del auditorio de Zaragoza, donde hay mucha gente entendida que siempre dice algo interesante aunque no sepa de lo que habla. Total que nunca me ha gustado la pintura moderna, y la antigua la he visto más como antigüedad que como pintura.

Pese a trabajar en la DGA, y ver obra de afamados pintores fieles al régimen y muy políticamente correctos, la pintura de José María me gustó más, y todo empezó porque él me dijo que ante un cuadro caben dos reacciones iniciales “me gusta” “no me gusta” y punto.

Recuerdo nuestro viaje a Londres, en el verano de 2000, con nuestros amigos Pepi y Juan, que a día de hoy siguen igual o mejor (o se cuidan mucho, o es cosa de la genética vasca, o tienen pacto con el diablo), en ese estupendo viaje hicimos un crucero por el Támesis en el que José Mari no paró de fotografiar edificios. De ahí surgieron las reproducciones arquitectónicas en su obras, reproducciones fieles que luego rompe con elementos abstractos y oníricos. El sueño, lo que se ve con los ojos cerrados, es una constante en sus obras.

“El que no sabe dibujar no llega a la abstracción” y es verdad porque se ve cada patochada por ahí que mueve a lástima. Tendero sabe dibujar, es tan preciso como una cámara de fotos, pero, consciente de lo frío, lo aburrido, y lo poco transmisor que puede ser el realismo, lo rompe siempre por donde menos lo esperas.

Es absolutamente imprevisible y, siempre, en evolución. Ahora, durante estos dos meses, expone en el Torreón Fortea de Zaragoza. Para mí que volvió a arrancar como pintor en Londres. Luego, vi, en Albacete en 2003, sus cities, el maravilloso cuadro que le dedicó a Alex para su boda, 2003, sus trabajos para la Expo de 2008 en Zaragoza, el cuadro que me dedicó y tenía en mi despacho, desde 2008, y ahora en mi casa,  su antológica en el Palacio de Sástago en 2010, donde fue un cuadro impresionante que tenemos suyo, el cuadro que hizo a mi hija para su comunión, 2012, etc…Lo último, en 2017, fueron los perros de Llanto, nombre de la exposición, que, con la violinista de los zapatos rojos, atestiguan que sigue experimentando.

De la nueva exposición diré pocas cosas:

1- Vayan con tiempo y ganas de disfrutar.

2- No se la pierdan.

3- No piensen que son cuadros para decorar su salón, para eso vayan a internet. Aún me acuerdo que en Londres dijo que las estatuas (muy  pintadas) de la abadía de Wenmister parecían ninots, y que la mayoría de cuadros de la National Gallery eran cajas de galletas.  Y es cierto, además, los ingleses no suelen tener buen gusto y amontonan cacharros.

4- Hay una denuncia a la guerras y su consecuencias en un cuadro enorme de 2 x 6 metros, que enlaza con otro de 1969, Tendero no es un pintor amable, digamos que es un pintor con una fina ironía, a la que une un gran trabajo por ser fiel a la idea que tiene en la cabeza. El actual, y prolongado, escenario de conflictos en África y Asia, con el tema de los refugiados. Le han llevado a ampliar el cuadro de 1969 que ya era una denuncia a la guerra. El cuadro empieza con un cierta luz, con una breve claridad y acaba vacío y negro. El observador que se haga la componenda que quiera.

5- Junto a estos cuadros hay alguna de sus magníficas arquitecturas rotas, y reconocibles, a que me he referido antes.

6- El perro es cosa aparte, hay dos, uno más amable, en color, y otro más duro, en blanco y negro, a mí, personalmente, este último me parece lo mejor.

7- Todo es destacable, y no sigo más porque, si me dejo algo, involuntariamente, la  lio.

8- Por último, destacaré el cuadro de Jovi. Es difícil calcar el alma humana en un rostro, y Jovi lo pone fácil porque es una mujer sincera y sin doblez alguna. Lo difícil es retratar bien a una buena persona, y este cuadro lo consigue.

Pensaba que iba a ser breve al hablar de José María pero son muchos años, muchas vivencias y muchos amigos comunes. En fin, es la prueba viviente de que de su generosidad, tema que merece capítulo aparte, también se vive, y que da gusto toparse por la vida con gente generosa como él.

Seguiría pero paro aquí. No se pierdan la exposición.

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Luis Murillo

Jurista, escritor (ensayista y blogger). Fuí Abogado, Consejero en Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, Director de la Asesoría Jurídica de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión y Letrado de los Servicios Jurídicos del Gobierno de Aragón. luismurillojaso@gmail.com

6 thoughts on “MARTINEZ TENDERO”

  1. Gracias, Luis, por presentarme a José María,, mi tocayo, y su obra. No la conozco pero leyendo tu recomendación no te quepa la menor duda que la visitaremos. Si es contigo y tu mujer, mejor que mejor.
    Un abrazo

  2. Que palabras tan bonitas.
    Pronto podré ir a ver esa exposición tan esperada y deseada.

    Un saludo Luís.
    Maria (Jovi)

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