Lo que de verdad importa

Pues, la verdad, es que no tengo ni puñetera idea. Para unos será una cosa y para otros otra.

Existe una Fundación con ese nombre que convoca una conferencia anual done van gentes que han superado adversidades y exponen sus vivencias. Yo nunca he ido pero me han contado cosas, Yo podría ser conferenciante, si tuviera algo que decir, o si hablara mejor. Además, como ya tuve ocasión de dar una conferencia tengo una idea del tema. Creo que el público nos da más y ayuda más que nosotros al público. Se establece una simbiosis en la que parece que hacemos algo pero, en realidad, lo que hacemos (si lo hacemos bien y nos despojamos de nuestra natural soberbia) es que de la gente aflore lo mejor.

Hay que pasar a ser objeto. Somos esa persona que no se muere e incluso sonríe aunque la vida lo relegue fuera del éxito y la riqueza, o si, incluso,lo hace caer de ahí.

La enfermedad no me ha vuelto mejor, y hablo por mí, tengo más limitaciones, soy más impertinente y más vago. Además no he visto la luz, salvo cuando se enciende una bombilla en una habitación oscura. Sigo cultivando mi yo con mis artículos, este blog, y alguna conferencia. Ahora bien, he de reconocer que el cariño, la preocupación, y la afabilidad que uno recibe es lo que te hace seguir. ¿Qué sería de nosotros, sin ayuda para todo, sin sonrisas, sin ortopedias, sin edificios ni calles adaptadas, sin gente que te ayuda en la calle, sin gente que te cede sitio en el tranvía y sin gente que te lee?

Lo que de verdad importa son los demás, los que viven contigo, los que te soportan, los que te abren la puerta para que entres o salgas, etc…. Tú sólo eres el objeto para que muchos reaccionen, saquen lo mejor de ellos y reflexionen que deben hacer lo mismo con cualquiera que esté a su alcance, que no hace falta tener algo, objetivamente, duro como yo.

Lo dicho se podría resumir en:

1- Que la vida es más que éxito y dinero (siendo que están muy bien, pero la vida sigue).

2. Que la vida es disfrutar de lo que nos toca en cada momento.

3. Que el trabajo es un privilegio y hay que disfrutarlo y ,si no, pensárselo.

4- Que lo que más importa son los otros, y hemos de empezar a cuidar de los más próximos.

5- Que lo único importante es hacer bien lo ordinario.

Esto son ideas de alguien que no tiene otra cosa que hacer, repiénsalas tú y mira si valen para tu vida.

A perro flaco todo son pulgas

O como se diría en correctísimo inglés “A thin dog all are mogollón de pulgas”. Y, además, no es que esté flaco, bueno, ya me entendéis.

Total que me ha rebrotado por tercera vez una enfermedad renal autoinmune, glomérulonefritis membranosa, que debutó en 2003, la controlo con medicación y reaparece cuando está en remisión. Un rollo. Pero es lo que hay, en conclusión que nunca se sabe cuándo se cubre el cupo de enfermedades y que, mientras se viva, todo puede ser peor, o mejor, nunca se sabe.

Muchos me preguntan qué tal voy, y se inquietan si no escribo en este blog. Tranquilidad, voy según lo previsto, cada día peor. Ando ya como las muñecas de Famosa, además me caigo con más frecuencia, pero aún no me he roto nada. Hablo fatal pero agradezco que me digan que no se me entiende. Aún no veo doble, todo llegará, mi problema entonces va a se cómo leer y cómo escribir, ya veremos, además doble que no es poco. En previsión de esta poco simpática situación he decidido redoblar mis esfuerzos en escribir el libro.

Esa es una de las razones por las que, puede, que ralentice mis apariciones en este blog.

Ah y tened claro que todo se lleva y se soporta (no sé el dolor físico que soy muy gabacho) y que es mucho peor ver sufrir a los que se quiere que sufrir, esto me lo ha confirmado una persona a la que admiro, cada día más, y que sabe mucho de las dos cosas.

Parientes, putas y pobres

Las 3 p que recomiendan a los abogados no coger nunca. Y, extensible  a otros gremios, tienen sus razones, si bien yo, personalmente, muchas no las comparto. Veamos los tres colectivos;

  • Parientes. Es el colectivo inevitable, al menos los parientes más cercanos, ¿cómo decir no? a veces es absurdo, a veces se puede explicar cuando concurre una causa objetiva que no sea el mero parentesco, las más de las veces el abogado o se sabe el tema, o ha sido testigo, o se va a tomar más interés por el hecho de ser pariente. El tema es doble:1. la facturación y cobro del caso son más complicadas. 2- El parentesco suele incrementar ( a veces no) el nivel de susceptibilidad abogado-cliente. Llevar a un pariente tiene sus riesgos y, a veces, no es recomendable. Hay quien se niega a llevarlos por principio, pero ello no es normal, y uno se puede perder temas interesantes.
  • Putas o, como es más políticamente correcto, trabajadoras del sexo o prostitutas. Para cumplir con la igualdad de sexos y la realidad, entenderemos incluidos a los “putos” que, cada vez, abundan más. Aquí el riesgo fundamental es que suelen ser temas penales y el caso suele estar perdido, además de no ser nada bonito y estar complicado el cobro. No entro en temas morales, cada cual ha de saber hasta dónde llega su moral. Aunque el coctel moralidad-derecho suele ser complicado si el uno o el otro término ( moralidad, Derecho) no se halla bien formado.
  • Pobres. O, como sería una denominación políticamente correcta, personas de escasos recursos económicos. Aquí el riesgo no es que no te guste el caso, es que no te paguen nada ¿ te lo puedes permitir? adelante. No es un colectivo para hacerse rico, pero alguien tiene que llevar sus asuntos, el renunciar a alguien por que, quizá, no te pueda pagar, es hacerle un flaco favor a la Justicia.

MARTINEZ TENDERO

Hace unos 20 años que conozco a José María Martínez Tendero, es decir, hace 20 años los dos éramos 20 años más jóvenes.

Recuerdo que fue en una exposición de Maturén en el Museo Camón Aznar. José María había sido el maestro de mi mujer, a la que le unía, y une, una profunda amistad. Cuando lo conocí, Tendero andaba flojo de salud, había sufrido un fuerte infarto y era una de sus primeras salidas. El infarto, por un tiempo, limitó su actividad.

Pese a tener una pintora en casa yo nunca he sido un gran entendido en pintura, me recuerda un poco el cuento del traje del emperador o el público del auditorio de Zaragoza, donde hay mucha gente entendida que siempre dice algo interesante aunque no sepa de lo que habla. Total que nunca me ha gustado la pintura moderna, y la antigua la he visto más como antigüedad que como pintura.

Pese a trabajar en la DGA, y ver obra de afamados pintores fieles al régimen y muy políticamente correctos, la pintura de José María me gustó más, y todo empezó porque él me dijo que ante un cuadro caben dos reacciones iniciales “me gusta” “no me gusta” y punto.

Recuerdo nuestro viaje a Londres, en el verano de 2000, con nuestros amigos Pepi y Juan, que a día de hoy siguen igual o mejor (o se cuidan mucho, o es cosa de la genética vasca, o tienen pacto con el diablo), en ese estupendo viaje hicimos un crucero por el Támesis en el que José Mari no paró de fotografiar edificios. De ahí surgieron las reproducciones arquitectónicas en su obras, reproducciones fieles que luego rompe con elementos abstractos y oníricos. El sueño, lo que se ve con los ojos cerrados, es una constante en sus obras.

“El que no sabe dibujar no llega a la abstracción” y es verdad porque se ve cada patochada por ahí que mueve a lástima. Tendero sabe dibujar, es tan preciso como una cámara de fotos, pero, consciente de lo frío, lo aburrido, y lo poco transmisor que puede ser el realismo, lo rompe siempre por donde menos lo esperas.

Es absolutamente imprevisible y, siempre, en evolución. Ahora, durante estos dos meses, expone en el Torreón Fortea de Zaragoza. Para mí que volvió a arrancar como pintor en Londres. Luego, vi, en Albacete en 2003, sus cities, el maravilloso cuadro que le dedicó a Alex para su boda, 2003, sus trabajos para la Expo de 2008 en Zaragoza, el cuadro que me dedicó y tenía en mi despacho, desde 2008, y ahora en mi casa,  su antológica en el Palacio de Sástago en 2010, donde fue un cuadro impresionante que tenemos suyo, el cuadro que hizo a mi hija para su comunión, 2012, etc…Lo último, en 2017, fueron los perros de Llanto, nombre de la exposición, que, con la violinista de los zapatos rojos, atestiguan que sigue experimentando.

De la nueva exposición diré pocas cosas:

1- Vayan con tiempo y ganas de disfrutar.

2- No se la pierdan.

3- No piensen que son cuadros para decorar su salón, para eso vayan a internet. Aún me acuerdo que en Londres dijo que las estatuas (muy  pintadas) de la abadía de Wenmister parecían ninots, y que la mayoría de cuadros de la National Gallery eran cajas de galletas.  Y es cierto, además, los ingleses no suelen tener buen gusto y amontonan cacharros.

4- Hay una denuncia a la guerras y su consecuencias en un cuadro enorme de 2 x 6 metros, que enlaza con otro de 1969, Tendero no es un pintor amable, digamos que es un pintor con una fina ironía, a la que une un gran trabajo por ser fiel a la idea que tiene en la cabeza. El actual, y prolongado, escenario de conflictos en África y Asia, con el tema de los refugiados. Le han llevado a ampliar el cuadro de 1969 que ya era una denuncia a la guerra. El cuadro empieza con un cierta luz, con una breve claridad y acaba vacío y negro. El observador que se haga la componenda que quiera.

5- Junto a estos cuadros hay alguna de sus magníficas arquitecturas rotas, y reconocibles, a que me he referido antes.

6- El perro es cosa aparte, hay dos, uno más amable, en color, y otro más duro, en blanco y negro, a mí, personalmente, este último me parece lo mejor.

7- Todo es destacable, y no sigo más porque, si me dejo algo, involuntariamente, la  lio.

8- Por último, destacaré el cuadro de Jovi. Es difícil calcar el alma humana en un rostro, y Jovi lo pone fácil porque es una mujer sincera y sin doblez alguna. Lo difícil es retratar bien a una buena persona, y este cuadro lo consigue.

Pensaba que iba a ser breve al hablar de José María pero son muchos años, muchas vivencias y muchos amigos comunes. En fin, es la prueba viviente de que de su generosidad, tema que merece capítulo aparte, también se vive, y que da gusto toparse por la vida con gente generosa como él.

Seguiría pero paro aquí. No se pierdan la exposición.