Reparos

Reconozco que, como soy un poco antiguo, tengo ciertos reparos por todo. He leído, como siempre, vuestros comentarios a mi último artículo, y son tan generosos, que me da cosa responderlos uno por  uno, o sea, que muchas gracias a todos.

Además, y como lo publico en redes sociales (Facebook, LinkedIn y twitter) me han llegado muchos agradables comentarios por ahí.

Escribo sin un orden preestablecido, sólo me obligo a escribir, al menos, uno por semana para que no muera este blog, sin más.

Este blog es un poco caótico, pero yo soy así. Antes de que me pierda, hablaba de los respetos humanos. Yo pertenezco a una generación en la que, para bien o para mal, nos enseñaban a no mostrar nuestros sentimientos en público. Era famosa la frase de “un hombre no llora aunque se vea las tripas en la mano”. por un lado no estaba mal ya que acababa con el sensiblerismo, por otro lado era un idea devastadora de la propia personalidad.

Antes blogs como este, relatando la enfermedad, eran inconcebibles, un minusválido era como una maldición de Dios, hoy en día se aborda todo con más naturalidad. He de reconocer que a mi me cuesta esa naturalidad. Quizá porque la vida me ha llevado a desprenderme de cosas, de modo inevitable, pero aún no me despego de mi Ego. Lo otro cuesta pero no te queda otro remedio y lo aceptas, si bien es legítimo no aceptarlo pero sólo se consigue sufrir más,  desprenderse del Ego es más complicado. La forma de ser, forjada durante años, eso es el Ego. El tema no es pasar del Ego sino desprenderse de él, es decir, ser conscientes de que la corriente de la vida nos lleva y no aferrarnos a nada.

Cuesta, pero lo otro, lo que hacemos todos por costumbre o miedo, es peor. Todo el mundo, no sólo aquellos en que es evidente, debe experimentar el abandono, es mejor hacerlo voluntariamente que, obligatoriamente, la vida te lleve a hacerlo o no hacerlo nunca.

Hablaba de los respetos, que me voy, a mí me cuesta rememorar, o hablar del pasado y ponerlo en un post. Me cuesta hablar de mis sentimientos, el blog me ayuda poco a poco a ello y las conferencias también.

Estoy a medio camino de una Sociedad en la que importaban mucho las formas, y otra más “natural” en la que no importan en absoluto. Como siempre, en España, nunca sabemos darle su valor a las formas y así nos va.

Formas hay que guardar pero no nos deben encadenar. Recuerdo que en la DGA los Letrados éramos de los pocos funcionarios que íbamos con traje y corbata, así se nos reconocía de lejos y no parecíamos unos mozicos de pueblo.

Las formas están para algo, es como los sacerdotes, ya no entro en cómo van vestidos por la calle, pero hay quien en Misa se pone sólo el alba y la estola y parece un loco. Decencia en el vestir, por favor,

Como los diputados que van en jersey al Congreso y se ponen traje para ir a la comunión de la sobrina, el mundo al revés.

Total, que estamos en una generación que no se corta un pelo para nada, ahora, eso sí, lo que tengo observado que para dar su opinión en causas arriesgadas se callan. a lo mejor ayudan pero nunca opinan, no sea que…

 

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Luis Murillo

Jurista, escritor (ensayista y blogger). Fuí Abogado, Consejero en Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, Director de la Asesoría Jurídica de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión y Letrado de los Servicios Jurídicos del Gobierno de Aragón. luismurillojaso@gmail.com

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