Hispanofobia

Este es un tema curioso del que hemos hablado hoy en una tertulia. ¿Qué ocurriría si España no hubiera existido?, a parte de que Cataluña sería más feliz y, probablemente, nosotros aún más. La Iglesia Católica sería más pequeña, sin España ni América, claro que su hueco lo hubiera llenado la muy católica Francia, hija primogénita de la Iglesia, pues es de todos conocido su extremado celo apostólico.

América no se habría descubierto el 1492 sino algo más tarde y quizá por pueblos como los ingleses, pueblos sin ninguna enfermedad, y que, en vez de mandar a los indios, que quedaran, a reservas, se hubieran mezclado con ellos, pues de racistas, es conocido, no tienen nada, hoy habría mucho mestizaje, de hecho los USA serían estados mestizos.

Y, ¿qué vamos a decir de la pintura, escultura, literatura, cine, y demás bellas artes? nunca hemos creado nada, con lo cual… Velázquez, Picasso, Lorca, Lope y demás, son autorcillos.

El mundo se llenaría de suecos, daneses, ingleses, alemanes, belgas, etc… gentes que, como es sabido, tienen en común ser muy divertidas y un sentido del humor tremendo.

España fue, y es, un puro accidente dentro de la lógica mundial. Algunos han llegado a sostener que es menos que paisitos como Bélgica. La ignorancia es muy atrevida. A veces viene bien callar, se aprende mucho.

Se han dicho y  se dicen muchas cosas, como que España se pulverizó tras la Armada Invencible, hay gente que no sabe que la mayor extensión de la monarquía hispánica sucede con Felipe IV, antes de 1640, y no con Felipe II, hay quien no sabe que la derrota importante de España fue Rocroi en esa década y no la Armada Invencible cincuenta años antes. Hay quien no sabe que, pese a haber decaído en el siglo XVII, en el XVIII España contaba y daba guerra entre las grandes potencias mundiales.

España empezó a perder su poder cuando, en el siglo XIX, pierde su Imperio. Hoy es una nación europea más, de las más potentes, y aún lo sería más si no estuviera tan plagada de gilipollas.

LIBRO

Estoy escribiendo un libro. Se va a editar porque así convino mi despacho (Cuatrecasas) con Edelvives cuando me retiré. Lo estaba escribiendo sobre la Casa aragonesa, y lo acabaré algún día, pero a la vista de las  sandeces jurídicas de los independentistas catalanes, prefiero un manual que hable de qué es el Derecho.

Algo sencillo para todo el mundo, dirigido a gente no perita en Derecho.

Para no hacer un tostón, me gustarían tus sugerencias, temas que tratar, para ir al grano.

Tiempo postnavideño

Hoy se acaban las Navidades, La fiesta del Bautismo del Señor pone fin a este largo periodo en el que, estaremos de acuerdo, se come mucho. Las fiestas son de todo tipo, las hay familiares, reencuentro con los amigos, cambio de año, fiestas para niños. etc…

Por eso habría que analizar qué pasa después de la Navidad.

Es claro que se ha analizado qué pasa después de la vacación de verano con el síndrome de depresión post vacacional y esas cosas. Después de Navidad es distinto. La Navidad es un ciclo cerrado y nadie la añora como el verano, la Navidad es un poquito empalagosa y la gente acaba harta de tanta bondad, además la Navidad forja bien nuevos propósitos y ello es como comenzar de nuevo. Por otra parte hay quien añora volver a la rutina porque la Navidad no la eliges tú sino que haces lo que te toca, empieza con las vacaciones escolares, cenas/ comidas de empresa, familiares, en casa de los suegros, otra cena/comida, los regalos, otra cena, el turrón… la rutina es más sencilla.

A mí, sin añorar la Navidad para nada (aunque me gusta) los meses de enero y febrero me causan cierta melancolía. Son meses duros de invierno, sin casi fiestas, un tanto planos… en fin, es una visión subjetiva.

Cierto es que empezamos otro año. La Navidad estuvo bien pero ya pasó. Podemos volver a ser normales y no querer a tanta gente ni ser queridos por tantos, por favor. Un pequeño excursus: a mí en el tiempo prenavideño, yo creo que imbuído de bondad ante el tiempo que llegaba y la visión de mi silla de ruedas, me dijo un conocido, antes amigo, que me quería mucho; pues yo no, nada de nada. En fin, sin más, hay quienes no cambiamos nunca y estamos siempre igual, apreciamos siempre a la misma gente, básicamente a gente que no es falsa. Lo dejo ahí.

Hay que reciclar, ver dónde estamos y partir ya.

2018 es largo y hay que aprovecharlo bien. La tontería la dejamos para fin de año que nos estará permitida.

Recomenzar, eso es lo que toca.

Coaching

Todo el mundo ha pasado alguna vez por una “charla motivadora”, normalmente en grupo. No me refiero a la de confesores, consejeros espirituales y psicólogos, cada cual en lo suyo, sino a aquella especie, surgida hace unos años, de gente que te dice lo que tienes que hacer por tu bien.

Te entrenan, no se sabe muy bien para qué, y como todo lo importante y mistérico está en inglés, ellos son “coach” y te hacen “coaching”. El “coaching” se basa en una no acostumbrada proclamación de lo obvio, lo que lo hace sorprendente para muchos, es eso, la falta de costumbre de lo normal.

No se me entienda mal. No voy a demonizar el “coaching”, hay cosas obvias que sabe reformular y, realmente, motiva a muchos. Lo peor es el uso de términos en inglés y que hay mucho charlatán.

La proclamación de lo obvio es algo evidente, nada hay nuevo bajo el sol y si hay algo nuevo no lo va a descubrir un “coach”, ello unido al escaso criterio imperante y a las ganas, en general, de salir de la rutina, dan lugar al triunfo del “coaching”.

Lo que es difícil es evitar el triunfo de los charlatanes, y aquí abundan mucho. Sobre todo en charlas colectivas donde se suelta el dicursito motivador sin escuchar, uno a uno, a los asistentes.

El charlista, dotado de una labia evidente, nos cuenta su anterior vida descarriada hasta que vio la luz, etc…

Hay quien es realmente bueno, pocos, pero los hay. Lo normal es gente del otro tipo, no se fien de que vaya mucha gente a verlo, fiense del propio criterio, se pilla pronto al charlatán: 1- Su elevado caché por dar consejos, 2- La visión de la luz, 3- No escuchar nunca…

Yo pienso que todo, o casi todo, el problema personal se soluciona cuando el que lo sufre lo cuenta. Necesita a alguien que le escuche, no que, directamente, le diga lo que tiene que hacer.

Muchas veces basta con escuchar, el que habla se va haciendo, él sólo, la terapia.

 

Reparos

Reconozco que, como soy un poco antiguo, tengo ciertos reparos por todo. He leído, como siempre, vuestros comentarios a mi último artículo, y son tan generosos, que me da cosa responderlos uno por  uno, o sea, que muchas gracias a todos.

Además, y como lo publico en redes sociales (Facebook, LinkedIn y twitter) me han llegado muchos agradables comentarios por ahí.

Escribo sin un orden preestablecido, sólo me obligo a escribir, al menos, uno por semana para que no muera este blog, sin más.

Este blog es un poco caótico, pero yo soy así. Antes de que me pierda, hablaba de los respetos humanos. Yo pertenezco a una generación en la que, para bien o para mal, nos enseñaban a no mostrar nuestros sentimientos en público. Era famosa la frase de “un hombre no llora aunque se vea las tripas en la mano”. por un lado no estaba mal ya que acababa con el sensiblerismo, por otro lado era un idea devastadora de la propia personalidad.

Antes blogs como este, relatando la enfermedad, eran inconcebibles, un minusválido era como una maldición de Dios, hoy en día se aborda todo con más naturalidad. He de reconocer que a mi me cuesta esa naturalidad. Quizá porque la vida me ha llevado a desprenderme de cosas, de modo inevitable, pero aún no me despego de mi Ego. Lo otro cuesta pero no te queda otro remedio y lo aceptas, si bien es legítimo no aceptarlo pero sólo se consigue sufrir más,  desprenderse del Ego es más complicado. La forma de ser, forjada durante años, eso es el Ego. El tema no es pasar del Ego sino desprenderse de él, es decir, ser conscientes de que la corriente de la vida nos lleva y no aferrarnos a nada.

Cuesta, pero lo otro, lo que hacemos todos por costumbre o miedo, es peor. Todo el mundo, no sólo aquellos en que es evidente, debe experimentar el abandono, es mejor hacerlo voluntariamente que, obligatoriamente, la vida te lleve a hacerlo o no hacerlo nunca.

Hablaba de los respetos, que me voy, a mí me cuesta rememorar, o hablar del pasado y ponerlo en un post. Me cuesta hablar de mis sentimientos, el blog me ayuda poco a poco a ello y las conferencias también.

Estoy a medio camino de una Sociedad en la que importaban mucho las formas, y otra más “natural” en la que no importan en absoluto. Como siempre, en España, nunca sabemos darle su valor a las formas y así nos va.

Formas hay que guardar pero no nos deben encadenar. Recuerdo que en la DGA los Letrados éramos de los pocos funcionarios que íbamos con traje y corbata, así se nos reconocía de lejos y no parecíamos unos mozicos de pueblo.

Las formas están para algo, es como los sacerdotes, ya no entro en cómo van vestidos por la calle, pero hay quien en Misa se pone sólo el alba y la estola y parece un loco. Decencia en el vestir, por favor,

Como los diputados que van en jersey al Congreso y se ponen traje para ir a la comunión de la sobrina, el mundo al revés.

Total, que estamos en una generación que no se corta un pelo para nada, ahora, eso sí, lo que tengo observado que para dar su opinión en causas arriesgadas se callan. a lo mejor ayudan pero nunca opinan, no sea que…

 

Evolución

Hoy me he preguntado para qué sirve este blog. Yo creo que empecé a escribir sin más, o por colmar mi ego que es lo más probable. Ante el apoyo de la gente seguí escribiendo hasta que, poco a poco, me quedé sin ideas. Es lo que pasa cuando no tienes un fin. En el fondo es moverse como pollo sin cabeza.

La verdad es que no sé cuál es mi papel, lo voy intuyendo pero… Esta es una enfermedad que no es un catarro, evoluciona, no se cura, y va a peor de un modo inexorable. Las consecuencias de la enfermedad en la vida diaria son muchas. Mantener una vida como en el pasado es imposible. De hecho, cada vez tengo menos ganas.

Estoy recapitulando, o sea que me pasa a mí esto, sin explicación ni cura algunas, que me aparta de mi carrera, que me lleva a casa, a ser objeto de la preocupación de mi familia y amigos, a asumir la dependencia, y sigo más o menos igual. Cierto que he aceptado alguna cosa pero porque a la fuerza ahorcan, pero no he dado ningún giro importante, hasta ahora he pensado que aceptarlo, con cierto humor, era suficiente, y no lo es. La evolución exige algo más. De hecho en la vida no estamos solos, en realidad no somos el barco que fluctúa en el río de la vida, somos un tripulante con una misión y , si no la  intuimos o no la cumplimos, perjudicamos a los demás y al barco.

La lección de este momento vital puede ser lo que decía Cristina Laclériga en su blog: no estamos ni vivimos solos, no es cierto lo  de “no hay dolor comparable a mi dolor” y ¿qué sabemos? las apariencias engañan siempre y el filtro propio engaña más aún. Además buscamos la autocompasión, y la gente nos da su compasión o bien porque no sabe qué hacer, o porque le da igual, o porque (alguno) realmente lo siente. El problema no son los demás, que, siempre, ayudan, el problema somos nosotros que, si no tenemos claro nuestro nuevo papel, mareamos a todo el que se deja.

El punto está en saber qué podemos hacer y en aceptar toda ayuda. Complicado lo de aceptar la ayuda, pero necesario. Supone renunciar al propio criterio de cómo  cuándo se hacen las cosas y dejar de hacer hasta lo más sencillo. Un abandono complicadito para alguien acostumbrado a mandar, pero es lo que toca, lo contrario es rechazar el cariño que nos envuelve, hay que ser conscientes que, detrás de cada ayuda, hay una preocupación por el bienestar del otro, y que es más fácil sufrir que ver sufrir.

2018

Hoy empieza 2018, mi deseo era acabar 2017 y no acabarlo muy mal: se ha cumplido. El año ha sido bueno. Lo comencé con la declaración de invalidez permanente absoluta y mi desvinculación del despacho. Podría decir que fue duro, pero estaba cantado. Lo más relevante de 2017 es que me he ido acostumbrando a mi nueva situación. Pero como esto progresa más rápido que yo, a ver…

En fin, empezamos  un nuevo año, primero a ver si lo acabamos, que gente sin menos motivo se fue en 2017, además a ver si lo disfrutamos, y propósito: ninguno, con tal de no ser obstáculo es suficiente.

Lo de los propósitos de año nuevo es total. Imbuidos por la bondad de estos días (que se acaba el día 8) nos proponemos de todo: ir al gimnasio, dejar de fumar, sacar una oposición… tranquilos, estos propósitos duran hasta fin de este mes, si duran más, puede que se trate de algo de verdad. Como decía, todo va en este clima navideño  global de bondad, amor y felicidad pero se pasa pronto y 2018 dura más.

A la hora de hacer propósitos hazte pocos y que sean cumplibles, así, al menos, evitamos caer en la depresión de no verlos cumplidos.