Velad, porque no sabéis ni el día ni la hora

El Evangelio de hoy nos recuerda algo muy cierto, no sabemos ni el día ni la hora, pero no sólo de la muerte, sino, en general, de todo lo importante. Vivimos como si nuestra vida respondiera a un manual, y no sabemos lo que nos va a acontecer hoy, o lo que les va a suceder a la gente que nos rodea. Puede ser bueno o malo, pero lo bueno o lo malo depende de nuestra reacción al evento, es decir, es bueno si reaccionamos bien y malo si reaccionamos mal. Por ejemplo, frente a un ascenso, generalmente, nos volemos gilipollas, muy bueno no es, no nos hace bien ni a nosotros ni a los demás, igual es mejor un despido y contribuye a que nos volvamos más normales.

Todo depende de la reacción que tengamos, nada es bueno o malo por sí, todo depende de cómo te lo tomes.

No sabemos ni el día ni la hora, mejor así se está más vivo, sino vaya aburrimiento.

Me voy a centrar mejor en la primera palabra “Velad”, se nota que el Evangelio es Palabra de Dios. Yo diría: “Haced lo que os dé la gana, pero apechugad con las consecuencias, no como Forcadell, porque no sabéis ni el día ni la hora.” Se nota que el mensaje es mío. Hay que responsabilizarse de los propios actos, buenos o malos, y cada cual que haga lo que quiera o lo que pueda, él mismo. Lo mismo lo que hace uno  es lo mejor que puede hacer y a los demás nos escandaliza. No hay que juzgar, pero en este país el cotilleo nos domina, a algunos mucho.

Con responsabilizarnos de lo que hacemos, ya hacemos bastante. No seamos buenos, procuremos ser honrados que tajo tenemos.

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Luis Murillo

Jurista, escritor (ensayista y blogger). Fuí Abogado, Consejero en Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, Director de la Asesoría Jurídica de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión y Letrado de los Servicios Jurídicos del Gobierno de Aragón. luismurillojaso@gmail.com

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