Veranito complicado

Para mí siempre lo son. El verano acaba con la rutina y me siento perdido. Una aclaración he de hacer, siempre hablo de cosas que me pasan a mi o pienso yo, pueden ser una chorrada o muy útiles, depende del lector, pero no se crea nadie que generalizo o siento cátedra, esa no es mi intención.

Como decía, el verano es época de cambios, se acaba un año y empieza otro. Sucede que nada sigue igual, puede que nos lo parezca pero es todo un año más viejo, el nuevo ejercicio, por tanto, comporta otras cosas y podemos cambiar, o no.

El verano es un buen tiempo para chequearnos y así comenzar bien el nuevo ejercicio, o, al menos, intentarlo. Si usamos el verano sólo para “descansar” luego es lógico el “estrés postvacacional”. O vemos el verano como una oportunidad de reponernos, dormir bien, leer lo que no leemos, y venir motivados para el nuevo curso, o lo vemos como un descanso y un paraíso que, creyendo que no se acaba, se acaba.

Yo lo he vivido regular, ha habido veranos buenos y no tan buenos.

A los veranos de 2016 y 2017 he de añadir las limitaciones físicas progresivas que voy experimentando y que me hacen depender, cada vez más, de los demás. Este año dependo en casi todo. Pero, así como en 2016 me lo tomaba fatal, este año, con mayor dependencia, me lo voy tomando mejor, o, al menos, voy siendo capaz de decir lo que me cuesta que los demás me hagan todo, y dar las gracias.

Hace poco le dije a un camarero, que me hizo de asistente para llegar y salir a los baños de su local y se quedó cerca por si pasaba algo, que  lo que a él le podía parecer una pequeña ayuda de su parte, era un apoyo tremendo para mi.

Eso supongo que pasará con todos, aunque muchos no lo sabemos expresar bien. No por ello decaigáis en vuestra amabilidad, nos hacéis una vida mejor, sed conscientes de ello y que día a día vuestra sonrisa mejora el mundo y la tristeza no.

Asumir los propios límites es complicado, pero mi vida no es más que un ejemplo muy evidente por la enfermedad, que hace de “acelerador” y me los pone en la cara. Si bien, hay gente que no quiere cambiar de vida pese a que ya es mayor, pese a bajadas económicas, pese a que su pareja, por suerte o desgracia, ya no está, pese a que ese hijo se ha vuelto muy rarito, etc.. cada cuál verá, si quiere.

Todo pasa, todo cambia, y todo muda, y  en poco espacio de tiempo, no tenemos aquí (aquí ¿eh? que hablo de esta vida que es la que conozco) ciudad permanente. Si hacemos recuerdo de nuestras vacaciones todas tienen algo diferente, o muy diferente. Nada es igual, el río de la vida corre y no lo controlamos. No te esfuerces, da igual, es mejor que ahorres esfuerzos y lo asumas. Es mejor que ahorres esfuerzos y asumas tu vida ahora, ¿quién te asegura que acabarás el día?. Si vivimos con esa conciencia. no hay límites.

Todo esto, sinceramente, es más fácil de escribir que de vivir, al menos para mi, quizá para ti no. Por ello escribo lo que vivo y siento pero con la idea de que, cada uno, piense en él y vea si le vale o no.

 

 

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Luis Murillo

Jurista, escritor (ensayista y blogger). Fuí Abogado, Consejero en Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, Director de la Asesoría Jurídica de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión y Letrado de los Servicios Jurídicos del Gobierno de Aragón. luismurillojaso@gmail.com

6 thoughts on “Veranito complicado”

  1. Mil gracias Luis
    Me ayudas a intentar seguir con los pies en el suelo. Bendita realidad.
    Y un fuerte abrazo

  2. Luis, gracias por tus reflexiones, que buenas son y mejor aún en esta época del año. Me encanta tu anécdota del caramarero. Que gran virtud la bondad!! Ojalá todos fuéramos más bondadosos.
    Un fuerte abrazo

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