Seco

Más que la mojama. Sin idea de qué hacer. Pero esto es común se da siempre que a alguien lo sacas de su rutina habitual, por lo que sea, una enfermedad, una separación, un despido, una prejubilación… Lo cómodo es seguir igual, todo previsto, no cambiar o cambiar poco, sufrir lo menos posible, o que quede bien, ganar cada día un poco más, por  los hijos…

En fin, así hasta el final. Eso, nos cuentan y nos creemos, es lo mejor, pero la  vida no es así ni remotamente, nos esforzamos porque parezca así, sin más. A veces lo parece pero, examinemos, eso se da ahora en algunos países occidentales. En el resto del mundo no parece que se viva igual.

Nos esforzamos en crear una sociedad que no sufra problemas, no que los supere sino que no los tenga. Es como el sobreproteccionismo que ejercemos con nuestros hijos.  Nunca sabemos cuándo dejarlos volar, los castramos, los hacemos inútiles, el problema es que no es por su seguridad sino para estar tranquilos con nuestros miedos.

Miedo al dolor, necesidad de rutinas, de mundos bonitos, de aprobación de tu vida por los demás. Así no hay quien viva, pero todo se sobrelleva hasta que hay un obstáculo, algo no previsto y que no entra en el plan ideal. Ello rompe nuestros planes y un día vemos que no podemos seguir así, que no sabemos qué hacer y que ya nada tiene sentido, tocamos fondo ¿qué hacer?

Caben muchas tonterías, por hacer se puede hacer de todo pero hay que “reinventarse” ver de qué partimos y qué fin tenemos, una vez visto hay que aceptarlo.

Hecho esto, ni hay rutinas, ni vida ideal ni nada que se le parezca. Hay otra vida, distinta, real. Después del golpe, hay que integrarlo, no rechazarlo, y crecer por donde sea, como las plantas aunque no tengan sitio.

El lema de la ciudad de París es “Fluctuat nec mergitur” lo importante es no hundirse, fluctuar con la corriente ¿nadar bien? ¿para qué? si se puede, pues bien, y si no, también.

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Luis Murillo

Jurista, escritor (ensayista y blogger). Fuí Abogado, Consejero en Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, Director de la Asesoría Jurídica de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión y Letrado de los Servicios Jurídicos del Gobierno de Aragón. luismurillojaso@gmail.com

4 thoughts on “Seco”

  1. Siempre, siempre hay ilusiones. Siempre hay vida, esperanzas, objetivos…. a más corto, medio o largo plazo. El miedo al cambio es intrínseco a las personas, a salir de la zona de confort. Pero como siempre me dijeron, “el hombre propone y Dios dispone”. No hay nada más que dar un paso tras otro y hacerlo con ilusión, con la alegría de saber que lo que vives siempre merece la pena. Un abrazo, cuñado, sabes que estoy contigo.

  2. Así es Luis. Yo también considero que la aceptación de las realidades es fundamental para evitar esa frustración improductiva que se da en las personas cuando se presenta alguna adversidad. Y digo aceptación, que no resignación, pues, a mi modo de ver, ésta última tiene unas connotaciones más negativas por la actitud pasiva y desustanciada que supone. La vida está hecha de momentos buenos, malos y regulares. Pero esta sociedad no nos prepara para ello. En cualquier caso, siempre hay motivos por los que seguir adelante. Disfrutar de lo bueno y aceptar y enfrentar las adversidades.
    Y quien piense que su vida va a ser siempre un cuento de hadas, la lleva buena.
    Un abrazo profe!

    1. Estoy de acuerdo contigo. Me ha gustado lo de “desustanciada”. Cuando pensé el post estaba intentando levantarme, con la típica mañana rutinaria y aburrida de siempre. Enseguida pensé que la vida es así, y concreté los sufrimientos en un amigo que se vio ante una separación y fin de su vida y rutinas y su reacción. No todo es “lo mío” hay mucha gente de la que aprender.

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