Experiencia laboral

Joaquín Leguina, en  2007 en prólogo de “El Estado fragmentado. Modelo austro-húngaro y brote de naciones en España”, de Francisco Sosa Wagner e Igor Sosa Mayor, sostiene que:

” El desprecio por el pensamiento y por la academia, la endogamia política y unos curricula poco presentables, donde brillan por su ausencia las experiencias laborales ajenas a la política, ésas que exigen cotizar a la Seguridad Social por cuenta propia o ajena,, forma un entramado que no anuncia, a mi juicio, sino males”

Siempre me ha parecido certero este análisis, pero fijémonos sólo en la experiencia laboral. Y en el caso de cada uno en concreto. En mi caso ha ido puliendo lo ímpetus juveniles y los diferentes cambios me han dado una visión del mundo que antes ni tenía ni alcanzaba a tener.

“Para saber mandar hay que saber hacerlo” siempre nos han dicho eso. De estas reglas no debería escaparse la política. La política es un trabajo, es un servicio a la comunidad, y la experiencia laboral, las relaciones laborales normales, no endogámicas, variadas a ser posible, dan un saber hacer que no se obtiene de otra forma.

Hay gente que, como Pablo Iglesias, han pasado de una relación funcionarial poco usual y endogámica a  la política, y hay gente que han dado el salto, como Rufián desde una escasa vida laboral.

Estos son nuestros políticos y así nos luce el pelo.

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Luis Murillo

Jurista, escritor (ensayista y blogger). Fuí Abogado, Consejero en Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, Director de la Asesoría Jurídica de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión y Letrado de los Servicios Jurídicos del Gobierno de Aragón. luismurillojaso@gmail.com

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