Realidades últimas

Cuando yo era joven iba anualmente a convivencias, retiros, etc… (católicos, con perdón) en que se nos hablaba, alguna vez, de la muerte.

Estamos ante una de esas pocas realidades que se dan en esta vida, en realidad son 2 : 1- vivimos 2- nos morimos, todo lo demás es circunstancial. Yo no pienso en la muerte más que antes, la enfermedad sólo cambia a la gente inteligente que sabe cambiar. No pienso más que antes en la muerte, la verdad es que no pienso mucho y desde que estoy en silla de ruedas, no digo ya desde el diagnóstico, se ha muerto gente cercana que ni sospechábamos se iba a morir.

No pensamos nunca en esta posibilidad, siempre se mueren otros y esos otros han de quedar lejos de nuestro afecto. Además lo “normal” es morirse pasados los 90. Yo diría que casi es “obligatorio” siempre que no hayas sido una “carga” inaguantable, que lo mejor, y  así te lo transmite la sociedad, es morirse antes.

En este sentido vivimos en una sociedad cada día más rarita. Partimos de que no se habla de la muerte, no se lleva a los niños a los entierros, todos vivimos bien hasta los 90, todo lo demás son “accidentes”, desgracias.

La realidad, sin embargo, es tozuda, nos demuestra día a día que una cosa es lo real y otra cosa lo que queremos. Que quizá alguien que se muere a los 8 años había cubierto su vida en este mundo y llegó su fin. Es injusto, es terrible, es lo peor, pero, desgraciadamente, es lo que hay.

A mí me dice la gente que ella “no podría” con lo mío y les contesto “eso pensaba yo”, pero mucha gente puede y mejor. Además lo importante no es que tú puedas sino que tu entorno te haga poder que tú, inevitablemente, ya harás por fastidiarlo.

Yo no pienso mucho en la muerte, pero está ahí, va a venir pero cuándo y con ocasión de qué no lo sé. Si lo pensamos bien “tiene” que venir de lo contrario esto es un aburrimiento, hay que renovar. Y luego la incertidumbre del cuándo contrasta con nuestras planificaciones. Conozco a una persona que, desde joven, le diagnosticaron una enfermedad que le iba a hacer la puñeta toda la vida, a su padre se le antojó que iba a vivir poco, Pues bien se dedicó a “vivir” no hacer nada útil, cuidarse, decir chorradas, y, sin sacar el potencial que tiene, ya tiene más de 50 el que se iba a morir a los 14.

Como augures somos una pena. Hace poco me han contado de un señor muy mayor, que está muy mal, unido a la vida por un hilo, que ha pedido para comer chorizo pero de León, o sea que morir se morirá pero no piensa en ello sino en el chorizo de León y hace bien. o sea que, ni aún en ese caso, sabemos ni el día ni la hora.

Fuera de casos particulares, haríamos bien en tener presente esta realidad última, el saber que hoy es un día irrepetible de lo que me queda de vida es una idea que me ha salido sin pensar pero es así. Esa realidad nos debería hacer pensar  de otra manera.

Pero no es fácil ni aun con enfermedad grave, pensamos en general muchas tonterías y equívocos y quitárnoslas nos cuesta aunque no lleven a ningún lado.

 

Published by

Luis Murillo

Jurista, escritor (ensayista y blogger). Fuí Abogado, Consejero en Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, Director de la Asesoría Jurídica de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión y Letrado de los Servicios Jurídicos del Gobierno de Aragón. luismurillojaso@gmail.com

2 thoughts on “Realidades últimas”

  1. Muy bueno como siempre Luis. Deberíamos vivir cada día ” como si fuera el último”.
    Si lo pensamos bien parece agotador. Pero todos tenemos suficiente energía para vivir así, aprovechando y disfrutando el tiempo al máximo.

Leave a Reply to Laura Murillo Cancel reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *