“Si el cielo me diese vida, cuan de otra suerte gobernare”

Cuentan que eso dijo Felipe III de España en su lecho de muerte. El primero de los llamados “Austrias menores” era hijo del gran Felipe II y padre de Felipe IV, bajo el cual la monarquía hispánica llegó a su máxima expansión.

El periodo de reinado de Felipe III (1598-1621) no es destacable tan apenas, no hay grandes derrotas, ni grandes victoria,s ni grandes reformas. Destaca, eso sí, y a diferencia de su padre y ancestros, en dejar el gobierno del reino a sus validos. De hecho Felipe II temía que lo gobernaran.

La frase es bonita, pronunciada en un gran y señalado momento, y, de esta frase, se pueden sacar grandes conclusiones. La primera sería lo bien que usaba el rey el castellano y lo mal que se usa ahora, pero vamos a dejarlo.

La segunda sería la expresión de arrepentimiento de un rey en el postrer momento de su vida que se da por algo interno de él porque el exterior es de lo más normal. Su reinado no será como el de su hijo que va de más a menos. Es un reinado estable.

La tercera es que, por muy auténtico que sea el arrepentimiento no deja de ser una mera frase ayuna de obras. Y ahí quiero entrar, un arrepentimiento sin  obras no es creíble. Por eso no son creíbles las confesiones con Dios donde uno ni siquiera dice los pecados al confesor. Y ya ni entramos en la enmienda.

La cuarta es el tiempo: si tuviera tiempo… El tema es que todos haríamos muchas cosas si tuviéramos tiempo. Pero nadie sabe cuánto tiempo tiene. Todos tendemos a pensar que mucho, es una tendencia natural. Luego sucede que no es así, que todos conocemos quien ha salido en plenitud de vida por la mañana y no ha vuelto a comer ¿por qué? por lo que sea, ni vuelve ni lo veremos más.

A esto sigue un rato de conmoción, que se nos pasa pronto, y volvemos a nuestra vida habitual.

El tiempo, como todo lo demás, se echa de menos cuando no se tiene. Pero yo, que no tengo mucho, no lo hecho de menos, debe de ser que la modorrería, somardez y cabezudismo son variables a tener en cuenta.

La moraleja es: aprovechen su tiempo, no lo gasten en querellas inútiles, no discutan con quien no les entienda, vivan su día como si no hubiera otro (pero sin estré)s, y no se arrepientan, en su postrer momento, de no haber hecho algo.

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Luis Murillo

Jurista, escritor (ensayista y blogger). Fuí Abogado, Consejero en Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, Director de la Asesoría Jurídica de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión y Letrado de los Servicios Jurídicos del Gobierno de Aragón. luismurillojaso@gmail.com

2 thoughts on ““Si el cielo me diese vida, cuan de otra suerte gobernare””

  1. Me ha encantado, la historia, Felipe II tenía razón, su hijo sólo se dedico a su pasión por la literatura y el teatro. Además, se produjo el mayor escándalo de corrupción de toda la historia de España, con el Duque de Lerma, su ministro.
    Y, es cierto LO ÚNICO QUE LOS HOMBRES NO PUEDEN COMPRAR ES EL TIEMPO, porque es LÍQUIDO. Se te escurre de las manos, entre los dedos. Y es verdad, los arrepentimientos tardíos no sirven…sobre todo cuando no se acompañan de acciones sinceras, tienes toda la RAZÓN.

  2. Que bueno Luis, cuanto coincido contigo. Gran reflexión y aun más realidad, quien sabe….aprovechemos cada segundo y disfrutemos, desprendamonos del estrés que es un mal invisible, pero casi mortal.

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