Recen por mi

Eso es lo que repite constantemente el Papa Francisco a todo el que ve. Siguiendo una lógica laicista, es una tontería como toda religión que es un engañabobos.

Yo les voy a contar mi experiencia y juzguen lo que les parezca. Hasta hace menos de dos años yo era un abogado de prestigio en una firma de prestigio, además era funcionario público en excedencia, ganaba una pasta, tenía un casoplón, y al poco me detectaron una neurodegenerativa.

Ahora, el INSS declaró mi incapacidad permanente absoluta para todo trabajo, la pensión es lo que es, y vivo de alquiler en una casa más pequeña.

¿Qué queda? lo fundamental, mi familia, y mis compañeros y amigos. Así día a día me puedo levantar y aprendo a vivir. Veo el sacrificio y el sufrimiento diario de mi familia y frente a la tentación de dejarlo todo (que en el fondo es lo más fácil y egoísta) ese sufrimiento te ayuda a tirar adelante y cambiar eso por algo mejor, a veces con no ser borde basta, y la verdad es que me resulta difícil.

Bueno, a lo que iba, la enfermedad lleva su marcha, es como morir en vida, que he leído de uno que pedía la eutanasia, cierto que él tenía una ELA y es jodido, pero esto no es poco jodido si te lo tomas mal.

La verdad es que ni mi mujer ni mi hija me dejen tomármelo  mal y caer en la autocomplacencia. Que la familia te meta caña y que veas gente que se adapta a todo y que para jodidos ellos, que lo de la enfermedad no te justifica la autocomplacencia ( el “pobrecito de mí”) es básico.

Además está la gente que reza por uno, se nota, algo hay que te ayuda a no caer en la depresión cuando estás sólo.

O sea que yo sigo siendo un afortunado, digamos que la enfermedad no ha cambiado mi vida y puede hasta que la mejore.

Sin ser muy cristiano, hace un año un amigo de Chemin Neuf me preguntaba si la enfermedad me había separado  de Dios, yo le dije que ni lo había pensado, en realidad Dios me quedaba para siempre, si paso de El ya no me quedará nada. Si pasas de El ¿qué sentido tiene el sufrimiento? ¿a quién enseña y de quién aprendes? Te conviertes en un minusválido sin ilusión que espera un triste final, de otro modo  no ves la minusvalía, no se te ocurre pensar en el pasado sino en lo  que tienes por hacer y `por cambiar hoy, dado que el tiempo tiene otra dimensión, disfrutas de la compañía  de todos y esperas mucha gente en tu entierro que lo ves como una “fiesta” de despedida.

El laicismo es una pena (si bien hay que separarlo de la mera no práctica), y más pena dan los laicistas que, además atacan, tienen una fe infantil. Por culpa de ellos, o de la Iglesia, se han ido alejando y no saben ni cómo volver ni sabemos cómo recibirlos. Por eso dan mucha pena, por su falta de experiencia de Dios, por su traje de primera comunión, que es cuando dejaron la fe, ya raído, roto y ridículo en un señor de más de 25.

Estos días he tenido alguna discusión con ellos y es triste la pobreza argumental que tienen, y el odio a la Iglesia que destilan. Cierto que algunos obispos se podrían callar, que estarían más majos, y cierto que se podrían haber evitado muchas actuaciones soberbias, deshonrosas e indecorosas de la Jerarquía. Tendremos que ver de una vez qué hemos hecho nosotros, la Iglesia, para que se cansen y se vayan, o qué no hacemos. No podemos ser tan soberbios de pensar que siempre la culpa está en el otro.

Si el mensaje es bueno en algo fallamos.

Y poco más, me dan mucha pena las llamadas a la Eutanasia, demuestran una evidente falta de apoyo, rece usted, seguro que ayuda.

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Luis Murillo

Jurista, escritor (ensayista y blogger). Fuí Abogado, Consejero en Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, Director de la Asesoría Jurídica de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión y Letrado de los Servicios Jurídicos del Gobierno de Aragón. luismurillojaso@gmail.com

6 thoughts on “Recen por mi”

  1. Querido Luis: no tengo el placer de conocerte pero acabo de leer tu nota. Me ha encantado y por supuesto pienso rezar por ti y por todos aquellos que desprecian la fe de los otros.
    Un abrazo

  2. Buenas Luis…, acabo de leer tu articulo y me ha parecido muy bueno…, a ver…, es duro para mi leer el sufrimiento por el que estas pasando, pero a la vez consuela leerte por la claridad y lucidez de tus palabras y el apoyo que encuentras en la fe. Un abrazo

  3. Luis eres una gran persona y un ejemplo. Estas en mis oraciones y como le he dicho a Jaime más de una vez, confío en que te suceda lo mismo que a mi con mi hija.

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