Manifestación

Ya hacía días que no veía una pero no han perdido ese tufillo a rancio que destilan. Total que ayer en la piscina me enteré que los docentes de la educación pública hacían huelga. Al salir estaba cortado el tranvía por una manifestación en que  se veía algún docente, alguna familia y mucho estudiante, alguno por la edad y aficiones seguro que, además, era tuno.

Tremolar de banderas (rojas por supuesto), alguna republicana, de CGT, mucha camiseta verde de dudoso gusto, mucha mucha policía (demasiada), todo un espectáculo, antiguo.

Se supone que se reivindicaba la escuela pública pero las consignas eran de lo más variado: contra los recortes, contra la escuela concertada, y otras que no tenían nada que ver relativas a la lucha obrera, y la típica “Policía asesina”´Yo esperaba oír “Obrero despedido, patrón colgao” o “Contra el paro, lucha obrera” pero me fui pronto, decían algo también de “Arderéis como en el 36” mal para los profesores de historia porque la quema de conventos fue en el 31.

En la plaza de Aragón gritaron, dirigidos por los que parecían tunos, contra quienes habían tenido las perras y el buen gusto de comprase una casa ahí, gente que es su mayor y mejor contribuyente y que, como llevará a su hijos a la privada no concertada, ni ocupa plaza ni detrae recursos del sistema público.

Ahí pensé que toda multitud, turbamulta o masa, sea del color que sea, es como un animal tonto, con poca voluntad, que responde sólo a mensajes y consignas violentas, que se superpone a quienes la forman ya que estos suelen ser más sensatos uno por uno. Si me meto en la masa y coreo consignas violentas me siguen, además lo que mola seguir a un tío en silla de ruedas. Pero me resistí.

Además se gritaba contra la concertada a la vez que el PSOE cedía al chantaje de Echenique y reducía el concierto en 28 aulas. A ver, el que Echenique no se entere es normal, pero el PSOE ya no lo es tanto porque un ministro muy rojo y del PSOE, José María Maravall, ante la locura e imposibilidad de crear más escuelas y plazas de profesores que asumieran, gratis, a todo el mundo, optó por reforzar y mejorar la enseñanza pública y aprovechar lo que ya se hacía en la privada, que diera unos ciertos stándares de calidad, a través de un sistema de conciertos. De esta manera el sistema público cuenta con muchos más colegios y profesores que no son a cargo del Estado. Cierto que el concierto no es barato, pero es más caro para el Estado construir y mantener colegios , además de contratar personal. Además éstas familias, que pagan sus impuestos, tienen derecho al concierto, y el placer de soportar la ignorancia, de extranjero, de Echenique.

Por otra parte quien piense que la reversión de los recortes o la reducción del concierto puede ir en beneficio de la escuela publica tiene el mismo coeficiente intelectual que Pedro Sánchez.

Lo de reducir el concierto ha sido el modo, por parte de Echenique, de querer salvar su cara, de cemento armado, ante su parroquia, nada más. ¿Y la gente? bah da igual, lean “Rebelión en la granja”.

En fin una manifestación comme il faut, o sea, un sinsentido en movimiento, antiguo y que no sirve para nada.  En el siglo XIX ya se inventó el modelo, digo yo que es hora de reformularlo.

Por otra parte si a muchos les preocupa llegar a la Universidad para pasárselo bien, que no pierdan cuidado, que, cada vez hay más Universidades, y tunas en todas las facultades sean públicas o privadas.

 

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Luis Murillo

Jurista, escritor (ensayista y blogger). Fuí Abogado, Consejero en Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, Director de la Asesoría Jurídica de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión y Letrado de los Servicios Jurídicos del Gobierno de Aragón. luismurillojaso@gmail.com

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