Residencia Pio XI


Ayer cenamos  juntos algunos, que, a principios de los 90, estuvimos en la Residencia Pío XI de Madrid. Había compañeros de master y de oposiciones.

Fue una cena muy agradable y rememoramos situaciones que ya ni recordaba. La verdad es que al final me dolía la barbilla de lo que me reía.

Da gusto ver a la gente, un poquito más mayor, desarrollando bien todo tipo de puestos, e igual que entonces, con las mismas ganas de juerga.

La Residencia era y es peculiar, entonces era sólo masculina, hoy creo que también, sus austeras habitaciones las poblábamos opositores y másteres principalmente, también vivían allí, de modo permanente, algún que otro profesor y algún pirado.

La Residencia pertenecía a la Fundación Pablo VI donde estaba también la Residencia León XIII y el Colegio Mayor Pío XII. la calle se llamaba Juan XXIII con lo que sospecho que sólo hay más papas en el Vaticano. De hecho en aquella zona había mucha casa provincial de órdenes religiosas en España y la llamaban “el pequeño vaticano”.

Como curiosidades diré tres, la primera es que cerca de ahí había un convento que exponía un santo incorrupto, cosa curiosa, cerca estaba el Tribunal Constitucional y la Escuela Diplomática, y el fundador de la residencia y todo el complejo fue el cardenal Herrera Oria.

El cardenal fue una persona interesante, fue abogado del Estado, fundó el periódico el Debate, la Asociación católica nacional de propagandistas, y durante la guerra hizo el seminario el Bélgica, se ordenó sacerdote, luego fue obispo de Málaga y , como obispo, fue creado cardenal.

Durante una noche D. Angel Berna,  director de la Fundación, nos enseñó la capilla privada y habitaciones del cardenal y nos habló de sus costumbres.

La última noticia que tuve es que estaba abierto su proceso de canonización.

La Fundación se dedicaba a la doctrina social de la Iglesia, los opositores a sacar la oposición, algunos a vivir bien, y los que hacían máster a ir al máster y a quedar con compañeros a hacer trabajos.

Ya hace unos más de 20 años de eso; fue una experiencia intensa, como dijo un amigo que no vino a la cena, pero pese a todo no la comentamos a menudo porque esos años del todo agradables no fueron.

Hemos juzgado esos años por el resultado final pero, en esto, hubo de todo. Ahora, transcurridos unos años, quizá deberíamos contar más con lo que aprendimos día a día y las amistades que hicimos. Eso creo que es lo que hacemos todos.

 

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Luis Murillo

Jurista, escritor (ensayista y blogger). Fuí Abogado, Consejero en Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, Director de la Asesoría Jurídica de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión y Letrado de los Servicios Jurídicos del Gobierno de Aragón. luismurillojaso@gmail.com

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