Recomendaciones que ha de seguir todo opositor en un tema general

Me refiero a los grupo A, básicamente,

1- Leer mucho, ampliar temario con temas conexos. La buena costumbre de estar al día con las preocupaciones jurídicas, políticas y sociológicas ha de imponerse desde el minuto 1 de la oposición. Leer. leer y leer. Ampliar la cultura propia-

2- Conciencia de que el tema general no es un tema del temario. Suele suceder que si coinciden o parece que coinciden, el candidato se lanza a escribir sin reflexión y clava el tema de temario sin más. A ver que luego viene un examen sobre el temario. Está bien la coincidencia, ayuda mucho, pero hay que estructurar el tema de modo que el Tribunal permita valorar en él lo que dicen las bases de la convocatoria,

3- Saber lo que se nos pregunta, no suponerlo, leerlo todo y examinarlo bien. Responder sólo y a todo lo que se nos pregunta. Nada de rollos que no hacen al caso.

4- Reflexionar y estructurar bien el tema antes de empezar a escribir, el inicio, cuerpo, conclusión puede ser una buena estructura.

5- Repartir  bien el tipo de escritura, no sea que reflexionemos mucho y nos quedemos o al revés.

6- Acostumbrase a escribir en casa para coger costumbre y velocidad.

7- Escribir por una cara (salvo que el Tribunal diga expresamente que por las dos) para tener sitio en el anverso caso de que se nos olvide algo.

8- Reservarse unos minutos para leer todo el ejercicio al final.

La causa de los contratos

Recapitulemos, el art 1261 del Cc dice en su punto tercer que uno de los requisitos esenciales de todo contrato es la causa de la obligación que se establezca.

De todo contrato nacen obligaciones para las partes, y esas obligaciones han de tener una causa, un fin.

En los particulares será el lucro, Lucro normal y necesario pues sin ánimo de lucro es difícil que funcione cualquier cosa y aun el mero comer, En la Administración el fin es el interés general.

En los contratos públicos no puede haber otro fin so pena de delinquir o de no ser verdaderos contratos públicos.

Pero cuestiones de interés general hay muchas, más que dinero público, por ello sería bueno razonar en el expediente por qué se atienden unas necesidades y por qué otras no, Por ejemplo si se asfaltan ciertos kilómetros de carretera y otros no habrá que decirse porqué, y ahí no caben explicaciones políticas sino técnicas.

Las razones políticas son legítimamente incontrolables, hay un ámbito en la decisión que supone suplantar el libre criterio del que decide y eso no puede ser, Otra cosa es controlar los elementos reglados en que basa su libre decisión, Es como para el nombramiento de Fiscal General del Estado, se precisan 15 años de profesión jurídica, cumplido esto el Gobierno puede elegir a cualquiera de los concurrentes. Los 15 años de jurista son controlables y así lo señaló el TS en el caso de Eligio Hernández.

Yo sostengo que la cusa de los obligaciones es controlable salvo en lo que tenga de elemento político. En otro caso acabaría habiendo contratos sin causa ni razón alguna y cuyo servicio al interés general sería ninguno.

 

Residencia Pio XI


Ayer cenamos  juntos algunos, que, a principios de los 90, estuvimos en la Residencia Pío XI de Madrid. Había compañeros de master y de oposiciones.

Fue una cena muy agradable y rememoramos situaciones que ya ni recordaba. La verdad es que al final me dolía la barbilla de lo que me reía.

Da gusto ver a la gente, un poquito más mayor, desarrollando bien todo tipo de puestos, e igual que entonces, con las mismas ganas de juerga.

La Residencia era y es peculiar, entonces era sólo masculina, hoy creo que también, sus austeras habitaciones las poblábamos opositores y másteres principalmente, también vivían allí, de modo permanente, algún que otro profesor y algún pirado.

La Residencia pertenecía a la Fundación Pablo VI donde estaba también la Residencia León XIII y el Colegio Mayor Pío XII. la calle se llamaba Juan XXIII con lo que sospecho que sólo hay más papas en el Vaticano. De hecho en aquella zona había mucha casa provincial de órdenes religiosas en España y la llamaban “el pequeño vaticano”.

Como curiosidades diré tres, la primera es que cerca de ahí había un convento que exponía un santo incorrupto, cosa curiosa, cerca estaba el Tribunal Constitucional y la Escuela Diplomática, y el fundador de la residencia y todo el complejo fue el cardenal Herrera Oria.

El cardenal fue una persona interesante, fue abogado del Estado, fundó el periódico el Debate, la Asociación católica nacional de propagandistas, y durante la guerra hizo el seminario el Bélgica, se ordenó sacerdote, luego fue obispo de Málaga y , como obispo, fue creado cardenal.

Durante una noche D. Angel Berna,  director de la Fundación, nos enseñó la capilla privada y habitaciones del cardenal y nos habló de sus costumbres.

La última noticia que tuve es que estaba abierto su proceso de canonización.

La Fundación se dedicaba a la doctrina social de la Iglesia, los opositores a sacar la oposición, algunos a vivir bien, y los que hacían máster a ir al máster y a quedar con compañeros a hacer trabajos.

Ya hace unos más de 20 años de eso; fue una experiencia intensa, como dijo un amigo que no vino a la cena, pero pese a todo no la comentamos a menudo porque esos años del todo agradables no fueron.

Hemos juzgado esos años por el resultado final pero, en esto, hubo de todo. Ahora, transcurridos unos años, quizá deberíamos contar más con lo que aprendimos día a día y las amistades que hicimos. Eso creo que es lo que hacemos todos.

 

Sobreexposición

Eso me dijo un amigo cuando le indiqué que se hiciera su Facebook personal, me dijo que a él no le gustaba estar sobreexpuesto.

La verdad es que a mí me encanta la sobreexposición, admiro a la gente que no, pero yo, no lo puedo remediar.

Tengo Facebook, LinkedIn, twitter, Instagram y este blog. Yo creo que el tema me viene de serie. Va a ser cosa de la vanidad propia, como dijo un buen amigo: uno es su mejor tema de conversación.

De ahí me viene el gusto por las candilejas y la sobreexposición propia de la abogacía que nos encanta a algunos abogados.

En fin, qué le vamos a hacer, uno es así, me encanta exponer mi vida e ideas.

Quizá sería más normal no hacerlo pero lo hecho toda la vida. Tiene su lado bueno, el malo es exponerse a las críticas o meter la pata alguna vez, el bueno es que la gente sabe, más o menos, de qué voy y que con algunas cosas no voy a comulgar.

De todas formas hay gente que, aunque tenga sus ideas propias, no debe exponerlas por prudencia, también es cierto que no se debe decir todo y menos en según qué sitios y según quién.

La sobreexposición y la prudencia ha de casar para que esto no parezca un mercadillo.

En tiempo de crisis, no hacer mudanza

 

Como es bien sabido es una de las máximas de San Ignacio. Te puedes pasar largo rato examinándola o no. Se puede aplicar a varias de las situaciones profesionales, vitales o espirituales por las que atravesamos.

Lo primero a aclarar es que “crisis” significa cambio, positivo, negativo o neutro, no necesariamente negativo. Es decir, en tiempo de cambios no hacer cambios personales, no mudar. En tiempo de cambios: reflexionar y no correr como pollo sin cabeza.

Importante y muy difícil cuando la crisis afecta a uno, es lógico hacer algo, actuar pero, según la máxima ignaciana, lo previo es reflexionar, no hacer cambio, no actuar en la lógica acción-reacción de modo inmediato sino ver los perfiles los problemas y actuar, o no, del modo preciso.

Pero si la crisis afecta a otros es preferible aconsejar esta máxima y estar siempre por la moderación.

Bresca, el guardia suizo

Hoy hemos tenido comida del club Delibes donde hemos comentado este libro. Su autor forma parte del club y ha venido a presentarlo. El debate ha dado mucho de sí. Es un libro muy documentado con un argumento muy vivo y muy original.

Ha habido detalles que han sido vistos de una manera por el autor y de otra por los distintos lectores.

Un libro tiene vida propia y se independiza de su autor una vez que lo publica. Además el libro incide en temas actuales no cerrados que, puede, deriven en problemas de futuro.

No voy a contar el argumento, el libro hay que comprarlo y leerlo. Es de lectura rápida porque te atrapa de inicio a fin con un final explosivo e imprevisible.

Lo dicho, una jornada memorable, y el tener con nosotros a Rafa todo un privilegio del que gozamos, además, siempre que nos vemos.

Franqueza aragonesa

Hace mucho tiempo mi catedrático de Filosofía del Derecho, Dr. Gil Cremades, que no pasaba entre los alumnos por ser una persona en exceso simpática, dijo una cosa que hizo tambalearse mi incipiente nacionalismo aragonés: ¨la franqueza aragonesa es mala educación” y tenía razón.

A lo largo del tiempo he comprobado que se usa una pretendida franqueza para decir cosas maleducadas o. como poco, a destiempo, el estilo “qué mal te veo” “que jodido estás con lo bien que estabas antes” “estás más gordo”, como decía sobre Pablito Iglesias: no es pasión ni franqueza es mala educación y decir y hacer sin reflexión.

Hay que reconocer que los aragoneses solemos ser muy maleducados y poco francos porque a un frase de ese tono habría que responder “siempre igual de maleducado” sin perder la sonrisa. Sucede que, o nos ofendemos, o no decimos nada y el maleducado se cree encima franco (con minúscula, si ya es con mayúscula es cosa de psiquiatra).

Distingamos bien el grano de la paja y seamos asertivos. La gente tiene derecho a saber cuándo una cosa es una tontada y cuándo algo te ha sentado mal.

Sólo así evitaremos la proliferación de la tontería en este mundo.

No somos holandeses, somos unos maleducados

Para justificar la bronca Pablito dijo que no eran holandeses sino españoles y discutían con pasión. El otro dijo que eran amigos y que no pasaba nada. Lo que es claro es que amigos no son y que el asunto, salvo la típica lucha universitaria de poder, no merece la pena.

Está claro que no es que discutan con pasión son unos maleducados, discuten en cualquier sitio, y pasan de todo con tal que se vea lo chulos que son.

Llegar a un acuerdo no es importante, hay que machacar al otro. Yo pensaba que esto era sólo un vodevil pero Carolina Bescansa se hay ido cansada de tanta pasión.

La  pasión nos lleva a prescindir de la educación, de la amistad, del acuerdo, es una fuerza irracional, a lo que se ve, que justifica todo.

Es algo propio de los españoles de lo que los holandeses (suerte que tienen) no adolecen. Pablito confunde pasión con educación. Cansados estamos de ver sus desplantes, su inapropiada forma de vestir, la gente que le acompaña, sus discursos pobres, demagógicos, facilones y ridículos. Ahora nos toca esto. Se justifica en una nación que le da ciento y raya en diálogo, acuerdos y tolerancia. Quizá los holandeses sepan bien qué es la pasión, y cómo embridar sus excesos,

Lo que está claro es que ni Pablito ni Errejón lo saben. Con disimular la bronca de pasión o de amistad apasionada, les vale.

Y con esta bronca de fondo, reaparece en el escenario Pedro Sánchez, figura fatal para el PSOE y España, al que muchos daban por muerto pero que, como dice la canción: estaba de parranda.

Pedrito reaparece sin ideas salvo su “No es no” que es una obviedad, no una idea. Si Dios no lo remedia ganará las primarias, hundirá el PSOE, se unirá a Errejón, que saldrá de Podemos una vez que pierda el congreso, no habrá presupuestos y Rajoy convocará elecciones que ganará la derecha por mayoría absoluta.

En ello consistirá la reaparición de este figura, ah y que no os confunda, su aparente buena educación es que nunca tiene nada que decir.

 

Sistemas electorales

Este es un tema que surge y resurge durante cierto tiempo, normalmente tras unas elecciones, y lo usa quien tiene mucho voto y poca representación. Hace poco ha surgido en España pues ¿cómo puede ser que Hillary Clinton pierda las elecciones ante Trump si ha sacado tres millones de votos más? a mí se me ocurren dos razones:

1- USA es una Federación, cada Estado, cuando entra, tiene su propio número de votos electorales que son los que eligen al Presidente, Los obtiene todos quien gana. Cada Estado habrá mantenido sus votos pese a las variaciones de población.

2- Aunque todos los Estados pesaran proporcionalmente igual en dependencia de la población, el sistema mayoritario lleva a sacar todos los representantes por quien gana y a no dejar nada al otro. Trump ha ganado en más Estado aunque Hillary haya sacado más votos en algunos Estados.

En Inglaterra hay un sistema mayoritario combinado con circunscripciones de un diputado, el que gana saca el diputado, de ahí las más que frecuentes mayorías absolutas y la diferencia en escaños entre partidos.

En Francia en las Presidenciales hay un sistema mayoritario con circunscripción nacional y doble vuelta a la que sólo pasan dos, de ahí la confianza de que no ganará Marine le Pen (ya veremos). En Perú el sistema es idéntico, por eso ganó la primera vuelta Keiko Fujimori y perdió al final cuando se unieron todos contra ella.

En Grecia en la elecciones legislativas se le dan unos escaños a quien gana, para facilitar la gobernabilidad.

En España, en las legislativas, el sistema es proporcional, como en muchos países, la circunscripción electoral es la provincia, y no se regala nada. Es un sistema como otro cualquiera.

Sucede que hay un mínimo de 3 diputados por provincia, pues habría provincias muy despobladas como Teruel o Zamora, que si el reparto fuera puramente proporcional a la población, tendrían 1 diputado o menos. Además hay partidos, como los nacionalistas, que sólo se presentan en algunas provincias, y sacan buen resultado allí. Otros se presentan en todo el territorio nacional y sacan poco en cada provincia, si bien parece mucho sumado a nivel global.

Esta situación ha llevado a Izquierda unida a pocos diputados con un millón de votos, o a que en Cataluña (mismo sistema electoral) los independentistas sacaran escaños por más de 50% pero votos por menos.

Lo difícil es la reforma, la estricta proporción a la población lleva al olvido de determinados territorios y ya lo que les faltaba, pasa lo mimo si pasamos de circunscripción provincial a nacional, dado que eso puede valer para las elecciones al parlamento europeo donde está representada España en su conjunto, pero no más.

¿Sería solución la circunscripción autonómica? no sé pero más real que la provincial parece.

 

El objeto de los contratos

Según el art. 1261 del Código civil, uno de los elementos esenciales de todo contrato es “objeto cierto que sea materia del contrato” objeto cierto, no un objeto difuso o citado de cualquier forma.

Evidentemente, estamos ante una cuestión jurídica de primer orden que va a definir la calificación del contrato y los derechos y deberes de las partes,

Esta es una cuestión en que siempre he insistido mucho, si no se define bien el objeto del contrato no sabemos ante qué estamos.

Recuerdo que en mis comienzos en la actividad jurídica consultiva nos comentaron que se había calificado como “contrato de suministro colocado” el reasfaltado de una carretera.

Evidentemente nos pareció  una barbaridad que a un caso típico de contrato de obras se le calificara de suministro, pero, al poco, me enteré de un suministro de colector instalado. En fin. si seguimos es ilógica podríamos calificar la construcción de una casa como suministro de materiales de construcción instalados, o servicios de colocación de materiales de construcción.

Todo esto se debe a leer derecho, saber derecho es otra cosa. Siempre hay riesgo de equivocarse, pero no de forma tan grosera.

Era, y espero que ya no sea a día de hoy, una mala praxis el definir el objeto por pura remisión al pliego de prescripciones técnicas, es decir, el pliego de cláusulas jurídicas se convertía en un mero formulario siempre igual para contratos de la misma clase,

Los jurídicos abdicaban de toda responsabilidad que quedaba en manos de los técnicos, y era, la definición técnica del contrato la importante quedando la jurídica en un lugar inexistente. De ahí que los técnicos hacían las calificaciones que podían, es como poner a un abogado a redactar los planos de una obra, ni más ni menos.

No voy a insistir en el tema pero cada cual ha de tener su parcela, y los jurídicos y los técnicos son importantes en la definición y precisión del objeto de todo contrato.

Jurídicamente hay que hacer siempre una literatura concisa y adecuada, siempre y en todo, Hay que  procurar ser breve y completo, como dice Gracián: “lo bueno si breve dos veces bueno”, lo que no se puede ser es escaso o insuficiente.

Si no definimos el objeto del contrato con todas sus prestaciones, y dejamos sus aspectos técnicos al pliego correspondiente, no sabremos lo que queremos ni cómo lo queremos ni los derechos y deberes de las partes.

El objeto es la piedra angular de todo contrato, hay que partir de él para saber dónde estamos.