La noche nos atrapa

Ayer, comentaba con un amigo que ciertos trastornos mentales, asociados a una elevada edad, llevan a no querer salir de la cama, a querer una noche perpetua sin saberlo.

Es un síntoma claro de depresión, lo conozco porque a mi me pasa. Cierto que a mi me ha gustado siempre dormir y cierto que disfruto cuando duermo bien pero, desde antes del verano, no quiero que la noche se acabe. Pese a ello la vida en casa , y mi mujer y mi hija principalmente, me llevan a levantarme a una hora normal.

Afortunadamente mi deseos no se han cumplido porque, consciente o inconscientemente, no me dejan cumplirlos ningún día. Además, una vez que pongo el pie en el suelo vuelve el buen humor y la lucha diaria.

Como todo, la noche es buena pero en su justa medida. Más allá la noche genera pereza, que según decía un hermano corazonista, es la madre de todos los vicios.

Y es cierto, el exceso en dormir lleva como poco a la inacción, normalmente a la pereza, y la pereza desemboca en los vicios para los que cada cual está más preparado.

Yo no digo el número de horas a dormir, cada cual tiene el suyo, pero no dejemos que la noche nos atrape porque las consecuencias de su amable presencia son todo menos simpáticas,

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Luis Murillo

Jurista, escritor (ensayista y blogger). Fuí Abogado, Consejero en Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, Director de la Asesoría Jurídica de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión y Letrado de los Servicios Jurídicos del Gobierno de Aragón. luismurillojaso@gmail.com

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