La causa de los contratos

Recapitulemos, el art 1261 del Cc dice en su punto tercer que uno de los requisitos esenciales de todo contrato es la causa de la obligación que se establezca.

De todo contrato nacen obligaciones para las partes, y esas obligaciones han de tener una causa, un fin.

En los particulares será el lucro, Lucro normal y necesario pues sin ánimo de lucro es difícil que funcione cualquier cosa y aun el mero comer, En la Administración el fin es el interés general.

En los contratos públicos no puede haber otro fin so pena de delinquir o de no ser verdaderos contratos públicos.

Pero cuestiones de interés general hay muchas, más que dinero público, por ello sería bueno razonar en el expediente por qué se atienden unas necesidades y por qué otras no, Por ejemplo si se asfaltan ciertos kilómetros de carretera y otros no habrá que decirse porqué, y ahí no caben explicaciones políticas sino técnicas.

Las razones políticas son legítimamente incontrolables, hay un ámbito en la decisión que supone suplantar el libre criterio del que decide y eso no puede ser, Otra cosa es controlar los elementos reglados en que basa su libre decisión, Es como para el nombramiento de Fiscal General del Estado, se precisan 15 años de profesión jurídica, cumplido esto el Gobierno puede elegir a cualquiera de los concurrentes. Los 15 años de jurista son controlables y así lo señaló el TS en el caso de Eligio Hernández.

Yo sostengo que la cusa de los obligaciones es controlable salvo en lo que tenga de elemento político. En otro caso acabaría habiendo contratos sin causa ni razón alguna y cuyo servicio al interés general sería ninguno.

 

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Luis Murillo

Jurista, escritor (ensayista y blogger). Fuí Abogado, Consejero en Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, Director de la Asesoría Jurídica de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión y Letrado de los Servicios Jurídicos del Gobierno de Aragón. luismurillojaso@gmail.com

2 thoughts on “La causa de los contratos”

  1. Muy interesante la reflexión. Y un problema real y muy poco tratado. Y no sólo para decidir algo tan relevante como si hay contrato o no. Hace ya unos cuantos años, en un foro públicose llegó a plantear seriamente si para desistir de un contrato debía concurrir interés público. Se consideraba “intolerable” que habiendo cambiado un Gobierno en marzo, los gestores entrantes ya no tuviesen presupuesto…

    1. Claro que lo que es de interés público para unos no lo sea para otros es lamentable para los particulares implicados, En el fondo subyace una “politización” del concepto unida a no saber bien qué es de interés público así como el respeto a la palabra dada y a que el cambio de gestores no cambia la confianza legítima de los particulares en el actuar administrativo.

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