El objeto de los contratos

Según el art. 1261 del Código civil, uno de los elementos esenciales de todo contrato es “objeto cierto que sea materia del contrato” objeto cierto, no un objeto difuso o citado de cualquier forma.

Evidentemente, estamos ante una cuestión jurídica de primer orden que va a definir la calificación del contrato y los derechos y deberes de las partes,

Esta es una cuestión en que siempre he insistido mucho, si no se define bien el objeto del contrato no sabemos ante qué estamos.

Recuerdo que en mis comienzos en la actividad jurídica consultiva nos comentaron que se había calificado como “contrato de suministro colocado” el reasfaltado de una carretera.

Evidentemente nos pareció  una barbaridad que a un caso típico de contrato de obras se le calificara de suministro, pero, al poco, me enteré de un suministro de colector instalado. En fin. si seguimos es ilógica podríamos calificar la construcción de una casa como suministro de materiales de construcción instalados, o servicios de colocación de materiales de construcción.

Todo esto se debe a leer derecho, saber derecho es otra cosa. Siempre hay riesgo de equivocarse, pero no de forma tan grosera.

Era, y espero que ya no sea a día de hoy, una mala praxis el definir el objeto por pura remisión al pliego de prescripciones técnicas, es decir, el pliego de cláusulas jurídicas se convertía en un mero formulario siempre igual para contratos de la misma clase,

Los jurídicos abdicaban de toda responsabilidad que quedaba en manos de los técnicos, y era, la definición técnica del contrato la importante quedando la jurídica en un lugar inexistente. De ahí que los técnicos hacían las calificaciones que podían, es como poner a un abogado a redactar los planos de una obra, ni más ni menos.

No voy a insistir en el tema pero cada cual ha de tener su parcela, y los jurídicos y los técnicos son importantes en la definición y precisión del objeto de todo contrato.

Jurídicamente hay que hacer siempre una literatura concisa y adecuada, siempre y en todo, Hay que  procurar ser breve y completo, como dice Gracián: “lo bueno si breve dos veces bueno”, lo que no se puede ser es escaso o insuficiente.

Si no definimos el objeto del contrato con todas sus prestaciones, y dejamos sus aspectos técnicos al pliego correspondiente, no sabremos lo que queremos ni cómo lo queremos ni los derechos y deberes de las partes.

El objeto es la piedra angular de todo contrato, hay que partir de él para saber dónde estamos.

 

Published by

Luis Murillo

Jurista, escritor (ensayista y blogger). Fuí Abogado, Consejero en Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, Director de la Asesoría Jurídica de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión y Letrado de los Servicios Jurídicos del Gobierno de Aragón. luismurillojaso@gmail.com

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *