La enfermedad

Cuando un día ves que no vas bien, salvo que seas un poco más normal que yo y quieras saberlo, tiendes a esperar que todo mejore con el tiempo,”ya pasará” te dices, mientras sigues a lo de siempre.

Pero la enfermedad insiste y te va quitando cosas poco a poco, y vas notando cosas cada vez más raras que achacas a la edad,la tensión o el estres.

Cuando ven los demás que algo pasa o cuando ya no puedes hacer lo que hacías normalmente, saltan las alarmas: hay que ir de médicos, hemos tardado demasiado.

En mi caso la primera prueba fue de una atrofia clara del cerebelo y la constancia de una neurodegenerativa la daba la mera experiencia.

De ahí dos años viendo médicos. Vimos suficientes neurólogos para la confirmación de la primera impresión, pegarse de cabezazos con la pared es absurdo, como buscar médios sobre esto fuera de España, como si nuestro país fuera el que describen los podemitas.

Asumir el diagnóstico fue complicado pero coger la baja laboral fue peor.

En mi vida me había cogido una baja laboral salvo por hospitalización, desde el diagnóstio estuve trabajando un año como si nada. Pero en octubre de 2015 mi mujer me puso clara la evidencia ante mis ojos, el médico de cabecera no tuvo dudas, y me cogí la baja.

Pensaba volver a  trabajar, pero un año de baja temporal, en el que no recuperas la salud sino que empeoras, te va haciendo ver las cosas de otro color.

Pasas de la independencia a la dependencia: dependes de tus mayores y de los jóvenes. No conduces, te llevan,  no puedes ni ayudar, en fin….

Lo único bueno es que ha sido poco a poco y que la enfermedad afecta al equilibrio y  al habla no al sentido del humor,

Lo del habla lo llevo regular, en fin, como le dediqué un post a él me remito.

Toda enfermedad es un proceso, en esta he tenido suerte que es lento y mi familia no me deja hacer tonterías. A ver si aprendo algo de la enfermedad.

En un año he ido cambiando, el tiempo me ha preparado para la invalidez absoluta y lo que conlleva. Estoy en vías de ir cerrando con calma y a consciencia mi anterior vida.

Cuando una puerta se cierra, hay que cerrarla bien porque otra se abrirá a la medida de quién eres ahora. Hay que reconocerse uno tal cual es en cada momento y dejarse de nostalgias de lo que pudo haber sido (si todo hubiera ido bien).

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Luis Murillo

Jurista, escritor (ensayista y blogger). Fuí Abogado, Consejero en Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, Director de la Asesoría Jurídica de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión y Letrado de los Servicios Jurídicos del Gobierno de Aragón. luismurillojaso@gmail.com

7 thoughts on “La enfermedad”

  1. Luis, a ti se te va a abrir una puerta muy grande, a tu medida, con muchas oportunidades que sabrás aprovechar mejor que nadie. Yo seguiré leyéndote y aprendiendo. Besos

  2. Voy leyendo, poco a poco y todo lo que leo me gusta, así que, tu etapa recién estrenada es, carambolas y volteretas de la vida, una suerte para mí.
    Un fuerte abrazo.

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