Las formas

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Que el “hábito no hace al monje” ya lo sabemos, pero ello no implicaba quitarse los hábitos sino procurar ser mejor monje, que es más difícil. Sucede que la moda de religiosos, sacerdotes, monjas y demás ha sido poco menos que lamentable desde que no se obligan a vestir hábito o sotana y no por ello más piadosos.

Pero pasemos a la vida civil. Sucede que en sitios como la función pública en España no hay norma alguna exigible en materia de vestimenta y aquello puede llegar a parecer la peña del pueblo.

Yo recuerdo que tomé posesión ante el funcionario de Registro que iba con unos vaqueros y una camiseta de “ACDC” (lo dicho, como en la peña, familiar en todo caso). Aquello puso un punto poco serio y poco formal y me hizo ir siempre de traje por eso.

España es un país de base ácrata que busca la informalidad en todo aun a costa de banalizar todo. A mí no me parece mal que se flexibilicen las formas pero entre eso y “vestir el cargo” hay un punto.

El particular quiere que, si es un alto cargo quien le atiende, vaya vestido de modo acorde a su posición, así como es bueno saber que hay un cura por la calle porque lleva sotana y no que vaya vestido como un mozico de pueblo.

Las formas en el vestir, el hablar y el escribir son importantes.

De ahí pasamos a la nueva política y sólo diré ¿iría usted mejor vestido a la comunión de su sobrina que a ver al Rey de España?

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Luis Murillo

Jurista, escritor (ensayista y blogger). Fuí Abogado, Consejero en Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, Director de la Asesoría Jurídica de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión y Letrado de los Servicios Jurídicos del Gobierno de Aragón. luismurillojaso@gmail.com

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