Bajón

Hay días, o momentos del día, en que uno está desinflado o de bajón, eso nos pasa a todos, a algunos con razón a otros sin ella. En cualquier caso si pasan días hay que ir a un especialista.

Pero no voy a hablar de especialistas sino del momento “bajón”. En mi caso me da por pensar. El lunes pensé un poco en mi situación y casi me deprimo, afortunadamente el Señor me ha dado una alta dosis de incosciencia,cierto horror a los penamientos aburridos, buenos amigos y buena familia.

De esos pensamientos no sacaba nada sino amargura retroalimentada. O sea que dejé de pensar, aunque el traca traca me ha durado hasta hoy en que un amigo y su hija me han saludado al otro lado de la calle. Perfectamente podían haber seguido su camino que yo no me daba ni cuenta, no estábamos cerca, pero no sé por qué extraña razón se han desvanecidolos restos del “bajón”.

Es normal que un día, o en algún momento, uno, quien sea, mejor con razón que sin ella, no esté para nadie. Si no se repite puede ser hasta sano dado que se lleva una vida muy estresante. En tal caso recomiendo, dejarse llevar, llorar si se puede (yo no puedo y ya es pena),  etc…todo eso sirve para reconocer que uno está mal, ponerle nombre a ese mal: tristeza, duelo por alguien o algo perdido, daño corporal, odio,  envidia, mala salud…..

Una vez que sale todo y se le pone nombre hay que tener en cuent a que es uno el que está así y no el mundo; y que no es culpa de otros sino de uno (los demás pueden ser el estíulo o la causa pero se pone mal uno mismo).

Y buscar la solución adecuada, no enterrar el problema o hacer como un avestruz.

Hay que salir de ello y confiar en que se va a salir, a veces no se sabe cómo, igual no se sale como uno quiere, pero siempre se sale.

Esto es lo de los lirios del campo que cuenta el evangelio, florecen y crecen sin preocuparse. Vivimos sumidos en un mar innecesario de preocupaciones, y a mi me ha pasado que me preocupado por todo y jamás pensé que podía darme esta enfermedad.

Tiene cojones la cosa, con la de chorradas que he pensado, en fin, que no cambiaría mi vida pero me daría menos mal.

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Luis Murillo

Jurista, escritor (ensayista y blogger). Fuí Abogado, Consejero en Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, Director de la Asesoría Jurídica de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión y Letrado de los Servicios Jurídicos del Gobierno de Aragón. luismurillojaso@gmail.com

2 thoughts on “Bajón”

  1. Un día de esos, a pocos días de un examen de oposición, te cruzaste casualmente conmigo y ejerciste de psicologo-preparador cuando ya no te tocaba, recordándome cosas como las que aquí cuentas. Aquella pequeña conversación me sirvió mucho, incluyendo el final: “si te serenas, este año aprobarás”. Y aprobé.
    Un abrazo.

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